Hay diversos métodos de tomar decisiones. El racional es el más aceptado, pero no muy frecuente en la vida real. Consiste primero en generar alternativas, para ya es necesaria una buena dosis de creatividad. Después se trata de calibrar las posibles consecuencias de cada alternativa, y ya nos estamos moviendo en un mundo de incertidumbres. Después juzgar las alternativas preferimos en función de las posibilidades de que resuelvan el problema que originó la decisión, y entonces nos movemos en un mundo en el que cambiamos fácilmente de opinión y de juicios. Total, que el método racional de tomar decisiones es un engorro.
Hay otros métodos, por ejemplo, usar la intuición. Este método es muy sencillo, pero solo funciona en determinadas situaciones, de las que ya hablé en su día hace muchos años, y que quizá recuerde en un próximo post. Total, que es un método problemático.
Un tercer método es el acomodaticio. Es pensar, una persona como yo, o una empresa como la mía, en una situación como esta, cómo se espera que actúe. Y actuar en consecuencia. Este es un método poco creativo, pero funciona la mayoría de las veces. Con este método se sale de las situaciones, pero nunca se va a destacar. Es muy conservador.
Y finalmente está el hacer lo que hacen los demás. Este también es muy frecuente. Lo que pasa es que con este método se tiende a la media, o mejor dicho a la mediocridad. O quizá por debajo de la mediocridad, pues cuando se adopta lo que hacen los demás es porque los demás ya lo han hecho, y se llega tarde. En este caso un directivo justifica sus decisiones en función de lo que se hace en el entorno. Es lo que un buen amigo mío llamaba estar atrapado por el entorno. Se renuncia a pensar y se va detrás de las modas.
Recomiendo usar el método racional. De acuerdo es algo más difícil, pero nadie ha dicho que decidir sea fácil. Si dirigir una compañía fuera sencillo cualquiera podría ser directivo de éxito. No. Saber dirigir es algo que requiere, experiencia, reflexión y muchas cosas más. Hasta el jueves que viene.
Miguel Angel Ariño es Catedrático de IESE Business School y conferenciante, experto internacional en toma de decisiones, estrategia y liderazgo. Con más de 35 años de experiencia global, ayuda a Consejos de Administración y a la alta dirección a transformar la complejidad en claridad estratégica, impulsando un crecimiento sostenible y ético.
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Muy buen articulo Miguel Ángel. Una consulta: en estos 4 años que llevo liderando una responsabilidad global, y con 23 años de experiencia ya, he notado que mi intuición me está ayudando mucho a tomar decisiones, siempre basado en un análisis racional, pero complementado con lo que mi experiencia me dice. ¿Esto puede pasar?, ¿lo hago bien o debo no dejarme llevar tanto por mi intuición?. Hasta ahora siento que me está yendo muy bien y que debo hacer caso a mi intuición, pues me está ayudando a ver ángulos interesantes basados en mi experiencia. No se como lo ves tu.
Anónimo, no sé quien eres, pero lo que apuntas es muy interesante. Efectivamente la experiencia que tú tienes, y que se obtiene con los años de buen hacer es muy útil. Con esa experiencia la intuición suele ayudar mucho.
La intuición es un problema cuando se utiliza para hacer lo que a uno le da la gana. Entonces no. Pero la intuición informada por la experiencia puede ser muy útil. Así que a seguir como lo estás haciendo. Me gustaría saber quien eres, pues tu intervención ha sido muy oportuna. Por el modo de tratarme parece que me conoces. Muchas gracias y saludos,
Miguel Angel