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Posts Tagged ‘inversiones’

Corto o largo plazo

inversiones y estrategiasEl mensaje de esta semana me lo sugiere un antiguo alumno, que quizá él mismo haya sufrido las consecuencias de lo que aquí voy a hablar. Me refiero a la exigencia de los accionistas de las empresas por beneficios a corto plazo.

Muchas veces estas exigencias obligan a los directivos de las empresas a planes cortoplacistas, no poniendo en marcha inversiones y planes que darían muy buenos resultados a largo plazo, pero que suponen sacrificios a corto plazo.

Como muy bien me comentaba este antiguo alumno, esas estrategias cortoplacistas muchas veces van en contra de los propios intereses de las empresas. Es pan hoy y hambre mañana. Las empresas necesitan accionistas comprometidos con la misma, no impacientes por resultados rápidos. Accionistas estables interesados más en el buen hacer de la empresa que en las fluctuaciones coyunturales del precio de las acciones.

¿Qué compromiso con la empresa tiene un accionista que me compra hoy y me vende mañana, con el único interés de sacar una rentabilidad puntual, sin interesarle la buena marcha global de la empresa?

Es a los clientes que compran los productos de una empresa y a los empleados que empeñan en ella su actividad profesional a quien debe estar mirando la empresa, y no mirar tanto a unos accionistas que hoy vienen y mañana se van. Mucho mejor irían las empresas si se distrajeran menos con los resultados a corto y pensaran más en el futuro a medio y largo plazo. Hasta el jueves que viene

El coste de lo gratis

gratisSolemos estar dispuestos a pagar mucho dinero por conseguir cosas gratis. Cuando uno quiere comprar un libro “on line” que cuesta 15 euros (perdón, 14,99) uno se da cuenta que si hace una compra de más de 20 euros el envío le sale gratis. Así que lo que uno hace es buscar otro libro. Elige uno que le cuesta 9 euros, y así el envío le sale gratis.

Por supuesto que el segundo libro no lo va a leer. Posiblemente ni siquiera vaya a leer el que ha comprado primero, pero ha conseguido ahorrarse los tres euros que costaba el envío. Conseguir que el envío le salga gratis le ha costado 9 euros. Uno queda muy contento con su hazaña.

Me pasa a mi cuando cada año participo en la carrera que unos grandes almacenes organiza en Barcelona. Suele ser en mayo y participamos entre sesenta y ochenta mil corredores. Por participar, al inscribirte te dan una tarjeta de cartulina que, presentada en la meta, te da derecho a tomarte un refresco. Suele ser un vaso de plástico con Coca-Cola o algo similar. Con tal multitud corriendo, cada minuto llegamos cientos de corredores a la meta, y nos acumulamos durante mucho rato en una multitudinaria cola en zigzag de gente apretada y sudorosa para conseguir aquello a lo que tenemos derecho: nuestro vaso de Coca-Cola gratis.

Lo gratis tiene un especial atractivo. Lo saben los bancos, los periódicos y todos los que hacen promociones: por abrir una cuenta, suscribir una tarjeta de crédito o comprar el periódico, te regalan algo, y vamos en plancha a conseguir ese algo. Solemos estar dispuestos a pagar mucho dinero por conseguir cosas gratis.

Solo faltaba

becasLeo hace un par de días el titular de prensa “El Supremo avala que se exija rendimiento para acceder a becas“. Pues solo faltaba. La asignación de recursos exige que cualquier uso que se haga de ellos den rendimiento.

Pienso que cualquiera que tenga capacidad debe tener oportunidades para estudiar, y que su posible falta de recursos económicos no debe ser un impedimento. Esto me parece elemental y por tanto un suficiente e incluso abundante sistema de becas me parece que es un uso muy bueno de los impuestos que pagamos todos.

Ahora bien, dos condiciones me parecen elementales para otorgar becas. La primera que el destinatario tenga capacidad para hacer los estudios que pretende hacer con la beca. Y segundo que además estudie, que tenga un suficiente rendimiento académico.

Si una persona no tiene capacidad para unos determinados estudios lo que hay que hacer es orientarla a una actividad profesional para la que sí esté capacitada. Todo el mundo sirve para algo. Lo que hay que hacer es ayudarle a encontrar ese algo para lo que sirve.

Por otro lado, si alguien aún teniendo capacidad, no rinde en los estudios que ha escogido entonces mejor es dedicar ese dinero a otras personas que sí que rindan. Por supuesto que el juicio sobre si hay rendimiento o no ha de ser cuidadoso y justo. Todo el mundo puede pasar unos malos momentos en alguna temporada de su vida y eso no debe ser causa de que se le retiren las ayudas. Pero cuando permanentemente uno no consigue sacar adelante sus estudios, entonces se acabó. No hay que financiar la holgazanería.

Pues sí, exíjase rendimiento para acceder a becas. No estamos para despilfarrar. Hasta el jueves que viene.

¿Nunca debería haberse construido el AVE en España?

tren

Ha salido estos días en la prensa un informe que afirma que las distintas líneas de AVE en España solo generarán en los próximos 50 años unos ingresos entre el 10% y el 50% de los costes de construcción y mantenimiento. La conclusión del informe es que “estas líneas de alta velocidad no deberían haberse construido“.

¿Es que el único valor que tienen las cosas es el valor económico? Muy reduccionista me parece a mi considerar la conveniencia o no de unas infraestructuras teniendo en cuenta variables exclusivamente económicas. Por el mismo razonamiento en España a principios del siglo pasado no se habrían pavimentado los caminos y convertido en carreteras. No se paga por usarlas porque son gratis (salvo las autopistas de peaje solo a finales de siglo). ¿Significa esta no rentabilidad económica que nunca debían haberse pavimentado?

Me resulta muy triste el empobrecimiento humano que supone juzgar las cosas solo por su valor económico. Digo no a la reducción economicista a la que estamos continuamente sometidos (esto dicho por un profesor de una escuela de negocios tiene mucho mérito).

El citado estudio también considera el impacto social de estas infraestructuras. Al parecer, si se considera este impacto, solo se cubre un 79,6% del coste de estas infraestructuras. Solo sé de este estudio lo que dice la prensa, pero me temo que si se ha llegado a cuantificar este porcentaje hasta con un decimal, se habrá dejado de tener en cuenta un montón de cosas que no son cuantificables. La realidad es muy rica y tiene muchas dimensiones no cuantificables.

Con esto no estoy defendiendo la construcción del AVE. No soy un experto para juzgar si es una buena o una mala inversión (aunque ya veremos si dentro de 30 años seguimos arrepintiéndonos de haberlo hecho). Lo que estoy diciendo es que reducir la realidad a rentabilidad económica y a aspectos cuantificables es un triste reduccionismo que desafortunadamente está invadiendo nuestras vidas. Feliz Semana Santa.

¿Petróleo barato para siempre?

precio del petroleoLeo en un titular: “El petróleo podría no volver jamás a los 100 dólares”, y me echo a reir. A principios del año 2.000, antes de los atentados terroristas del 11.IX el Dow Jow Industrial Average, el índice de la bolsa de New York había superado los 11.000 puntos. Había tenido una rentabilidad espectacular en los años anteriores. Había euforia colectiva y todavía no había estallado la burbuja de la llamada “nueva economía” liderada por las famosas punto.com.

Afamados comentaristas económicos se hacían eco de las previsiones de los bancos: en dos años el Dow Jow llegaría a los 30.000 puntos. Una rentabilidad del 70% cada uno de los dos años. Ni que decir tiene que dos años después el susodicho índice no llegaba a los 10.000 puntos, y actualmente en 15 años después está en torno a 17.000. Es decir, el 70% de rentabilidad ha tardado 15 años, dando lugar a una rentabilidad anual del 3,6%.

Pues sí, el petróleo volverá a superar los 100 dólares y los volverá a perder. En nuestros juicios sobre las cosas nos dejamos llevar por los últimos datos que tenemos y por las últimas impresiones. Y pensamos que lo que está pasando ahora va a ocurrir siempre, que es la nueva tendencia. Si nos ocurre algo malo, ya generalizamos y pensamos que la desgracia es la compañera de nuestra vida, y si algo nos va bien, pensamos que siempre las cosas nos van bien.

Pues no, en la vida pasa de todo, cosas buenas y cosas menos buenas. Y en economía se dan las fluctuaciones y los ciclos. Y si ahora los precios están bajando (la famosa e injustificadamente temida deflación) no significa que van a estar bajando indefinidamente. Ya volverán a subir.

Aprendizaje de esta semana: Se más objetivo y no te dejes llevar por las últimas impresiones al hacer tus juicios. Te equivocarás. Os escribo desde New York, donde estoy dando clase en un programa del IESE. La  ciudad está nevada. Hasta el jueves que viene.

Algo se debió hacer mal

sorpresaLeo hace unos días en la prensa que el estado vuelve a tener que inyectar dinero a Paradores de España para mantenerla a flote. Suman ya 134 millones los que ha tenido que desembolsar en el último año y medio. Mi pregunta es ¿no se pudo hacer nada hace cinco años para evitar abocar a la compañía a la situación en que se encuentra?

Creo que en muchos casos las situaciones problemáticas en que se encuentran las compañías son debidas a que en su día no se no se actuó como se debía. Se confía ciegamente en que las cosas mejorarán en el futuro y se aguanta a ver qué pasa. Y lo que suele pasar si no se hace nada es que las cosas empeoran.

Una de las características de calidad directiva es verlas venir y anticiparse a los acontecimientos. A veces oigo a algunos directivos decir algo así como “es que no he tenido otro remedio que…” (despedir a 100 personas, cerrar una planta, o cualquier otro tipo de cosas) y tienen razón. En el momento que se decidieron a actuar ya no tuvieron otro remedio que hacer eso, pero… ¿no podían haber pensado antes, quizá varios años antes, que se podía llegar a esa situación y haber actuado entonces?

La actividad empresarial requiere asumir riesgos y estar preparados para afrontarlos y salir fortalecidos. Lo que no se puede hacer es confiar ciegamente en que las cosas nos saldrán bien. La suerte hay que trabajársela. Y si uno no sabe los escenarios a los que se puede su compañía en los próximos años, que lo empiece a trabajar seriamente. Y si no se está satisfecho con el resultado, siempre puede recurrir a profesionales que le ayudarán a plantear escenarios de futuro. Si muchas compañías hubieran actuado así  hace cinco años quizá ahora les iría mucho mejor.

Hasta el jueves que viene. Os dejo un video que da noticias del IESE de este mes de marzo.

Gestión de riesgos

riesgos estratégicosCuando se llevan a cabo iniciativas, ya sean personales o empresariales, se asumen riesgos. El riesgo es la posibilidad de que una iniciativa dé peores resultados de los que se pretenden. El único modo de no asumir riesgos es no hacer nada. Y aún así nos pueden salir las cosas mal.

Hay tres tipos de riesgos. El primero son los riesgos evitables. Son los riesgos que se corren por hacer las cosas mal, y por tanto se podrían evitar si se hiciesen las cosas bien. El hundimiento del Titanic supuso la materialización de un riesgo que era evitable. Si no se hubieran cometido una series de errores que se cometieron, se habría evitado el choque. Esto lo hemos documentado muy bien en el libro del Iceberg y en diversos mensajes  de este blog.

El segundo tipo de riesgos son los riesgos estratégicos. Una compañía persigue una oportunidad por las posibilidades de beneficio que presenta, aunque finalmente las cosas puedan salir mal, cosa que ya se sabía desde el principio que podía pasar, pero que sin embargo, las posibilidades de éxito aconsejaban asumir ese riesgo y perseguir esa oportunidad. La producción de una película o el desarrollo de un fármaco, e incluso la subida al Everest son ejemplos de situaciones de riesgos estratégicos.

El tercer tipo de riesgos son aquellos que se producen por causas externas, causas sobre las que no se tiene control y sobre las que poco se puede influir. Un terremoto o un ataque terrorista que destruye las instalaciones de la empresa. Una subida del precio de la energía que eleva los costes de producción. El riesgo externo con un impacto en mayor número de empresas es el riesgo de una recesión económica.

En sucesivos mensajes iré glosando cómo tratar cada uno de estos tipos de riesgos de modo que tengan el mínimo impacto posible. Solo adelantar que las empresas se ocupan mucho de los proyectos que llevan entre manos, de las oportunidades que persiguen, pero se preocupan menos de llevar acciones que contrarresten los riesgos que se asumen. Hasta el jueves que viene

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