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Posts Tagged ‘Business Schools’

Doing Good Doing Well

responsabilidadCada año, los alumnos del master del IESE organizan un congreso de dos días titulado “Doing Good Doing Well” que en roman paladino significa “Hacer el bien haciendo las cosas bien”. Es un congreso donde se debate y se muestran modos de organizar las compañías de modo que sean responsables primero con ellas mismas, sus empleados, con los clientes y con la sociedad en general, esto sí, siendo competentes en el modo de hacer las cosas. Todo lo contrario a ser bondadosos.

Es muy reconfortante ver cómo poco a poco el nefasto principio de maximización de beneficios que ha imperado durante los últimos treinta años va quedándose anticuado por los desastres que produce a medio y largo plazo y está dando paso a un modo responsable de dirigir la empresa.

Bill Gates ha sido uno de los adalides en cuanto a la responsabilidad solidaria. El alabado Jack Welch, que dirigió General Electric durante veinte años, y fue idolatrizado por su eficacia como directivo, al final se bajó del burro y admitió que la estrategia de maximización de beneficios era una de los modos más estúpidos de dirigir una empresa. Admitió su error. Admitió que maximizar beneficios no es ninguna estrategia, es un resultado.

Se ven en el mundo de la dirección de empresas unos brotes verdes. Parece que se impone el hacer las cosas bien, y si se hacen bien, ya vendrán los beneficios. Seguiré hablando de esto la semana que viene.

Alguien preguntará ¿Por qué el título del congreso lo ponen en inglés estos del IESE, y no en Román paladino? Pues muy sencillo, porque nuestros alumnos del Master proceden de 60 países distintos. Solo el 15% vienen de España, y porque a este congreso asisten alumnos de programas Master de escuelas de negocios de todo el mundo. Hasta el jueves que viene.

Empresas humanizadas

Tiempos ModernosEn algunos mensajes pasados he hablado de que vamos con frecuencia estresados, muchas veces con prisas y con unas exigencias profesionales en algunos momento agobiantes. En definitiva que a veces es difícil disfrutar de la vida. Hablando sobre esto con algún buen amigo en un calmado paseo durante esta semana santa, concluimos que parte de esta insatisfacción se podría paliar si tuviéramos empresas más humanizadas.

Si la empresa está centrada de una manera desmesurada en la eficiencia económica, focalizada en la obtención de resultados económicos, entonces las personas que allí trabajan pasan a ser elementos de un engranaje que en todo momento ha de estar a punto para rendir al máximo. Esto es una empresa deshumanizada.

Concluíamos también, que todo esto se podría paliar si la empresa estuviera más centrada en servir a las personas. Empezando, por supuesto, a las que allí trabajan, creando un entorno de trabajo donde uno pudiera disfrutar, desarrollarse y hacer un trabajo del que sentirse satifecho. Muchas cosas irían mejor. Cómo efecto colateral la empresa posiblemente ganaría más dinero, al contar con una plantilla que trabaja más a gusto.

Este es un reto por el que desde el IESE podemos hacer mucho, y yo personalmente es la principal idea que intento transmitir en mis clases, porque creo vitalmente que hay un modo mejor de dirigir las empresas que el que habitualmente impera y que se enseña en muchos lugares. Hasta el jueves que viene.

Agradecimiento

noviembre 2, 2014 14 comentarios

graduacionEl viernes pasado tuvimos en Madrid la reunión anual de antiguos alumnos del IESE. Estaban apuntados 2900 antiguos, y aunque no todos estuvieron simultáneamente, había allí un montón de participantes. Me pasé el día saludando a antiguos alumnos. Junto con los días de graduación en que damos a los alumnos sus correspondientes títulos y diplomas, esta es una de las jornadas más agradables del año.

Notaba en los antiguos alumnos un gran agradecimiento hacia el IESE. Vinieron de muchas partes del mundo. Pues sí, me siento orgulloso de trabajar en el IESE. ¿Que no es una organización perfecta? Pues no, no lo es, pero qué organización lo es. También es cierto que intentamos mejorar cada día.

Un indicador de la calidad de una organización es el agradecimiento y orgullo que, hacia la empresa, sienten sus empleados y los usuarios de sus productos y servicios.

¿Se me puede acusar de vanidad y autocomplacencia en el mensaje de esta semana? A esta posible acusación tengo dos cosas que decir. Primera que no formo parte de la estructura directiva del IESE. No mando. Solo soy un profesor. Segundo: en casi cinco años de existencia de este blog nunca he cantado alabanzas hacia la institución. Permítaseme hacerlo por una vez.

¿Qué tiene esto que ver con la toma de decisiones? Pues que la calidad de una empresa es en muy buena parte fruto de las decisiones que toman sus directivos, y el agradecimiento que sienten hacia la empresa empleados y usuarios es un indicador de su calidad. Pero directivo no confundas agradecimiento de tu gente con que te hagan la pelota. Son cosas muy distintas. Directivo, pregúntate qué puedes hacer que haga que tu gente esté agradecida. Hasta el jueves que viene.

Os recuerdo que el 4 de diciembre tendremos la reunión de blog-lectores en Barcelona. Estais todos invitados. Inscribiros en esta dirección

Imaginación y realidad en la toma de decisiones

equivocarseAl tomar decisiones elegimos una opción u otra en función de la satisfacción que anticipamos nos va a producir cada una de las opciones que consideramos. Pero lo que nos pasa con frecuencia es que una vez que hemos decidido lo que pensamos va a ser mejor, la cosa no nos gusta. No tiene nada que ver con lo que pensábamos que nos iba a gustar.

Las  cosas en la realidad son distintas de cómo nos las imaginábamos a priori. Podemos llevar varios años pensando en hacer un crucero un verano por las islas griegas, y cuando por fin conseguimos hacerlo la experiencia no es gratificante como esperábamos.

A veces también pasa que no es que nos equivoquemos al calibrar cuanto nos va a gustar cada una de las alternativas, sino que cambia nuestra escala de preferencias. Lo que nos gustaba en un momento dado nos gusta menos pasado el tiempo. Uno puede estar ilusionado con una determinada profesión, abogado, arquitecto, profesor… hace los estudios que le conducen a esa profesión y posteriormente se dedica a otra cosa en la que ve más oportunidades.

Estas dos cosas hay que tenerlas en cuenta cuando decidimos. En vez de pensar cuanto nos gusta ahora esta realidad futura que estamos imaginando, hay que pensar hay que pensar cuanto nos gustará en su día esa realidad cuando realmente se dé. Tomaremos mejores decisiones.

De todas maneras a veces la vida da sorpresas. Yo a los siete años ya sabía que quería ser profesor, y a los quince que quería ser profesor universitario. Ahora que ya lo soy puedo decir que las satisfacciones de esta profesión son muy superiores a las que anticipé en su día cuando la imaginaba. Hasta el jueves que viene.

Repensar la actividad económica

dineroEl tema de esta semana me lo sugiere un buen amigo al que conocí hace 35 años en una butifarrada. Desde siempre he defendido que la finalidad de la actividad empresarial no debería ser  maximizar los beneficios y ganar cuanto más dinero mejor, sino ofrecer un producto o servicio que satisfaga una necesidad real de las personas. Hace años se me miraba como si fuera un marciano cuando defendía estas ideas.

Últimamente cada vez es mayor el número de personas, académicos, hombres de empresa y público en general que habla de establecer unos nuevos fundamentos de la actividad empresarial y de la actividad financiera. En definitiva volver a pensar cuál debería ser la finalidad de una empresa y de la actividad económica.

Por vía experimental se ha visto que ir a ganar cuanto más dinero mejor ha conducido a quiebras de empresas, a un alarmante aumento del paro y a una mayor desconfianza entre unos y otros. Algo falla. Y lo que falla es pensar en la falacia de que lo que mueve a la gente es el dinero. Falso. Cuánta gente dedica su tiempo en actividades de ayuda social sin contraprestación económica. Cuánta gente colabora anónimamente en wikipedia, foros de ayuda técnica, etc. poniendo desinteresadamente su conocimiento al servicio de todo el mundo. Cuantas veces hacemos un favor por la simple razón de ayudar a alguien que lo necesita en un momento dado.

Lector del blog, si quieres vivir una vida humana no caigas en la trampa de actuar pensando que lo único que importa es el beneficio económico o el bienestar. La dimensión económica es solo una de las diversas dimensiones que tiene nuestra vida. Las relaciones humanas desinteresadas, la amistad, son fuentes de plenitud vital a nivel individual con repercusiones muy positivas a nivel social. Hasta el jueves que viene, y los que salgáis a la carretera estos días, prudencia en la conducción.

Liderazgo

liderazgoSi observáis, nunca en los casi cinco años de funcionamiento de este blog he hablado de liderazgo. Esto para un profesor de una escuela de negocios es algo muy raro. Pero es que bajo el concepto de liderazgo se dicen tantas tonterías que siempre he preferido abstenerme.

Pero hoy voy a hablar de lo que pienso al respecto. No voy a hablar de liderazgo sino de lo que se dice de él. Y lo voy a hacer a partir de ideas que me surgen de mis frecuentes conversaciones con Pablo Maella, y que están escritas en su libro “Gestionar con sencillez“.

De liderazgo se habla mucho porque la gente – los directivos- quieren oír hablar de él. Cada autor, conferenciante o charlatán tiene su propia concepción de lo que es el liderazgo. Siempre que hay demanda de algo se crea una industria alrededor de esta demanda. Del liderazgo viven numerosos conferenciantes y gurús. Del liderazgo se nutren las consultoras y escuelas de negocios. Las víctimas de la industria del liderazgo son los pobres directivos, que con toda su buena intención intentan poner en práctica lo que prescriben los entendidos, muchas veces prácticas contradictorias unas con otras dependiendo del autor que las prescribe.

Yo más que de liderazgo prefiero hablar de servicio (palabra menos de moda). Un directivo debe servir. Debe facilitar el trabajo de los demás. Y esto a cualquier nivel, ya seas el CEO de una empresa o un encargado de la limpieza que entra cada día a las 10 de la noche a realizar sus tareas. El que con su trabajo facilita más el trabajo de los demás, con ese me quedo. Esa persona sirve.

¿Y si miráramos el largo plazo?

decisiones estrategicasDecíamos a mediados del 2013 que se veían síntomas de que en un futuro próximo se iniciaría la recuperación económica. Los primeros indicadores muestran que el PIB de España empieza a crecer. Esto es una buena noticia, pero lo que realmente importa es que haya trabajo, y el desempleo todavía sigue muy alto.

¿Qué perspectivas hay al respecto? Pues en crisis económicas anteriores, por cada año de destrucción de empleo se ha tardado cuatro años en recuperarse. ¿Significa que después de cinco años de aumento del paro se va a tardar 20 en volver a las tasas del año 2007? No necesariamente, pues no tenemos recuerdo histórico de una crisis que haya durado cinco años. Dios quiera que se tarde menos tiempo, pero lo que es seguro es que la recuperación del empleo no va a ser rápida ni mucho menos.

En cualquier caso, hasta que no haya trabajo para todos, no podremos decir que se ha recuperado la economía, por mucho que crezca el PIB. Sin embargo, el crecimiento del PIB es un presagio de que más adelante viene la creación de empleo. El empleo es siempre lo último que se recupera en la salida de una crisis. La razón es que los empresarios lo han pasado tan mal, que antes de volver a contratar una persona se aseguran que va a haber suficiente actividad para mantener su puesto de trabajo.

Las empresas que en épocas de vacas gordas no tiraron la casa por la ventana y se proveyeron para los momentos de dificultades son las que mejor han sabido capear la crisis, y son las que mejor preparadas están ahora para los mejores tiempos que se avecinan. Son las que mejores perspectivas tienen ahora. Si todas las empresas hubieran actuado así la crisis habría sido más suave y más corta. Este es el aprendizaje que propongo en el post de esta semana.

Gran responsabilidad tenemos en las escuelas de negocios en formar a los empresarios y directivos para que dirijan sus empresas mirando en el largo plazo y en la sostenibilidad del empleo. En el IESE creo que siempre hemos ido en esa línea.

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