Se dice muchas veces que lo que funciona mejor es no tocarlo. A veces seguir este consejo conduce al fracaso, pues lo que funciona pude dejar de funcionar cuando ya es demasiado tarde para cambiar. De esto hablo en el post de esta semana.
En el mensaje de esta semana hablo de cómo hay que elegir entre no correr los riesgos que trae consigo la globalización, aunque suponga menor crecimiento, o asumir los riesgos de la globalización y aumentar el crecimiento.
En el mensaje de esta semana, último de las vacaciones de verano, hablo de como una empresa debe desarrollar su competencia distintiva, y como debe basar su estrategia en sus puntos fuertes y no intentar convertir sus debilidades en fortalezas. Con las debilidades lo que hay que hacer es intentar minimizarlas, pero no centrarnos en ellas. Ya me daréis vuestra opinión
Las crisis económicas son inevitables. Lo que marca la diferencia es cómo nos preparamos antes de que lleguen. Crecer sin control en tiempos de bonanza puede pasar factura después. Reflexiono sobre por qué la moderación y la anticipación son claves para afrontar con éxito los ciclos económicos.
Mucha gente piensa que la empresa existe para maximizar beneficios. Creo que es un error. La finalidad de la empresa es servir bien a clientes concretos, y eso depende, en parte, del compromiso de su gente. Los beneficios llegan como consecuencia.
En este nuevo post de mi blog Toma de Decisiones reflexiono sobre tres elementos surgidos en una conversación reciente con directivos: claridad en los objetivos, buena información y creatividad en las posibles soluciones. La inteligencia artificial cambiará muchas cosas, pero decidir bien seguirá siendo una tarea del directivo.
Comparto en mi post de esta semana un nuevo libro que acabo de publicar, junto con dos coautoras, Nuria Chinchilla y Pilar García Lombardía: “Decidir bien Cómo nuestras decisiones configuran nuestro futuro”. El 23 de abril celebramos el día del libro. Es una buena ocasión para reflexionar sobre cómo nuestras decisiones configuran lo que somos. De esto es lo que tratamos en el libro y lo expongo en el mensaje de esta semana.
Para decidir bien necesitamos información, pero no toda información es útil. Buscar datos sin criterio puede llevarnos al autoengaño o a gastar recursos inútilmente. El verdadero reto está en saber qué información necesitamos y estar dispuestos a cuestionar nuestras propias ideas. Reflexiono sobre ello en el nuevo post.