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Una de las cosas que salen a veces en mis clases en el IESE es que un directivo no puede exigir perfección a su gente. Todos tenemos derecho a equivocarnos. Trabajar  con un directivo que no admite errores puede ser muy estresante y la gente lo acaba evitando en la medida que puede.

Hay otro perfil de gente, que son los que se exigen perfección a sí mismos. No toleran no exigirse al máximo. Suele ser gente que quiere destacar sobre los demás y por tanto se exige hacerlo todo bien. Esta obsesión enfermiza por destacar sobre los demás muchas veces es un síntoma de falta de autoestima. Uno tiene que estar continuamente demostrándose que es excelente. Todo esto es agotador.

Cuando uno pretende hacerlo todo de modo excelente, vive en un estado de permanente frustración. Como las cosas rara vez salen del mejor modo posible uno nunca alcanza lo que pretende. Vive frustrado y transmite malestar a su alrededor.

El modo más eficaz de hacer las cosas del mejor modo posible es primero no hacerlas mal. Si se hacen mal todo suele acabar en desastre. Y una vez que se hacen las cosas medianamente bien, intentarlas hacer cada vez un poco mejor. Este es el modo de llegar a la excelencia.

Permítete el error. Si no vas a vivir en permanente frustración. Ayer terminé un curso del MBA en el que otra vez he vuelto a disfrutar mucho. Hasta el jueves que viene y felicidades a las Inmas, Inmaculadas, Conchas y Conchitas.

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Miguel Angel Ariño es Catedrático de IESE Business School y conferenciante, experto internacional en toma de decisiones, estrategia y liderazgo. Con más de 35 años de experiencia global, ayuda a Consejos de Administración y a la alta dirección a transformar la complejidad en claridad estratégica, impulsando un crecimiento sostenible y ético.

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9 COMENTARIOS

  1. Muchas gracias por la reflexión, Miguel Angel. Creo que ideas como esta son las que ayudan a hacer a las empresas, y a las personas (directivos) que trabajan en ellas, mas humanas y mejores.
    Un lema para recordar: «No soy perfecto. ¡Ni falta que me hace!»

  2. Buena distinción, la de Excelencia vs Exigencia. He encontrado muchos «exigentes» que por serlo, además no son capaces de pedir ayuda, lo cuál empeora más la situación…Mil gracias por compartir.

  3. Que es perfecto? Lo que tu has hecho? o el resultado? – Dicotomía del control – Doy lo mejor de mi, lo que se con lo que tengo en ese momento, y lo que no controlo (el resultado final), lo acepto y aprendo para mejorar. Nos jugamos sobre cosas las cuales no podemos incidir, y nos desgastamos pretendiendo hacerlo.

    Gracias por hacernos reflexionar Miguel Angel.

  4. Recuerdo un consejo que me dió mi jefe cuando era muy joven: «le mieux est l’ennemi du bien». Es decir lo mejor es enemigo de hacerlo bien. Fue el mejor consejo que me dieron. Buscar hacer todo lo mejor de lo mejor lleva a que tardes más, o a que sea más costoso, más complicado. Y coincidiendo con lo que comentas aquí, es mucho mejor hacerlas cosas simplemente bien. Este consejo todavía me sirve

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