No confiar en la suerte

Relacionado

Mantenimiento de infraestructuras

Si dejas de invertir en mantenimiento un año, no pasa nada. La infraestructura sigue funcionando. El peligro real comienza cuando el directivo aprende que "no pasa nada" y repite el proceso hasta que todo explota. Dirigir mal lo hace cualquiera; dirigir bien exige una verdadera cualificación.

Para despedir hay que estar cargado de razones. El coste real de un despido

Despedir a un empleado es una de las decisiones más dolorosas y difíciles de una empresa. Analizamos por qué un despido poco justificado destruye el compromiso de los que se quedan y cómo el verdadero fin de la organización debe centrarse siempre en las personas.

Dirigir con métricas y procedimientos

Gobernar una organización no es manipular un instrumento con indicadores y procedimientos rígidos. Dirigir es dirigir personas y, sobre todo, saber dirigir excepciones cuando la norma escrita no es suficiente.

La IA no puede sustituir al juicio humano

La Inteligencia Artificial es excelente procesando datos y automatizando tareas, pero gobernar una empresa es gobernar personas. Analizamos por qué la verdadera ventaja competitiva frente a los algoritmos radica en utilizar la tecnología con prudencia humana.

¿Qué pasa con la vivienda en España?

Hay en España un serio problema para acceder a la vivienda. Casi imposible comprar, y muy difícil alquilar. No soy economista, pero aplicando la elemental ley de la oferta y la demanda es fácil ver dónde están los atascos y qué se podría hacer para solucionarlo.

Share

A veces en la empresa se hacen unos planes, la cosa funciona según los planes previstos, pero de repente surge un contratiempo que parece que todo se va a desbaratar. Pero al final, algo sucede y se vuelve a encarrilar. Respiramos con tranquilidad. Qué suerte hemos tenido. Estamos satisfechos.

Mucho cuidado. Más que alegrarse por la suerte que se ha tenido hay que intentar aprender del suceso. ¿Por qué se torció el plan en un momento dado? Pues bien puede suceder que una situación similar se vuelva a torcer el plan y esta vez ya no tengamos suerte y nos aboquemos al fracaso.

Estar a punto de haber fracasado y haber salido la cosa bien al final puede significar dos cosas. Que la empresa tiene recursos suficientes para salir airado de los problemas o también puede significar que la empresa es vulnerable y que ha habido suerte. Ojo con alegrarse porque al final las cosas se hayan arreglado

Cuando se planifica algo hay que tener en cuenta la posibilidad de que las cosas no vayan según el plan previsto. Si planificamos solo pensando que las cosas van a suceder tal como pensamos, cuando vengan las dificultades nos pillarán desprevenidos. Que no sea la suerte la que nos tenga que sacar de los apuros. Porque hay veces hay suerte, pero a veces no. Si hemos planificado teniendo en cuenta la posibilidad de fallos, cuando estos vengan no nos pillarán por sorpresa. Estaremos preparados. Hasta el jueves que viene.

Website | + posts

Miguel Angel Ariño es Catedrático de IESE Business School y conferenciante, experto internacional en toma de decisiones, estrategia y liderazgo. Con más de 35 años de experiencia global, ayuda a Consejos de Administración y a la alta dirección a transformar la complejidad en claridad estratégica, impulsando un crecimiento sostenible y ético.

¿Buscas elevar la mirada estratégica de tu equipo? Si deseas una intervención que genere un impacto duradero, explora mis conferencias y talleres de alto impacto o conversemos directamente sobre cómo podemos colaborar.

¿Te interesa agendar una de mis conferencias magistrales?: https://miguelarino.com/oferta-de-conferencias


Descubre más desde Toma de Decisiones Miguel A. Ariño

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

6 COMENTARIOS

  1. Me gusta mucho una frase atribuida a Michael Jordan: «Soy un hombre con suerte. Y cuanto más duro entreno, más suerte tengo».

  2. Miguel, no creo que se pueda salir «airado» de una situación sino airoso, pero sí que puedo contribuir al comentario de que una vez tienes decidido qué vas a hacer, lo razonable es tener previsto aquéllo que razonablemente podría torcer las cosas, para evitar ir con sorpresas. Yo he tenido oportunidad de aprender una sistemática para el Análisis de Decisiones que con unos sencillos conceptos ayuda a las actividades diarias. Creo que te lo comenté alguna vez, es lo que Charles Kepner y Benjamin Tregoe propusieron hace ya 50 años y que sigue vigente. Yo había empezado con mucho interés a seguir la Teoría de Toma de Decisiones de Herbert Simon cuando estudiaba en la Facultad (claro está, hace 50 años…), pero la misma cantidad de Páginas del primer libro de Kepner y Tregoe me han dado para la vida profesional y personal mucho más herramientas. Un Saludo cordial.

DEJA UNA RESPUESTA