Las organizaciones necesitan establecer procedimientos para resolver los asuntos que se presentan de modo ordinario. Sería agotador si cada vez que se presenta un asunto hubiera que pensar cómo resolverlo. Para eso están los procedimientos. Pero uno no puede ser esclavo de los procedimientos. Como decía mi buen amigo LuisMa Calleja, la prudencia dirá cuando hay que saltarse los procedimientos para conseguir lo que se pretendía con el procedimiento. Cuando una situación es similar a las anteriores, pero presenta algo que la hace ligeramente diferente, puede ser razonable no aplicar el procedimiento.
Procedimientos tiene que haber porque si no la cosa acaba como el ejército de Pancho Villa. Pero las organizaciones que se aferran a los procedimientos sin saltárselos cuando es razonable acaban convirtiéndose en burocracias, y las burocracias son muy poco eficaces porque se olvidan de los objetivos que persiguen y acaban rendidas al procedimiento.
Los burócratas argumentarán ¿pues para que tener procedimientos si al final nos los saltamos? No, los procedimientos se siguen de modo habitual, la mayoría de las veces, pero a veces se presentan situaciones excepcionales y hay que saltárselos. Y esto es dirigir. Dirigir es dirigir excepciones. Las cosas habituales ya se sabe como tratarlas. Son habituales. Hasta el jueves que viene.
Miguel Angel Ariño es Catedrático de IESE Business School y conferenciante, experto internacional en toma de decisiones, estrategia y liderazgo. Con más de 35 años de experiencia global, ayuda a Consejos de Administración y a la alta dirección a transformar la complejidad en claridad estratégica, impulsando un crecimiento sostenible y ético.
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Totalmente de acuerdo con la idea.
Cómo la extrapolaríamos a las Administraciones Públicas?
Nuestros procedimientos son por ley, pero también aspiramos a ser eficaces y eficientes sabiendo “dirigir excepciones “.
Muchas Gracias por todo el contenido que genera y (generosamente) comparte.
Muchas gracias Gloria por tu comentario. La pregunta que haces no es de fácil contestación. Habría mucho que decir, pero en general mi consejo es ganarte la confianza de la gente que tienes a tu alrededor, y así es más fácil que, en situaciones en las que saltarse el procedimiento no tenga consecuencias graves, se pueda hacer lo que el sentido común dicta. Pero para ello la gente de tu alrededor ha de confiar en ti, y para eso has de ser una persona confiable, que estoy seguro de que lo eres aunque no te conozco.
Para ser más específico necesitaría conocer situaciones concretas en las que te encuentras, así que esto es lo más que te puedo decir.
Gracias por participar y saludos,
Miguel Angel
PD y me alegro que te sean útiles mis escritos.
C O N F I A N Z A del Equipo
Muchas Gracias Miguel Àngel.
Un saludo.
Perdón, Anónimo = Gloria
Es cierto que, en ocasiones, la solución pasa por saltarse el procedimiento. Pero, si te saltas un procedimiento, más vale que no te equivoques. El buen directivo debe saber juzgar cuándo hay que hacerlo y cómo justificarlo.
Efectivamente Eduardo, aunque lo que dices hay que matizarlo. Si tu jefe es un incompetente, entonces más vale que te lo pienses dos veces antes de saltarte el procedimiento. Pero si es una persona razonable aunque a posteriori hubiera resultado mejor no saltarse el procedimiento, será capaz de entender que en la situación en la que te encontrabas, era razonable el saltárselo.
Muchas gracias por participar Eduardo, y saludos,
Miguel Angel
Perdón. El del comentario anónimo anterior, soy yo