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Posts Tagged ‘Crisis’

Y ahora ¿qué hay que hacer?

economiaEstos últimos meses diversas personas me han planteado la pregunta de cómo abordar en sus empresas la crisis económica actual. La respuesta es muy sencilla. Hágase lo que se pueda. Si nos ponemos a pensar qué hacer cuando tenemos la crisis encima hemos llegado tarde. A las crisis hay que llegar preparados. Cuando esta ya está encima pocos grados de libertad se tienen para capearla.

Si uno nota en su coche un ruido pequeño y no lo lleva al taller a revisar porque no le da importancia, que luego no se queje si el coche lo deja tirado en medio de la carretera. Si uno tiene pequeñas dolencias y por no ser muy fuertes no acude el médico, quizá más adelante se encuentre ante un tumor incurable. Tumor que se podía haber curado si se hubiera pillado a tiempo.

Lo mismo les pasa a las empresas. Aquellas que son dirigidas pensando en la posibilidad de abordar una crisis en algún momento, cuando llega la crisis, que siempre llega, están preparadas para abordarla. Mientras que aquellas que viven muy felices viendo lo bien que le van las cosas, cuando llega la crisis les pilla desprevenidas.

Los directivos tienen que dirigir sus empresas intentando conseguir objetivos. Y esto lo saben hacer muy bien. Pero también tienen que pensar en estar preparados cuando lleguen las desaceleraciones y las crisis. Y eso no lo saben hacer también. Si las dificultades se nos echan encima sin estar preparados, ya poco podemos hacer, más allá de sufrir. De todas maneras, siempre se puede hacer algo.

¿Y cómo prepararse para una crisis? Pues de ello hablaré en un próximo mensaje, aunque ya dije cosas hace unos años en un mensaje sobre gestión de riesgos y en otro sobre cómo abordar las crisis. De momento felices vacaciones, prepararse para las crisis y hasta el jueves que viene.

Futuro del Euro

euroEn algún foro he comentado que, después de la crisis económica actual, quizá haya dificultades para que el euro siga siendo una moneda común. Y varios de los que me han leído me han pedido que abunde en este tema. Lo primero que tengo que decir es que no soy economista y que lo que voy a decir son fruto de reflexiones de amateur después de observar la economía desde hace años. Colegas míos economistas del IESE están más autorizados para tratar este asunto.

Vayamos a la historia. En el año 91 se inició en serio el camino hacia una moneda común. Pero antes de adoptarla los países tenían que converger. Converger en términos de tener una inflación, deuda pública, déficit público, etc. similares. Al parecer si esto no sucede no se puede adoptar una moneda común. Fueron los famosos acuerdos de Mastrich, que daban a los países un plazo de casi diez años para converger. Paso el plazo y los 12 países firmantes del acuerdo cumplíamos con esos criterios de convergencia. Ya se podía instaurar la ansiada moneda común.

Adoptar una misma moneda por 12 países es como poner la misma camiseta a 12 personas. Para que les sienta bien a todas estas personas deben tener similar altura, peso, envergadura, etc. Ningún problema, los 12 países eran ya similares. Pero pasa el tiempo y una de esas personas engorda, otra se hace más alta, otra le pasa no sé qué, y la camiseta que les venía bien hace 10 años ya no se ajusta a ninguna de ellas, y más vale cambiar de camiseta.

El euro estuvo a punto de romperse en torno a los años 2011-2013. Recordar que todo el mundo hablaba entonces de la prima de riesgo. Estaba por las nubes fruto de las dudas sobre si los países estarían en condiciones de pagar las deudas que habían contraído por la crisis. Draghi, el gobernador del banco central europeo tuvo que salir al paso diciendo “Haré todo lo que haga falta para salvar al euro”. Y la cosa se superó.

Ahora se repite la historia. Para hacer frente a la crisis actual, los países van a tener que endeudarse hasta las cejas. Sobre algunos volverán las dudas de su capacidad de devolver esta deuda. ¿Volverá a salvarse el euro? No lo sé, pero aventuro que cabe la posibilidad de que dentro de 5 años, o bien unos países débiles habrán sido expulsados del euro, o bien algunos países fuertes se habrán ido del euro. O quizá haya un doble euro. Uno para los países fuertes y otros para los débiles. No lo sé. Pero ya digo, esta es la opinión de un no economista, así que no le hagáis mucho caso.

Vulnerabilidad

prepotenciaTres sucesos han ocurrido en los últimos 20 años, los tres sin conexión alguna, que están configurando nuestro futuro para las próximas décadas. El atentado terrorista del 11.IX de Nueva York, la gran recesión iniciada el 2008 y la pandemia actual.

¿Por qué digo que van a configurar nuestro futuro a largo plazo? Por lo siguiente. Los últimos años del siglo pasado, los felices 90’s fueron años de gran desarrollo tecnológico y prosperidad económica. Recordad internet con todas las posibilidades que trajo. Nunca habíamos tenido tanto dominio sobre nuestro entorno. Si instaló una sensación de que podíamos dominar el mundo. De que no había reto que se nos resistiera. Nos consideramos autosuficientes. Podíamos dominarlo todo.

Pero hete aquí que unos terroristas en 2001 nos vinieron a decir que alguna vulnerabilidad teníamos. A partir del 2008 aprendimos que no dominábamos la economía. Quizá por excesos o quizá por otros motivos, tuvimos problemas económicos. Y ahora la pandemia también está controlando nuestras vidas.

Nos hemos dado cuenta que no tenemos las cosas tan controladas como creíamos. Que somos vulnerables. Que no podemos confiar exclusivamente en la potencia del hombre. Terrorismo, economía, salud. Tres factores totalmente independientes que nos recuerdan nuestra pequeñez. No dominamos el mundo. ¿Qué lecciones podemos aprender de todo esto? La primera el ser más humildes. Pero también alguna otra que quizá algún día desarrolle.

Pronóstico

previsiones económicasMuchos estudios se están haciendo sobre el impacto de la situación actual en el crecimiento económico. Yo tengo un modelo que desde hace muchos años predice, con cierto éxito, el crecimiento del PIB en España. Ese modelo no se puede utilizar ahora porque la situación actual no tiene absolutamente nada que ver con ninguna situación pasada y por tanto el modelo no sabe a qué atenerse.

Eso me pasa a mí y le pasa a todo el mundo que pretende hacer ahora este tipo de previsiones. Hay mucha incertidumbre, la situación es muy nueva y cualquier pronóstico que se haga no hay que darle mucha credibilidad. Nadie sabe nada.

Dicho lo dicho, me atrevo a hacer mis previsiones sin otorgarles, ya digo, mucha credibilidad. Supongamos que el primer mes de la movida, la actividad se reduce a un 60%, del 15 de marzo a 15 de abril. Supongamos que el siguiente mes, la actividad se reduce ya solo al 80%, y los dos siguientes meses, tenemos una actividad del 90%. Todo esto implica que durante un tercio del año (cuatro meses) la actividad promedio será del 80%. Una reducción del 20% durante un tercio del año, arroja una caída anual aproximada del 7%

Seguramente pasados estos cuatro meses habrá un efecto rebote, y cosas que no se hayan podido hacer en ese tiempo se recuperarán entonces. Pero también es cierto que muchas empresas habrán quebrado, habrá ido mucha gente al paro y eso anulará (más o quizá menos, nadie lo sabe) ese efecto rebote.

Como este año íbamos a crecer un 1,5% aproximadamente, si a este crecimiento le quitamos el 7% antes calculado, nos quedamos con una previsión de caída del PIB para 2020 de aproximadamente un 6%. Pero vamos, ya he dicho, que al final todo puede ser muy distinto a lo pronosticado ya que hay mucha incertidumbre, y las suposiciones hechas para este cálculo son muy discutibles. Podríamos caer perfectamente solo el 2 o 3%, como que fuera el 8 o el 10%. De todas maneras, si hay variaciones a esta previsión creo que serán más hacia una mayor disminución del PIB que a una menor disminución. Pues el posible efecto rebote será posiblemente menor que el frenazo de actividad fruto de lo que está pasando ahora.

Alguien, algún sesudo científico, dirá que mi metodología expuesta es muy burda. Cierto, Pero para qué utilizar modelos econométricos complejos, si para elaborarlos también hay que hacer suposiciones muy discutibles. Las cosas cuantos más sencillas mejor.

Dicho todo lo que he dicho, también he de afirmar que el principal problema no es cuánto va a bajar o dejar de bajar el PIB, sino el sufrimiento de muchas personas y familias que se van a quedar sin trabajo. Eso, junto con la salud son los verdaderos dramas. Ánimo e imaginación para volver a poner esto en marcha, como en la foto del mensaje de hoy.

Ahora ¿qué hay que hacer?

coronavirusHe leído unos artículos de Alfredo Pastor en diversos medios. Pastor es profesor del IESE, experto en economía. De hecho, fue secretario de estado de economía en el gobierno de España allá por los años 90. De lo que le he leído saco dos cosas.

Primera, que si la tasa de mortalidad del actual virus, se concentra en las personas de edad, mientras que en los jóvenes es prácticamente nula, quizá lo que haya que hacer es una confinación en función de la edad. Para los ancianos, muy severa. Para los jóvenes muy ligera. Para la gente madura, un intermedio. Mucha gente se infectaría, pero sería como una gripe pasajera. Al menos el país no se paralizaría.

Segunda consideración, esta es económica. La defiende Alfredo Pastor, la defiendo yo, y se la he oído a otras personas. Ahora lo que le falta a la economía, a las empresas, es liquidez. Hay que conseguir que las compañías tengan acceso a fondos. De lo contrario, muchas se verán abocadas a cerrar y se generará una recesión que hará pequeña a la que tuvimos hace 10 años. Liquidez, liquidez. Después ya veremos lo que pasa, pero de momento mantener vivo el tejido empresarial. El 99% de las empresas españolas son pymes. Estas pymes tienen que contar con dinero para hacer frente a sus pagos. Ahora la mayoría de ellas no están teniendo ingresos.

Y mantener el optimismo. Si estando malcarados se resolviera algún problema, mi consejo sería que estés malcarado. Pero como no resuelve ninguno, mejor es tener gente optimista a nuestro alrededor. Y también rezar. Aunque quizá de esto hable la semana que viene. Ya veré. Ánimo a todos. Os dejo un video de una conferencia que dí hace unos días.

¿Cómo va la economía española?

septiembre 13, 2018 2 comentarios

crecimiento económicaPues muestra signos que generan preocupación. Me explicaré. A principios de año el consenso de las previsiones de crecimiento para la economía española que hacían los principales institutos era que se crecería en 2018 entre el 2% y el 2,4%. Mis previsiones eran que creceríamos en torno al 3%. Avanzó el año y esos organismos fueron corrigiendo sus previsiones hacia un crecimiento de entre el 2,7% y el 3%.

Analizando la situación económica este verano, observé una desaceleración en la economía y corregí mis previsiones al 2,6%. Conforme avance el año veremos si esto es puramente coyuntural o nos abocamos a una importante desaceleración (todavía no me atrevo a llamarla ni crisis ni recesión).

Al volver de las vacaciones, los titulares económicos nos anuncian que el empleo en agosto ha sido desastroso. El peor en muchos años. El turismo no ha ido todo lo bien que esperábamos. Muchos turistas que dejaron de ir a Egipto, Turquía y otros destinos similares, han vuelto a esos lugares, restando visitas a España. La relación Cataluña-España no ayuda nada. Para colmo, un titular de los primeros días de septiembre ponía en boca de la nueva ministra de economía que el crecimiento en España era robusto. Sospechoso cuando tienes que aclararlo.

En fin, que hay que estar alerta, aunque el Índice IESE de Incertidumbre Económica está bajo mínimos, lo que significa que no se percibe incertidumbre. De momento yo aviso de lo que se vislumbra.

También es cierto que la economía la mueven las expectativas. Es lo de las profecías autocumplidas. Si se empieza a hablar mucho de las dudas sobre la salud de una economía, la gente se pone alerta y frena la actividad (ya sea inversión, ya sea consumo) y esto hace que al final esa economía acaba sufriendo. Más vale seguir diciendo que la cosa va viento en popa, pero por si acaso, ojo.

El martes 18 de este mes doy una conferencia en el IESE sobre “La Toma de Decisiones: Suerte o Planificación”. El que quiera asistir que se apunte pinchando aquí. Hasta el jueves que viene.

El gran engaño

natalidadDesde los años setenta, hace cuatro o cinco décadas, hay una campaña antinatalista en todo el mundo. Que si somos muchos, que si la tierra no puede soportar a tanta gente, que si no sé qué. China prohibió a las familias tener más de un hijo. En España desde mediados de los setenta la natalidad se ha ido reduciendo a niveles mínimos.

Resultado, las generaciones de los que tenemos más de 50 años son numerosísimas, el baby boom, mientras que las de menores de 40 son exiguas. Implicación, que en las décadas venideras la muy limitada población activa no va a tener manera de pagar las pensiones ni la sanidad del creciente número de ancianos. China empezó hace unos años quitando la política de un hijo y esta semana he leído que va a gravar con un impuesto especial a las familias que tengan menos de dos hijos.

Gran estafa esta política antinatalista. En España ya llegamos demasiado tarde. No van a ser suficientes las políticas que incentiven la natalidad. Políticas que por otro lado no están en la agenda de nadie con posibilidades de proponerlas. La única solución es que nos vengan muchos inmigrantes.

Ante mi propuesta de que entren muchos inmigrantes alguien se llevará las manos a la cabeza: “¿Así que vamos a tener que pagar la educación y la sanidad de los que vengan de fuera? De ninguna manera”. Pues no, son precisamente estos trabajadores que vengan de fuera los que con su trabajo van a pagar la sanidad de los que aquí estamos. Como no vengan, dentro de unos años cada tres trabajadores tendrán que mantener a 2 ancianos. Insostenible. Bienvenidos los inmigrantes.

Por supuesto que no estoy pretendiendo que crucen en patera miles de personas cada día. Eso es inhumano. Tampoco apruebo los asaltos a vallas ni actos ilegales. Estoy diciendo que solo si vienen a nuestro país gente de otros lugares podremos salir adelante. Vaticino y deseo que España pase en cinco años de los 46,5 millones de habitantes que somos ahora a los 50 millones. Si no tendremos un problema. Gran engaño las políticas antinatalistas de los últimos 50 años.

inmigración

Ryanair. Lo que parecía raro…

huelgaTengo un amigo que frecuentemente dice “Lo que parecía raro, pasó el tiempo, y se demostró que era raro”. Es decir, cuando hay sospechas de algo, el tiempo hace corroborar las sospechas.

Por cómo trataba a los pasajeros y por lo que me habían comentado de las prácticas con los pilotos, parecía que Ryanair era una aerolínea que acabaría teniendo dificultades. Ha pasado el tiempo y efectivamente, está teniendo dificultades. Ya comenté que hace medio año montones de pilotos dejaron la compañía lo que causó la cancelación de numerosos vuelos. Para esta semana una huelga de empleados está produciendo también muchas cancelaciones.

Lo que no puede ser, no puede ser. Y, además, es imposible. No puede ser que una compañía con las nefastas prácticas respecto a sus empleados y clientes como las de Ryanair, no tenga problemas. Y efectivamente, ha pasado el tiempo y han surgido los problemas.

Alguien argumentará, sí, pero Ryanair gana dinero. De acuerdo, pero ¿el que una empresa gane dinero es garantía de que es una buena empresa? Por otro lado, cuanto más podría ganar si tuviera unas prácticas más respetuosas con las personas. Y finalmente, ya veremos cuánto dura ese ganar dinero. Tiempo al tiempo. Hasta la semana que viene.

Redundancia

equipoEs frecuente oír que las empresas para ser competitivas, entre otras cosas han de ser muy eficientes en las operaciones. Que no haya ningún gasto que sea innecesario. Para eso estudian muy bien los procesos y miran donde se puede ahorrar y por supuesto tratar de eliminar todo lo que sea redundante.

Yo creo que una empresa para que funciones bien, tiene que haber redundancias. En concreto los puestos de trabajo tienen que estar diseñados de modo que, si una persona por cualquier razón se ausenta una temporada breve o más larga, sus funciones puedan ser cubiertas por los demás.

Alguien puede decir, eso genera unos costes adicionales e innecesarios, y una empresa no se puede permitir ese lujo. Pues yo creo que es necesario que se permita esos lujos. Si las funciones de un empleado no pueden ser cubiertas por los demás, el día que ese empleado se ausente mucho o poco tiempo, por cualquier razón, enfermedad, etc… la empresa tendrá un problema. Los costes que tendrá que asumir fruto de ese problema serán muy superiores al ahorro que supone el que no haya redundancia en su empresa.

Además, si un trabajo solo lo puedo realizar una persona, si nadie le puede sustituir, esa persona puede estar viviendo en una continua situación de estrés. Y una empresa en donde la gente esté estresada no puede ir bien.

Una organización tiene que estar diseñada de modo que todos sus miembros sean prescindibles. Que si falta uno no pase nada. Todo directivo debe estar formando siempre alguien que le sustituya. Si una persona no es sustituible, esa empresa es muy vulnerable.

Uno puede pensar, pero si yo me hago redundante y formo mi sustituto pueden acabar echándome. Cierto, eso pasa en las empresas cortoplacistas que buscan beneficios a corto, pero no se preocupan del largo plazo. Ese modo de actuar de esas empresas hace que sean las primeras que sucumban cuando asoman las dificultades. Una empresa seria que busca permanencia a largo plazo nunca despedirá a una persona por esa razón. Más bien todo lo contrario, se sentirá muy segura con esa redundancia.

Ojo con el cortoplacismo de muchos despidos en aras a la eficiencia. Hasta el jueves que viene

Ryanair. Lo que no puede ser…

septiembre 21, 2017 22 comentarios

Lo que no puede ser, no puede ser. Y además es imposible. Es imposible que una compañía que trata mal a sus empleados y a sus clientes vaya bien. Ya lo dije en un mensaje hace varios años, que la cosa no podía ir bien, y algún comentador me lo discutía aludiendo a los buenos resultados de la compañía. Imposible. Al final la realidad se impone.

Acaban de anunciar cancelación de miles de vuelos dejando en tierra a cientos de miles de pasajeros. El presidente de la compañía lo intenta vender diciendo que es debido a una mala programación de las vacaciones de los pilotos. Parece que lo que pasa es que los pilotos se están yendo masivamente a otras aerolíneas. Concretamente a Norwegian. Esta aerolínea puede hacer lo mismo que hace Ryanair, con su mismo personal, pero tratándoles bien, a ellos y a los clientes. Y adiós Ryanair, por hacer las cosas mal.

Siento por un lado tristeza, y por otro alegría. Tristeza por los muchos pasajeros a los que esta crisis les afecta tan negativamente. Tristeza por unos sufridos empleados que no tienen la culpa de la incompetencia de sus directivos. Pero gran alegría al saber que mis predicciones y lo que explico en clase sobre qué prácticas funcionan y cuáles no, se ven confirmadas por los hechos. Al final el tiempo pone a cada uno en su sitio.

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