En ocasiones, uno se encuentra con situaciones que ilustran por qué algunas organizaciones no terminan de funcionar bien. Lo viví el otro día en el tren entre Madrid y Barcelona. Cerca de mí había una persona con apariencia de directivo que iba hablando por teléfono con un nivel de voz que se debía pensar que estaba en su propio despacho. El tren no iba lleno por lo que se oía perfectamente lo que decía. Resulta que debía estar hablando con un colega de la empresa y parecía que hablaban de lo incompetente que era uno de los de su equipo.
Por los términos que usaba y el tono de voz, me dio la impresión de que el incompetente era él. Un directivo no puede tratar de inútil a uno de los de su equipo. Si no es útil para el trabajo que está haciendo lo que hay que hacer es ponerle en un lugar más acorde a sus capacidades. Pero nunca despreciarle, como hacía este individuo.
Un directivo está para facilitar el trabajo de su gente. Para ayudarles a hacerlo y para formarles para que crezcan profesionalmente. La gente del equipo no son instrumentos de uso de los directivos. Cuando uno está a cargo de un equipo tiene la responsabilidad del desarrollo de su equipo. Pero nunca despreciarles.
Me da la impresión de que buena parte de la mediocridad de algunas empresas es por el trato que tienen los directivos con su gente. Hay directivos que no son conscientes de que la variable más importante para la buena marcha de una empresa es el compromiso y esfuerzo de los empleados. Y hay muchos directivos que desmotivan. No digo que el directivo tenga que motivar a su gente. Las personas ya estamos motivadas para trabajar y para trabajar bien. Lo que digo es que lo que no tienen que hacer es desmotivarles.
Por supuesto que además de motivación y compromiso de la gente hace falta que tengan capacidad. Pero cada uno tiene la capacidad que tiene. Y el papel de directivo es colocar a cada persona en el lugar donde pueda hacer mejor uso de esas capacidades. Hasta el jueves que viene.
Miguel Angel Ariño es Catedrático de IESE Business School y conferenciante, experto internacional en toma de decisiones, estrategia y liderazgo. Con más de 35 años de experiencia global, ayuda a Consejos de Administración y a la alta dirección a transformar la complejidad en claridad estratégica, impulsando un crecimiento sostenible y ético.
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La actuación que describes es tristemente común pero no por eso menos lamentable. Parece tan fácil poner «a caldo» a alguien cuando no está presente … y lo peor es que al receptor del mensaje le debería parecer bien y una muestra de confianza de su pobre colega directivo que debe lidiar con un subordinado mediocre. Además estos individuos hasta se crecen cuando se saben escuchados porque esperan cierta empatía hacia su persona. Lo dicho, lamentable!
Sí anónimo. Además que una función importante de un directivo es formar y potenciar a su gente. Con esa actitud de crítica no se consigue nada.
Gracias por participar, quienquiera que seas.
Saludos,
Miguel Angel
Hola Miguel Angel, totalmente de acuerdo en lo que se refiere al respeto. Y entiendo que ese era el mensaje quw querias comunicar. Pero creo que tú mensaje adolece de buenísimo peligroso cuando considera, implícitamente, que hay un lugar para todos en una empresa o equipo, o que nadie puede carecer de las competencias necesarias para permanecer en un equipo (me viene a la cabeza la ministra de vivienda de Zapatero que ahora es la máxima responsable de la red eléctrica que nos deparó el reciente apagón). La realidad de que los recursos son limitados sirve para demostrar que no hay, ni puede haber, lugar para todos en un equipo. Cabría plantearse cuál debería ser el criterio sobre el cual juzgar la idoneidad de las personas en un equipo para permanecer en él. Dependerá del caso y del equipo. Pero existirá un criterio sobre el que se deba realizar esa evaluación.
Así, en un equipo de fútbol de primera división, no cabe plantear que hay que apañarse con lo que se tiene y nunca realizar cambios de plantilla. Sin duda, habrán jugadores que tendrán que ser sustituidos por otros que harán más accesibles los resultados que se persiguen.
No puedo saber cuáles eran las circunstancias de la persona que hablaba sin discreción en el tren, pero puedo imaginar casos en los que hay incompetentes manifiestos en un equipo.
Un abrazo!
No puedo estar más de acuerdo contigo Carlos, la competencia profesional tiene que estar presente si no la empresa no va a ninguna parte. Pero criticar a un colaborador es algo innecesario y dice mucho de la falta de calidad de este jefe.
Gracias por participar. Me acuerdo todavía de tus intervenciones en las clases.
Un fuerte abrazo,
Miguel Angel
Gracias Miguel Angel
En realidad el que se desacredita es él: Si esa persona no es válida/competente es su responsabilidad sacarla del equipo por lo que él es el incompetente que está dejando enquistar una situación de ineficiencia.
El responsable es el que tiene capacidad de decidir y hacer.
Lamentablemente el concepto de responsabilidad está cada vez más diluido.
Un abrazo
Efectivamente Esperanza, el que se califica con esa actitud es precisamente él mismo. Está diciéndonos que no sabe montar un equipo adecuado. Un abrazo y hasta pronto,
Miguel Angel
Vales lo que vale tu equipo.
Bien conciso y bien certero Enric,
Saludos,
Miguel Angel
Llevo muchos años gestionando equipos. Gestionar personas es la tarea más compleja, pero a la vez más gratificante del mundo.
Normalmente, en ninguna empresa te enseñan bien cómo hacerlo, y es una competencia que vas adquiriendo a lo largo del tiempo, cometiendo errores y aciertos. Yo mismo me veo reflejado en la experiencia que cuentas. Mirando hacia atrás, es una de los errores que cometí al principio, y la primera lección que aprendí.
El primer deber de un gestor de personas es tratar a todo su equipo con respeto, y ser honesto con todos. Si no está satisfecho con el desempeño de un colaborador hay que afrontarlo con el propio afectado, y nunca con otros. Hay que buscar soluciones y si no se encuentran, a veces hay que tomar decisiones difíciles, pero nunca faltando al respeto.
Solo espero que el directivo del que hablas estuviera en su primera etapa como manager y que a él también le sirva para aprender.
Hace mucho que aprendí que todo va de personas, de cómo motivarlas y conseguir su compromiso. Saber gestionar personas es la tarea más importante en una empresa, porque transmites la cultura, los valores y es la única forma de conseguir los resultados de forma sostenible. Todo va de personas!!
Gracias Raul, pues no, el directivo del que hablo no era muy joven era más bien madurito, vamos de mi edad. Eso es lo triste. Me lo dicen los participantes en los programas donde doy clase en el IESE, y cuanto más seniors son , más conscientes de ello son. Que los principales problemas de lsa empresas son lo problemas humanos.
Gracias Raul por participar y saludos,
Miguel Angel