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Evaluar al profesorado o evaluar a los colegios

noviembre 12, 2015 25 comentarios

aulaSe está hablando estos días en España sobre la posibilidad de evaluar la calidad de los profesores de los colegios y ligar su remuneración a los resultados de la evaluación. Estoy totalmente en contra de esta práctica. Evaluar a los profesores, por supuesto. La evaluación la deben hacer los respectivos jefes de cada profesor, que deben decir lo que hacen bien y los puntos de mejora.

Pero ligar la remuneración a la evaluación se presta a todo tipo de chanchullos. En primer lugar ¿Qué se entiende por ser un buen profesor? Distintos evaluadores pueden entender muy distintas cosas, y de esta manera, si el salario depende de la evaluación que se haga, un profesor dejará de intentar hacer lo que es bueno para el alumno y se centrará en cumplir los requisitos necesarios para ser bien evaluado.

Con estos procedimientos se adultera toda la actividad formativa. Un profesor en un momento dado tiene que ser exigente, en otro momento cariñoso, en otro severo. ¿Cómo se aquilata todo esto en una evaluación? El buen hacer de un profesor es multidimensional y se acopla mal a ser reducido a un parámetro.

Puestos a evaluar, cosa que me parece muy bien, yo evaluaría a los centros educativos según el rendimiento de sus alumnos, y pagaría más a todo el profesorado de los centros de donde haya mejores resultados. Individualizar la remuneración a cada profesor crearía rivalidades y envidias, y la tarea educativa es una tarea de conjunto de todo el claustro de profesores

Y por supuesto, nunca cometer el error que sean los alumnos los que evalúen a los profesores (hace unos años en un colegio se me preguntó mi opinión sobre esta posibilidad). La labor educativa se desvirtuaría. ¿Reñiría un profesor a un alumno cuando este lo mereciera, sabiendo que iría en detrimento de su evaluación y de su salario?

Se trata de cualificar y dignificar al máximo la profesión docente. De formar a los profesores. De fomentar en ellos pasión y entusiasmo por la actividad educativa. Pero nunca de amenazar al profesor con aumentos o disminuciones de sueldo. Y por supuesto, si un profesor no sirve, pues … que no sea profesor. Hasta el jueves que viene que os escribiré desde Hong Kong

Decisiones en equipo

decisionesUna buena parte de las decisiones que se toman en las organizaciones se toman en equipo. No debemos olvidar que tomar decisiones en equipo no es una finalidad “per se” si no un procedimiento de tomar decisiones.

Para que la toma de decisiones en equipo funcione bien han de darse dos condiciones. La primera es que los miembros del equipo tengan un objetivo común. El segundo requisito es que ninguno de los miembros del equipo pueda conseguir el objetivo sin la colaboración de los demás.

Si no se dan esas condiciones no se tiene un equipo. Lo que se tiene es un grupo de personas que trabajan juntas. Con referencia a la primera condición. El objetivo común debe ser algo participado. Debe ser algo que todos los miembros del equipo tengan interés en conseguir.

Con respecto a la segunda condición, para que la interdependencia de acciones conduzca al éxito se requiere que cada miembro sea responsable a la hora de ejecutar lo que le corresponde. La falta de responsabilidad por parte de un miembro hará fracasar el trabajo de todo el equipo. Desde luego que las aportaciones y responsabilidad de los diferentes componentes del equipo serán diferentes. Pero todos han de contribuir responsablemente.

Por otro lado el reconocimiento del logro conseguido debe ir a todos los miembros del equipo. Si se reconoce el éxito a algunos de los miembros en detrimento de los otros se estará minando en el equipo el interés por contribuir. La competición interna en un equipo destruye la eficacia, pues los miembros del equipo estarán compitiendo unos con otros en lugar de perseguir el objetivo común.

No hay que olvidar las decisiones en equipo son un procedimiento y no un fin. Si un objetivo se puede alcanzar con el trabajo individual de cada persona, si no hay interdependencias, entonces no es necesaria la actividad en equipo. Hasta el jueves que viene.

¿Resolver un problema o perseguir un objetivo?

Trabajo en equipoLos hombres y mujeres tomamos decisiones tanto en el plano personal como dentro de las organizaciones. Las decisiones más relevantes afectan a personas. Cuando partimos de un problema que queremos resolver, normalmente las decisiones que tomamos acaban generando situaciones problemáticas. Si hay un problema a resolver, normalmente las personas afectadas ven las cosas de distinto modo y dependiendo de la decisión unos quedan más beneficiados y otros menos. Total que el conflicto queda patente o latente.

Empezar por resolver un problema que existe es un mal modo de tomar decisiones. Ante una situación hay que empezar aclarándose con cuales son los objetivos. Hay que encontrar cual es el objetivo común a conseguir en el que las distintas partes implicadas estén de acuerdo. Mientras no se tenga este objetivo común, cualquier discusión está llamada a fracasar.

Una vez aclarado el objetivo común a conseguir se trata de generar alternativas y razonar sobre cuál es aquella con la que se avanza mejor hacia el logro de ese objetivo común. Si esa decisión intenta conseguir ese objetivo común todas las partes se comprometerán en su logro. Normalmente, con este modo de decidir el problema que se presentaba desaparece. Si se empieza planteando la situación problemática normalmente cualquier solución que se aplique será problemática.

¿Qué pasa si no se encuentra ese objetivo común? Pues que hay que seguir pensando hasta encontrarlo. Mientras no lo haya no se puede avanzar de modo constructivo. Este es el siempre el primer paso.

Parece una perogrullada lo que he expuesto esta semana, pero quizá nos hubiéramos ahorrado mucha tinta y mucha discusión si este procedimiento se hubiera aplicado a la relación entre Catalunya y el resto de España. También este método es muy útil para resolver los conflictos que pueden surgir dentro del matrimonio, y por supuesto en las decisiones empresariales.

Aprovecho para deciros que el miércoles que viene 7 de octubre doy una conferencia en el IESE en Madrid sobre “Las tres causas más comunes por las que fracasan las empresas y como enfrentarnos a ellas

La calidad ¿Siempre tiene un coste?

calidadSe piensa que las cosas de mayor calidad siempre tienen un coste mayor. Esto es cierto en algunos casos, pero en muchos otros no.

Por ejemplo un coche que tenga más funcionalidades que otro más sencillo lógicamente tendrá un mayor coste y por lo tanto deberá tener un mayor precio. En cambio, un aparato que tenga bien apretados los tornillos será de mayor calidad que uno similar que tenga algún tornillo suelto, y sin embargo el coste de hacerlo de una manera o de otra es el mismo. Una cosa se puede hacer bien o hacer mal con mismo coste y sin embargo la calidad en un caso será muy distinta al del otro.

Este sencillo principio no solo aplica a la fabricación de productos. Cuando un trabajo consiste en un servicio, hacerlo con amabilidad, con una sonrisa e interesándose por el receptor del servicio tiene el mismo coste que hacerlo malcarado y con prisas. Es más, quizá se pueda decir que en este caso hacerlo mal tiene un coste superior debido a que quizá el cliente no vuelva. Lo que siempre tiene un coste es hacer las cosas mal.

Y sobre todo este principio aplica fundamentalmente a nuestro trabajo. Trabajar bien da unos resultados de excelente calidad y el esfuerzo que supone hacer las cosas bien o hacerlas mal muchas veces es el mismo. Hasta el jueves que viene.

Os dejo información de una iniciativa que me parece muy interesante para ayudar a los cristianos de Irak por si alguien quiere participar

La gente se comporta según la tratas

pigmalionEs algo que me contaron hace muchos años y me pareció curioso y poco realista, pero con el paso de los años he ido comprobando que es así. Si un jefe trata a un colaborador como si fuera tonto, este colaborador acabará actuando como un tonto. Si lo trata como una persona muy capaz, esta persona acabará dando lo mejor de sí misma.

No estoy diciendo que cuando un jefe trata a un colaborador como tonto, su colaborador se convierta en tonto. No. Puede que sea muy inteligente y capaz, lo que pasa que acabará actuando como un tonto, ya que su jefe solo será capaz de percibir actitudes estúpidas por parte de este colaborador. Podrán ser actitudes muy válidas, pero el filtro con el que las mira el jefe las muestra como estúpidas, y por eso el colaborador acaba actuando como un tonto.

Lo mismo si ves con buenos ojos a una persona, este dará lo máximo de sí. Más de lo que él mismo se creía capaz de dar. Acabamos actuando según se espera que actuemos.

Además el cómo mira un jefe a uno de sus colaboradores depende en gran medida del primer juicio que este jefe se haya hecho de esta persona, independientemente de que este juicio sea realista o totalmente distorsionado. Por tanto aconsejo ver siempre a las personas como joyas. Las tratarás como tales y estas acabarán actuando como tales. No empequeñezcas a tu gente. Engrandécelas. Hasta el jueves que viene.

No te autoengañes

blancanievesYa he comentado en otras ocasiones que algo esencial para tomar buena decisiones es conocer la realidad, y solemos tener una percepción subjetiva de la realidad sistemáticamente sesgada a nuestro favor. Además no nos damos cuenta de ello.

Se han hecho experimentos y cuando dos personas son coautores de un mismo libro y se pregunta a cada uno por separado qué porcentaje del libro se debe a su propia contribución, la suma de lo que dicen ambos es siempre superior al 100%. No están mintiendo, los dos autores están convencidos de que cada uno de ellos ha contribuido más de lo que realmente ha contribuido. Lo mismo sucede cuando se pregunta por separado a cada uno de los componentes de un matrimonio qué porcentaje del peso de la casa asume.

En 1923 concedieron el premio nobel de medicina a Frederick Banting y a John Macleod por descubrir la insulina. Cuentan las crónicas que comentando los trabajos realizados, uno de ellos dijo que el otro había sido un estorbo más que una ayuda, mientras que el otro cuando hablaba del descubrimiento ni siquiera mencionaba a su colega.

Sí. Sobreestimamos nuestros méritos y subestimamos los méritos de los demás. Además lo hacemos sin darnos cuenta. Esto siempre nos llevará a ser injustos. Ten en cuenta esta tendecia natural que tenemos todos cuando tomes decisiones.

Prohibido pensar. Es peligroso

septiembre 11, 2014 10 comentarios

decisiones estrategicasHay directivos que valoran la paz en su empresa por encima de todas las cosas. Intentan evitar que haya controversias. Se rodean por tanto de gente que siempre va a estar de acuerdo con él. Intentan a toda costa apagar puntos de vista distintos al suyo.

¿Qué consiguen con esto? Pues que las decisiones que se toman en su empresa no pasan el escrutinio de la crítica. Se llega siempre a un acuerdo enseguida a base de que no se discuten los pros y los contras de lo que se hace. Las decisiones son por tanto de peor calidad.

También consiguen que mucha gente en su empresa se frustre, pues ven cómo alternativas mejores no pueden salir a la luz y discutirse. Estas personas acaban arrinconadas o marchándose. Eso sí, hay gran paz en la organización y nunca hay discusiones. Pero es una paz ficticia. Es una paz fruto del desinterés que se genera en muchos de sus profesionales.

Esto puede pasar en la alta dirección de una empresa o en departamentos más pequeños dentro de las empresas. Si observaras que te pasa a ti, haz algo para corregirlo. No tengas miedo a la gente capacitada que hay a tu alrededor. No seas pequeñito.

Acabo de empezar las clases en el EMBA del IESE y creo que me lo voy a pasar tan bien como en años anteriores.

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