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No somos idiotas

parlamentoUn país necesita ser gobernado por profesionales competentes. Intento no prestar mucha atención a lo que dicen los líderes políticos, y más ahora que son tiempos de elecciones en España y sienten la necesidad de estar continuamente haciendo declaraciones para ocupar el máximo protagonismo posible. Pero cuando leo u oigo algo de lo que dicen, me da la impresión de que se creen que los ciudadanos somos idiotas.

Dicen que han hecho todo lo posible por llegar a acuerdos y posibilitar la gobernabilidad del país, pero que han sido las otras partes las que no han accedido a ningún acuerdo. Y se olvidan de que ellos mismos se han negado a pactar cuando otras formaciones políticas les han hecho propuestas.

Y lo dicen con toda la solemnidad y cara de seriedad que son capaces de poner. ¿Pero se creen ustedes que los ciudadanos somos idiotas?. Vaya tomadura de pelo. Si en cuatro meses de negociaciones no han sabido, podido o querido ponerse de acuerdo, ¿qué razón hay para que después de las elecciones de dentro de 10 se vayan a poner?. Y si ahora sí que consiguen acuerdos, ¿por qué no lo hicieron hace cuatro meses?. Cuando uno no es capaz de hacer su trabajo, debe dejar paso a otro.

Hablando sobre esto con un amigo me daba la explicación: no se han puesto de acuerdo por la soberbia propia de la naturaleza humana.

En España hay líderes empresariales que han sabido dirigir de modo cabal empresas y organizaciones. Tenemos muy buenos directivos y empresarios. A ustedes me dirijo ahora: láncense a liderar el gobierno del país. El país necesita ser gobernado por profesionales competentes.

Hasta la semana que viene que quizá hable de criterios para decidir a quien votar. Saludos a todos.

  1. Susana Barrado
    junio 16, 2016 en 7:25 am

    Hola Miguel Angel. Leo tu post desde Nueva Zelanda cada semana pero es que esta vez tengo que decir que desde la otra parte del mundo damos una imagen de pais subdesarrollado total. No me extraña que nos consideren un pais de pandereta.
    Hasta Pronto.

    • junio 19, 2016 en 3:15 pm

      Gracias Susana (EMBA’13) por tu comentario. Me alegra que el blog llegue a las antípodas. Só, debemos ser más serios para difundir una mejor imagen.
      Hasta cuando vengas por aquí,
      Miguel Angel

  2. josepserracots
    junio 16, 2016 en 7:31 am

    Creer que la política va desligada de la corrupción, para mi es ser algo ingenuo. Otra cosa es que la corrupción sea más moderada, pero de haberla la habrá porque las personas que tienen el poder no lo permitirán. ¿Si ahora nos preguntamos si somos idiotas? Sin que nadie se moleste, algunos hay pienso yo, que haya personas que sigan votando a los partidos más corruptos que hay después de todo lo que hemos visto y a parte de corruptos mentirosos, pues no me cabe la menor duda que somos algo idiotas. No se si es bueno o malo, pero es lo que hay.

    • junio 19, 2016 en 3:17 pm

      Hola Josep, yo creo que todod el mundo tiene derecho a votar al partico que considere más apto para gobernar. Hay que respetar la libertad. Lo que a mi me molesta es que muchos líderes de partidos hacen declaraciones que me hacen pensar que creen que los ciudadanos somos idiotas. Alguno habrá, pero no creo que sean la mayoría.
      Gracias por participar,
      Miguel Angel

  3. Anónimo
    junio 16, 2016 en 7:35 am

    ¿estás seguro de que no somos idiotas? Yo no lo tengo tan claro…

    • josepserracots
      junio 16, 2016 en 7:51 am

      Tendríamos que definir que es un idiota. Podríamos utilizar ingenuos, no se. Normales no somos, porque a quién le gusta que le roben????

    • junio 19, 2016 en 3:20 pm

      Bueno hablaba de lo que generalmente se entiende por un idiota. No pretendía utilizar esa palabra en su sentido más técnico.
      Respecto si estoy seguro, Anónimo, de que no somos idiotas, estoy seguro de que yo no lo soy. Por eso me molesta que me traten como tal.
      Gracias por participar Josep y Anónimo.
      por cierto, Anónimo, ¿quien eres?
      Saludos,
      Miguel Angel

      • josepserracots
        junio 19, 2016 en 6:11 pm

        La palabra que más da, lo importante es como uno se siente.

        Pero no me diréis que si no somos idiotas somos algo parecido, damos nuestra confianza a un partido político que luego no hace lo que ha prometido y que esta salpicado de corruptos y seguimos votandole ¿Cómo le llamamos a ésto?

  4. Miguel
    junio 16, 2016 en 8:09 am

    Yo si te presentas, Miguel Ángel, te doy mi voto desde ya!!!!!

    • junio 19, 2016 en 3:22 pm

      Pues realmente me gustaría tener las capacidades para ejercer como político, pero no creo que las tenga. Gracias Miguel por tu confianza en mi.
      Miguel Angel

  5. Rotor
    junio 16, 2016 en 8:28 am

    Que me caliento.Totalmente de acuerdo. Verguenza deberia darles a todos

  6. Raul Ruiz
    junio 16, 2016 en 8:46 am

    Estimado profesor, cuanta razón le doy.
    Creo que sería interesante volver a realizar su encuesta sobre las elecciones y compáralas con las hechas antes de las primeras, un estudio interesante.
    Saludos

    • junio 19, 2016 en 3:23 pm

      Sí Raul, pero no me da la vida. Además no creo que varíen mucho los resultados.
      Muchas gracias,
      Miguel Angel

  7. Antonio
    junio 16, 2016 en 9:03 am

    Gran artículo para comlementar otro como el siguiente:
    Alsina defiende la incapacidad e incompetencia de los cuatro (http://www.ondacero.es/programas/mas-de-uno/audios-podcast/monologo-de-alsina/monologo-de-alsina-mimbres-nuevos-o-no-habra-cesto_2016030756dd294d6584a8839ae4ef5e.html)
    07/03/2016
    La ceremonia de la no investidura terminó el viernes por la noche. Pedro Sánchez ya no luce como segundo apellido el de “el propuesto”]]. Intentó que siguieran girando a la vez todos los platillos chinos —Ciudadanos, Podemos, las franquicias, la abstención del PP— pero el número de malabarismo, voluntarioso, terminó con los platos por el suelo. Sánchez probó y falló. En ningún lugar pone que él tenga que volver a ser el candidato. Ni siquiera en el documento que tiene firmado con Ciudadanos y que blindaron, ante el público, de nuevo ambas partes este fin de semana.

    A la espera de nuevo candidato, el rey recibe a otro hombre medio naufragado, Patxi López…

    …torpón en su debut como árbitro, incapaz de conducir el juego sin caer en las trampas, incluso las burlas, de veteranos diputados de colmillo retorcido y debutantes con el colmillo recto y afilado.

    No tiene obligación el rey —se nos explica— de convocar de nuevo a consultas a los grupos parlamentarios. No tiene obligación de proponer un nuevo candidato. De momento, se entiende. Porque dice la Constitución que habrá n de tramitarse sucesivas propuestas. Ésa, y sólo esa, es la razón de que exista un plazo —dos meses que se van a hacer largos— antes de asumir que no hay manera y convocar elecciones de nuevo.

    Tiene todo el sentido que escuchando lo que dicen Rajoy, Sánchez, Iglesias y Rivera, el público se pregunte si no hay manera de ahorrase los dos meses y llamarnos a las urnas el domingo que viene, o el siguiente, como muy lejos. Si Sánchez mantendrá su pacto con Rivera, Podemos nunca facilitará un gobierno con Ciudadanos, el PP nunca renunciará a que gobierne Rajoy y el PSOE jamás permitirá que Rajoy gobierne, oiga, no es que la aritmética sea endiablada, es que lo son las incompatibilidades, los vetos y las trincheras que entre estos cuatro líderes han cavado.

    Los dos estribillos que más han repetido estos líderes desde el veinte de noviembre son éstos:

    • Lo peor que puede suceder es que haya que ir a elecciones de nuevo. ¡Vaya!

    • Y el pueblo ha votado pactos y entendimiento entre diferentes. Por eso el pueblo no le ha dado mayoría suficiente a ninguno de los cuatro. ¡Vaya!, de nuevo.

    Ambos estribillos son falsos.

    El día de las elecciones no va el pueblo a un colegio electoral a ponerse de acuerdo sobre cuántas papeletas de meten de cada partido para que —cinco para éste, ponle cuatro al otro, dale por lo menos tres a los dos nuevos— tengan la obligación de pactar. Es un camelo. Ciertas son estas cuatro cosas:

    • Primera, que cada uno votamos en nuestra cabina electoral sin saber lo que va a votar el resto del electorado.

    • Segunda, que cada uno votamos en la esperanza de que gane el nuestro y gobierne conforme al programa que nos ha presentado.

    • Tercera, que votar al mismo no supone que tengamos la misma opinión sobre con quién debería intentar éste pactar primero. Y renunciando a qué.

    • Y cuarta, que una vez que hemos emitido el voto, nuestro candidato ya no nos preguntará nada más. Es él a quien confiamos la gestión del apoyo que le hemos dado, es él —-con la dirección del partido, si acaso, mediante consulta distorsionada, con la militancia—- que decidirá en adelante lo que hace.

    Ahora que estamos ya en la cuenta atrás hacia el final de esta legislatura recién comenzada, todos los líderes repiten que lo peor es que haya que convocar elecciones otra vez. Ay, dicen, sería un fracaso. Un incumplimiento del mandato de pactar. Una forma de decirle al pueblo —¡anatema!— que se ha equivocado.

    Resulta revelador que incluso aquellos que hasta hace medio año se llenaban la boca con aquello de “democracia no es votar cada cuatro años” se espanten ahora ante la idea de tener que votar más a menudo; antes estaban con que lo democrático era consultarnos todo a todas horas y ahora que ya han entrado ellos en el el Parlamento que sí nos representa ya no consideran necesario consultar nada.

    Podemos ni siquiera ha consultado a sus militantes qué debía hacer ante el pacto del PSOE con Ciudadanos —ahí está César Luena, erigiéndose by the face en intérprete de los votantes podémicos—-. Albert Rivera tampoco ha considerado necesario preguntar a los suyos a qué candidato debería prestar su apoyo. Y a ningún partido se le ha ocurrido, por supuesto, preguntarle a la población en su conjunto (toda ella) qué pacto quieren que se alcance para gobernar España. Tan amantes, algunos, de las consultas populares, y en esto de la investidura han preferido no mencionar ni las encuestas de los diarios.

    Que haya urnas de nuevo tiene un grave inconveniente, es verdad, y es el tiempo de indefinición que se prolonga, la incertidumbre que tanto incomoda a los inversores, a los contratantes, y que podría alcanzar hasta el otoño. Pero lo peor sería que, habiendo urnas de nuevo, saliera un Parlamento no con la misma aritmética —-que nadie nos engañe, no hay aritmética inmanejable— sino con los mismos dirigentes encargados de gestionar este mismo resultado.

    Veamos cómo quedaría, entonces, este silogismo:

    • Premisa primera: son ellos, los dirigentes de los partidos, todos ellos, los que dicen saber que el pueblo ha votado entendimiento y pacto.

    • Premisa segunda: son ellos, todos ellos, los que sostienen que el peor escenario sería la repetición de las elecciones.

    • Luego, conclusión, son ellos, todos ellos, los que deberían comprometerse hoy mismo, si finalmente se repiten, a marcharse a su casa. Por incapacidad, por incompetencia. Y, sobre todo, por coherencia con los discursos que hoy están haciendo.

    • junio 19, 2016 en 3:25 pm

      Pero Antonio, no nos hagas esto. Con el link al artículo ya es suficiente, No es necesario copiar semejante ladrillo en este blog. Si quieres comentar algo coméntalo, pero mantengamos el blog agil.
      Saludos,
      Miguel Angel

  8. junio 16, 2016 en 9:33 am

    Desde mi forma de verlo no somos idiotas: somos influenciables, manipulables. Incluso corruptibles puesto que con flojos argumentos nos inculcan el voto del miedo (todos los partidos). Basta ver sus argumentos en campaña.
    Comparto al cien por cien que hay que dar paso a savia nueva. Pero que ésta se prepare pues en política siempre intentará estar presente la corrupción y el ansia de poder. Ese deseo del poder y el no saber hacer buen uso del mismo cuando se consigue, es lo que nos lleva a la perdición.Y creo que tan culpables son unos como otros. Nosotros por votarles y no botarles (tirar por la borda, exigir su cese o dimisión, un cambio legislativo, …), y ellos por soberbios.

    • junio 19, 2016 en 3:27 pm

      Gracias José María por tu comentario. Efectivamente somos influenciables y manipulables, pero deberíamos serlo menos y tener más personalidad.
      Gracias por participar.
      Miguel Angel

  9. inteligenciaemocionalname
    junio 16, 2016 en 9:54 am

    Mientras la corrupción sea algo aceptado como si fuera normal, a la `política se acercan los que desean entrar en el mercado de los sobres. Los buenos gestores huyen de esas prácticas, si bien no devemos olvidar que entre la marea corrupta hay muchos empresarios que históricamente conocen el camino de c onseguir los contratos con los organismos públicos. ESTA cadena de corrupción empieza por los propios empresarios intentando comprar a los JEFES DE COMPRA y DIRECCIÓN de los organismos, Hospitales, Institutos…etc. pues de otra manera no se entra ni regalando el producto o servicio. Yo lo he constatado personalmente, pero no puedes hacer nada ya que en teoría todo es legal por medio de licitaciones, sobres cerrados… todo trampeado… es una pena pero es así y si hubiera empresarios que dieran la cara y lo sacaran a la luz todo cambiaría, pero ellos son los primeros interesados en que no cambie… se les acabaría el chollo de la gallina de los huevos de oro. Todo ello lleva a los que entrando en política y conociendo el mercadeo de los sobres se aprovechan, ya que pasaba por aquí, para que algún sobre se me caiga en mi cartera, ya que el dinero negro no tiene destinatario fijo ni control de los ciudadanos. ¿Quién le pone el cascabel al gato? Sólo gente HONESTA lo puede hacer ¿Dónde están?

    • junio 19, 2016 en 3:28 pm

      Efectivamente inteligencia. Es cuestión de honestidad. Necesitamos qu accedan al servicio público personas competente y honestas, que piensen más en el ciudadano y menos en su silla.
      Gracias y saludos
      MIguel Angel

  10. inteligenciaemocionalname
    junio 16, 2016 en 9:56 am

    Debemos, perdón

  11. Robert Broquetas
    junio 16, 2016 en 2:48 pm

    Me solidarizo totalmente con lo que dices Miguel Angel y con lo que dice el compañero en Nueva Zelanda.
    Llevo un tiempo en Usa y … que diferencia !
    Saludos

  12. JOSEP FABREGAT CLOTET
    junio 20, 2016 en 8:19 pm

    Gracias Miguel Ángel por expresar en tu bloc lo que muchos pensamos.

    Estoy seguro que muchos de los directivos y empresarios que conoces o conocemos serían capaces de llegar a negociar acuerdos estables y gobernar mejor el pais, sean de nacionalidad española o ciudadanos de la UE, haciendo uso de la libre movilidad laboral, si no somos capaces de resolver nuestros problemas (incluyendo en “problemas” a la mayor parte de los personajes que han resuelto adoptar la carrera política como medio de vida y no como un servicio al país).

    Saludos,

    Josep Fabregat

  1. junio 23, 2016 en 7:03 am

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