Hace años ya hablé de este asunto, pero como es algo que genera mucha confusión lo vuelvo a tocar. La suerte son todos aquellos factores que afectan al resultado de nuestras decisiones que no podemos ni controlar ni influir. Nuestras vidas y las organizaciones de las que formamos parte dependen de dos tipos de factores. Todas aquellas cosas que podemos controlar o influir, y las que no. Las primeras las controlamos o influimos con nuestras decisiones. Las segundas no dependen de nosotros, pero nos afectan. Es lo que llamamos suerte. Pueden afectar para bien, y entonces decimos que hemos tenido buena suerte o para mal, y entonces es mala suerte.
La principal consecuencia es que podemos tomar una buena decisión y no conseguir el resultado que pretendíamos. Mala suerte. Factores incontrolables han influido en el resultado. Y al revés podemos tomar una mala decisión y que nos salga bien. Buena suerte. No es que seamos unos cracs, es que hemos tenido suerte.
Hay situaciones en que las cosas están muy controladas y dejan poco lugar a que actúe la buena o la mala suerte, y situaciones de mayor incertidumbre en las que la suerte tiene un gran impacto. Por poner un ejemplo simpático, el juego de la oca, el famoso “de oca a oca y tiro porque me toca” es un juego cuyo resultado depende exclusivamente de la suerte, de cual es el resultado del dado. En ese juego no hay que tomar ninguna decisión. El parchís, depende en parte de la suerte, pero en una gran medida de la estrategia, de las decisiones que se toman. Una vez la suerte determina el resultado de tirar un dado, hay que decidir qué ficha mover, en función de la probabilidad de llegar antes a la meta, la probabilidad de comernos una ficha del contrincante y la probabilidad de que el contrincante se nos coma una de nuestras fichas en las jugadas posteriores. El ajedrez, es un juego de pura estrategia. El resultado no depende en absoluto de nuestra suerte sino de las decisiones de qué pieza mover.
Saludos, suerte en vuestras decisiones y hasta el jueves que viene.
Miguel Angel Ariño es Catedrático de IESE Business School y conferenciante, experto internacional en toma de decisiones, estrategia y liderazgo. Con más de 35 años de experiencia global, ayuda a Consejos de Administración y a la alta dirección a transformar la complejidad en claridad estratégica, impulsando un crecimiento sostenible y ético.
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Gracias Miguel Angel, un tema claramente interesante y complicado. Cuando hemos tomado una decisión y nos ha habido factores que han desencadenado un resultado inesperado, podemos clasificar estos factores en 2 grupos: a) factores que podríamos haber tenido en cuenta pero no nos esforzamos lo suficiente para llegar a conocer b) factores que de ninguna manera podríamos haber tenido en cuenta porque estaban fuera de nuestro alcance físico y mental.
La capacidad de esfuerzo es capaz de reducir enormemente el impacto de los factores tipo a) pero no es capaz de atacar a los factores tipo b). En estos últimos es donde la suerte ejerce su influencia, a veces de forma aplastante. Yo solía decir que la suerte no existe, porque pensaba que el 99% de los factores eran tipo a). Los años me han ido enseñando que esto no es así. La suerte existe y hay que saber aceptarlo. Aceptar la buena fortuna siendo conscientes de cuál ha sido nuestro mérito real. Aceptar la mala fortuna sabiendo que hicimos todo lo que pudimos en su contra.
Como siempre M.A.Ariño dando en el clavo con los temas. Gracias
Muchas gracias Esperanza por exponer de modo tan claro el impacto de la suerte. y efectivamente, conforme se va teniendo experiencia uno se da cuenta cada vez más de los factores incontrolables que afectan al resultado de nuestras decisiones.
Muchas gracias por el comentario y seguimos en contacto.
Saludos,
Miguel Angel