Empresas con propósito

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Está muy de moda últimamente hablar de “empresas con propósito”, o “misión de las empresas”. Los que habéis sido alumnos míos sabéis que yo llevo décadas hablando de esto. Los que leéis asiduamente este blog también lo sabéis. Siempre he hablado en mis clases que la finalidad de una empresa no es ganar dinero y cuanto más mejor. Eso es una consecuencia de hacer las cosas bien y no tener mala suerte.

La finalidad de una empresa, su misión, su propósito, su razón de ser es ofrecer un producto o servicio que satisfaga una necesidad real. Y cuanto mejor satisfaga esa necesidad mejor estará cumpliendo su propósito. Una condición necesaria para poder ofrecer este producto o servicio es ser financieramente sostenible. De lo contrario desaparecerá y no habrá ni propósito, ni producto, ni servicio. Pero la sostenibilidad financiera de la empresa es una condición necesaria. Nunca la finalidad de la empresa. Toda persona necesita respirar, pero nadie pensará que la finalidad de su vida es poder respirar.

Como decía cada vez se habla más del propósito de las empresas. Este propósito o misión o razón de ser de la empresa es el marco que debe guiar el resto de las decisiones que allí se toman, las más estratégicas y las más operativas. Debe permear todas las actividades de la empresa. Todas las actividades que allí se llevan a cabo deben contribuir a avanzar en el propósito.

Hasta aquí todo muy bien, pero luego llega la realidad empresarial. Y después de que a los directivos se les llene la boca al hablar del propósito, vienen sus decisiones del día a día, que frecuentemente están orientadas más a mejorar la cuenta de resultados que a satisfacer las necesidades del cliente. Vienen los despidos que entre otras cosas rompen la relación de los vendedores con los clientes y merman el compromiso del resto de empleados que se quedan en la compañía, pensando que cuando les tocará a ellos. Un ejercicio, piensa en tu empresa cuantas cosas se hacen que fortalecen el propósito de la empresa, cuantas no tienen nada que ver con el propósito y cuantas son incompatibles con el predicado propósito.

Y finalmente un consejo. Si quieres que tu empresa sea de excelente calidad. Hay que empezar alineando todas las decisiones con un propósito estimulante. Hasta el jueves que viene.

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Miguel Angel Ariño es Catedrático de IESE Business School y conferenciante, experto internacional en toma de decisiones, estrategia y liderazgo. Con más de 35 años de experiencia global, ayuda a Consejos de Administración y a la alta dirección a transformar la complejidad en claridad estratégica, impulsando un crecimiento sostenible y ético.

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9 COMENTARIOS

  1. Totalmente de acuerdo contigo en este planteo que vienes planteando desde hace años. Buenos tiempos que se hable tan recurrentemente sobre las empresas con propósito. Ojalá no sea una » Moda» sino una comprensión de la naturaleza de la empresa como organización humana espectacular al servicio de la sociedad toda. Gracias x el comentario

    • Efectivamente Silvia, llevo años abogando por lo mismo. Parece que las cosas se mueven en la dirección adecuada, pero todavía hay mucho que hacer.
      Muchas gracias por participar y saludos,
      Miguel Angel

    • Pues si la sociedad de capitales no tiene un propósito, una finalidad, una razón de ser mal conseguirá sus objetivos, precisamente por no tenerlos. Gracias Juanmari2 por participar y saludos,
      Miguel Angel

  2. Perdóname por la franqueza. A mi juicio ese no es el fin de una empresa (mercantil). Su fin es el lucro y que sea lo más sostenido en el tiempo posible. Es definitorio porque otro fin diferente no corresponde a una empresa ya que sería otra cosa pero no empresa mercantil.

    Que para obtener ese lucro lo sea por medio de los fines que propones, de acuerdo, pues serán fines mediatos Si se quiere continuidad se tendrá que mirar al largo plazo y, por esa razón, como mínimo, deberá cuidar todos sus elementos (personas tiempo y cosas)

    No es malo en sí el buscar lucro, tampoco es ilícito.

    • Gracias Pedro. Por supuesto que no es malo buscar el lucro, pero si el lucro se convierte en el fin de la empresa, esta deja de tener como razón de ser el satisfacer necesidades de consumidores, y si esto deja de ser la misión de la empresa enseguida ese lucro perseguido fracasa .A la vista están las quiebras de empresas y la profundidad de las últimas crisis económicas. Gracias Pedro por participar. La confrontación civilizada de opiniones nos hace reflexionar a todos y mejorar nuestra comprensión de las cosas.
      Saludos,
      Miguel Angel

      • Coincidimos casi plenamente salvo un detalle. Consideró el fin último de la empresa el ganarse la vida, lucro, pero para ello hay que satisfacer fines mediatos como son los valores de la empresa a los que te refieres.

        Cuidado porque no hablo de la persona sino de una empresa cuya actividad es crear riqueza.

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