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En las empresas hay directivos que cuando alguien propone algo, de entrada dicen que no. Son directivos inmovilistas que tienen miedo al cambio y con los que es difícil emprender nuevos proyectos. No es que no se puedan hacer cosa nuevas. Lo que pasa es que cuesta mucho convencer que son cosas que merece la pena probarlas. Al final la gente queda muy frustrada y perdiendo la ilusión.

En general, ante nuevas propuestas, salvo que haya poderosas razones para vetarlas, hay que decir que adelante. Ya se verá si funcionan o no. Pero hay que intentarlo. Quizá, más que por la bondad de la propuesta, por la ilusión que muestra el que tiene la idea. No hay nada peor para una empresa que su gente esté desilusionada y frustrada. Cuando la gente pone empeño e ilusión es capaz de hacer lo imposible. Cuando la gente pierde el interés, hasta lo más normalito es difícil que salga.

Ánimo y a facilitar y encauzar todas las ideas de la mucha gente que piensa en tu empresa. La empresa ganará en dinamismo y será un lugar muy atractivo para trabajar. Merece la pena. Hasta el jueves que viene.

13 COMENTARIOS

  1. Totalmente de acuerdo, yo mismo he vivido esta situación estando expatriado en Latinoamérica, y me rechazaron buenas iniciativas tres veces, y al final, uno se cansa, se desilusiona, pierde interés y su rendimiento no es el óptimo. Después, en la evaluación anual te dicen que no tuve iniciativas y que me faltó motivación…tal vez debí haber empezado las iniciativas y después reportar los resultados, pero de todo se aprende.

    • De mi experiencia de Expatriado o Expa-tirado, puedo decir que la parte más difícil fue hacer ver a los de aquí que allí las cosas se hacían de una forma diferente. Al menos a tí no te permitieron empezar las iniciativas. A mi tras desarrollar un proveedor local y homologar el producto en el cliente en la central me dicen que prefieren exportar el componente desde la matriz. Todo el trabajo al cara….

  2. De acuerdo con que el «adelante» debe ser la regla y el «no» la excepción. Antes de decir no, el directivo debe plantear preguntas inteligentes al proponente, que en todo caso le convenzan de lo equivocado de su iniciativa. Tuve un jefe hace 20 años que ante lo ambicioso de mi plan me preguntó «can you cope?» (¿Podrás con todo?). Sólo con la pregunta aprendí a no confundir deseos con realidades.

  3. Miguel en lo basico estoy totalmente de acuerdo contigo pero teniendo muy en cuenta la opinion de Eurizi. He trabajado con empresas muy importantes del Silicon Valley en sus inicios y se han producido exitos&fracasos en los dos sentidos, por analizar mucho, perder el tren o no analizando pegarse el gran batacazo. ej.en los que intervine directa o indirectamente. National Semiconductor vs Intel por el standard en microprocesadores(MCS vs 8080), IBM vs ITT por el lanzamiento del primer PC(peach tree vs IT), en el primer caso NSC actuo no considerando la opinion de los proponentes y ha quedado demostrado fue un fracaso, en el segundo despues de mucho analizar ITT accedio a un acuerdo que fue un gran batacazo para la compania. De todo hay en la Vinya del Senyor.

    • Efectivamente no toda iniciativa es válida José, hay que estudiarla y saber que hay cosas que no saldrán como estaba previsto. Dirigir no es una tarea sencilla. Pero de ahí a cortar todas las iniciativas hay un paso muy grande. Pero efectivamente no por ser una idea nueva va a ser buena.
      Gracias por participar,
      Miguel Angel

  4. ¿Y qué haces cuando el jefe no sólo te dice que no, sino que te dice que no te preocupes, que ya se te pasará la ilusión cuando te des cuenta de que todas las cosas que piensas no salen?

  5. Profesor Miguel A. Ariño, me ha encantado el planteamiento. De hecho, en medio de un mundo cómo el actual, el cual se presenta lleno de dinamismo y con una realidad y sociedad que día tras día se muestra tan cambiante, resulta vital abrir la mente frente al cambio para poder superar la complejidad de los retos que enfrentamos.

    Yo mismo a veces en el pasado he frenado algunas ideas que ahora ¿quién sabe si podrían haber resultado proyectos con mucho valor añadido?

    De todo se aprende y por eso soy un convencido de la idea de que todos los directivos tenemos la responsabilidad de tratar de incluir un importante factor de pasión al cambio dentro del proceso de análisis y toma de decisiones. Esta, me parece una excelente forma de demostrar nuestra valía y competencia y a la vez retarnos para devolver el valor que se merece la sociedad y entorno que nos rodea.

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