A veces celebramos haber esquivado una crisis… pero ¿hemos aprendido algo o solo hemos confiado en la suerte?
En el post de esta semana reflexiono sobre la importancia de anticipar, detectar señales de alerta y prepararnos para lo que pueda venir.
En el mensaje de esta semana en mi blog hablo de alguna característica de las empresas innovadoras. En concreto hablo de que las empresas innovadoras no se construyen a base de control, sino de confianza. Para que las personas actúen con libertad —y sin miedo a equivocarse—, la organización debe dejar muy claro qué no se puede hacer. Espero que te parezca interesante. También anucio que el 20 de octubre en el IESE en Madrid daré una sesión sobre la inteligencia artificial en la toma de decisiones.
Muchas empresas dedican tiempo y recursos a definir su misión. Sin embargo, muchas declaraciones son tan genéricas que podrían pertenecer a cualquier organización. Una misión útil debe explicar para qué existe la empresa y cómo se diferencia de las demás.
La revolución industrial cambió el mundo y obligó a afrontar nuevos desafíos sociales. Hoy la inteligencia artificial plantea cuestiones similares. ¿Cómo aprovechar sus beneficios sin dejar atrás a quienes pueden verse perjudicados por ella?
Algunos directivos creen que dirigir consiste en supervisarlo todo y corregir hasta el último detalle. Sin embargo, cuando el control se convierte en intromisión, las personas dejan de sentirse responsables de su trabajo y se desentienden de los resultados.
Queridos amigos,
Continuando con la reflexión de las últimas semanas sobre cómo afrontar tiempos difíciles en la empresa, hoy abordo un error frecuente en muchos equipos directivos: confiar en que los problemas desaparecerán solos.
A veces las dificultades requieren afrontar cambios incómodos y tomar decisiones difíciles. Ignorar las causas reales solo acaba agravando la situación.
Reflexiono sobre ello en el nuevo post de *Toma de Decisiones*.
Un cordial saludo,
Miguel Ángel
Queridos amigos,
Continuando con la reflexión de la semana pasada sobre cómo prepararse para las crisis, hoy abordo otra idea importante: las empresas demasiado tensionadas funcionan peor.
Cuando personas y recursos trabajan permanentemente al límite, cualquier imprevisto genera estrés, desgaste y pérdida de compromiso. La obsesión por la máxima eficiencia puede acabar reduciendo la verdadera eficacia.
Reflexiono sobre ello en el nuevo post de *Toma de Decisiones*.
Un cordial saludo,
Miguel Ángel