Prima donnas

privilegiadosExisten en algunas organizaciones profesionales que son muy buenos en una dimensión y que por lo tanto son muy útiles en su empresa. Esta habilidad hace que exijan privilegios en su organización. Piensan que son imprescindibles y la verdad es que si no imprescindibles, llegan a ser muy necesarios. Ante esta actitud la dirección tiene dos opciones, o concederles todo lo que exigen o tratarlos como uno más de la organización, eso sí, reconociendo y remunerando adecuadamente su contribución.

Una de las cosas que más destruyen el buen ambiente de una empresa es que la dirección, deslumbrada por la (en general aparente) brillantez de estos profesionales les conceda todos los privilegios. Estos profesionales se crecen, creen que toda la institución se les debe a ellos, a su imprescindible contribución, y que todo lo que obtienen de la organización, es lo normal, lo que merecen. Los jefes, por debilidad o por deslumbramiento, ceden a estos chantajes. La mayoría de las veces ni se dan cuenta de que son chantajes. El resto de los componentes de la organización sufren la injusticia de este trato privilegiado.

Porque efectivamente, estos profesionales son excelentes, pero solo en una dimensión, que suele ser una dimensión técnica, pero en las dimensiones más humanas suelen ser deplorables: sin capacidad de trabajar en equipo, porque desprecian al resto. Creen que lo único importante en la empresa es lo que ellos hacen. Suelen ser personas insociables o antisociables, se rodean de un aura de misteriosa excelencia que produce rechazo por parte de los demás. Ellos piensan que este rechazo es porque les tienen envidia. Nada más alejado de la realidad. Producen pena y risa.

Hay que tener en cuenta que una empresa funciona por el trabajo coordinado de todos sus miembros, sea este trabajo muy visible o muy oculto. Si uno falla, falla todo. ¿Por qué estos privilegios a estas prepotentes prima donnas? Muchas veces por debilidad de los jefes, o porque los jefes quedan deslumbrados por la aureola que rodea a estos personajillos. Si eres jefe, revisa si se da esta situación en tu empresa y corrígela. Tendrás a todo el mundo a tu lado y mandarás un aviso a navegantes.

La semana que viene tenemos la reunión anual de antiguos alumnos del IESE en Barcelona. Hay más de 2500 apuntados. Tengo muchas ganas de volver a ver a los que pasaron por mis clases, con los que en su día llegué a tener una buena amistad.

  1. octubre 31, 2013 en 10:25 am

    Buen post
    El problema se agranda cuando, por el deslumbramiento que decimos, a esos profesionales excelentes en la parte técnica se les promociona o se les da responsabilidades directivas o de gestión de equipos. Cuando este profesional esté en su nueva posición, se centrará solo en los aspectos técnicos que sabe realizar, dejando de lado la gestión del departamento. Resultado: Cuellos de botella y desmotivación porque el nuevo jefe no sabe delegar ya que cree que sólo él sabe y puede hacer las cosas.

    • octubre 31, 2013 en 3:42 pm

      Efectivamente Pablo, y a todo esto hay que unirle la aureola de profesionalidad que le rodea, que ciega a sus jefes, y los de abajo lo sufren.
      Muchas gracias,
      Miguel Angel

  2. Anónimo
    octubre 31, 2013 en 11:50 am

    Buenos días, como siempre es un placer leer los temas que nos traes semanalmente.

    Es un tema complicado porque estos profesionales aportan mucho en el aspecto técnico,pero en el aspecto de recursos humanos, de valores, personal… dejan todo que desear.

    Para mí, nadie es imprescindible en la empresa. Esta gente se cree que la empresa no anda sin ellos, y ese es el gran error. Todos somos prescindibles, y la dirección debe tenerlo claro, no se pueden subir, hay que pararles los pies porque pueden ser la causa de un gran problema de personal, de supervivencia.

    Un saludo, Pilar

    • octubre 31, 2013 en 3:43 pm

      Gracias Pilar por lo que dices del blog. Efectivamente nadie es imprescindible en una empresa, y todo va mucho mejor si se prescinde de esas figuritas.o por lo menos pararles los pies como dices.
      Gracias y saludos,
      Miguel Angel

  3. Alicia López Villagrá
    octubre 31, 2013 en 12:15 pm

    Como ya estáis comentando, el problema es que la promoción a puestos directivos de estos expertos es típica, no se tiene en cuenta que para dirigir un equipo son necesarias otras habilidades y capacidades (alguno puede tenerlas). Es interesante la motivación de estos empleados, debería tenerse en cuenta de cara a su desarrollo en la empresa, porque en ocasiones son conscientes de su limitación en gestión de equipos y son ellos los primeros que lo pasan mal. Es imprescindible que los jefes se apoyen en los expertos en estos temas. Un saludo.

    • octubre 31, 2013 en 3:45 pm

      Gracias Alicia, pero los que fundamentalmente lo pasan mal son los que rodean a esas figuritas que están sufriendo las injusticias de un trato privilegiado hacia unas personas que no se lo merecen y que se crecen.
      Muchas gracias por participar,
      Miguel Angel

  4. octubre 31, 2013 en 12:39 pm

    Reblogged this on Oswald van Nieuwenhove.

  5. Cayetano
    noviembre 4, 2013 en 10:49 am

    Cierto, y lo peor es que cuando estas personas se regodean y se autocomplacen sobre sus capacidades hasta empiezan a dejar de ser tan eficientes en esa dimension y con el tiempo ya no sobresalen pero se han creado la fama y de ella viven hasta que alguien se de cuenta…

    Finalmente no podré ir a Barcelona, una pena. disfrutar mucho alli y nos vemos pronto.

    Un abrazo

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