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De fármacos, gripes, aviones y otras decisiones

Martí Monrós, antiguo alumno mío, y asiduo seguidor de este blog proponía hace dos o tres semanas hablar de los incentivos que tienen la FDA norteamericana y la EMEA europea de ser excesivamente exigentes a la hora de aprobar nuevos fármacos. La FDA y la EMEA son dos instituciones a uno y otro lado del Atlántico encargadas de evaluar las solicitudes de comercialización de nuevos fármacos. Como apuntaba Martí “hay pocos incentivos a decir: “adelante”, porque si sale mal, te destrozan; y si sale bien, es lo normal. Y muchos incentivos a decir: “quiero pruebas adicionales”, porque es la manera que nunca tengas ningún problema”

Estas entidades reguladoras se encuentran en una situación muy típica, es la de “si sale bien ganas tú y si sale mal pierdo yo”. Es la misma situación en la que se encontraron los responsables de decidir si cerrar o no el espacio aéreo cuando la nube de lava volcánica se paseo por Europa, o cuando hace un año surgió la epidemia de la llamada gripe A por todo el mundo. ¿Qué haces? Pues para evitar que te hagan responsable de posibles problemas te cubres las espaldas y ante la mínima duda cierras el espacio aéreo, y encargas millones de vacunas por si acaso.  En estas situaciones a veces uno es mucho más exigente de lo que sería razonable, porque tiene mucho que perder si no se cubre las espaldas.

¿Qué se debe hacer ante una situación como esta? Pues actuar con el máximo realismo y profesionalidad posible. Intentar convertir la situación en un “si sale bien los dos ganamos y es muy difícil que salga mal”.  Si realmente el fármaco es seguro presente las sobradas razones de que lo es y si no puede garantizar que es seguro no intente que se lo aprueben. Si uno va con profesionalidad y no intenta engañar o quedar favorecido a expensas de terceros, uno se gana una reputación de profesional serio y es mirado con respeto. Claro que todo esto requiere de buen hacer durante mucho tiempo. Con esto no pretendo resolver lo que planteaba Martí, que no se puede resolver en cuatro párrafos, pero sí dar alguna pauta para reflexionar.

  1. marti monras
    junio 10, 2010 en 10:22 pm

    Miguel Angel, muchas grácias por este post. Realmente el tema es complejo, y supongo que hay situaciones paralelas en muchos otros campos.

    Yo también creo que cuando una compañía se comporta con profesionalidad se acaba ganando el respeto frente a los clientes, y también frente a otro tipo de instituciones. Y esto es una garantia impagable.

    En este tema se tienen que considerar todos los principios de toma de decisiones explicados en “Iceberg a la vista”, pero sobretodo pienso en “Identifica claramente los objetivos” – mejorar la salud de los pacientes-; “Reconoce la incertidumbre y gestiónala”- nunca hay la certeza que un fármaco va a funcionar igual en condiciones de “ensayo controlado” que en la vida real; y “Ten en cuenta que tus decisiones tienen consecuencias” – y las consecuencias son sobre una cuestión tan y tan importante como la salud.

    En fin, muchas gracias por sus reflexiones, profesor Ariño

    Un fuerte abrazo,
    Martí Monràs

    • junio 14, 2010 en 3:59 pm

      Martí, veo que te has tarbajado bien el libro de los 10 principios,
      Muchas gracias

      Miguel Angel

  1. mayo 17, 2012 en 7:02 am
  2. mayo 25, 2012 en 3:01 pm

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