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Hasta hace poco, los profesionales del marketing y las ventas, al lanzar sus campañas publicitarias lo que hacían era segmentar los clientes en grupos. Mujeres de 25 a 40 años, jóvenes de 18 a 30 años, profesionales maduros, etc. y enfocaban la publicidad al segmento al que querían dirigirse. Ahora, como a través de nuestros “Smart phones”, las páginas que visitamos y los lugares a donde vamos, dejamos rastro de nuestras preferencias, las empresas pueden personalizar individualmente las campañas de marketing.

Si antes se segmentaba la población en cuatro o cinco segmentos, ahora pueden hacerse 46 millones de segmentos para clasificar a los 46 millones de españoles, y puede dirigirse la publicidad a cada uno de nosotros. Por eso cuando hemos consultado un vuelo a Almería, poco después nos aparece en nuestra pantalla publicidad de hoteles de Almería.

Todo esto tiene grandes ventajas para los anunciantes. Dirigen su publicidad al público al que le puede interesar y no gastan recursos en anunciarse a los que no piensan ir a Almería. Para poder hacer todo esto hacen falta recursos tecnológicos, expertos en procesamiento de cantidades masivas de datos y también mucha rapidez para mostrarme la publicidad en el momento que estoy conectado, y no después.

Pero todo esto tiene también inconvenientes para los usuarios. Yo utilizo “youtube” para escuchar música de Perales, Julio Iglesias y Mocedades, y también para practicar el inglés. Pues bien las únicas recomendaciones que me muestra youtube para ver son las de esos tres artistas y programas de métodos de inglés. Creen que es lo único que me interesa. Ya me gustaría que me mostraran otras cosas que pudieran ser interesantes. Pues no, me las tengo que buscar yo.

Con este método de personalizar las ofertas acabamos con un surtido muy limitado, solo aquello en lo que ya hemos mostrado interés. Rara vez te muestran algo aleatorio que quizá pueda interesarte. Solo van a lo seguro, a lo que ya saben que consumimos. Vamos a acabar escuchando siempre la misma música, viendo los mismos programas y comprando los mismos productos. Ojo con dejarnos entontecer por los algoritmos. Seamos protagonistas de nuestras vidas.

La semana pasada volvía a Hong Kong a dar clase. Los alumnos, todos chinos, estuvieron muy agradecidos. Os dejo una foto de la clase. Hasta el jueves que viene.

en Hong Kong

8 COMENTARIOS

  1. Muchas gracias, don Miguel Ángel, por la útima frase de su penúltimo párrafo: «Seamos protagonistas de nuestras vidas».
    Estas cinco palabras encierran muchos aspectos de nuestra vida personal que estamos perdiendo por culpa de nuestra personal desidia.
    Con esto quiero decir que nos estamos dejando entontecer por nuestra personal comodidad. Y así nos va como personas y, (granito más granito haciendo mal granero) también como Sociedad.

  2. Interesante reflexión sobre el uso de datos en el contexto de la personalización. Me gustaría añadir, desde el otro lado de la barrera, que ese problema que comentas de la hiper-personalización de las recomendaciones es un problema común en el campo de estudio de los sistemas de recomendación y se debe a una implementación mal ejecutada. Amén de ser relevantes, las recomendaciones deben tener en cuenta otras dos dimensiones: «novelty, diversity and serendipity». En este caso me gustaria centrarme en la tercera Serendipity. Esta dimensión (o métrica) hace referencia a que la recomendación debe sorprender al recomendado, lo que supone que debería ser capaz de ir más allá del universo de lo que «ya sé que te va a gustar» y mostrar contenido más arriesgado, cosa que mucha gente olvida por ser la parte más complicada y la presión del time-to-market

    • Gracias Iñaki, Nosabía de esta posibilidad de la que hablas. La verdad es que a mi numca me sorprenden las recomendaciones on-line. Siempre es más de lo mismo. Efectivamente se tendrá que poner en práctica lo que comentas.
      Nos vemos en clase este fin de semana,
      Miguel Angel

  3. Es lo de siempre. Perder de vista la contra-varianza y quedarse en la heterosedasticidad covariante. Como decía Polo, la vida es sincronía: hay que ir más lejos, sin perder de vista de dónde provienes. Desde mi perspectiva de la computabilidad: es la solución imaginaria de las pretensiones reales. Abrazo

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