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Ser o parecer

workalcoholicoAl parecer el nuevo símbolo de estatus es realizar una tarea profesional que te haga estar muy ocupado y continuamente pendiente de asuntos y sin diferenciar el tiempo de ocio y descanso del tiempo de trabajo, por lo interesante que resulta el trabajo que se desempeña.

Esto es lo que comenta un artículo de Luis Jiménez en La Vanguardia este pasado domingo, haciéndose eco de una investigación llevada a cabo por tres profesoras de tres escuelas de negocios norteamericanas (ni más ni menos que de Columbia, Harvard y Georgetown, en Nueva York, Boston y Washington)

Por lo que dice La Vanguardia, en la investigación dicen que antes el estatus social y la imagen venía dada por los bienes materiales que se poseían; posteriormente fue el disponer de calidad de vida teniendo un trabajo que te permitía dedicar tiempo a la familia y al ocio. Parece que ahora el estatus es tener un trabajo omnipresente en tu vida y estar continuamente haciendo cosas.

A mí todo esto me da mucha pena. Mi colega del IESE Pablo Fernández a esto le llamaba poseer mucha energía cinética. Y me da mucha pena porque estos criterios valoran a la persona por cosas externas a ella. Yo creo que toda persona vale por el simple hecho de ser persona. Y desde este punto de partida, las diferencias están en cómo es una persona, es decir las virtudes que tiene. El egoísmo del que hablaba la semana pasada.

Digo virtudes y no inteligencia, porque la inteligencia de una persona no es mérito ni demérito propio. En cambio el grado de virtud que tiene, lealtad, justicia, responsabilidad, laboriosidad, sociabilidad, humildad, etc. es algo que está al alcance de todo el mundo. Basta con esforzarse por adquirir esas virtudes, y eso sí que depende de cada uno de nosotros.

Además a corto plazo quizá sí que brille una persona por su estatus o por lo que posee. Pero este brillo es efímero. Depende de las modas de lo que se está socialmente valorado en cada momento. En cambio el desarrollo como persona, la adquisición de virtudes es lo que nos hace valer con independencia de lo que otros valoren. Hasta la semana que viene.

Soy egoista

selfishIntento ser lo más egoísta posible y a mis alumnos les aconsejo lo mismo. Ser egoísta. Invertir en uno mismo. Intentar ser lo mejor posible. ¿Y qué es intentar ser lo mejor posible? Preocuparse por ser cada vez mejor persona. Esforzarse por mejorar en todas las virtudes. Ser cada vez más generoso. Ser más trabajador. Ser más leal a los compromisos a los que te debes. Esto es lo que entiendo por ser egoísta y es lo que aconsejo a todo el mundo, y por supuesto a mis alumnos, que me miran con ojos como platos cuando hablo de esto en clase.

Sí, quiero que las personas que trato sean muy egoístas: que se esfuercen por ser buenas personas: que tengan virtudes. Así sabré que no me van a engañar. Que se van a preocupar por mí. Que me puedo fiar de ellas. Que van a estar a mi lado cuando las necesite, que por supuesto voy a estar con ellas cuando me necesiten. Que puedan confiar en mí.

Programa de vida adquirir y mejorar en las virtudes. Cada vez se es mejor persona. Cada vez es más fácil establecer relaciones de amistad. Pero amistad amistad, no oportunistas.

Uno puede pensar que el programa de adquirir virtudes es muy costoso y que por lo tanto no merece la pena. Nada de eso. No es ni necesario ni posible alcanzar el más alto grado de virtud en todas las virtudes. Se puede ir poco a poco. Cada uno a su ritmo. Así, también lo explico a mis alumnos, se puede llegar muy lejos. Ánimo y a invertir en ti. Hasta la semana que viene, que quizá hable de un libro que he escrito y que en un par de meses saldrá a la venta.

Cuatro consideraciones

refranesHola a todos, esta semana os propongo cuatro consideraciones sobre el comportamiento en las organizaciones. Son ideas sencillitas pero que nos pueden ser útiles. Es bien conocida la regla del 80-20, que se aplica a muchas situaciones. Por ejemplo, en una empresa el 20% de los clientes generan el 80% de los beneficios.

Al ejemplo al que lo voy a aplicar más bien es la regla del 90-10. En una organización, el 90% de los problemas los generan el 10% de las personas. Esta era la primera consideración. La segunda es paralela a esta, y es que el 90% de los problemas los resuelven el 10% de las personas. Te invito a que pienses si tú estás entre el 10% de las personas que generan los problemas o en el 10% que los resuelven. Eso te dará una idea de lo que aportas (o restas) en tu organización. Quizá estés en el 80% que ni destaca por ser problemático ni por ser una ayuda. En ese caso intenta posicionarte mejor. Tienes espacio de mejora.

Una tercera idea hace referencia al conocido refrán: “Dime de qué presumes y te diré de qué careces”. Aparecen de vez en cuando personajes que se jactan de poseer alguna virtud, y … realmente es una de las virtudes que carecen. Hace unos meses me topé con un intolerante que me decía “es que yo soy muy comprensivo, y eso es lo que me genera problemas”. No comment. Mira a ver si te pasa algo así. Si lo detectas corrígelo. Mejoraras como persona y los de tu alrededor te apreciarán más.

Finalmente cuida de no ver pequeñas motas en el ojo del vecino mientras tú tienes una viga en el tuyo. Hay quien se queja de defectos en otros y no se dan cuenta de que ellos lo poseen en grado superlativo.

Estás ideas no han salido de una reflexión intelectual, sino que me las he topado en la vida en los últimos meses o los antiguos alumnos me habéis contado historias que reflejan estos comportamientos. Estamos en periodo de vacaciones y puede ser bueno reflexionar calmadamente sobre estos puntos. Todos podemos mejorar. Hasta el jueves que viene.

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