¿Quien es el responsable?

crisisEn 1995 Barings Bank, uno de los principales bancos de Inglaterra, con más de 200 años de existencia quebró, al saberse que la división de derivados (opciones y futuros financieros) de su filial en Singapur acumulaba unas pérdidas de 830 millones de libras, mientras qu el capital del banco era solo de 530 millones.

¿Cómo pudo suceder esto? El responsable fue el jefe de susodicha división de derivados, Nick Leeson, un joven de veintitantos años con una aureola de experto en la compra y venta de esos complejos productos financieros. Por describir muy breve y simplificadamente lo que pasó, cuando las operaciones de compra y venta generaban pérdidas, estas las escondía en una cuenta oculta, reportando a la central en Londres solo los beneficios. Cuando se descubrió el pastel el banco estaba en quiebra.

Como comenté la semana pasada, en julio, un despiste de un maquinista provocó un accidente ferroviario en Santiago de Compostela con un saldo de en torno a 80 fallecidos. ¿A qué vienen ahora estos dos sucesos? Pues muy sencillo tras leer ambas historias con un poco de detenimiento uno puede pensar que los responsables de estos sucesos fueron el joven jefe de la división de derivados en Singapur y el maquinista del tren.

Pero sí lo pensamos un poco más podemos preguntarnos ¿Puede depender la quiebra de uno de los más importantes bancos de Inglaterra de la mala actuación de una persona? ¿Puede depender la vida de unos 300 pasajeros de la atención o despiste de una sola persona en un momento dado?

¿No tenía el equipo directivo del banco o los responsables del tráfico ferroviario la responsabilidad de que estas cosas no pudieran llegar a pasar? ¿No deberían haber puesto controles al directivo de Singapur para que no llegara a la situación a la que se llegó? ¿No debería haber mecanismos de modo que la seguridad de un tren estuviera a prueba de un posible despiste del conductor?

Aprendizaje para cada uno: ¿Hay algún factor de riesgo que se pueda llevar por delante a nuestra compañía o nuestro trabajo? ¿Qué mecanismos podemos poner para que las cosas importantes no dependan de algo que puede fallar? Hasta el jueves que viene

  1. Albert
    agosto 8, 2013 en 9:15 am

    Miguel Angel, interesante reflexión la tuya, pero no crees que sería entonces una manera fácil de permitir “escurrir bultos” (si la responsabilidad de todo recae en alguien (o alguienes) “superiores” más que en el responsable final de la acción?) por ejemplo, si en lugar de un accidente de tren se tratara de un accidente de autobús por un descuido, a quién pedirían responsabilidades? Verdaderamente es un tema controvertido. No obstante me quedo con el mensaje: no abandonemos a nuestros equipos tomando decisiones que puedan llevar nuestras compañías a situaciones desastrosas. Y menos, pudiendo poner algo de nuestra parte para evitarlo. 😉 Como siempre agradecido por tus comentarios y tu magnífico blog! Un abrazo. Albert

    • agosto 8, 2013 en 11:08 am

      Gracias Albert, evidentemente no se trata de escurrir el bulto, Y en el caso del Barings bank, la responsabilidad del chaval Nick Leeson es total, pero el banco tenia que tener mecanismos de control de modo que no se pudiera llegar a esasituación. Creo que fue negligencia total del banco dejarse engañar de esa manera por ese directivillo.
      Muchas gracias por tu participación en el blog.
      saludos,
      Miguel Angel

  2. agosto 8, 2013 en 9:28 am

    qué importante es la gestión del azar!… y más cuanto mayor es la responsabilidad de cada decisión.
    Como dijo Louis Pasteur: “el azar favorece a una mente bien entrenada”
    Genial el post!
    Gracias Miguel Ángel.

    • agosto 8, 2013 en 11:09 am

      Sí Albert, no sé quien dijo hablando de la suerte que “cuando más se trabaja mássuerte se tiene…”
      Gracias y saludos,
      Miguel Angel

  3. Jesús Tejero
    agosto 8, 2013 en 9:46 am

    ¡Vaya tema y reflexión que nos dejas para el verano!.
    Es la eterna cuestión entre libertad de actuación del directivo/empleado (delegación) y la definición de mecanismos de control y la relación entre los dos ámbitos. Si me permites, yo lo llevaré a otro entorno, y sería entre capacitación y gestión del riesgo.

    – Capacitación: parece ser que el maquinista estaba muy capacitado para hacer sus funciones. Por otro lado, el Sr. Leeson quizás estaba capacitado para operar derivados, pero desde luego no lo estaba para dirigir la división (ni tampoco quien le puso en esa posición).

    – Gestión del riesgo: ¿dónde estaba el riesgo asumible más allá del que se ha de poder un control que lo elimine?. ¿Era esperable que un conductor de tren se olvidara de que venía la curva que venía y no atendiera a las señales auditivas que le indicaban lo contrario? (¿es esperable que un piloto confunda la pista del aeropuerto con la autopista anexa?). ¿era asumible que un directivo de una división de derivados pudiera llegar a operar activos superiores al patrimonio de todo el banco sin supervisión alguna?.

    Creo que siempre se debe de buscar una elevada capacitación para cada posición (o al menos la esperable o deseable) y poner los mecanismos de gestión de riesgo lógicos para cada posición y área de responsabilidad.
    En mi opinión, el caso del tren fue un cúmulo fatal de circunstancias muy desafortunadas. El del banco, un error muy grave de dar responsabilidad, y ausencia casi total de control, a una persona que no estaba capacitada para ello.

    • agosto 8, 2013 en 11:14 am

      Jesús, pues el tema lo elegí inspirado por el comentario que hiciste en el mensaje de la semana pasada, o sea que yo no tengo la culpa. Cuanto más se delega más hay que controlar. La delegación sin control es suicida. Se delegan las funciones, pero nunca las responsabilidades.
      Estoy de acuerdo contigo en que en el caso del banco Barings el error fue dar esa responsabilidad si nningún control. En el caso del tren de Santiago, no se saben las causas, pero yo me inclino a lo que tu dices, la desgraciada confluecia de una serie de factores.
      Gracias por participar y que descanses estos días.
      Un abrazo,
      Miguel Angel

  4. Alicia López Villagrá
    agosto 8, 2013 en 10:20 am

    Pues yo creo que puedes tener a personas muy capacitadas y gestionar los riesgos muy bien: pensar en todos los escenarios posibles, mecanismos de control y supervisión, etc. Pero siempre va ha haber un grado de incertidumbre que es incontrolable, cualquiera puede cometer un error, aunque se actúe con la máxima pericia (no es el caso del banco claro está). Pero también es cierto que cuando estas situaciones pasan, ponen en evidencia que ni siquiera se había pensado que pudiesen ocurrir. Luego aún a costa de un resultado desastroso, deberían servir para poner los mecanismos necesarios en marcha y no vuelvan a producirse. Cosa que tampoco es del todo posible, han seguido habiendo desastres financieros y desgraciadamente siguen habiendo accidentes, estos últimos en menor grado eso sí. No nos olvidemos que las personas somos seres racionales pero sobre todo emocionales, esto último es decisivo para los dos supuestos que cometamos.
    Un saludo,

    • agosto 8, 2013 en 11:23 am

      Alicia, tienes toda la razón. Nunca podremos controlar todos los riesgos por mucho que intentemos preverlos todos. Siempre habrá descuidos involuntarios lógicos. ¿Quien no ha cometido algún error en su vida? también siempre habrá circunstancias imprevisibles que nos afectan. ¿Quien le iba a decir al pobre neoyorkino que el 11 de septiembre del 2001 estaba en la estación de metro de las torres gemelas que iba a ser sepultado en poco tiempo.
      Muchas gracias por tu comentario,
      Miguel Angel

  5. Tomás Lilienfeld
    agosto 8, 2013 en 10:25 am

    Dramas aparte, porque es bien cierto que ambos desastres han dejado un tendal de afectados, la gestión de los Posibles o Potenciales Problemas, debe formar parte de una atinada gestión de la Puesta en Marcha de Acciones.
    Para ser más claro, al tomar la Decisión de seguir un Curso de Acción, se han de añadir las Protecciones que convengan para evitar o minimizar posibles Desviaciones o dar por acabada la gestión.
    El Análisis de esos Potenciales Problemas, incluye una evaluación de la Gravedad y el Porcentaje de Posible Ocurrencia que quieran los Analistas asignarles.
    Soy un Fan de “El Directivo Racional” de Benjamin Tregoe y Chuck Kepner, dos autores que delinearon una Teoría de la Toma de Decisiones que siempre me ha parecido mil veces más práctica que las de Herbert Simon, por tomar un ejemplo.

    • agosto 8, 2013 en 11:26 am

      Gracias Tomás, pero de herbert Simon hemos aprendido muchas cosas. Efectivamente ante toda acción hay que contemplar que precauciones hay que tomar para que no nos sorprendan unas sorpresas que rean predecibles.
      Muchas gracias y saludos,
      Miguel Angel

  6. Anónimo
    agosto 8, 2013 en 10:57 am

    seguramente el sr. Leeson en años anteriores proporcionó a la entidad unos beneficios importantes, con la asuncion de riesgos- lo cual sin eximirle de responsabilidades, si que hace también responsables a los directivos- del control y supervisión de sus actuaciones.

    • agosto 8, 2013 en 11:27 am

      Gracias Anónimo. ¿Quien eres? efectivamente en el caso del banco ambos son responsables, Leeson y los directivos de Londres.
      Muchas gracias,
      Miguel Angel

  7. agosto 8, 2013 en 2:51 pm

    Reblogged this on Oswald van Nieuwenhove.

  8. agosto 8, 2013 en 3:16 pm

    Totalmente de acuerdo, y gran parte de mi tesis apunta precisamente en esa dirección… es un tema que tiene mucha miga. Existe gran confusión entre simple y complejo, sencillo y complicado y fácil y difícil. Que algo sea fácil o difícil depende de las personas… las personas tenemos tendencia a hacer que las cosas sean difíciles complicándolas artificialmente… esto, en si mismo ya es un factor de riesgo, y si se hace sistemáticamente es un factor de riesgo sistemático. Si la base del propio sistema es esta complicación, como ha ocurrido en gran medida con diversos mercados financieros pasa de ser un riesgo sistemático a ser un riesgo sistémico… o lo que es lo mismo, una bomba de relojería.

    Por otro lado, la gestión de proyectos en general, y la del riesgo en particular considero que es el arte de buscar la sencillez en la complejidad que lleva asociada un proyecto. Elementos complejos se pueden descomponer en otros más simples, haciendo que el entendimiento sea por tanto más sencillo… y la gestión más fácil.

    Un tema muy delicado, como siempre es el de las personas… si todas las personas que intervienen en el proceso son responsables y competentes, estando en el sitio en el que tienen que estar no debería de haber más problemas que los esperables. Personalmente, creo que el maquinista si que era responsable y competente… o en cualquier caso merece el beneficio de la duda, aunque sólo sea por la carga que llevará consigo el resto de su vida. Un tren no es un autobús, e intentar comparar la conducción de uno con el otro me parece cuanto menos tan atrevido como intentar hablar de justicia con 79 personas muertas… lo único que quiero resaltar es que no tiene ninguna lógica que si existe tecnología para que mi propio teléfono móvil me avise si voy muy rápido por un tramo de una carretera, la velocidad que lleve un tren en un tramo de vía dependa de una única persona…

    ¡¡¡Miguel Ángel, enhorabuena por el blog un jueves más!!!

    • agosto 9, 2013 en 9:58 am

      Gracias Luis por darnos tu visión. Efectivamente para mi el maquinista tiene el beneficio de la duda, y para compensar el mensaje de la semana pasada he querido escribir esta semana este mensaje.
      Gracias por seguir participando en el blog,
      Miguel Angel

  9. Javier Rospigliosi
    agosto 8, 2013 en 5:07 pm

    Estos problemas son la consecuencia de no haber sincronizado los esfuerzos al producir. Un modo gráfico de entender esto es repartir actividades en un círculo 360º para producir algo. La suma de muchos productos equivale a la suma de muchos círculos de este tipo. Si todos efectúan sus actividades desincronizadamente, digamos en el primer cuadrante o sea, el primer lapso de un ciclo productivo (si el círculo representa un ciclo) se produce un desbalance productivo. Eso no ocurre porque casi siempre lo que unos realizan otros lo reciben en el mismo sector circular (relativo a un ciclo en el ejemplo anterior).
    Por eso, yo siempre insisto en que cada producto tiene su propio ciclo, y si se fuerza otro “compás” se distorsiona el balance global por hacerlos coincidir. Además, depende al final, de los sueldos de los directivos de cada producto (por sus decisiones) como es lógico. La forma en que depende es complicada de exponer (hay mucha matemática co-contra variante) pero es lo que define si habrá o no una desincronización y es la base de control automático de sistemas, solo que acá el que controla es un directivo. Gracias y saludos.

    • agosto 9, 2013 en 10:00 am

      Gracias Javier. el problema de la coordinación es siempre difícil y tu ejemplo de los círculos es una buena aproximación a él.
      Gracias por participar, y saludos,
      Miguel Angel

  10. Nuria Fragoso
    agosto 12, 2013 en 3:35 pm

    Totalmente de acuerdo Miguel Ángel. Hay una tendencia general a buscar un cabeza de turco que pague con todo, cuando realmente la responsabilidad de que las cosas funcionen como deben es de varios. Evidentemente hay responsables directos, pero en muchos casos, también hay responsables indirectos que son los que escurren el bulto y no dan la cara.
    Felicidades por el post Miguel Ángel!! Muy bueno!

    • agosto 12, 2013 en 4:21 pm

      Gracias Nuria por tu comentario. Y gracias también por participar. Felices vacaciones,
      Miguel Angel

  11. Caba Robletto
    agosto 13, 2013 en 10:43 am

    En ambos casos, se identifica un pequeño matiz: Por una parte el exceso de confianza y por otro la rutina y esa rutina es traicionera. Coincido en que las medidas tanto del caso financiero como del tren deberían ser más previsoras. De todos modos hay un comentario por parte de los Presidentes de Adiff y Renfe, donde opinaban, que han seguido los dictámenes del equipo de Ing. Técnico en el sentido de supresión de baliza de velocidad , entonces Pregunto:

    ¿Si tanto peso tienen el Equipo de Ing y Técnicos (recordemos, hemos seguido las indicaciones de los Técnicos…) estos no deberían cobrar más y por el contrario los “Presidentes Directivos” cobrar menos?

    Creo más en las profesiones de base, en las que parten de la Formación Profesional, la que parte de raíz, la que se aprende a base de ensayos y errores, la humana, la del esfuerzo…

    Gracias por la atención a todos, felices vacaciones, att. Ramón

    • agosto 13, 2013 en 11:51 am

      Ramón, no tengo opinión sobre la cuestión de los sueldos que planteas. Por supuesto que creo quelas profesiones de base son muy importantes y apoyo totalmente la Formación Profesional. Es ajgo fundamental para que las cosas funcionen.
      Gracias y saludos,
      Miguel Angel

  12. agosto 14, 2013 en 10:07 am

    Hola Miguel Ángel,
    opino que una de las claves es el sentido de la responsabilidad del profesional o directivo, ausente en ambos ejemplos (de manera dolosa en el caso del Barings y como deficiencia en la atención debida en el supuesto del conductor del tren).
    Paralelamente, el sistema organizativo de control o de toma de decisiones debería hacer imposible que ocurrieran semejantes desmanes, o generar los avisos que permitieran atajarlos a tiempo. En este punto entiendo que sí hay responsabilidad (objetiva) de los directivos y de la corporación en su conjunto.
    Un saludo y gracias por tus posts

    • agosto 14, 2013 en 10:30 am

      Gracias José María por tu contribuciñon. De todas maneras yo pienso que a una persona no se le puede exigir que esté al 100% pendiente el 100% del tiempo de su carrera profesional. Si la seguridad de 300 pasajeros depende de que una presona no tenga en su vida un despiste mal vamos. Hay que diseñar mecanismos a prueba de razonablesdespistesde las personas. El conductor del tren muy bien podría ser un profesional de primera categoría que tuvo un despieste en un momento de sus muchas horas de trabajo profesional.
      Muchas gracias.
      Miguel Angel

      • agosto 14, 2013 en 1:04 pm

        Totalmente de acuerdo contigo. Los humanos fallamos precisamente por serlo… Un abrazo y buen verano – lo que queda de él

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