Archivo

Posts Tagged ‘corrupción’

Retirarse a Tiempo. Calvo Serer y el Diario Madrid

noviembre 5, 2015 8 comentarios

diario MadridEn 1968 Rafael Calvo Serer escribió un artículo en el Diario Madrid titulado “Retirarse a tiempo”. En él hablaba de cómo aferrarse al poder había llevado al presidente francés De Gaulle a perder popularidad entre su gente. Calvo Serer trazaba un paralelismo entre la actitud de De Gaulle y lo que pasaba entonces en España.

El artículo no gustó a la entonces autoridad española, y el diario fue cerrado un par de años después tras haber sido suspendido en un par de ocasiones anteriormente.

Aferrarse al poder es un mal en el que caen algunos hombres de vértice. Ya sea en los gobiernos de los países ya sea en el de las empresas y organizaciones. El último responsable de una organización tiene que estar atento para saber cuándo su presencia resta más que suma. Y antes de que llegue ese momento retirarse a tiempo.

Cuando se concibe el puesto de poder como un servicio a la organización que se dirige, retirarse a tiempo no suele ser un problema. El problema es cuando se concibe el poder como un privilegio del que se pueden conseguir prebendas. En ese momento uno ya no atiende a razones.

Una de las características de los buenos líderes es que con mucha antelación preparan a su sucesor, y saben dejar paso cuando las circunstancias lo aconsejan. Si eres persona de vértice piensa ¿Estoy aferrándome a mi puesto? Si es así, deja paso. Os dejo un video de la demolición del edificio del Diario Madrid.

Colaboración o confrontación

corrupciónGobiernan en España desde hace más de 30 años alternativamente dos partidos mayoritarios. Y más que gobernar parece que se dedican a disputar. Cualquier propuesta de cualquiera de los dos partidos es criticada por el contrario sin importar cuán razonable pueda ser. Basta con que uno de los dos defienda algo para que el otro defienda lo contrario. Y esta actitud con el paso del tiempo va a más.

¿No sería más razonable ser constructivos? ¿Que el partido que gobierne, sea el que sea, busque el apoyo del partido de la oposición para llevar a cabo planes en beneficio de la población? ¿Tan difícil es dialogar y ponerse de acuerdo? ¿No estamos en un país civilizado? ¡Menudo ejemplo están dando los políticos! Unas veces gobernarían unos, otras veces otros, dependiendo de quien ganara las elecciones, pero en vez de estar continuamente tirándose los trastos a la cabeza estarían gobernando pensando en la gente.

Habría mucha más paz, menos crispación. Si además se concibiera la política como un servicio habría menos intentos de enriquecimiento personal y el país estaría mejor gobernado. ¿No podrían ponerse de acuerdo los grandes partidos?

Da la impresión que actualmente la acción política está orientada a derribar al contrario y mantenerse en el puesto. Políticos reflexionen sobre su función. No os de miedo a decir que una propuesta del partido contrario es razonable. ¡Gobernad! Hasta el jueves que viene.

No todo vale

noviembre 13, 2014 14 comentarios

corrupcionAparecen últimamente muchas noticias de personas que abusan de la situación profesional que ostentan, ya sea como directivos en empresas o en cargos públicos. Ante estas situaciones quizá sea bueno recordar dos ideas que hemos desarrollado en el IESE para el buen funcionamiento de las organizaciones: las políticas institucionales y las políticas de servicio en una organización.

Las políticas institucionales recogen todos aquellos comportamientos que se esperan y se exigen de las personas que trabajan en esa organización: honradez, uso correcto de los fondos que se utilizan, etc. Estas políticas institucionales son de obligado cumplimiento para todas las personas de la organización.

Las políticas de servicio, en cambio, describen aquellos comportamientos que se exigen a los responsables de esa organización. Estas políticas son más exigentes que las políticas institucionales. Está claro que el comportamiento que se debe exigir  a un alcalde o a un concejal respecto a su ciudad es mucho mayor que el que se exige a un ciudadano cualquiera. También lo que se exige a los dirigentes de una empresa debe ser mucho más que los comportamientos que se exigen a un empleado cualquiera. El dirigente ha de ser ejemplar. Si a un empleado de un supermercado no debe robar productos del supermercado, y que cumpla con su horario, a un directivo posiblemente se le deba exigir más. Si el alcalde corta pinos, ¿qué no harán los demás vecinos?

Tanto las políticas institucionales como las de servicio deben formularse en términos negativos. Más que decir lo que se debe hacer, deben indicar cuáles son los comportamientos que son inaceptables en esa organización. Bien para todo el mundo en el caso de las políticas institucionales, bien para los dirigentes en el caso de las de servicio.

Estas políticas no necesariamente tienen que estar escritas. Basta con que sean comportamientos que se viven y están firmemente arraigadas en la cultura de la empresa. De todas formas, si están escritas mejor. El grado de credibilidad de estas políticas depende de cuánto se exige su cumplimiento. Es decir de las sanciones asociadas a su incumplimiento. Si se usan fondos de la empresa para fines particulares y no pasa nada, esas políticas son papel mojado.

Muchos escándalos se habrían evitado en empresas y organismos públicos, si estuvieran claras y arraigadas estas políticas, y si su incumplimiento llevara asociado la sanción proporcionada. Hasta el jueves que viene, y os recuerdo que podeis enviar un email a esta dirección los que querais inscribiros en la reunión de lectores del blog del 4 de diciembre.

No todos tenemos las mismas obligaciones

costa concordiaFaltaría más. Hay quienes, por razón del cargo que ocupan, tienen unas obligaciones que no tienen el resto de las personas. En un naufragio, el capitán del barco tiene la obligación de organizar la evacuación del barco antes de pensar en cómo se va a salvar él. Obligación que no tiene el cocinero del barco, ni cualquier otro pasajero.

Digo esto porque da la impresión que las únicas obligaciones de personas que ostentan cargos públicos parece que sean el no utilizar el cargo que ocupan en beneficio propio. No. Solo faltaba. El que ostenta un cargo público tiene que ser ejemplar y tener una conducta que no dé lugar a ninguna duda sobre su honradez, y si independientemente de ser honrado o no, su conducta ofrece alguna duda, algo está haciendo mal. No es un digno gobernante.

Al ciudadano de a pie se nos tiene que exigir que cumplamos las leyes. Al que gobierna hay que exigirle que sea ejemplar. Esto es puro sentido común, y sucede en cualquier organización humana. Al empleado de unos grandes almacenes, quizá sea suficiente con pedirle que no se lleve cosas a su casa. Al hombre de confianza del director general se le va a pedir mucho más.

Hay que empezar a hablar de integridad. No es suficiente con no ser “corrupto”. Hay que ser íntegro. No estoy hablando de unos o de otros. Estoy hablando de integridad por parte de todo el mundo, tanto en el ejercicio de la función pública como en el ejercicio de cualquier otra profesión. Hasta el jueves que viene.

Corrupción

corrupcionEstán saliendo a la luz pública en España numerosos casos en los que personas que ocupan puestos de servicio público -políticos- están utilizando su puesto en beneficio propio en detrimento de los ciudadanos. No juzgo la veracidad de esas noticias. Unas lo serán más y otras menos, pero están causando gran indignación en este país.

Para remediarlo se habla de una ley de transparencia y unas cuantas medidas legales más. Todo este tipo de medidas y controles me parecen necesarios, pero no pensemos que así se va a arreglar el problema. Ya lo dice el refrán: hecha la ley, hecha la trampa. No en vano la novela picaresca es un género específico de la literatura española.

¿Cómo se puede atajar pues el problema de la corrupción? El único modo es la autodisciplina. No hay leyes que combatan la picaresca. O individual y colectivamente cada uno se compromete a ser honrado o el problema seguirá existiendo. Si la única razón que tengo para no hacer un beneficio ilícito son las penas que pueden acarrear, malo. La única razón válida para no hacer un beneficio ilícito es “que no se debe hacer”.

Si no, ya podemos poner leyes y normas, que no harán más que agudizar el ingenio del defraudador y asfixiar al pobre ciudadano honrado. Me parece que existen demasiadas leyes.  Para avanzar en el camino de la responsabilidad personal hacia la sociedad es necesario mejorar la educación de las nuevas generaciones. Sobre las líneas generales de como debe ser esa educación, quizá hable la semana que viene o la siguiente. Hasta el jueves que viene.

Jugar limpio

febrero 14, 2013 17 comentarios

toma de decisionesVarias personas me han sugerido que comente esta semana la decisión del Papa de renunciar a su cargo. Cómo no soy quien para juzgar una decisión del Papa, voy a hablar de otra cosa. 

El año pasado el gobierno de España anunció una amnistía fiscal, que permitía aflorar el dinero negro generado en los últimos cinco años. La medida generó mucha polémica. Se suponía que esa medida iba a significar un borrón y cuenta nueva para aquellos que había defraudado a hacienda en los últimos años. Cuál es mi sorpresa cuando ahora el gobierno anuncia que va a investigar las cuentas de las personas que se han acogido a esa amnistía fiscal.

Me parece que esto es jugar sucio. No es que yo defienda a los defraudadores. Ya en un post del pasado mes de abril comenté que esa amnistía fiscal me parecía un error por muchas razones. Lo que me parece impresentable es que esa medida se utilice como cepo para castigar a los que se han acogido a ella. Hay que jugar limpio.

¿Quien se va a fiar en el futuro de lo que haga el gobierno? Un gobierno, una empresa o cualquier organización, no puede anunciar unos beneficios, y después ir en contra de las personas que se han acogido a esos beneficios. Con esto no estoy defendiendo a los defraudadores sino que estoy advirtiendo de un modo de proceder que es muy dañino para las organizaciones: dar a la gente razones para no fiarse del quienes las dirigen.

Aprovecho el tema para exponer mi opinión sobre algo de lo que se está hablando mucho ahora en España. Se han detectado casos de personas que ocupan puestos en la política y se han aprovechado de su posición en beneficio propio y en detrimento del resto de los ciudadanos a quienes debían servir. Esto es impresentable. Sin embargo me parece desmesurada la atención que se les está prestando a estos casos, tanto por la prensa, la opinión pública y los mismos políticos. Los casos que se han detectado hay que investigarlos, juzgarlos y actuar en consecuencia. Pero ahora lo que tiene que ocupar a los políticos son los seis millones de parados que hay en España y la revitalización económica. Si no estaremos desviando el foco de atención.

Que en ningún caso se interprete el mensaje de esta semana como que defiendo a los defraudadores o a los políticos “corruptos”. Hasta la semana que viene. Os recuerdo que el 9, 10 y 11 de abril damos en el IESE un curso intensivo sobre toma de decisiones, por si a alguien le pudiera interesar.

A %d blogueros les gusta esto: