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El huracán Katrina. Conflicto de intereses (II)

El próximo domingo 29 de agosto, se cumple el quinto aniversario del paso del huracan Katrina por New Orleans. La gestión de ese desastre puede dar mucho que hablar desde el punto de vista de la toma de decisiones. Pero no es de esto de lo que voy a hablar esta semana, sino de cómo una vez más los conflictos de intereses provocan unos desastres que se podrían haber evitado

El huracán azotó la ciudad de New Orleans, en el estado de Louisiana hace cinco años, el 29 de agosto de 2005. El científico norteamericano Mark Fischeti ya había publicado en Scientific American un artículo donde describía todo lo que pasaría un día a la ciudad de New Orleans. Estos huracanes son muy frecuentes al final del verano en la costa estadounidense del golfo de Mejico. Científicos de universidades del sur de los Estados Unidos ya habían desarrollado simulaciones informáticas que predecían lo que le pasaría a la ciudad de New Orleans cuando un huracán de gran intensidad la azotara.

New Orleans está, como los Países Bajos, por debajo del nivel del mar. Protegida del océano por unos diques. Su situación geográfica la hacían muy vulnerable a eventuales huracanes. El hecho de su inundación era cuestión de tiempo. Tarde o temprano sucedería. Era un desastre anunciado.

Sin embargo no se hizo nada por evitar el desastre. Se habían hecho diversas propuestas de actuación para defender la ciudad de los posibles huracanes. Pero los distintos grupos locales –las petroleras, los productores de ostras, etc- hacían presiones en Washington para financiar y proteger sus respectivos proyectos e intereses, por lo que entre tantas peticiones, defender a la ciudad de un posible huracán fue un asunto que quedó diluido entre otros proyectos, con lo que no llegó a ser una prioridad. Una vez más, los conflictos de intereses impiden que se evite un desastre que era previsible.

Ya dije al principio que no iba a hablar de la gestión del desastre por parte de la administración norteamericana, una vez este se hubo producido. Hasta el jueves que viene, ya en setiembre, de vuelta de vacaciones. todavía no sé de que hablaré, aunque tengo diversas sugerencias que me habeis enviado privadamente los blog-lectores.

  1. Paco
    agosto 29, 2010 en 5:48 pm

    Buenas tardes Miguel Angel, yo pienso que en el caso del Katrina sucedió lo mismo que le ha sucedido a Zapatero con la crisis (sin ser malo y hacer una lectura más maquiavélica): autoengaño.
    Esto sucede porque debido a intereses creados nos planteamos que la realidad no es tal como parece presentarse o bien que los peores escenarios no van a suceder.
    Lo malo es que generalmente las consecuencias las sufren no aquéllos que toman las decisiones (o que no las toman), sino gente que no tiene ninguna responsabilidad.
    En muchos casos, lo triste es que tamaña negligencia no les pasa a los responsables la mínima factura.

  2. agosto 29, 2010 en 7:10 pm

    Totalmente de acuerdo Paco. El principal error que se comete cuando se toman decisiones es la falta de conocimiento de la realidad. Y esta falta de conocimiento suele proceder de un autoengaño. Se prefiere pensar que las cosas son como nos gustaría que fueran a pensar que son como realmente son. Pero al final, siempre la tozuda realidad se impone
    Saludos Paco,

    Miguel Angel

  3. J. Carlos Alonso L.
    agosto 30, 2010 en 10:51 pm

    Buenas noches,

    Muchas gracias por tus entradas en el blog Miguel Ángel.

    Me permito dar mi pequeña visión a cómo los conflictos de intereses impiden cualquier toma de decisiones adecuada.

    Precisamente a la vuelta en avión de las vacaciones la semana pasada, tomé la revista Ronda de Ibería y leí el artículo dedicado a Holanda y cómo se relaciona este país con el agua (“Holanda, la hija del agua”).

    http://grupo.iberia.com/content/GrupoIberia/Documentos/Sala%20de%20prensa/Publicaciones/Revista%20Ronda/Agosto%202010/09-Holanda.pdf

    Según el artículo, hay varias razones por las que los Holandeses construyen y mejoran sus diques y sus canales, entre las que destacan:
    – Subsistencia y presión por crecimiento.
    – Razones defensivas desde mucho tiempo atrás (línea del agua holandesa)
    – Los desastres producidos por las envestidas del Mar del Norte sobre la costa holandesa.

    En este último punto, se destaca el desastre producido en Zeeland en 1953. Al parecer, fue uno de los mayores desastres naturales sufridos por el país
    en su historia. Tras la inundación las autoridades decidieron proteger a la población de esta región tan vulnerable, con una de las mayores obras de ingeniería
    de todos los tiempos.

    Y es en este punto donde, tras un desastre de este calibre, independientemente de la razón por la que ha sucedido, o mejor dicho, sobre todo si ha sido por un conflicto de intereses, la respuesta debe ser la mejor posible, quizá una inicialmente compleja pero que cambie, lo más definitivamente posible, un grave problema o riesgo por una verdadera solución u oportunidad.

    Un saludo.

    • septiembre 1, 2010 en 9:45 am

      Juan Carlos pues espera al post del 9 de setiembre, donde hablaré de los atentados del 11.S y más conflictos de intereses.
      saludos

  1. septiembre 9, 2010 en 8:03 am
  2. octubre 31, 2012 en 8:01 am
  3. noviembre 22, 2012 en 9:06 am
  4. agosto 8, 2013 en 7:00 am

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