Pedir consejo es una muestra de inteligencia, no de debilidad. Pero elegir mal al consejero puede llevarnos al error. La prudencia exige contrastar nuestras ideas con personas competentes y que nos aprecien. Solo así encontramos razones para reafirmarnos o cambiar de opinión.
En el mensaje de esta semana hablo de que las personas maduras no imponen sus certezas. Saben distinguir entre opiniones y verdades objetivas, y aun así expone con humildad. La rotundidad genera distancia; la apertura, confianza. La forma en que afirmamos nuestras ideas dice muestra cómo somos nosotros.
En el mensaje de esta semana muestro cómo la calidad de una decisión no se puede juzgar en función de si su resultado me afecta positiva o negativamente. La calidad de una decisión viene dada en función de si el proceso que se ha seguido es adecuado o defectuoso.
En mi última entrada del blog Toma de Decisiones reflexiono sobre la diferencia entre dirigir y gestionar, y por qué un buen directivo debe estar al servicio de su gente. Ser directivo no es un privilegio, es una responsabilidad.
Conseguir resultados es imprescindible, pero no basta con exigirlos. Los buenos directivos dedican gran parte de su esfuerzo a crear las condiciones que permiten a las personas hacer bien su trabajo y alcanzar esos resultados.
La inteligencia artificial avanza rápidamente en el uso individual, pero su incorporación a las empresas será más lenta. La clave no estará en la tecnología, sino en la capacidad de los directivos para liderar los cambios necesarios.
Muchas empresas dedican tiempo y recursos a definir su misión. Sin embargo, muchas declaraciones son tan genéricas que podrían pertenecer a cualquier organización. Una misión útil debe explicar para qué existe la empresa y cómo se diferencia de las demás.
La revolución industrial cambió el mundo y obligó a afrontar nuevos desafíos sociales. Hoy la inteligencia artificial plantea cuestiones similares. ¿Cómo aprovechar sus beneficios sin dejar atrás a quienes pueden verse perjudicados por ella?
Algunos directivos creen que dirigir consiste en supervisarlo todo y corregir hasta el último detalle. Sin embargo, cuando el control se convierte en intromisión, las personas dejan de sentirse responsables de su trabajo y se desentienden de los resultados.