Innovación

culturaTodas las empresas hablan de la necesidad de innovar. No se pueden hacer las mismas cosas y del mismo modo que hace 10 años. Uno quedaría absolutamente fuera de juego. Es necesario Innovar, estar al día y adelantarse a los tiempos.

Pero aparte de los tópicos expuestos en el párrafo anterior. La innovación es un concepto del que se habla mucho y del que se sabe poco. Para facilitar la innovación en las organizaciones hace falta que estas tengan una cultura, un “modo de hacer” que facilite la puesta en práctica de nuevas ideas.

Esa cultura requiere de dos condiciones por lo menos. Una de ellas que la organización no tenga miedo a los fallos. Que los permita. Un fallo se produce cuando se intenta algo nuevo, que esperamos que salga bien y nos lleve a una mejor situación, aunque también sabemos que podría fallar. Si una organización penaliza los fallos, su gente no intentará cosas nuevas y no habrá innovaciones.

Hay que distinguir los fallos de los errores. Un error es una cosa que falla porque se ha hecho mal. Los errores hay que intentar evitarlos. Las cosas las tenemos que hacer bien. Tenemos que ser buenos profesionales.

Una segunda condición para que la innovación en una empresa sea fructífera, es que una vez se reconozcan los fallos, no se persista en el ellos. A veces sucede que una cosa no funciona y se sigue manteniendo “sine die” porque interrumpirla es reconocer que ha fracasado, y eso no gusta. Pues no. Cuando una cosa se ve que no funciona hay que abandonarla. No hay que dedicar más recursos de modo improductivo.

Se trata de experimentar, si la cosa se ve que función seguir adelante y si no, abandonarla rápidamente. Hasta el jueves que viene.

  1. octubre 11, 2018 en 12:12 pm

    Reblogueó esto en attipicusy comentado:
    Incluso se dan casos de empresas que se pasan decenios insistiendo en sus propios errores o mala praxis. ¿Qué justifica esta actitud? No tengo una respuesta, pero quizá en el mundo de la política encontramos una: la soberbia. Pecado desde el inicio de los tiempos que hace al ser humano no reconocer sus limitaciones. Trabaja para extirparlo. Y serás más feliz.

    • octubre 13, 2018 en 11:59 am

      AI, es muy difícil cambiar las costumbres, y si los errores no son muy gordos, tampoco se ve con facilidad que son errores, y se sigue, y se sigue…
      Gracias por participar.

  2. octubre 11, 2018 en 4:55 pm

    No es tiempo de experimentos, eso se suele decir en diversas circunstancias, cuando la cosa va bien o cuando no va tan bien. Sin experimentos es difícil que haya innovación, claro que los experimentos pueden implicar fallos, que tienen su impacto negativo y que hay que corregir con el tiempo y recursos que la corrección conlleve. Por eso se posponen experimentos y procesos de innovación para cuando sea su tiempo. ¿Cuándo? Pues no está claro, puede ser cuando ya no haya otra salida, en una situación desesperada, o cuando haya tiempo, ¿lo habrá alguna vez?
    Volvemos a lo mismo: la toma de decisiones. Toda decisión comporta un riesgo, la no toma también, pero pasa más desapercibida. Ante un problema surge ¿quién ha hecho eso?, es menos probable que la pregunta sea ¿Quién no ha hecho nada? El que no hace nada nunca se equivoca. En relación con esto he oído en algunas empresas se cuestiona a los que nunca se equivocan.

    • octubre 13, 2018 en 12:00 pm

      Efectivamente Trocóniz. Cuando las cosas van bien para que experimentar y cambiar. y cuando van mal, no es tiempo de experimentos.
      Lo que hay que hacer es intentar las innovaciones cuando todo va bien. Cuando las cosas se empiezan a torcer, suele ser demasiado tarde.
      Gracias por participar,
      Miguel Angel

  3. EDUARDO SEGURA
    octubre 11, 2018 en 9:44 pm

    De nuevo y una vez más te felicito por el excelente articulo de esta semana con lo que estoy totalmente de acuerdo. Tal y como expreso en el libro que he escrito cuyo título es ” El fluir del talento”, hay muchas empresas en que los directivos dirigen o mejor dicho ” mandan ” con la conocida formula de la dirección ” por la búsqueda del error” es decir totalmente contrario a lo que tú expones en tu artículo.

    • octubre 13, 2018 en 12:04 pm

      Muchas gracia Eduardo, muy bueno tu libro. Efectivamente hay que hacer las innovaciones antes de cometer los errores. Y saber que el error es inherente a las innovaciones. Rara vez sale todo bien a la primera.
      Saludos y me alegro que esté de vuelta por el blog,
      Miguel Angel

  4. octubre 12, 2018 en 9:51 am

    Innovar, como palabra se ha puesto de moda, desde hace años, en las empresas cuyo objetivo, es ayudar al cliente, siempre se han desarrollado productos, aplicando la mejora continua, desarrollando o buscando… 1º que necesita el cliente hoy y 2º que necesitara dentro de 5 años.
    Innovar sin un objetivo definido, es lo que hizo la unión de la ICI con Dupon, al terminar la última guerra en Europa, definiendo como se llamaría el primer producto que saliera de la investigación, llamándole con las iniciales de dos ciudades más representativas de cada país NYLON, cuyo desarrollo de su molécula, amplio las características técnicas de los llamados termo-plásticos, ampliando sus aplicaciones.
    Estos son los dos caminos principales que conozco, el personal debe de tener claro que pensar, no es conocer, la experiencia es la que aporta el conocimiento, en los llamados tácitos…. como montar en una bicicleta, por mucho que uno piense no aprenderá si no lo practica.
    Hay que tener presente, que lo que buscamos ya existe en el universo, la expresión “ya lo tengo” cuando se refiere a una idea o solución que estaba buscando, es decir sus conocimientos han sintonizado con la frecuencia de lo que se estaba buscando. Que de alguna manera es lo que dijo Edison al definir que todo descubrimiento, el 95 % es trabajo y un 5% inspiración, a mi modo de ver… debería haber dicho que SIN el 95 % de trabajar un tema, no tendrá el 5 % de inspiración.

    • octubre 13, 2018 en 12:05 pm

      Muy buenas tus reflexiones Miguel, sin el trabajo es imposible que venga la inspiración. Saludos,
      Miguel Angel

  5. octubre 13, 2018 en 6:24 pm

    Hola… Miguel A., gracias por tu comentario, aunque la palabra “imposible” no la emplearía, sobre todo conociendo lo que dijo de ella Napoleón Bonaparte. Cordialmente
    Otro Si:
    La hora que me has contestado hoy, es la hora que me case hacer 62 años, en la Iglesia de la Paz en Barcelona, naturalmente hoy lo hemos celebrado…
    Miguel

    • octubre 14, 2018 en 4:04 pm

      Pues enhorabuena por tu aniversario de boda Miguel y tus 62 años de matrimonio. Y muchas gracias por tu comentario en el primer párrafo, del que tomo nota.
      Un abrazo,
      Miguel Angel

  6. octubre 15, 2018 en 12:41 am

    Si en alguna ocasión, deseas mi opinión, sobre innovar, –estoy a tu disposición— piensa que dicha palabra esconde un deseo, que normalmente no se tiene definido, y es, evitar competir.
    Hay demasiada propaganda sobre las ventajas del Marketing, evitar tener competencia en un determinado mercado, es la única decisión que se necesita tomar… o sea evitar competir.
    Por si no me has localizado, hice el PDAD en el 1968/9, siendo el Presidente de mi Promoción.
    Abrazos
    Miguel

    • octubre 15, 2018 en 2:32 pm

      Muchas gracias Miguel. Tomo nota de lo que dices. Veo que eres uno de nuestros primeros alumnos en el IESE
      Saludos
      Miguel Angel

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