De fármacos, gripes, aviones y otras decisiones

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Decidir mejor: claridad, información y creatividad

En este nuevo post de mi blog Toma de Decisiones reflexiono sobre tres elementos surgidos en una conversación reciente con directivos: claridad en los objetivos, buena información y creatividad en las posibles soluciones. La inteligencia artificial cambiará muchas cosas, pero decidir bien seguirá siendo una tarea del directivo.

Mi nuevo libro: Decidir bien

Comparto en mi post de esta semana un nuevo libro que acabo de publicar, junto con dos coautoras, Nuria Chinchilla y Pilar García Lombardía: “Decidir bien Cómo nuestras decisiones configuran nuestro futuro”. El 23 de abril celebramos el día del libro. Es una buena ocasión para reflexionar sobre cómo nuestras decisiones configuran lo que somos. De esto es lo que tratamos en el libro y lo expongo en el mensaje de esta semana.

Información sí, pero la relevante

Para decidir bien necesitamos información, pero no toda información es útil. Buscar datos sin criterio puede llevarnos al autoengaño o a gastar recursos inútilmente. El verdadero reto está en saber qué información necesitamos y estar dispuestos a cuestionar nuestras propias ideas. Reflexiono sobre ello en el nuevo post.

El déficit baja, pero los impuestos suben

Se celebra que el déficit público haya bajado. Buena noticia. Pero conviene mirar cómo se consigue. Si es aumentando los impuestos, el mérito es relativo. El verdadero reto está en gestionar mejor los recursos. Reflexiono sobre ello en el nuevo post de Toma de Decisiones.

No hay un manual para decidir bien

No existe un manual para tomar buenas decisiones. Como los cirujanos, se aprende con formación, experiencia y práctica, pero nunca hay garantías totales de éxito. Decidir implica asumir incertidumbre, ejecutar y aceptar que no todo depende de nosotros. Reflexiono sobre ello en el nuevo post de Toma de Decisiones.

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Martí Monrós, antiguo alumno mío, y asiduo seguidor de este blog proponía hace dos o tres semanas hablar de los incentivos que tienen la FDA norteamericana y la EMEA europea de ser excesivamente exigentes a la hora de aprobar nuevos fármacos. La FDA y la EMEA son dos instituciones a uno y otro lado del Atlántico encargadas de evaluar las solicitudes de comercialización de nuevos fármacos. Como apuntaba Martí “hay pocos incentivos a decir: “adelante”, porque si sale mal, te destrozan; y si sale bien, es lo normal. Y muchos incentivos a decir: “quiero pruebas adicionales”, porque es la manera que nunca tengas ningún problema”

Estas entidades reguladoras se encuentran en una situación muy típica, es la de “si sale bien ganas tú y si sale mal pierdo yo”. Es la misma situación en la que se encontraron los responsables de decidir si cerrar o no el espacio aéreo cuando la nube de lava volcánica se paseo por Europa, o cuando hace un año surgió la epidemia de la llamada gripe A por todo el mundo. ¿Qué haces? Pues para evitar que te hagan responsable de posibles problemas te cubres las espaldas y ante la mínima duda cierras el espacio aéreo, y encargas millones de vacunas por si acaso.  En estas situaciones a veces uno es mucho más exigente de lo que sería razonable, porque tiene mucho que perder si no se cubre las espaldas.

¿Qué se debe hacer ante una situación como esta? Pues actuar con el máximo realismo y profesionalidad posible. Intentar convertir la situación en un “si sale bien los dos ganamos y es muy difícil que salga mal”.  Si realmente el fármaco es seguro presente las sobradas razones de que lo es y si no puede garantizar que es seguro no intente que se lo aprueben. Si uno va con profesionalidad y no intenta engañar o quedar favorecido a expensas de terceros, uno se gana una reputación de profesional serio y es mirado con respeto. Claro que todo esto requiere de buen hacer durante mucho tiempo. Con esto no pretendo resolver lo que planteaba Martí, que no se puede resolver en cuatro párrafos, pero sí dar alguna pauta para reflexionar.

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Miguel Angel Ariño es Catedrático de IESE Business School y conferenciante, experto internacional en toma de decisiones, estrategia y liderazgo. Con más de 35 años de experiencia global, ayuda a Consejos de Administración y a la alta dirección a transformar la complejidad en claridad estratégica, impulsando un crecimiento sostenible y ético.

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4 COMENTARIOS

  1. Miguel Angel, muchas grácias por este post. Realmente el tema es complejo, y supongo que hay situaciones paralelas en muchos otros campos.

    Yo también creo que cuando una compañía se comporta con profesionalidad se acaba ganando el respeto frente a los clientes, y también frente a otro tipo de instituciones. Y esto es una garantia impagable.

    En este tema se tienen que considerar todos los principios de toma de decisiones explicados en “Iceberg a la vista”, pero sobretodo pienso en “Identifica claramente los objetivos” – mejorar la salud de los pacientes-; “Reconoce la incertidumbre y gestiónala”- nunca hay la certeza que un fármaco va a funcionar igual en condiciones de “ensayo controlado” que en la vida real; y “Ten en cuenta que tus decisiones tienen consecuencias” – y las consecuencias son sobre una cuestión tan y tan importante como la salud.

    En fin, muchas gracias por sus reflexiones, profesor Ariño

    Un fuerte abrazo,
    Martí Monràs

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