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Otro error muy común en la toma de decisiones

Huevos rotosCuántas veces hemos dicho o hemos oído decir “ya sabía yo que esto iba a pasar”. Pero lo decimos cuando la cosa ha pasado ya, y así es muy fácil decir que ya sabíamos que pasaría. Ha sucedido con la crisis de las finanzas griegas. Hace unas semanas ha vuelto a sonar la señal de alarma. Las medidas de rescate que se adoptaron hace un año no han tenido su efecto o no han sido suficientes. Una nueva ayuda y un nuevo plan de ajuste es necesario. A la vista de los hechos, han aparecido en los periódicos muchas opiniones de sesudos economistas diciendo que estaba claro que las medidas que se tomaron hace un año “eran insuficientes” o “eran contraproducentes” o “pan para hoy y hambre para mañana”. Pero lo dicen ahora que se ha visto que no se ha solucionado el problema, pero hace un año todo el mundo celebró el rescate de Grecia (la bolsa subió más del 14% el 10 de mayo del año pasado).

Cuando algo sale mal y no es responsabilidad nuestra entonces “ya se sabía que esto iba a pasar”. Cosa muy distinta si es responsabilidad nuestra, en cuyo caso enseguida la culpa la tiene el entorno. Sobre esto ya escribí en un mensaje anterior hablando de que el fracaso es huérfano.

Esta consideración nos lleva a otro error muy frecuente entre los directivos: juzgar las decisiones de los subordinados usando información que no estaba disponible cuando tomaron la decisión. Esta es una clara manifestación de incompetencia y mediocridad directiva. Cuando sabemos lo que ha pasado entonces es muy fácil decir qué es lo que convendría haber hecho. Así que cuando te toque juzgar a un subordinado ponte en las circunstancias en las que tuvo que tomar la decisión. No en la circunstancias actuales cuando ya se sabe lo que ha pasado. Si no, frustrarás a tu gente y perderás autoridad.

Escribo este mensaje desde Shanghai donde estoy dando un curso corto sobre negociación y toma de decisiones con Rama Velamuri en el CEIBS. Uno similar al que el mes pasado dí en Barcelona con otros profesores del IESE. Hasta el jueves que viene.

  1. Pablo Oller
    junio 9, 2011 en 10:04 am

    Creo que ese error que comentas es casi genético en nosotros. Ya desde pequeños cuando íbamos al colegio y suspendíamos un examen (a mi no me ha pasado pero si se de gente que ha suspendido algún examen…;-) ) la expresión mas común era, “me han suspendido” y cuando aprobábamos “He aprobado”
    La pregunta es como luchar contra nuestros “genes” para no frustrar a los demás?

    • junio 9, 2011 en 12:08 pm

      Pablo, también hablaré de esto la semana que viene, salvo que surja alguna noticia que comentar,. nuestra percepción subjetiva de la realidad siempre a favor nuestro. saludos y gracias
      Miguel Angel

    • Perico
      junio 10, 2011 en 8:17 pm

      Hoy le han dado las notas a mi hija. Ha aprobado todo pero alguna nota ha sido baja, ella sabe que las notas por debajo del “bien” no me gustan porque le digo que le acercan al suspenso en cuanto se descuide. Antes de verlas me ha dicho que el profesor ha puesto notas muy bajas a todos pero no ha dicho que las alumnas hemos sacado notas muy bajas. Yo todo esto lo observo como un método de autodefensa que con la edad lo vamos perfeccionando para que no se vea tan descarado y así evitar el enfado del padre, del jefe, de los compañeros…

      • junio 11, 2011 en 2:27 pm

        Muy simpática tu aportación Perico. Paciencia y comprensión con tu hija, lo que ha hecho es muy natural. Preocupate de que sea una buena profesional y una buena persona como seguro lo estásiendo ya.
        gracias,
        Miguel Angel

        • Perico
          junio 12, 2011 en 10:36 pm

          Estoy muy orgulloso de ella es buena alumna y buena niña, mi objetivo es que no se acostumbren sólo a aprobar sino que den lo mejor dentro de sus posibilidades que es ni más ni menos lo mismo que hago con mis colaboradores en la empresa con aprecio.

          Cuando ves amigos a la salida del colegio que sus hijos han suspendido 6 ó 7 asignaturas y te dicen que no saben que hacer ¡y yo que veo el problema! pero no puedes decir nada piensas que es mucho más fácil intervenir en la empresa que con la familia o las amistades. Además, en estos casos los padres se excusan casi igual que los hijos: la culpa es de los profesores, del colegio, del sistema, de la mujer o el marido…

  2. Anónimo
    junio 9, 2011 en 10:39 am

    Cuando me ha sucedido, intento que se vea conjuntamente qué criterios no se han tenido en cuenta y qué consecuencias ha tenido el fracaso. Aprender de los errores para no volver a caer! A veces funciona.

    • junio 9, 2011 en 12:09 pm

      Es lo que se llama post mortem análisis. Cuando una cosa sale mal análisis de porqué ha fallado y qué aprendizaje se puede sacar.
      gracias Anónimo

  3. Fernando Arranz Moscoso
    junio 9, 2011 en 11:54 am

    Hay que entender que cuando uno toma una decisión, asume la posibilidad de que la misma no sea correcta, hoy por hoy cuando vivimos en unos tiempos un tanto inciertos, cobra más importancia contar con las visiones de todos los departamentos. Intentando que esa visión venga de la base de los mismos, ya que muchas veces con el apoyo de estos se consigue un análisis mejor de las circunstancias, es decir, se pueden analizar “realidades” distintas. Con toda esta información es mucho más fácil esa toma de decisiones. Por supuesto, cualquier hoja de ruta deberá ser revisada constantemente para evitar precisamente esos errores. Y si aún así esa decisión tomada en el pasado no alcanza los resultados deseados, aprender de los errores es el fundamente de la humanidad.

    • junio 9, 2011 en 12:14 pm

      Siempre hay que recabar toda la información relevante Fernando, Dices una cosa muy interesante “asumir la posibilidad de que una decisión no sea correcta”. Para eso hay que aprender a tomar decisiones. para que estas sean correctas. Otra cosa muy distinta es que se consigan los objetivos que se pretendían con la decisión. Esto no se puede garantizar aunque la decisión sea correcta. Siempre habrá factores que se escapanb al control del que toma las decisiones. Entre ellos la suerte. Por lo que hay que distinguir entre que la decisión sea correcta y que se consigan los objetivos que se pretendían. Ambas cosas son distintas
      Gracias Fernando y Saludos,
      Miguel Angel

  4. Caba Robletto
    junio 9, 2011 en 6:38 pm

    “Ya sabia que eso iba a pasar” en realidad es el 50% de la verdad. ¿De que verdad hablamos? si entendemos que existen tres verdades: La de un servidor, la suya, y la Verdad. Entre esas tres “verdades” esta la solución.

    En cuanto a la toma de decisión de los subordinados, es cierto que “a toro pasado”, no se tiene en cuanta el escenario de la toma de dicha decisión.
    En cierta ocasión, leí que iban a juzgar a un reo, por condena grave. Y el reo pido que se le juzgaran después que el tribunal y magistrados hayan saciado su apetito.
    Cuestión de formas, No de evitar mirar el reloj….
    Un Abrazo, Ramón.

  5. Ramón
    junio 9, 2011 en 6:43 pm

    Hay demasiados sabios sueltos por ahí, por que esta frase, la he oído un centenar de veces como mínimo.
    Yo diría que, además de incompetencia, suele ser el primer signo de que no participas, estas al margen, y desde luego, no aportas nada.
    Me encanta la frase de “sesudos economistas”, que también podrían llamarse vividores, que critican con facilidad, pero no aportan soluciones por que no las tienen y por que no saben por donde coger el problema.
    Utilizando un símil futbolístico, es más fácil destruir que crear juego.
    Excelente artículo.

    • junio 10, 2011 en 2:29 am

      Ramón, gracias por tu aportación. Efectivamente, los que tienenesa mentalidad son observadores que poco aportan, se dedican a criticar (no necesariamente en el sentido negativo de la palabra) criticar, pero sin aportar,
      Que vaya bien hoy 🙂
      Miguel

  6. junio 10, 2011 en 11:14 pm

    Nunca se ha dicho que ser jefe, fuera una tarea fácil, pero muchos olvidan lo que bien comentas, en algunas situaciones hay una cierta amnesia para el equipo con quien se trabaja. Personalmente he visto buenos, regulares y malos jefes, y faltaría a la verdad si dijera que ninguno de ellos ha obrado siempre en beneficio propio, antes que en el de un bien común u objetivo empresarial
    No sé si será un factor genético, cultural, lo es cierto según mi opinión, es que, cambiar esa mentalidad de echar balones fuera y reconocer errores propios de gerencia y asumirlos es cuanto menos para muchos directivos el talón de Aquiles.
    Tengo una visión pesimista de la forma de gestionar equipos en España, porque creo que hay visión de luces cortas, en lugar de luces largas que hacen que la toma de decisiones erre estrepitosamente, a pesar de las medidas correctoras del staff o gerencia.
    Un saludo

    • junio 11, 2011 en 2:24 pm

      Hugo eres muy realista en tus juicios y no tienes pelos en la lengua. Pero desafortunadamente tengo que darte la razón. Hay un gran deficit de profesionalidad directiva. No se asumen lo errores. Así e dificil generar confianza entre tu gente. Yo pongo mi pranito de arena escribiendo semana tras semana este blog para intentar hacer pensar a los directivos. Es todo lo que puedo hacer aparte de mi actividad como profesor.
      Muchas gracias por tu aportación, que suscribo al 100 por 100.

      Miguel Angel

  7. Fernando Núñez
    junio 14, 2011 en 1:05 pm

    Una vez más magníficas reflexiones, Miguel Ángel y comentaristas. Permitid que destaque el comentario de Hugo que me ha gustado especialmente.

    Aunque es bien fácil caer en la tentación (al menos para mi), tengo como meta (otra cosa es que lo consiga) no decir nunca “ya sabía lo que iba a pasar…” Ni siquiera en las ocasiones en que verdaderamente podía preveerlo con la misma información disponible en el momento de tomar la decisión, así que mucho menos en otros casos. Creo que es un buen ejercicio analizar errores pasados pero exclusivamente con afán constructuivo. A mi juicio sirve de poco otra cosa (partiendo siempre de la buena fe en los procesos, claro).

    En la otra cuestión que comenta Hugo, efectivamente priorizamos nuestro estatus a los objetivos comunes, lo que a largo plazo es claramente perjudicial, incluso creo, para nuestro propio estatus. Como se expone en el “Iceberg” hay varios principios que afectyan aquí: decidir bien, mejor que acertar; identifica claramente tus objetivos; tus decisiones tienen consecuencias, no te autoengañes, … en fin

    • junio 14, 2011 en 3:57 pm

      Gracias Fernando por la publicidad que haces del libro del Iceberg. Como bien dices analizar los errores para aprender, pero para ello lo primero es necesario que reconoxcamos que hemos cometido el error.

      Muchas gracias,
      MIguel Angel

  8. juan alegre
    junio 16, 2011 en 10:37 am

    Miguel Angel, tengo un gran recuerdo de un jefe, que después de un sonoro fracaso, lo primero que me dijo fue: “qué podemos aprender de esto, por qué no nos ha salido bien?” Cuando yo me esperaba todo lo contrario. Con este comportamiento me ganó para siempre. un abrazo fuerte

  9. Anónimo
    mayo 14, 2014 en 12:10 am

    Nihao Miguel Angel Laoshi,

    Hen hao, me gustan tus post, los clavas! Deberías hacer un recopilatorio y editar un libro para Presidentes, Directores Generales y Altos Cargos. Y lo que ya sería lo máximo es que se lo leyeran y tuvieran el valor de reconocerse en algunos, sino en muchos, de los errores que mencionas.

    Es una pena que en los altos directivos falte habitualmente esta visión humana tan lógica y coherente que sueles exponer. Creo que aqui podriamos pronosticar “ya sabía yo lo que iba a ocurrir” ante la probabilidad de que no se lo lean o encuentren excusas para no reconocerse. Siempre es mas fácil achacar las culpas a los demás, verdad? y es que la falta de humildad es uno de los grandes defectos del mal directivo. Pero no perdamos la confianza. Keep trying hard!

    Zaijian,
    Moritz

    • mayo 14, 2014 en 3:04 pm

      Muchas gracias Moritz por tu comentario. Si que he pensado a veces editar un libro, pero no acabo de hacerlo.
      De lo que dices en el segundo párrafo, efectivamente, no hay más ciego que el que no quiere ver.
      Saludos,
      Miguel Angel

  1. abril 26, 2012 en 7:04 am
  2. abril 27, 2012 en 9:11 pm

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