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Evaluar al profesorado o evaluar a los colegios

aulaSe está hablando estos días en España sobre la posibilidad de evaluar la calidad de los profesores de los colegios y ligar su remuneración a los resultados de la evaluación. Estoy totalmente en contra de esta práctica. Evaluar a los profesores, por supuesto. La evaluación la deben hacer los respectivos jefes de cada profesor, que deben decir lo que hacen bien y los puntos de mejora.

Pero ligar la remuneración a la evaluación se presta a todo tipo de chanchullos. En primer lugar ¿Qué se entiende por ser un buen profesor? Distintos evaluadores pueden entender muy distintas cosas, y de esta manera, si el salario depende de la evaluación que se haga, un profesor dejará de intentar hacer lo que es bueno para el alumno y se centrará en cumplir los requisitos necesarios para ser bien evaluado.

Con estos procedimientos se adultera toda la actividad formativa. Un profesor en un momento dado tiene que ser exigente, en otro momento cariñoso, en otro severo. ¿Cómo se aquilata todo esto en una evaluación? El buen hacer de un profesor es multidimensional y se acopla mal a ser reducido a un parámetro.

Puestos a evaluar, cosa que me parece muy bien, yo evaluaría a los centros educativos según el rendimiento de sus alumnos, y pagaría más a todo el profesorado de los centros de donde haya mejores resultados. Individualizar la remuneración a cada profesor crearía rivalidades y envidias, y la tarea educativa es una tarea de conjunto de todo el claustro de profesores

Y por supuesto, nunca cometer el error que sean los alumnos los que evalúen a los profesores (hace unos años en un colegio se me preguntó mi opinión sobre esta posibilidad). La labor educativa se desvirtuaría. ¿Reñiría un profesor a un alumno cuando este lo mereciera, sabiendo que iría en detrimento de su evaluación y de su salario?

Se trata de cualificar y dignificar al máximo la profesión docente. De formar a los profesores. De fomentar en ellos pasión y entusiasmo por la actividad educativa. Pero nunca de amenazar al profesor con aumentos o disminuciones de sueldo. Y por supuesto, si un profesor no sirve, pues … que no sea profesor. Hasta el jueves que viene que os escribiré desde Hong Kong

  1. Rotor
    noviembre 12, 2015 en 9:38 am

    Hola Miguel Angel, Estoy bastante de acuerdo, pero no del todo. Hay auténticos “paquetes” de profesores y la evaluación individual igual sirve para espabilarlos un poco. La evaluación global puede dar lugar a que el indolente lo siga siendo y se beneficie de la actitud innovadora y comprometida de sus compañeros, lo cual puede hacer que estos se desmotiven. El tema no es fácil desde luego. Lei en la prensa que los que quieran aportar ideas lo pueden hacer en libroblanco@joseantoniomarina.net. Feliz jueves.

    • noviembre 13, 2015 en 9:15 am

      Por supuesto que hay que evaluar, y a los paquetes echarlos. Educar a los jóvenes es algo suficientemente importante para no dejarlo en manos de “paquetes”, perode ahí a hacer depender la remuneración de la evaluación va un abismo. Los chanchullos e injusticias están asegurados
      Gracias Rotor por participar

  2. Paco
    noviembre 12, 2015 en 10:34 am

    Hola Miguel Angel,

    Tengo una niña de 2 años y medio que el próximo año empieza cole y este es un tema que me preocupa sobremanera. Y es algo clave para que nuestra sociedad vaya avanzando en la buena dirección

    Totalmente de acuerdo contigo: una evaluación individual puede tener un impacto catastrófico. Como dice Rotor no hay soluciones perfectas, incluso las evaluaciones al centro tampoco son perfectas (hay algunos colegios -especialmente concertados y privados- que recomiendan a padres de niños por debajo de la media a que abandonen el centro).

    Yo creo que el problema de los profesores es que un sistema de oposiciones es la antítesis de lo que se debe hacer: una vez que consiguen su plaza muchos se dedican a vegetar. Si hacemos benchmarking, podemos “copiar” lo que hacen en Finlandia: se hace un proceso de selección completo (no sólo una oposición sino que se identifica la actitud y motivación).

    Además, creo que habría que elevar el salario fijo a los profesores y como sociedad darles más empowermant. Han perdido mucho en estos últimos años de reformas educativas desastrosas. Si queremos invertir en educación no queda otra que quitar dinero de otra cosa o de nuestro bolsillo y asignárselo a los profesores, de forma que pasemos de un sistema funcionarial a uno meritocrático.
    Nuestros hijos y nuestra sociedad lo agradecerá.

    Gracias.
    Un abrazo,

    Paco

    • noviembre 13, 2015 en 9:16 am

      Pues estoy de acuerdo con practicamente todo loque dices Paco. Sobre todo lo de dignificar y subir los sueldos de los profesores.
      Gracias,
      Miguel Angel

  3. noviembre 12, 2015 en 3:40 pm

    De acuerdo contigo MA. Se debe evaluar y esto no hay que dejarlo pasar, pero nunca debe ligarse la remuneración a la evaluación salvo los ascensos. En todo caso, como siempre, castigar los actos contrarios al buen hacer, eso sí.

    • noviembre 13, 2015 en 9:17 am

      Muchas gracias Javier por tu participación, con la queestoy totalmente de acuerdo,
      Miguel Angel

  4. Anónimo
    noviembre 12, 2015 en 5:29 pm

    En algunos países los directores de los colegios son un cuerpo separado, no un compañero de los profes donde cabe el hoy por ti mañana por mi. Sería quizás la persona que evaluaría a los profesores, pero la valoración debe ser completa que eso. Un poco individual otro poco según el centro o los resultados siempre que estos se puedan medir de forma objetiva (tipo examen de estado que no sea corregido en el propio colegio (que le interesa inflar las notas para tener mas alumnos). Tambien los padres tendrán algo que decir y los alumnos de alguna manera corrigiendo las desviaciones que todos sospechamos. Una especie de valoración 360º. En fin, tema complicado, hay que darle varias vueltas. Un saludo

    • Anónimo
      noviembre 12, 2015 en 5:30 pm

      soy rotor, se me colo el anónimo, vamos, relativamente anónimo.

    • noviembre 13, 2015 en 9:19 am

      Rotor, muy buena la idea de que los directores de colegio formaran un cuerpo aparte. La evaluación creo que debeser individual, y al colegio, pero nunca ligar la remuneración a esa evaluación. Se desvirtuaría la función educadora y pasaría a ser “cómo conseguir ser bien evaluado”.
      Gracias por participar,
      MiguelAngel

  5. noviembre 12, 2015 en 7:07 pm

    Hola Miguel Angel,

    Gracias por hacernos reflexionar de nuevo!
    En mi opinión los sistemas de evaluación del desempeño tienen que valorar tanto el rendimiento grupal como el individual. Esto es muy importante para conseguir una buena alineación de cada trabajador con los objetivos de la empresa (aquí la escuela).
    Pero esto no exime de hacer la valoración individual.
    En la evaluación individual los superiores tienen que tener un papel muy importante pero una evaluación de 360º (es decir superiores, colaterales y subordinados) es posiblemente el método más completo y fiable. Incluso un niño pequeño puede apreciar cuando una reprimenda es merecida, puede llegar incluso a agradecerlo. Todo se trata de hacerlo adecuadamente y explicándolo bien. Estadísticamente estoy convencido que el profesor que sabe disciplinar correctamente es apreciado por sus alumnos.
    Gracias y un abrazo,

    Pedro

    • noviembre 13, 2015 en 9:21 am

      Pedro, pues yo la verdad, no dejaría que los alumnos evaluaran al profesor. Un niño pequeño puede apreciar cuando una reprimenda es merecida, pero en muchos casos no lo aprecia y más cuando sus padres le dan la razñon al niño y culpan al profesor. La evaluación de cualquier actividad profesional la deben hacer los que saben e esa actividad profesional.
      Gracias,
      Miguel Angel

  6. ES
    noviembre 13, 2015 en 3:33 pm

    Hola Miguel Angel, interesante reflexión.

    Totalmente de acuerdo en que es la organización la que debe evaluar al profesorado, y añadir a esa idea otra serie de buenas prácticas como por ejemplo la formación, la selección para empezar, la dirección por objetivos, por no hablar de otros temas relacionados con la gestión de las personas (llamémosle así) como la comunicación interna.

    Hoy en día evaluamos por competencias (más desde la LOMCE) a los chavales pero no gestionamos por competencias la profesión docente. No sabemos definir qué es un profesor de éxito porque tampoco hay definido un mapa competencial como puede haberlo en otras profesiones. No tenemos claros los hábitos que caracterizan al profesor de éxito ya que el profesor carece de formación, de objetivos, ni de autonomía para emprender, probar, desarrollar técnicas, materiales, buenas prácticas, contenidos, actividades, Etc.

    No olvidemos que en el sector educativo la cultura organizativa del centro (y de la administración educativa) se transmite al usuario, que es no sólo el alumno de hoy sino el ciudadano de mañana. Sea como sea no estamos transmitiendo precisamente iniciativa, curiosidad, humildad, colaboración, responsabilidad…

    La pregunta de fondo es: ¿Me pagan más por visionar y comunicar “algo” o para dejarlo todo como está y apagar la luz al salir?

    Yo resumiría que los profesores en España tenemos un perfil no profesional sino administrativo-asalariado, con todos los matices. Y en este panorama conocido sólo nos faltaba ya introducir retribución individual para colmo de envidias, chanchullos y “subjetividad”.

    A nivel de centro no suena descabellado pensar en incentivos de equipo, y añado la idea de que no fuesen exclusivamente ligados a resultados académicos, sino quizá a resultados de empleabilidad medidos a más largo plazo.

    Felíz fin de semana
    Emilio

    • noviembre 14, 2015 en 2:41 pm

      Emilio, la selección y formación del profesorado es una cosas fundamental. Es una profesión de las más vocacionles, como la de médico o enfermera. Hay que dignificarla. Remunerarla bien, y no dejarla ejercer a cualquiera. Es algo muyserio. Son como dices los ciudadanos de mañana a los que se está educando.
      Muchas gracias por participar,
      Miguel Angel

  7. Anónimo
    noviembre 13, 2015 en 5:08 pm

    Miguel Ángel, no ligar la remuneración directamente a la evaluación, es una cosa; y como casi siempre, estoy más a favor que en contra con lo que expones. Pero ¿deberían cobrar todos lo mismo?
    ¿Cómo ves la libertad del director (o el comité correspondiente X) para contratar a los mejores para sus respectivos centros? En función del prestigio y buen hacer individual (aunque seguro que una parte de su éxito se deberá al cole, y al grupo; o no…), unos tendrían una remuneración y otros otra ???

    • noviembre 14, 2015 en 2:44 pm

      Vicente, en el ejercicio de una profesión hay muchas mñas cosas gratificantes que la remuneración. Quizá loque hay que hacer es dar más medios a los colegios e institutos que educan mejor y dar menos a los que educan peor, y como siempre dejar libertad de escoger los colegios a los padres de los alumnos. Ya verías qué pronto desaparecerían los malos colegios y los malos profesores.
      ¿Qué tal lo del cheque escolar?
      Pero diferenciar los salarios en un mismo colegio me parece más problemático que beneficioso.
      Gracias Vicente por participar,
      Miguel Angel

  8. vicentelluch
    noviembre 13, 2015 en 5:10 pm

    El anónimo último tiene nombre, soy Vicente Lluch. Perdón !!!

  9. josepserracots
    noviembre 13, 2015 en 6:20 pm

    En los colegios no lo se pero en las universidades ya se hace, los alumnos evalúan a sus profesores cada año y los resultados son muy parecidos de un año a otro y a más me atrevería decir que los mismos profesores de cada departamento conocen muy bien quienes explican mejor que otros y de momento no se actúa, los que no explican bien, siguen sin explicar bien.

    • noviembre 14, 2015 en 2:46 pm

      Yo creo Josep que más que evaluar los alumnos a los profesores en las universidades, lo que hacen es dar las opiniones en unos cuestionarios. Las evaluaciones las deben hacer solamente los jefes. Esa es mi opinión.
      Gracias por participar de nuevo, u saludos,
      Miguel Angel

  10. Pedro Matas
    noviembre 14, 2015 en 11:18 am

    Aclarar qué se quiere decir con “Educador” y de ahí parte la acción educativa.
    La vida de los colegios , como la de sus integrantes, es muy dinámica y requiere una atención constante a la tarea que se desarrolla en ellos y sus consecuencias fuera de sus aulas. Analizar resultados, gestión, materiales, variables que intervienen y equipo humano que participa es lo cotidiano de una buena programación educativa.
    Claro que hay que evaluar al Profesorado, pero quién, qué, para qué, para cuándo, cómo. Todas las variables que intervienen en la tarea.
    Y el entorno social? Y los medios con los que se cuenta? Y los programas educativos?
    A lo largo de los días, meses, evaluaciones y cursos, la vida de un centro escolar pasa por muchas situaciones distintas y hasta contradictorias.
    Estoy con Miguel Angel en la necesidad evaluar los resultados, pero analizar las causas y corregir constantemente, es propio de toda buena tarea educativa…
    No se es mejor profesor por ganar más (respecto a quién), ni por tener mejores materiales, nos siquiera mejores alumnos, ni mejor ambiente familiar y social, pero todo ayuda a aunar esfuerzos para mejorar resultados.
    Y los resultados también tienen que ser mejorados y, por lo tanto, analizados.
    Tengo que salir, pero seguiré en otro momento.
    Evaluar es parte integrante de la tarea educativa, y de toda tarea humana. Pero qué, quién, cómo, cuándo y para qué es lo sustancial de la evaluación.

    • noviembre 14, 2015 en 2:48 pm

      Pedro lo que estás diciendo indica que el proceso de evaluación a un profesional de la educación es una tarea muy compleja. No puede ser de otro modo, ya que en un coelgio no se fabrican productos si no que seforma a personas, los cual es mucho más importante y complejo.
      saludos,
      Miguel Angel

  11. JOSE LUIS FERNANDEZ
    noviembre 16, 2015 en 4:53 pm

    Sr. Miguel Angel Ariño,
    a tenor de las muchas respuestas a este articulo, se comprende lo candente del tema .
    Pienso , lo ultimo es estimular con dinero a cualquiera , cuando mas tenga mas querra , otra cosa es retribuir adecuadamente .
    Al final evaluar los alumnos , es el resultado; evaluar el centro , si buenos alumnos, buen centro, si asi ha sido, los profesionales son buenos.
    Cabe que un profesional bueno se vaya de un centro de alumnos malos o centro malo y también que centro y alumnos buenos descarten al profesional malo.
    Recuerde aquello de que un árbol malo no puede dar frutos buenos
    Que tenga una buena estancia en el lejano oriente

    • noviembre 18, 2015 en 7:31 am

      José Luis, no puedo estar más de acuerdo con todo lo que dices. Muchas gracias por participar,
      saludos,
      Miguel Angel

  12. Carlos Terré
    diciembre 6, 2015 en 6:22 pm

    ¡Hola desde Berlin, Miguel Angel! Hacía tiempo que no intervenía en ninguno de tus posts. Pero el tema me llama 😉

    Esta medida adicional del regulador (“evaluar a los profesores y vincular a ello su remuneración”) busca resolver un problema que el regulador mismo ha creado en primer lugar. Sucedió cuando decidió que éramos idiotas y por tanto necesitábamos que alguien más sabio tomase decisiones por nosotros.

    Si hubiese libertad, el regulador no tendría que preocuparse de evaluar a los profesores: la evaluación la haría “el mercado”. Que no es otra cosa que decir que la evaluación la haríamos todos y cada uno de nosotros y en cada momento mediante nuestras decisiones de consumo.

    Si los centros educativos operasen en un mercado de libre competencia, tendrían el estímulo necesario para preocuparse de ofrecer la mejor educación “a criterio de los padres de su población objetivo”. Y un profesor que fallase en proporcionar el servicio adecuado a los fines del centro seguro que recibiría los mensajes necesarios para “orientarle” en la dirección adecuada (o ser eventualmente relegado de su puesto). Si esos mensajes se harían llegar tocando la remuneración o tras una charla lo decidiría el responsable del profesor en cuestión. Nadie sabe cómo sucederían las cosas, y seguro que no serían iguales en todos los centros.

    Perdemos demasiado tiempo y energía discutiendo los parches que se aplican a problemas que que tienen una raíz profunda pero fácil de identificar si se quiere. No tiene sentido parchear algo que está podrido desde su esencia.

    La sociedad vive en la ilusión de que “la educación es demasiado importante para dejarla en manos del mercado”. Cuando precisamente es lo contrario: “la educación es demasiado importante para dejarla en manos del estado”.

    El control de la educación se hace desde el presupuesto. Se nos roba el dinero para después regalarnos la doctrina que el gobierno estima que necesitamos.

    Yo cuestiono incluso el principio de redistribución (forzada, se entiende). Pero no hace falta resolver la cuestión de la redistribución para permitir que el mercado funcione a favor de una mayor calidad educativa (sobre todo de los más necesitados, que son los que salen más perjudicados siempre con estas intervenciones del estado).

    Si considerásemos que es el alumno el beneficiario del presupuesto educativo (y no un determinado centro, o consejería, o ministerio), y entregásemos el presupuesto al alumno para que hiciese el uso que mejor considerase de él, los centros tendrían que competir por ganar alumnos…

    ¿Quién se atreve a adivinar la revolución que supondría el orden espontáneo y la diversidad curricular que surgiría de un sistema guiado por los intereses de los propios estudiantes?

    Falta decir, ciertamente, que para cerrar el bucle sería necesario hacer también al alumno del presupuesto redistribuido que hubiese recibido. Como tal, la redistribución debería ser un préstamo… para que el esfuerzo del alumno en su educación supusiese un proceso de capitalización intelectual que permitiese en un futuro la devolución, con intereses, de ese préstamo. De lo contrario se correría el riesgo de conformar una gran diversidad curricular… ¡¡¡sin ninguna utilidad para los demás!!!

    Todavía tengo que encontrarme una situación en la que más libertad (o sea, menos coacción) no sea solamente más “moral”, sino que, además, produzca resultados más eficientes.

    ¡Un fuerte abrazo!

    • diciembre 8, 2015 en 11:37 am

      Carlos, gracias por volver a participar en el blog. El famoso cheque escolar, del que no se quiere ni oir hablar, ya que pondría de manifiesto cuáles son las buenas escuelas y cuáles las malas.
      Saludos, y gracias,
      Miguel Angel

  1. noviembre 15, 2015 en 10:33 pm

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