Conversar

tener razonHola a todos, adelanto el mensaje de esta semana a hoy miércoles porque mañana, Jueves Santo, es fiesta en muchos sitios. Hay personas que cuando hablan hacen afirmaciones con gran rotundidad. Hay que desconfiar de ellas. En general el conjunto de estupideces que una persona dice es directamente proporcional a la seguridad con que las dice.

Una vez participé en una mesa redonda en la que estábamos siete supuestos expertos, y fue uno el que acaparó todo el debate con afirmaciones rotundas que iban contradiciendo lo que los demás íbamos diciendo. Conforme hablaba este elemento se iba creciendo.

Cuando en una autopista son todos los demás coches los que circulan en dirección contraria, sospechoso. Una vez un buen amigo me dijo “ya me gustaría estar tan seguro de alguna cosa como alguno lo está de todo”.

Las personas inteligentes saben que pueden estar equivocadas y cuando dicen algo están abiertas a rectificar o cambiar de opinión cuando aparecen nuevos datos o se les muestra un punto de vista que no habían considerado.

Yo disfruto de los buenos conversadores. Uno de mis “hobbies” es una buena merienda con un reducido grupo de amigos, horas por delante y… a arreglar el mundo. Ahí no caben los que tienen solución infalible y probada para todo. Feliz Semana Santa, y hasta el jueves siguiente.

  1. Lucía
    marzo 23, 2016 en 8:58 am

    Disfruta la Semana Santa con amigos inteligentes y con los q no lo son tanto. Todos cumplen su papel.

    • marzo 24, 2016 en 1:24 pm

      Sí, intento aprender de todo el mundo a pesar de lo que pongo en el último párrafo. gracias por el consejo Lucía,
      Saludos,
      Miguel Angel

  2. marzo 23, 2016 en 10:08 am

    Hola Miguel Angel.
    Con tu post de esta semana me ha venido a la memoria un fragmento de Ortega y Gasset donde habla precisamente de “la conversación”. Es un poco largo pero ilustra bien lo que denuncias en tu post.

    “Siempre que en Francia o Alemania he asistido a una reunión donde se hallase alguna persona de egregia inteligencia, he notado que las demás se esforzaban en elevarse hasta el nivel de aquella. Había un tácito y previo reconocimiento de que la persona mejor dotada tenía un juicio más certero y dominante sobre las cosas. En cambio, siempre he advertido con pavor que en las tertulias españolas –y me refiero a las clases superiores, sobre todo a la alta burguesía, que ha dado siempre el tono a nuestra vida nacional- acontecía lo contrario. Cuando por azar tomaba parte en ellas un hombre inteligente, yo veía que acababa por no saber donde meterse, como avergonzado de sí mismo. Aquellas damas y aquellos varones burgueses asentaban con tal firmeza e indibitabilidad sus continuas necedades, se hallaban tan sólidamente instalados en sus inexpugnables ignorancias, que la menor palabra aguda, precisa o siquiera elegante sonaba a algo absurdo y hasta descortés. Y es que la burguesía española no admite la posibilidad de que existan modos de pensar superiores a los suyos ni que haya hombres de rango intelectual y moral más alto que el que ellos dan a su estólida existencia. De este modo se ha ido estrechando y rebajando el contenido espiritual del alma española, hasta el punto de que nuestra vida entera parece hecha a la medida de las cabezas y de la sensibilidad que usan las señoras burguesas, y cuanto trascienda de tan angosta órbita toma un aire revolucionario, aventurado y grotesco.”

    … Y por cierto, si tienes amigos buenos conversadores, conservalos, son un tesoro!!.

    Saludos a todos y buena semana santa.
    Javier del Agua

    • marzo 24, 2016 en 1:26 pm

      Buen texto el de Ortega, Javier. Cambiendo algo el contexto es actual.
      Gracias y saludos,
      Miguel Angel

  3. marzo 23, 2016 en 11:38 am

    Feliz Semana Santa, igualmente para ti y para los seguidores de tú blog.

    Miguel Ángel, me siento completamente identificado con lo que dices en este “post”… Me encanta debatir y arreglar el mundo, con amigos y conocidos, dese la tranquilidad, las ideas reflexionadas y mis dudas (mis grandes dudas; sobre casi todo).

    Muchas veces me hacen dudar, incluso los que, desde el relativismo, ponen en el mismo plano sus opiniones “sobre la marcha”, con aquellas que se presentan estudiadas y respaldadas con datos ???

    Me cuesta gestionar este tipo de situaciones.

    Gracias y un abrazo

    • marzo 24, 2016 en 1:31 pm

      A mi me pasa lo mismo Vicente. Salvo cuando estoy en confianza con buenos amigos, antes de hablar tiendo a reflexionar y por eso no sé gestionar cuando digo algo de lo que sé y estoy informado, y alguien sobre la marcha y sin tener ni idea lo discute, me pilla desprevenido y no pongo los puntos sobre las ies. Esto me turba un montón. Pero bueno cada uno es como es.
      Gracias y saludos,
      Miguel Angel

  4. marzo 23, 2016 en 4:27 pm

    El lenguaje es accion y la accion es lenguaje

  5. marzo 23, 2016 en 6:09 pm

    Recuerdo un informe final que acabó recogiendo las conclusiones de los que gritaban más fuerte. El extremo fue cuando el “jefe” dijo: “gritó más … ¡que se apunte como muy importante!”

  6. Josep Fabregat
    marzo 23, 2016 en 6:30 pm

    Muy acertado el post en unas fechas que tradicionalmente invitan a la reflexión. Y curiosamente oportuno en relación a una reciente experiencia vivida en una reunión de negocios, y no la primera vez, en que la persona que más rotundidad exhibía y pretendido conocimiento de todas las materias que se trataban en ella, dejó muestra evidente ante los demás de su desconocimiento y pretenciosidad sobre algunas de las cuestiones sobre las que se manifestó como poseedor de la verdad absoluta, dando como resultado una total desconfianza sobre su persona y capacidades en algunos de los asistentes.

    Lamentablemente, difícil va a ser que lo reconozca y más difícil va a ser modificar la opinión que de él extrajeron esos otros asistentes.

    Es tan importante defender con argumentos solventes los razonamientos de uno, como ser prudente y humilde en reconocer aquello en que uno debe saber que no es un experto. Afortunadamente, no todos debemos saber de todo. Pero a determinados niveles si debemos saber aquello en que somos fuertes y en lo que no. Y ante todo, estar abierto a escuchar y a dialogar con los demás.

    Saludos a todos y gracias Miguel por compartir tus reflexiones, siempre interesantes.

    • marzo 24, 2016 en 1:36 pm

      Gracias Josep. Si he hablado esta semana de esto es porque ejemplos como los que pones no son aislados. Evidentemente no todo el mundo sabe de todo. Pero lo grave es no saber que algo no se sabe. Esto es desconocimiento absoluto de uno mismo y de la realidad en la que estamos y así mal se va.
      Gracias por paricpar.
      Saludos,
      Miguel Angel

  7. Anónimo
    marzo 25, 2016 en 11:50 am

    Siempre tan acertado Miguel Ángel. Buena Pascua

  8. Mario Vèlez
    marzo 25, 2016 en 10:15 pm

    Como está profesor Ariño. Tiene Ud. Razón. Creo que fué Unamuno el que dijo: enjuicienme a mi y a mi circunstamcia. Pues bien, yo opino que toda afirmación va asociada a un contexto, generalmente cultural. Por eso es que siempre que afirmo algo suelo mencionar previamente una introdución del escenario, inputs y/o condiciones de borde dentro de las cuales mi afirmación considero que es válida. Saludos.

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