Decidir bien

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El tema de esta semana es elemental pero esencial. Tomamos decisiones porque tenemos objetivos que conseguir. Y pensamos que si hemos conseguido el objetivo hemos decidió bien. Craso error. El que se haya conseguido el objetivo ha podido ser por muy diversas causas, entre ellas ha podido ser la suerte.

Las decisiones que tomamos, además de lograr el objetivo que nos proponíamos, frecuentemente tienen otras consecuencias a veces previstas y a veces imprevistas. Son los llamados efectos colaterales. Y una condición necesaria para que la decisión tomada sea buena es que estos efectos colaterales no nos lleven a tener más dificultades para conseguir futuros objetivos.

Me explico, si no dedicas tiempo a tus hijos en los estudios y simplemente les pones videos para que no te den la lata, consigues tu objetivo, que tus hijos no te den la lata. Pero luego cuando quieras que tus hijos sean ingenieros lo vas a tener más difícil, porque no les habrás ayudado a adquirir el hábito de estudiar.

El ejemplo es muy sencillito, pero cámbialo y pon en vez de tu hijo tu mujer, o un colaborador tuyo en la empresaSi vas a tu bola, cuando necesites de alguien difícilmente este alguien te ayudará. Se está decidiendo bien cuando se sigue un proceso adecuado de toma de decisiones. Proceso en el que uno se puede entrenar. Hasta el jueves que viene.

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Miguel Angel Ariño es Catedrático de IESE Business School y conferenciante, experto internacional en toma de decisiones, estrategia y liderazgo. Con más de 35 años de experiencia global, ayuda a Consejos de Administración y a la alta dirección a transformar la complejidad en claridad estratégica, impulsando un crecimiento sostenible y ético.

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4 COMENTARIOS

  1. It always amazes me how most people make decisions in an emotional vacuum. Where either instant gratification or ego supersedes cause and effect. To your point, I agree that this can be trained; however, I wonder if there is a general desire to do so. The realization that any decision, including indecisions, has a long-lasting effect and correlation with the future makes it difficult not to take responsibility for any outcome. Especially the negative ones, and most people worship ignorance ahead of responsibility. Perhaps like many learned business skills, ethics and values have to be fundamental pillars for any training to be truly effective, especially those (training) that by effect temper and shape the individual’s character.

  2. Saludos prof. Miguel-A y grupo (aunque esta semana un sólo participante y de otro país en otro idioma… pues algo tendré que decir yo !). Ahí va mi relato para todos ustedes (olé). Terminé mi postre, tomé un café a toda prisa (para alejar la mosca tset-tsé), y regresé corriendo al Salón del Hotel. No quería llegar tarde ni perderme un sólo minuto. Todos los años acudía al Curso que el Prof. Lair Ribeiro daba en Barcelona. Habíamos terminado la mañana con el tema «Decisiones: el factor oculto» pero quedó inacabado, de modo que ahora en la tarde podríamos completarlo. Conforme íbamos llegando nos sentábamos libremente donde queríamos. A la hora prevista, el profesor hizo su espectacular entrada en la plataforma (todo muy americano), para retomar inmediatamente el tema. Nos dijo que haríamos un ejercicio práctico, y que para ello todos debíamos mirar debajo de nuestro asiento «por si había algo». Y así fue, pues una decena de asistentes encontraron un sobre pegado con cinta adhesiva. Les invitó a subir a la plataforma, y una vez presentados, abrieron sus sobres y cada uno contenía un billete de 20 $. Seguidamente el profesor corrió una cortina y apareció una pirámide de ejemplares de su último libro todavía no disponible en el mercado. Luego propuso a cada uno de ellos que tomara una decisión: la A) Cambiar el billete por el libro cuyo precio eran 30 $, o la B) Rechazar la propuesta y quedarse con el billete. Casualmente una mitad optó por la A, y la otra por la B. Entonces el profesor nos preguntó abiertamente a todos: «¿Quién tomó la mejor decisión? ¿Los que cambiaron por el libro, los que prefirieron el billete?» La participación fue brutal, y con teorías muy diversas… Finalmente el profesor nos despejó la cuestión: En la A habían decidido muy bien porqué habían ganado instantáneamente 10$ (pues el libro tenía este sobreprecio). En la B habían decidido muy bien porqué tenían un billete único y rarísimo (jamás volverían a encontrar otro billete debajo de su silla, y podrían mostrarlo y contarlo el resto de sus vidas). Lección: Todas las decisiones que tomamos tienen un componente personal (recuerdos, sentimientos, formacion, moral,…etc) que es el factor oculto que puede inclinar el resultado. Resumió: «recuerden el billete oculto y no olviden el factor oculto !!!». Siempre lo he recordado y además lo he contado montones de veces. Cordialmente, Xavier D.

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