No hay un manual para decidir bien

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No hay un manual para decidir bien

No existe un manual para tomar buenas decisiones. Como los cirujanos, se aprende con formación, experiencia y práctica, pero nunca hay garantías totales de éxito. Decidir implica asumir incertidumbre, ejecutar y aceptar que no todo depende de nosotros. Reflexiono sobre ello en el nuevo post de Toma de Decisiones.

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Una de las primeras cosas que digo cuando empiezo un curso sobre toma de decisiones en el IESE, o cuando me piden que dé alguna conferencia en algún foro, es que no hay un manual con siete puntos que si usted los sigue estará tomando buenas decisiones. Cualquiera que presente un manual de este tipo está engañando, es magia, brujería o tarot. Explico que tomar buenas decisiones es como operar del corazón. No hay ningún manual que enseñe a operar del corazón. Nadie se dejaría operar por una persona que siguiera el manual.

Para ser un buen cirujano, primero hay que tener afición por el tema de la salud. Después hacer una carrera de seis años. Hacer una especialidad, pegarse a un cirujano, que poco a poco le irá dejando hacer cada vez más cosas. Hasta que se convierte en un buen cirujano. Una vez concluido ese proceso nunca podrá asegurar que la próxima operación le va a salir bien. Siempre pueden surgir imprevistos.

Pues a la toma de decisiones le sucede lo mismo. Uno poco a poco puede ir aprendiendo, si se fija en las alternativas, las posibles consecuencias, las positivas y las negativas. Cuán plausibles son estas consecuencias, etc. Pero siempre puede haber algo que uno se ha podido dejar de considerar, o haber sido excesivamente optimista evaluando las consecuencias, o no haber considerado alguna circunstancia adversa.

La toma de decisiones se puede entrenar, y eso hago yo en mis clases, en mis conferencias y cuando trato con equipos directivos, pero al final uno se encuentra con la decisión, y tiene que decidir.

También se ha de tener en cuenta que con la decisión no se acaba la cosa. O, mejor dicho, casi no ha empezado todavía. Las situaciones las cambiamos, no con nuestras decisiones sino cuando las ponemos en práctica. Una decisión que no se lleva a la práctica es un ejercicio intelectual, pero no hace que ocurran cosas. Finalmente, y de esto ya hablaré otro día y he hablado en otros mensajes, no podemos controlar todos los factores que afectan a nuestras decisiones. La suerte y la mala suerte también actúan, sin que sea ni habilidad ni culpa nuestra.

Como ya anuncié anteriormente, estoy grabando una serie de videos sobre toma de decisiones que iré publicando. Aquí os dejo el primero de ellos.

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Miguel Angel Ariño es Catedrático de IESE Business School y conferenciante, experto internacional en toma de decisiones, estrategia y liderazgo. Con más de 35 años de experiencia global, ayuda a Consejos de Administración y a la alta dirección a transformar la complejidad en claridad estratégica, impulsando un crecimiento sostenible y ético.

¿Buscas elevar la mirada estratégica de tu equipo? Si deseas una intervención que genere un impacto duradero, explora mis conferencias y talleres de alto impacto o conversemos directamente sobre cómo podemos colaborar.

¿Te interesa agendar una de mis conferencias magistrales?: https://miguelarino.com/oferta-de-conferencias


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2 COMENTARIOS

  1. Gracias MA. En mi experiencia uno de los puntos más débiles en la práctica de la toma de decisiones está en «definir el órgano de decisión» es decir, quién tiene que tomar la decisión ? hay un claro responsable de la decisión? es un consejo? se delega la decisión a un grupo de trabajo?
    1- Tiene que estar claro que hay, al final, una persona que es la responsable última de tomar la decisión.
    2- Esto no quita que esta persona deba apoyarse en los expertos, asesores internos o externos, o un grupo de trabajo para tomar la decisión.
    3- Cuando la decisión se delega a un «grupo» en general la calidad de la decisión baja. Un grupo mal elegido es un desastre. Un grupo bien elegido puede hacer el trabajo de análisis, generación de alternativas, estimación de escenarios etc..pero tiene que haber un «motor» que empuje a profundizar. Cuando nadie asumen responsabilidad directa….se pierde profundidad y compromiso en encontrar la mejor opción posible. Se va más a lo cómodo (como comentas en el vídeo): Lo primero que parece adecuado, lo que menos riesgo conlleva, lo que se parece a lo de siempre, lo que va a gustar más al jefe, lo que menos moleste a mi departamento, lo más barato a corto plazo, lo que menos cambio implica en la organización, etc…

    Gracias como siempre!!

    • Esperanza en unos pocos párrafos dices verdades como puños fruto de la experiencia directiva. De todo lo que dices me quedo fundamentalmente con lo primero: definir el organo de decisión. Tener claroquien es responsable último de tomar la decisión. <y efectivsmente es u npunto muy débile en ls toma de decisiones.
      Es un tema al que tendría que dedicar más reflexión. Bienvenidas todas las ideas,
      Saludos, muchas gracias por tu aportación y feliz Pascua,
      Miguel Angel

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