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Pedro Sánchez y el déficit cero

PSOELeo hace unos días un titular de prensa “Sánchez vota cambiar la reforma de la Constitución de Zapatero“. Para los de fuera de España. Pedro Sánchez es el actual líder del Partido socialista en España. Dice la noticia que el líder del PSOE admite que, en su día, votó el déficit cero, pero que fue un error.

Evidentemente. Obligar a un país a tener déficit cero es un error y por razones elementales. Está claro que no se puede gastar más de lo que se ingresa. Pero esto es así en el largo de los años, porque hay periodos en que está justificado gastar más de lo que se ingresa y endeudarse para sufragar déficit.

En una familia de jóvenes recién casados que se quieren comprar un coche seguramente no lo podrán pagar de golpe. Lo lógico es endeudarse y pagar el prestamos del coche en los sucesivos años. Lo que esta familia no puede hacer es permanentemente gastar más de lo que ingresa y aumentar continuamente su deuda. Llegará un momento que los bancos ya no le prestarán. A lo largo de los años habrá periodos de superávit familiar que compensarán los periodos de déficit. Normalmente en edades maduras se ingresa más de lo que se gasta y se devuelve la deuda contraída anteriormente.

Pues lo mismo pasa con un país. Si se quiere construir una tren de alta velocidad, no se puede esperar a tener el dinero disponible. Nunca se tiene. El país se endeuda, construye el AVE y va pagando la deuda en los años sucesivos. Obligarse por ley a no tener nunca déficit es limitar innecesariamente el desarrollo de un país. Más lógico sería poner un límite a la deuda que el país pueda contraer. Hay épocas que por recesión económica o por necesidad de infraestructuras se necesita gastar más dinero del que se ingresa y otras épocas que sucede al revés y se pagan las deudas contraídas anteriormente.

Obligar por ley a no tener nunca déficit es tan absurdo como obligar a las familias a no pedir préstamos. Poco se puede avanzar así. Dicho todo esto, hay que añadir que no se puede gastar irresponsablemente y contraer unas excesivas deudas que pueden lacrar el desarrollo en años futuros. También añadir que hay que estar seguro de que las infraestructuras que se construyen son necesarias y que están dentro de las posibilidades económicas de un país. Lo que he defendido en este mensaje no debe entenderse como una licencia para derrochar.

Saludos y hasta el jueves que viene.

  1. Jesus de la Fuente
    diciembre 4, 2014 en 8:31 am

    El artículo 135 nuevo no dice que haya que tener siempre déficit cero.

    El nuevo artículo 135 quedó redactado como sigue:

    Artículo 135 Constitución Española (modificado BOE 27 de septiembre de 2011[1] )

    1. Todas las Administraciones Públicas adecuarán sus actuaciones al principio de estabilidad presupuestaria.

    2. El Estado y las Comunidades Autónomas no podrán incurrir en un déficit estructural que supere los márgenes establecidos, en su caso, por la Unión Europea para sus Estados Miembros.

    Una Ley Orgánica fijará el déficit estructural máximo permitido al Estado y a las Comunidades Autónomas, en relación con su producto interior bruto. Las Entidades Locales deberán presentar equilibrio presupuestario.

    3. El Estado y las Comunidades Autónomas habrán de estar autorizados por Ley para emitir deuda pública o contraer crédito.

    Los créditos para satisfacer los intereses y el capital de la deuda pública de las Administraciones se entenderán siempre incluidos en el estado de gastos de sus presupuestos y su pago gozará de prioridad absoluta. Estos créditos no podrán ser objeto de enmienda o modificación, mientras se ajusten a las condiciones de la Ley de emisión.

    El volumen de deuda pública del conjunto de las Administraciones Públicas en relación al producto interior bruto del Estado no podrá superar el valor de referencia establecido en el Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea.

    4. Los límites de déficit estructural y de volumen de deuda pública sólo podrán superarse en caso de catástrofes naturales, recesión económica o situaciones de emergencia extraordinaria que escapen al control del Estado y perjudiquen considerablemente la situación financiera o la sostenibilidad económica o social del Estado, apreciadas por la mayoría absoluta de los miembros del Congreso de los Diputados.

    5. Una Ley Orgánica desarrollará los principios a que se refiere este artículo, así como la participación, en los procedimientos respectivos, de los órganos de coordinación institucional entre las Administraciones Públicas en materia de política fiscal y financiera. En todo caso, regulará:

    a) La distribución de los límites de déficit y de deuda entre las distintas Administraciones Públicas, los supuestos excepcionales de superación de los mismos y la forma y plazo de corrección de las desviaciones que sobre uno y otro pudieran producirse.

    b) La metodología y el procedimiento para el cálculo del déficit estructural.

    c) La responsabilidad de cada Administración Pública en caso de incumplimiento de los objetivos de estabilidad presupuestaria.

    6. Las Comunidades Autónomas, de acuerdo con sus respectivos Estatutos y dentro de los límites a que se refiere este artículo, adoptarán las disposiciones que procedan para la aplicación efectiva del principio de estabilidad en sus normas y decisiones presupuestarias.

  2. Arturo Garcia
    diciembre 4, 2014 en 9:31 am

    Hola Miguel Ángel,
    Hace tiempo que no incluyo ningún comentario, aunque los leo. Suelo estar de acuerdo, pero no en el de hoy.
    El tema de las leyes es siempre complejo. Suelen incluir el objetivo general y varios supuestos que actúan como excepciones y, si se incluye temas subjetivos o de mayorías, las excepciones se pueden convertir en un coladero. Es lo que pasa en este artículo de la Constitución.
    En su redacción actual, el artículo de la Constitución señala las excepciones:
    “4. Los límites de déficit estructural y de volumen de deuda pública sólo podrán superarse en caso de catástrofes naturales, recesión económica o situaciones de emergencia extraordinaria que escapen al control del Estado y perjudiquen considerablemente la situación financiera o la sostenibilidad económica o social del Estado, apreciadas por la mayoría absoluta de los miembros del Congreso de los Diputados”:
    Por lo tanto, lo que se hizo en 2011 es un apaño estético en la que se decía que no se podía incurrir en déficit pero se incluía varios supuestos en los que sí se podía tener déficit. Justamente lo que dicen los keynesianos / progresistas / socialistas / varios economistas / la derecha, etc. (o sea, todo el mundo): cuando hay recesión se puede incurrir en déficit, y cuando la economía va bien es el momento de tener superávit para compensar el déficit en el que se incurrió. Además, esto es opinable según la mayoría del Congreso, o sea que está abierto a lo que quiera la mayoría.
    En mi opinión, el artículo está bien en su redacción actual. Prefiero un gobierno que tienda al equilibrio según la mayoría de los votos de la siguiente manera:
    – Teniendo déficit cuando la economía vaya mal para intentar incentivarla.
    – Teniendo superávit cuando la economía va bien para compensar los déficits anteriores.
    Esto es lo que dice el artículo en su redacción actual.
    ¿Qué necesidad hay de cambiarlo? ¿no está suficientemente abierto este tema? No creo que sea mejor poner que un gobierno puede tener déficit incluso cuando la economía vaya bien. En este caso, cuando vaya mal no habrá margen para tener déficit.
    Esto es lo que hacen las familias, como dices en tu blog: compensar los déficits con los superávits. Pero de la manera correcta. Reduciendo el razonamiento al absurdo: no es muy realista tener déficits cuando la economía va bien, esperando tener superávit cuando la economía vaya mal.

    • diciembre 8, 2014 en 10:29 am

      Gracias Arturo por leerme y por participar siempre que te parezca oportuno. La verdad es que no veo contradicción entre lo que propongo y lo que dices tú. Pero efectivamente es en la interpretación de la letra pequeña donde pueden estar las disparidades.
      Saludos,
      Miguel Angel

  3. josepserracots
    diciembre 4, 2014 en 9:43 am

    Miguel perdona que discrepe de los ejemplos que has puesto o comparado, la Familia con el Gobierno.

    La Familia seguro que se administra mejor que el Gobierno, de no ser así ya habría habido una guerra. Lo que no puede hacer un Gobierno es construir un AVE que sabe que será deficitario, hacer aeropuertos que no se han puesto en funcionamiento, en robar el dinero de los españoles para sus caprichos y lucro personal. El Gobierno se tiene que endeudar en ayudar a las empresas en el I+D en la enseñanza, en la Seguridad Social, en el empleo.

    Esta es mi visión de como hay que endeudarse y administrar mejor el dinero de todos los españoles.

    Saludos

    • diciembre 8, 2014 en 10:31 am

      Gracias Josep, Tocas el tema de cómo administra el gobierno el dinero de todos, y en esto coincido contigo que ha podido haber excesos en el pasado. Pero de todas maneras uno no puede endeudarse desproporcionadamente por muy necesarios que sean los gastos que quiera financiar con ese endeudamiento.
      Gracias,
      Miguel Angel

  4. diciembre 4, 2014 en 9:55 am

    Felicidades de nuevo por una entrada en tu blog que da un certero análisis y que seguro que despierta mucha polémica!
    Para mi, el punto más importante es que en una familia que se hipoteca, los herederos pueden renunciar a la herencia. Las generaciones futuras no. Es un tema de insolidaridad generacional. Lo de ¡el último que apague la luz! no vale aquí.
    Estoy de acuerdo en que el déficit debería controlarse por períodos de tiempo más amplios (por ejemplo una legislatura como mínimo) pero siempre con un tope y con un control más exhaustivo: ¡ya está bien de aeropuertos vacíos!
    Gracias y saludos cordiales

    • diciembre 8, 2014 en 10:33 am

      Gracias Pedro por tu contribución. Efectivamente, hay disparidad de opiniones en los comentarios.
      Saludos,
      Miguel Angel

  5. Caba Robletto
    diciembre 4, 2014 en 11:11 am

    “peludo tema el de hoy, y más con el ejemplo del referido al del AVE, donde comentas, copio textualmente: “El país se endeuda, construye el AVE y va pagando la deuda en los años sucesivos… Mi aportación es la siguiente: Realmente el primer trazado del AVE Madrid-Sevilla, hace unos 22 años era o mejor dicho es sostenible actualmente. De que me sirve endeudarme si realmente a la larga la idea inicial es un desastre. Es más Cantabria ya ha pedido la línea de AVE y Extremadura también desea un AVE. Hay veces en que un servicio a pesar de ser deficitario debe utilizarse como servicio a la población, y a esto puede paliarse con una mejora sustancial de un servicio existente y no con una Macro Infraestructura de Obras Mayores.

    No es más lógico potenciar las comunicaciones con nuestros vecinos franceses (tierra, mar y aire) y realizar corredores “avanzados”. En que están pensando nuestros Gobernantes, a ¿Donde miran? ¿Realmente toman nota de errores pasados? Siento vergüenza, y eso que no suelo ser complicado, en fin, como bien decid: Equilibrio + Educación + sentido común y sobre todo humildad y oír al pueblo que: “Sabe, pero no sabe que sabe” y ahí de su confusión.

    Coincido con los cuatro escritos anteriores de Josep, Pedro, Arturo y Jesús. realmente la realidad esta en la base, en la opinión de la calle, en la familia, en como se aprecia esto que comentamos y que para más señas un Ciego puede ver.

    Gracias por la atención, buen y largo fin de semana a todos/as. Ramón.

    • diciembre 8, 2014 en 10:35 am

      Gracias Ramón por volver a participar. De todas maneras no he entrado ni he valorado si las inversiones del gobierno eran necesarias o no. Solo las he puesto como ejemplo, pero sin entrar a valorarlas.
      saludos,
      Miguel Angel

  6. diciembre 4, 2014 en 12:19 pm

    Miguel Angel, esta vez pienso diferente. Coincido también con Josep, Pedro, Arturo, Jesús y Caba.

    Peludo el ejemplo de la família. Yo prefiero el de la comunidad de vecinos. Muchas veces se tienen que afrontar reformas, o mejoras, pero hay que aportar una buena cantidad de dinero con anticipación.

    Los políticos, en este país, no saben ahorrar a la hora de hacer su trabajo (tal vez no puedan si quieren que les vuelvan a votar). Para llegar al mando prometen y cuando llegan encuentran “la caja” vacia. Su única opción es seguir endeudándose. No recuerdo, ahora, ningún gobierno democrático de este país que haya reducido ostensiblemente el nivel de deuda de su predecesor. El mecanismo que se aplica es sencillo de entender. ¿No? ¿Cómo pararlo? ¿Quién le pone el cascabel al gato?

    Se me antoja muy complciado mezclar política (con sus estrategias, sus tácticas y sus estrechos marcos temporales) con “Constitucion” y leyes. Lo veo más complicado que hacer integrales en espacios de “n” dimensiones. Mi comprensión de lo que se ha intentado hacer con la famosa reforma de la Constitución es: “Hagamos aquello que se ha de hacer y ya veremos como se paga en el futuro”. Un brindis al sol futuro, igual que un “El Dios de mañana proveerá” o lo que nuestro refranero (muy sabio) nos recuerda de “disparar con la polvora del Rey”. En definitiva: muy parecido a tirar la piedra y esconder la mano.

    Yo, como muchos, prefiero “a Dios rogando y con el mazo dando”

    Creo que ahora no es el momento de incrementar la deuda. Seria bueno reducirla pero, seria mucho mejor, poner las bases de un nuevo modelo para que no se aumente y, mucho más importante, hacer las políticas necesarias para generar VALOR (común, y NO individual). Esperar a tiempos mejores nos ha traido hasta estos parajes. Así que algún dia hay que empezar. Pero, muy importante, CONSENSO GENERAL y SIN IMPOSICIONES.

    Ahora, yo prefiero pensar en Educación antes que en infraestructuras (aunque siguen siendo muy necesarias algunas). Prefiero pensar en reducir el paro estructuralmente antes que coyunturalmente (con sentido de urgencia). Prefiero pensar en solidaridad al mismo tiempo que “enseñar a pescar”, antes que buscar votos. Prefiero las coincidencias que lo que nos separa. Prefiero caminar juntos hacia el futuro que exigir un futuro juntos. Prefiero sentar bases que construir castillos. Prefiero acordar objetivos antes que sembrar fundamentalismos. Prefiero el valor añadido que el déficit. Admiro al que se esfuerza y no me gusta el que dice “pasa tu primero que a mi me da la risa”. Prefiero crear a destruir. Prefiero ayudar a esperar ayuda. Prefiero los equipos que las individualidades.

    Perdonad mis referencias personales. Un saludo.

    • diciembre 8, 2014 en 10:37 am

      Muchas gracias Joan Carles por tu participación. Realmente tampoco veo contradicción entre lo que tú dices y el post de esta semana. Tema distinto es decidir en qué se debe gastar el dinero de todos los españoles, y ahí si que podría haber un buen debate.
      Gracias de nuevo y saludos,
      Miguel Angel

  7. AA
    diciembre 4, 2014 en 2:59 pm


    Hola Miguel,

    One thing is debt, another is budgetary deficits (or superavits). You can have massive debt, sponsor any kind of “investment” you like, and still run zero deficits – because as the time goes by, you only have to pay interest and whatever intermediary capital repayments.

    Therefore «Obligar por ley a no tener nunca déficit es tan absurdo como obligar a las familias a no pedir préstamos » is an absolute non-sequitur.

    Furthermore, yes, families should not run a deficit (continuously wasting their savings, not saving for a rainy day) when they are owing the bank some big money.

    Abrazo
    AA

    • diciembre 8, 2014 en 10:40 am

      Antonio, totalmente de acuerdo contigo. Una cosa es financiar inversiones y otra gastar más de lo quese ingresa en actividades corrientes. Cosa que no he distinguido en el mensaje de esta semana.
      Gracias por participar una vez más.
      saludos,
      Miguel Angel

  8. yolanda blasco
    diciembre 8, 2014 en 9:02 am

    Yo también me siento identificada con tu reflexión, Miguel Angel. Se trata de la deuda inteligente: para hacer una carrera, un MBA, hay gente que toma la decisión de endeudarse. Es una deuda inteligente y a la vez se asume un riesgo (tanto el deudor como el acreedor). Requerimos unas determinadas instituciones financieras que asuman ese riesgo (inteligente) y personas responsables que cuando decidan endudarse lo hagan inteligentemente. Ojalá todo eso estuviese representado entre nuestros gobernantes.
    Saludos cordiales
    Yolanda Blasco

  9. J. de Lucas
    diciembre 10, 2014 en 8:35 am

    Evidentemente el comentario de Miguel A. es sesgado y/o erroneo, al igual que el del político Pedro Sanchez. Me remito al comentario inicial de Jesus de la Fuente. Estamos en época pre electoral y todo vale, hasta hundir más al país con este tipo de desinformaciones.A continuación de generar la deuda desorbitada, luego vienen propuestas como la de los de Podemos: No la paguemos… Sin palabras.

    • diciembre 10, 2014 en 9:14 am

      Gracias J. por tu correcto e insesgado comentario
      Saludos,
      Miguel Angel

  10. Juan Carlos Casillas
    diciembre 18, 2014 en 9:20 am

    Me parece que con frecuencia se abusa del símil entre economía familiar y economía nacional. En lo que hace al caso yo encuentro algunas diferencias importantes:

    1º Refiriéndose al Estado, el gobierno que se endeuda suele ser diferente del gobierno al que le corresponde pagar los intereses correspondientes. Es como el padre que se endeudará asumiendo que va a ser el hijo el que va a pagarlos. Recuerdo conocer a más de un padre haciendo malabares precisamente para dejar una herencia saneada, sin cargas, a los hijos. Y no me imagino por ejemplo a un gobierno del PSOE preocupado por si el subsiguiente gobierno del PP será capaz de cumplir el compromiso. Es decir además el pagano puede que no solo no cuente con las simpatías del que se endeuda (como es los normal entre dos generaciones de una misma familia) sino que puede que se encuentre más o menos enfrentado con él. Habiendo intereses enfrentados además, es lógico que exista alguna legislación tendentes a evitar conflictos o al menos a resolverlos, como puede ser la de no generar cargas a otros.
    2º El Estado tiene prerrogativas que no tiene la familia y que además puede suponer un incentivo a no cumplir sus compromisos. Su capacidad legislativa, acompañada de la capacidad coercitiva, le permite incluso en el caso de haber realizado una mala gestión desentenderse de sus obligaciones, o al menos intentar hacerlo, repercutiéndolas sobre otros agentes vía impuestos o incluso mediante una quita. Todo ello acompañado además de una fuerte presión de importantes sectores que se consideran perjudicados por las medidas alternativas de austeridad que suelen ser necesarias.

    Por otro lado pienso que hay que poner un límite a la presencia del Estado en la economía, por razones que no es el momento de detallar, y la reforma constitucional que se hizo en su momento es un paso en ese sentido.

  11. diciembre 18, 2014 en 10:00 am

    Efectivamente Juan Carlos, hay diferencias entre las economías de un país y las de una familia.
    Gracias por tu exposición.
    Saludos,
    Miguel Angel

  12. Anónimo
    mayo 8, 2015 en 11:26 pm

    Y creo que la diferencia fundamental es que el Estado no tiene por qué reducir su deuda (va devolviendo una, pero adquiriendo otra) como lo hace una familia en su etapa de madurez, para llegar “limpios” a la jubilación. De hecho el valor absoluto de la deuda tiende a crecer generalmente con el crecimiento económico, aunque se reduzca el valor relativo de la deuda como % del PIB.

    Gran parte de la reducción de la deuda española en los años de bonanza se debía al crecimiento de la economía, no a la bajada del endeudamiento en términos absolutos. Lo que bajaba era el endeudamiento en términos relativos, que es la manera habitual de medirla comparándola con la “capacidad de pago”.

    Esto es muy curioso, porque quiere decir que un Estado que crece a largo plazo puede estar incrementando siempre su deuda, es decir, teniendo siempre déficit, y sin embargo con ese déficit será incluso capaz de reducir el % que supone la deuda sobre el PIB.

    Los griegos se quejan: los acreedores les imponemos medidas que no les dejan que su economía crezca. Y esa es una tragedia mayúscula, incluso no teniendo déficit el % de deuda sobre el PIB crecería en Grecia.

    Lo que es cierto en una situación de crisis para una familia (apretarse el cinturón), no tiene que serlo para un Estado (que en todo caso sí debe tratar de que todo su gasto sea eficiente), y de hecho generalmente no lo es.

    Pero algunos políticos juegan con esta idea, que llaman “de sentido común”.

    Luis

    • mayo 11, 2015 en 9:03 am

      Luis, la deuda de un estado puede mantenerse e incrementarse. Siempre que se mantenga dentro de unos límites razonables. No es como una familia, en el sentido que el estado nunca llega un momento de madurez y muerte. Lo que pasa es que cuando la deuda de un estado supera unos límites razonables puede empezar a generar dudas sobre su capacidad de devolverla, y en ese caso empiezan los problemas porque los bancos dejan de prestarle.
      Tiene que ser una deuna razonable, aunque sea creciente. y esto es lo que ha dejado de pasar en algunos casos.
      Gracias por participar de nuevo,
      Miguel Angel

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