Hablaba la semana pasada de unidad y confianza en las organizaciones. Decía que la unidad era el grado de identificación de los miembros de la organización con los objetivos de esta. Identificación no por lo que se recibe de la organización. Identificación tampoco por lo que se aprende en esa organización. La identificación que genera unidad es por la utilidad real de lo que en esa organización se hace. Utilidad real para los consumidores y clientes de lo que ofrece esa organización. Identificación porque lo que se hace en esa organización da sentido a mi trabajo.
Voy a extenderme esta semana en la confianza. La confianza es lo que genera unidad. La confianza es una relación que se da entre la interioridad de dos personas. Es algo no observable, pero se puede inferir al observar cómo se relacionan dos personas. La confianza entre dos personas se da cuando ambas tienen certidumbre experimental de que cuando una actúa tiene en cuenta la repercusión de sus decisiones en la otra.
Cuantas más interacciones haya habido entre esas dos personas y cuanto más hayan podido experimentar la una y la otra, que se tienen en cuenta al tomar decisiones, mayor será la confianza. La confianza lleva a la amistad. Palabra que tiene la misma raíz que la palabra amor. Cuando interactúo con otra persona y voy comprobando que esa otra persona “pasa” de mi, que no tiene en cuenta la repercusión de sus decisiones en mí, no puedo desarrollar confianza en esa persona. Lo que se desarrolla es una relación de hostilidad.
Fijaos que la confianza es fruto de la certidumbre experimental. El desarrollo de la confianza es algo experimental. Experimento que puedo confiar en esa persona por como ha actuado. La confianza no es un conocimiento racional. No es entender que puedo confiar en una persona. Es haber experimentado que le importo, que me tiene en cuenta, que me valora. Creo que la base de la mayoría de las rupturas matrimoniales está en que no han desarrollado relaciones de confianza que uno de los dos o ambos han ido “a la suya”. Por supuesto que puede haber otras razones. Hasta el jueves que viene.
Miguel Angel Ariño es Catedrático de IESE Business School y conferenciante, experto internacional en toma de decisiones, estrategia y liderazgo. Con más de 35 años de experiencia global, ayuda a Consejos de Administración y a la alta dirección a transformar la complejidad en claridad estratégica, impulsando un crecimiento sostenible y ético.
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