Solo faltaba

becasLeo hace un par de días el titular de prensa “El Supremo avala que se exija rendimiento para acceder a becas“. Pues solo faltaba. La asignación de recursos exige que cualquier uso que se haga de ellos den rendimiento.

Pienso que cualquiera que tenga capacidad debe tener oportunidades para estudiar, y que su posible falta de recursos económicos no debe ser un impedimento. Esto me parece elemental y por tanto un suficiente e incluso abundante sistema de becas me parece que es un uso muy bueno de los impuestos que pagamos todos.

Ahora bien, dos condiciones me parecen elementales para otorgar becas. La primera que el destinatario tenga capacidad para hacer los estudios que pretende hacer con la beca. Y segundo que además estudie, que tenga un suficiente rendimiento académico.

Si una persona no tiene capacidad para unos determinados estudios lo que hay que hacer es orientarla a una actividad profesional para la que sí esté capacitada. Todo el mundo sirve para algo. Lo que hay que hacer es ayudarle a encontrar ese algo para lo que sirve.

Por otro lado, si alguien aún teniendo capacidad, no rinde en los estudios que ha escogido entonces mejor es dedicar ese dinero a otras personas que sí que rindan. Por supuesto que el juicio sobre si hay rendimiento o no ha de ser cuidadoso y justo. Todo el mundo puede pasar unos malos momentos en alguna temporada de su vida y eso no debe ser causa de que se le retiren las ayudas. Pero cuando permanentemente uno no consigue sacar adelante sus estudios, entonces se acabó. No hay que financiar la holgazanería.

Pues sí, exíjase rendimiento para acceder a becas. No estamos para despilfarrar. Hasta el jueves que viene.

  1. Kike
    mayo 21, 2015 en 7:57 am

    Gran reflexión…

    Aplicable no solo a becas, también a subvenciones en I+D, producción, eventos sociales, etc…

    Personalmente tengo la sensación que socialmente esta mas aceptada la subvención moral “por lo que se hace” que por el resultado que doy.

    Un saludo

  2. mayo 21, 2015 en 8:35 am

    Buena reflexión, Miguel Ángel. No hay que invertir recursos públicos en usos improductivos, de la misma manera que no nos compraríamos un pantalón de cuatro tallas menos simplemente porque teníamos una partida presupuestaria destinada a la compra de pantalones. Un saludo.

  3. mayo 21, 2015 en 9:23 am

    Mi experiencia de país subdesarrollado siempre ha sido de que se asignan esos recursos “disponibles” a gente menos calificada o sentimentalmente más relacionada. Es una especie de autoengaño a eso que dices de “el juicio sobre si hay rendimiento o no ha de ser cuidadoso y justo” para seguir lo que les dicta su ¿corazón? Es una reflexión muy apropiada para afrontar la corrupción, tu post. Gracias Miguel Ángel.

  4. rafael
    mayo 22, 2015 en 9:48 am

    No puedo estar más de acuerdo. ES un mensaje claro y conciso. Me pregunto porqué se empeñan algunos políticos en mezclar este sencillo, claro y conciso mensaje con aspectos relativos al estatus social de los alumnos que quieren acceder a una beca. Lo único que se me ocurre es que se pueda desear el fomento de la mediocridad en detrimento del esmero y el esfuerzo personal. Luego nos quejaremos de que tenemos ingenieros mediocres que además no hablan idiomas y no encuentran trabajo de ingenieros en España, porque no se necesitan y en el extranjero tampoco porque no hablan idiomas -a pesar de haber ido de beca “orgasmus” seis meses a Dinamarca a por los créditos de la optativa “bares y botellones”. Los que defienden la tesis de ayudar economicamente a los estudiantes que teniendo capacidades no rinden por encima de la media, son los que a su vez son incapaces de cambiar el modelo productivo del país (básicamente porque ellos nunca han producido nada) y no quieren aceptar la realidad del país que nos han ido construyendo en los últimos 30 años: un país de servicios -mediocres- para ser atendidos por licenciados mediocres fruto de una gestión realizada por gestores mediocres.
    Señores apuesten por la excelencia y el esfuerzo, lo demás vendrá solo; es cuestión de tiempo. Solo hay que alimentar a la sociedad y a sus dirigentes de perfiles excelentes, ilustrados y HONRADOS.
    Abajo la mediocridad
    Arriba la excelencia

    • mayo 24, 2015 en 6:35 pm

      Rafael, tocas un tema muy interesante y que es elemental que hay que hacer. Pero cambiar las cosas que ya están institucionalizadas es muy difícil, pero efectivamente habría que revisar que se hace en lo Erasmus, y exigir resultados. Pero lo que ya está institucionalizado tiene difícil arreglo. nadie quierep oner el cascabel al gato.
      Es impopular.
      Gracias y saludos,
      Miguel Angel

  5. mayo 27, 2015 en 11:06 pm

    A favor de lo que comentas, espero que se otorguen todo el apoyo económico, para seguir estudiando, pero a quien califique para ello, de nada sirve otorgar subvenciones económicas a quien no la va a sacar provecho y con esto dejar a otros estudiantes sin ayudas económicas.

    Que las becas y ayudas económicas, sean a respuesta del buen desempeño escolar, no que se otorguen, para ver si, empiezan a levantar en los estudios.

    Un Saludo

    • mayo 28, 2015 en 2:45 am

      Gracias Becas información por tu comentario, que corrobora lo que dice el post de esta semana
      Saludos,
      Miguel Angel

  6. Paco
    junio 12, 2015 en 12:51 am

    Hola Miguel Ángel,

    Este es mi tercer intento en comentar. A ver si el refrán acierta.

    Pienso que este es un tema capital de nuestra sociedad. Trata dos derechos fundamentales: la educación y a la igualdad.

    Estoy de acuerdo en fomentar la meritocracia y exigir performance, pero cuando la realidad es más complicada.

    Por ejemplo, Es justo que en una carrera más difícil con muchas menores notas y % de aprobados se exija lo mismo que en otra donde pasa el 80%? Poner una nota media alta para exigir beca tiene el peligro de que podría dejar fuera a futuros buenos profesionales que de seguir adelante pueden devolver con creces a la sociedad la inversión depositada en ellos.
    Porque no nos engañemos: hay gente sin medios que estudia gracias a la beca. obviamente aquellos con menores recursos lo tienen más difícil que los que no la necesitan (juegan contra el estrés de conseguir la beca, tienen que buscarse trabajos para ayudar en casa con menos tiempo para el estudio, no pueden pagarse clases extra, etc).

    Es esto realmente justo? Creo que no. Por eso prefiero exigir un 5 a un 6 y aplaudí que no se aumentara el límite.
    Habrá un extra coste para la sociedad, pero: acaso no lo hay en todas las obras de Infraestructura? No es mas importante la educación e igualdad de oportunidades?

    Además, tal y como está nuestro sistema educativo probablemente muchos alumnos becados con notas más bajas serán mejores profesionales.
    Porque ser un empollón en la universo no garantiza ser un buen profesional en el mercado laboral actual. Y lo de empollón no lo digo de forma despectiva porque yo lo fui cuando era joven, aunque no quiero decir con esto que yo no sea buen profesional, je, je

    Gracias
    Un saludo,

    Paco

    • junio 15, 2015 en 2:44 pm

      Paco, todo el que esté sin medios y solo pueda estudiar gracias a una beca, debe tener beca, pero que estudie, si no estudia pues… da lo mismo que tenga medios o no, no se pueden despilfarrar recursos. Si estudia, entonces por supuesto.
      Respecto la nota a exigir y si se debe diferenciar por carreras, pues no lo sé. No soy un experto en el tema. Lo único que pretendía decir es que el que no trabaje pues no debe ser financiado.
      Gracias y saludos,
      Miguel Angel

    • Pepe
      agosto 12, 2016 en 2:05 pm

      Hola Paco, supongo que entonces no te importará que a tus hijos los opere el cirujano que aprobó con un 5 o tu casa la construya un arquitecto que se sacó la carrera a base de repetir n veces varias asignaturas para conseguir un aprobado rascado.

  7. Anónimo
    agosto 12, 2016 en 10:44 pm

    Hola Pepe,

    Supongo que tienes muchos casos de compañeros que sacaban buenas notas en la universidad. Y eso no quiere decir que fueran los mejores profesionales. Tú mismo te responderás, yo tengo varios ejemplos cercanos de gente que no pasaron por la universidad y son estupendos profesionales. Y de otros buenos estudiantes a los que no les prestaría las llaves del coche para arrancarlo y dar una vuelta. Obviamente generalizar es una injusticia en cualquier caso y cualquiera puede encontrar contra ejemplos. Esto no es una ciencia exacta. Sin embargo hay un ejemplo que me gusta mucho porque es muy conocido y me da bastante la razón, Amancio Ortega. Dime en qué universidad estudió y que notas sacó. Y sin embargo ha sacado adelante a la empresa de Retail más importante de España y pionera a nivel mundial. Con la ayuda de otros buenos profesionales que sacaban buenas notas, claro. Pero estarás de acuerdo en que ninguno ha sido tan relevante como él.

    • agosto 16, 2016 en 9:23 am

      Gracias Paco y Pepe por vuestros comentarios. Yo estoy de acuerdo con que las calificaciones no guardan mucha relación con la futura competencia profesional. Pero esto no quita para que al que esté estudiando se le exija rendimiento. Exijamos a los estudiantes que estudien.
      Gracias a los dos,
      Miguel Angel

    • Pepe
      agosto 22, 2016 en 11:44 am

      Hola Anónimo.

      Obviamente hay gente que sin formación académica ha conseguido más que muchos otros que no la tenían, pero sí que hay cierta correlación el nivel de estudios y las capacidades profesionales.

      Lo relevante es que en el fondo, el tema que se está tratando en el post de Miguel es el problema clásico de asignación de recursos limitados a un a colectivo y cuáles son los mejores criterios para esa distribución. Podemos estar en mayor acuerdo o desacuerdo con que el sistema de notas para estudiantes de carrera sirva como indicador predictivo de la calidad profesional futura. En lo que sí que deberíamos que estarlo es en la en la necesidad como sociedad de ser coherente. Si se optamos las por las notas como indicador “menos malo” en otras asignaciones de recursos limitados (plazas de acceso a ciertos centros, selector de representación, acceso a posiciones de funcionariado, etc), lo lógico es que también se exija algo más que mínimos para ese otro recurso tan limitado que son la becas.

      Ojalá dispusiéramos de recursos ilimitados para becar a todo el mundo, pero mejor que eso, ojalá dispusiéramos de un mejor indicador predictivo o de mecanismos de asignación de recursos con una mejor correlación sobre la calidad profesional. Podríamos aplicarlos a muchos más ámbitos de la gestión de personas, especialmente en lo referente al ámbito público. Mientras no existan, o no sean implantables, al menos, deberíamos ser coherentes.

      • agosto 23, 2016 en 10:19 am

        Pepe, muy aclaratorio todo lo que dices. Muchas gracias,
        Miguel Angel

  1. mayo 30, 2015 en 10:37 am
  2. noviembre 12, 2015 en 8:00 am

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