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Todo lo que vale cuesta

esfuerzoGran falacia la del que promete “aprender inglés en 10 días” o “rentabilidad del 20% asegurada”. Cualquier cosa valiosa que se quiera conseguir en la vida va a costar conseguirla. Lo que no cuesta no suele ser valioso. Llegar a ser un buen cirujano lleva su tiempo. Rafa Nadal ha dedicado lo mejor de su vida a entrenar a tenis. Subir un 3000 del Pirineo no es coser y cantar (aunque coser me parece algo muy difícil). Y es precisamente porque una cosa nos ha costado mucho esfuerzo por lo que la valoramos mucho y nos sentimos muy orgullosos de ella.

¿A dónde voy con todo esto? pues a poner de manifiesto que el que quiera llevar una vida cómoda seguramente va a conseguir pocas cosas valiosas. Pocas cosas de las que sentirse orgulloso. El que aspire a una vida cómoda, además de comodidad va a conseguir frustración. La frustración que da una vida sin sentido.

¿Significa eso que hay que hacer cosas extraordinarias para no estar frustrados y poder estara orgullosos de nuestra vida? No, en absoluto. Muchas vidas normales yendo a trabajar cada día, levantando con más o menos esfuerzo una familia, intentando poner buena cara en los buenos momentos y en las adversidades, disfrutar de los amigos, echarles una mano cuando lo necesiten y pedirles ayuda cuando lo necesitamos, estar dispuesto a hacer lo que hay que hacer en cada momento aunque cueste, todo esto constituye una vida bien vivida de la que uno al final puede sentirse orgulloso.

Evitar a toda costa todo lo que cuesta o contraría nuestra comodidad es el pasaporte seguro hacia la mediocridad y a la insatisfacción vital y a la tristeza dentro de todas las comodidades. Propósito para el año que empieza: no tengas miedo al esfuerzo y a plantearte retos valiosos. La recompensa es mayor. Saludos desde Shanghai.

  1. enero 9, 2014 en 9:10 am

    Buenisimo Miguel Angel!! no puedo estar más de acuerdo! palabras muy motivantes para empezar un nuevo año, gracias!

    • enero 9, 2014 en 12:43 pm

      Pues me alegro Elena. A ver que da de sí este año.
      saludos,
      Miguel Angel

  2. Iñigo Irizar
    enero 9, 2014 en 9:33 am

    Hola Miguel Angel:
    Tu última entrada y la mía de hace dos días están muy conectadas: http://irizar.wordpress.com/2014/01/07/2014-ano-cervino/
    En la mejor tradición del IESE, he incluido una meta montañera.

    • enero 9, 2014 en 12:46 pm

      Iñigo, qué coincidencia. Miraré tu entrada. ya se ve que es de lo que hay que hablar al principio de año.
      Gracias y saludos,
      Miguel Angel

      • Iñigo Irizar
        enero 9, 2014 en 12:51 pm

        Muchas gracias. Espero que te guste el blog.

  3. JMCampora
    enero 9, 2014 en 10:35 am

    Es falacia cierto y se llama de apelación al deseo, sin embargo su utilización es licita ya que al final la decisión es de uno. Siempre me ha interesado el discurso argumentativo ya que es la clave de una comunicación efectiva y de la persuasión.

    Responderé tu post, que de nuevo encuentro muy acertado, con un pequeño guiño a la forma que ha tenido de comenzar el mismo. Yo en mi caso utilizaré una falacia conocida como ad verecundiam. Se trata de un supuesto mensaje Bryan Dyson, presidente de Cocacola entre 1986 y 1991, que viene a recordarnos, como tu bien comentas, la importancia en la vida del plano familiar.

    “Imagina la vida como un juego en el que está malabarismos con cinco bolas en el aire. ¿Los nombre – trabajo, familia, salud, amigos y el Espíritu y que está manteniendo todas estas en el aire.

    Pronto se darán cuenta que el trabajo es una pelota de goma. Si se cae, rebota.

    Pero las otras cuatro bolas – familia, salud, amigos y el Espíritu – son de vidrio. Si se le cae uno de estos, sino que serán irrevocablemente rayado marcados, muescas, dañado o roto aún. Nunca será lo mismo. Usted debe entender eso y luchar por ella “.

    Un fuerte abrazo,

    • enero 9, 2014 en 12:48 pm

      Juan Manuel, una similitud muy acertada. para que tengamos las otras cuatro dimensiones en cuenta.
      Gracias y saludos desde Shanghai,
      Miguel Angel

  4. Jesus de Juan
    enero 9, 2014 en 10:43 am

    Muy buena entrada Miguel Ángel. Totalmente de acuerdo.
    Como bien dices, el conformismo, el no tener un reto, por pequeño que sea, conlleva un estancamiento que irremediablemente te lleva, quizá no a la mediocridad (por tener una connotación muy negativa) pero sí a “no estar vivo”.

    • enero 9, 2014 en 12:52 pm

      Gracias Jesús, tenemos un año por delante y hay que sacarle partido. No podemos ser expectadores pasivos de nuestra vida. hemos de mantenernos vivos.
      Grcias y saludos,
      Miguel Angel

  5. Arola
    enero 9, 2014 en 10:52 am

    Me encanta esta entrada Miguel Ángel, muchas gracias! El problema de hoy en día es que mucha gente confunde felicidad con bienestar y se cree que el éxito (sea en el proyecto de vida o profesional que sea) se consigue sin esfuerzo. Como dice un profesor del IESE también: “El éxito sólo va antes de trabajo en un lugar, y es en el diccionario”.

    • enero 9, 2014 en 12:54 pm

      Arola, qué sorpresa y alegría encontrarte por el blog. Puedo adivinar quies es ese profesor al que aludes.
      Muchas gracias,
      Miguel Angel

  6. Cayetano
    enero 9, 2014 en 11:06 am

    Miguel Angel, una vez mas coincido con lo que comentas y, desde mi punto de vista y por añadir algo diria que el esfuerzo por conseguir una meta requiere además sacrificios por lo que también es importante escoger bien las metas a las que dediquemos nuestros esfuerzos no vaya a ser que después de todo el esfuerzo y sacrificio nos demos cuenta que escogimos mal la meta.

    Como ejemplo para describirlo me refiero a aquellos que, por ejemplo, ponen todo su esfuerzo en conseguir el mayor desarrollo profesional posible aún a costa de no dedicar tiempo a la familia, amigos o hobbies y con el tiempo se dan cuenta que se equivocaron de meta y de donde debían poner el esfuerzo, y muchas veces ya es tarde.

    Quizas me he desviado del tema del post de hoy pero creo que es algo importante también sobre lo que refelxionar.

    Un abrazo

    • enero 9, 2014 en 12:59 pm

      Muy importante lo que dices Cayetano. Nada más triste que equivocarse en los objetivos. Esforzarse por llegar a donde uno no quería llegar. No te has desviado del tema de esta semana. Me parece muy importante lo que dices.
      Saludos,
      Miguel Angel

  7. Moritz
    enero 9, 2014 en 11:08 am

    Estamos de acuerdo, aunque el esfuerzo por si solo no es garantía de éxito ni satisfacción. Es una combinación del sacrificio en recorrer el camino y no errar en la dirección.
    Una frase que me lleva a tu valor en el esfuerzo es la muy utilizada “no pain, no gain”.
    Un abrazo,
    Moritz

    • enero 9, 2014 en 1:00 pm

      Moritz, totalmente de acuerdo, de hecho es lo que contesto a Cayetano en elcomentario anterior.
      Gracias,
      Miguel Angel

  8. enero 9, 2014 en 1:56 pm

    ¿El esfuerzo ha de ser continuo aunque no se consiga el objetivo deseado? Creo que ha de caber la reflexión de la estrategia personal si el fin, que presumo correcto, ético y bueno, no se alcanza en los plazos establecidos. Mi truco cuando algo de esto me ocurre es acercarme a hablar con los profesores de más edad del IESE. Sales nuevo!
    Un abrazo

    • enero 13, 2014 en 4:49 am

      Hola Carlos, me alegra verte por el blog. Gracias por participar. Evidentemente el esfuerzo ha de ser inteligente, no se trata de darse continuos cabezazos contra la pared, Pero creo que eso ya se tiene en cuenta.
      Profesores de más edad que yo en el IESE todavía hay, pero cada vez menos.
      Saludos,
      Miguel Angel

  9. enero 9, 2014 en 7:10 pm

    Yo te voy a responder con un juego de palabras. Todo lo que vale cuesta, pero, todo lo que cuesta vale? Por mi experiencia puedo decir que no. NO hay mas que ver el mercado laboral. Gente con CV de caerse de espaldas condenados al paro crónico o la emigración. Ves cosas que cuesta mucho conseguirlas pero que luego de poco sirven por una u otra razón, y a veces, el ver que el esfuerzo, vez tras vez, no vale para nada conduce a la mediocridad cuando ves que gente inútil (y no lo entrecomillo) está en posiciones dominantes.

    • enero 13, 2014 en 4:52 am

      Está claro Raul, hay cosas que cuestan y no valen. Son inútiles. Respecto a gente inútil en posiciones dominantes, No considero que sea un éxito para ellos. Uno debe estar satisfecho de sus logros. Estar satisfecho de haber tenido suerte me parece una estupidez.
      Muchas gracias Raul por participar.
      Miguel Angel

  10. enero 11, 2014 en 11:51 pm

    Gracias Miguel Angel por recordarnos las virtudes de la constancia, la persistencia y el esfuerzo. Eso si, tampoco creo que sea bueno hacer apología de que “quien bien te quiere te hará llorar”, “lo bueno cuesta”, etc… ya que, realmente, creo que hay cosas, situaciones, personas, emociones, en las que el fluir, sin un “esfuerzo” con carga negativa pueden aportarnos mucho. ¿Cuánto esfuerzo es necesario para lograr un abrazo de nuestros padres de niños? ¿Cuánto esfuerzo requiere pasar un bien rato con amigos? ¿cuánto esfuerzo ha de requerir poder tener un techo y alimentos? La verdad es que cada vez más he descubierto que la naturaleza humana no tiene por que ser la de esforzarse continuamente, si no un equilibrio entre el esfuerzo y el disfrute, entre la persistencia y el saber cambiar de estrategia, entre lo fácil y lo complejo. Quitarle valor a lo que se realiza sin un gran esfuerzo puede llevar a que, por ejemplo, posibles matemáticos geniales no lo sean si creen que al disfrutar con las matemáticas en EGB y conseguir buenos resultados sin esfuerzo (mientras si requieren esfuerzo en Historia) eso no tiene mérito.
    Es momento de que lo que cada uno realizamos con mayor fluidez, sin tanto esfuerzo, y disfrutando, se potencie en mayor medida que lo que requiere esfuerzos titánicos para lograr resultados aceptables.
    Del mismo modo que todos hemos comido y disfrutado en algún restaurante por 10€ y hemos quedado decepcionados en alguno pagando más de 50€, muchas veces menos es más. Espero haber comunicado mi idea de un modo claro, dejando constancia que valoro, y mucho, el esfuerzo relacionado con dar lo máximo para ser la mejor versión de uno mismo. Un saludo,

    • enero 13, 2014 en 5:02 am

      Oscar, Estoy totalmente de acuerdo contigo. Solo pretendía resaltar que el que quiera pasarse la vida sin ningún esfuerzo, mal le va a ir. Afortunadamente no todo es esfuerzo titánico. La mayoría de las cosas agradables de las que dsifrutamos están allí, a nuestra disposición.
      Muchas gracias por la útil aclaración, y te has comunicado con claridad meridiana. Saludos a Anna, y enhorabuena.
      Miguel Angel

  11. enero 12, 2014 en 8:25 am

    La falta de esfuerzo puede ser el resultado de una parte de la juventud de hoy en día.
    Los padres hemos querido dar todo a nuestros hijos pensando que les hacíamos un gran favor y que lo hacíamos porque los queríamos mucho. El resultado, quieren conseguir sin esforzarse y luego ven que no lo consiguen, que sus papas no están ahí para conseguirlo para ellos.

    Saludos

    • enero 13, 2014 en 5:04 am

      Sabias tus palabras Josep, Una dosis moderada de dificultad forja el carácter.
      Gracias,
      Miguel Angel

  12. Cristina
    enero 15, 2014 en 10:32 pm

    Gracias por tus posts, Miguel Angel. Suscribo la mayoría y algunos de ellos, como este, lo leo a mis hijos. Algo quedara! 😉
    Saludos,
    Cristina

    • enero 16, 2014 en 8:27 am

      Seguro Cristina, Ya sabes lo mucho que me alegra que el blog sirva para la formación de los jóvenes. Muchas gracias,
      Miguel Angel

  13. Anónimo
    febrero 15, 2014 en 1:46 pm

    Buenos días Miguel Angel:
    Aunque un poco más tarde que el resto, me uno a ellos para transmitirte mi visión acerca del tema “Todo lo que vale cuesta”. Estoy de acuerdo básicamente contigo.Este enfoque vital, en estos momentos en nuestro País es casi tan necesario como el aire que respiramos. Pero creo que los de cierta generación, que asumimos el mensaje, tenemos la obligación de persuadir a los jóvenes, y no tan jóvenes, de que vale la pena el esfuerzo. Y esto no es nada fácil. Pero tenemos la obligación de aplicarnos el cuento “Todo la que vale cuesta”. Demasiadas veces, desde nuestra posición, exigimos respuestas rápidas a nuestros mensajes. “Pero si es un bien para ellos…”. España esta muy lejos de ser una sociedad meritocrática. Hay que motivarnos a través de darle SENTIDO a nuestro esfuerzo.

    • febrero 17, 2014 en 4:48 pm

      Totalmente de acuerdo con lo que dices Anónimo. Y nunca es tarde para apuntarse al debate.
      saludos,
      Miguel Angel

  14. Marta
    julio 9, 2017 en 8:37 pm

    Me ha encantado que apuntes que es importante no solo ayudar pero también pedir ayuda, con esto me viene a la mente un dicho “generosidad es dar más de lo que tienes, orgullo tomar menos de lo que necesitas”…y es que al pedir estamos dándonos también y probocando que otro pueda ser generoso y eso, a veces cuesta porque lo más cómodo pudiera ser resolver algo solitos y en cambio quizás tengamos ahí a alguien “a punto de caramelo”: vale la pena mirar a nuestro alrededor y apostar en ocasiones por lo que más-cuesta…y más-vale!

    • julio 9, 2017 en 10:54 pm

      Marta, has explicado muy bien lo que tenía en la cabeza al decir lo de pedir ayuda. Es muestra de humildad, y facilita que la gente sea generosa y piense en los demás.
      Muchas gracias por participar. Pero no te conozco, ¿quien eres?
      Saludos,
      Miguel Angel

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