Inicio > Modos de decidir, Perfiles de directivos > Directivos desarrolladores y directivos empequeñecedores

Directivos desarrolladores y directivos empequeñecedores

lideresAunque ya hablé de este tema hace más de un año, voy  tocarlo ahora desde otra perspectiva. Hay directivos que la gente que trabaja con ellos salen muy desarrollados. Dan autonomía. No cortan las alas. Animan y facilitan las cosas cuando alguno de sus colaboradores se presenta con un plan que le entusiasma. La gente crece con este tipo de directivos. Además con ellos se trabaja muy a gusto.

En cambio otros cortan las alas. Dan órdenes precisas a su gente y ponen mala cara cuando algo no se hace exactamente como se había dictado que se hiciese. Ahogan todo tipo de iniciativa. Sofocan a su gente. La empequeñecen. Parece que no contentos con vivir su vida, se empeñan en vivir también la vida de los demás. Suelen creerse en posesión de la infalibilidad de lo que hay que hacer y no admiten que alguien pueda sugerir un plan mejor. Agobian. No son muy inteligentes. Si lo fueran no actuarían así.

Ante un jefe empequeñecedor intenta cambiar si puedes. Los que hemos tenido algún jefe desarrollador hemos experimentado la satisfacción del crecimiento personal. Piensa tú qué tipo de directivo eres. O qué tipo de padre o madre de familia eres, porque esto sirve también para la familia. Hasta el jueves que viene.

  1. Santiago Alcaraz
    febrero 19, 2015 en 9:18 am

    Buenos días Profesor Ariño,

    Felicidades por su blog que nos hace parar a reflexionar un rato sobre muchos asuntos que nos conciernen tanto en la vida profesional como en la personal.

    Como directivos y personas creo que tenemos la obligación de permitir y incentivar que las demás personas que tenemos a nuestro alrededor se desarrollen e incluso acaben siendo mejor que nosotros. No debemos tener miedo a que alguien nos pueda “superar” a nosotros mismos, al contrario debería ser un motivo de satisfacción haber podido colaborar a ello. Digo lo de “superar” entre comillas puesto que puede dar a entender la existencia de una competición cuando en ningún caso debería ser así. Si todos colaboramos y participamos en el desarrollo mutuamente, todos aprendemos y es este aprendizaje el que nos hace desarrollarnos a nosotros mismos.

    Creo que todos los que en algún momento hemos tenido algún superior “empequeñecedor” agradecemos cuando nos topamos con alguien que nos permite desarrollarnos. Lo que luego no sirve es no aplicar este desarrollo cuando alcanzamos ciertos puestos… Habría que mirar atrás y pensar sobre cómo hemos llegado hasta este puesto….

    • febrero 20, 2015 en 4:19 pm

      Gracias Santiago por tus reflexiones. Y efectivamente, no hay competición. Yo al menos solo compito contra mi mismo, intentando mejorar cada dia.
      Un directivo desarrollador acepta que un subordinado pueda equivocarse. Si no hay posibilidad de equivocación no hay posibilidad de desarrollo.
      Muchas gracias Santiago.
      Saludos,
      Miguel Angel

  2. Caba Robletto
    febrero 19, 2015 en 10:38 am

    He vivido en primera persona, los dos tipos de dirección que comenta el Prof. M. Ángel, en ambos he salido beneficiado. puesto que he aprendido con algún disgusto el valor de “Salvar” dichas dificultades y vencer la frustración (mi frustración).

    En uno de los caso extremo vivido, pude decir: No me voy despiden La Empresa, sois vosotros los que os quedáis dentro, adiós muy buenas; gracias a eso inicie mi trabajo con autonomía, creatividad, imaginación y satisfacción. Si la circunstancia adversa aquí descrita no hubiera ocurrido, posiblemente hubiera acabado mi ciclo laboral en una Empresa de servicio de origen gasista.

    Gracias por la atención, buen fin de semana, Ramón.

    • febrero 20, 2015 en 4:20 pm

      Efectivamente Ramón, de todas las situaciones se puede aprender. Por lo menos de cómo no actuar, cuando uno se enfrenta a un empequeñecedor.
      Gracias y saludos,
      Miguel Angel

  3. jorge
    febrero 19, 2015 en 10:54 am

    Miguel Ángel,

    Muchas gracias por provocar esta reflexión! Tengo la gran suerte de tener un jefe de los “buenos” de esos que te hacen crecer en lo personal y profesional, animan e ilusionan y un largo etc. de cosas muy positivas (es una gozada!). Me llevo este tema para darle vueltas en lo personal, seguro que puedo mejorar en mucho campos

    un abrazo

    • febrero 20, 2015 en 4:21 pm

      Pues enhorabuena Jorge por tu trabajo, y si como padre te sirven estas reflexiones, me alegro mucho.
      Saludos,
      Miguel Angel

  4. febrero 19, 2015 en 3:23 pm

    Yo creo que todo radica en no entender la vocación. Para empezar hay por lo menos tres vocaciones. La primera es la sobrenatural que trasciende todo. La segunda es la de Gobierno que debe tener todo líder. Y la tercera es la Operativa, que depende de en qué eres o quieres ser el mejor. Esta última es muy vertical cuando se dirige a otros y confunde a los que quieren ser de Gobierno pero no tienen la vocación. Inspirador post.

    • febrero 20, 2015 en 4:22 pm

      Gracias Javier, Muy original lo de las tres vocaciones.
      Saludos,
      Miguel Angel

  5. Xabier Balda
    febrero 19, 2015 en 10:06 pm

    Hacer crecer. Eso forma parte importante de ser un buen jefe.
    Es más, me atrevo a decir que aquel jefe que en un tiempo determinado no haya conseguido que alguien de su equipo promocione a un nivel superior o equivalente no es un buen jefe.

    • febrero 20, 2015 en 4:23 pm

      Totalmente de acuerdo Javier, de todas maneras no hay que confundir el crecer como persona con ascender en el escalafón.
      En cualquier caso, saludos y gracias por tu comentario,
      Miguel Angel

  6. Silvia Caro
    febrero 20, 2015 en 3:34 pm

    Es una reflexión breve pero muy clara y muy certera
    Felicidades y gracias

  7. febrero 23, 2015 en 7:47 pm

    De acuerdo con el camino que tienen que seguir los que mandan pero no hay que olvidar la exigencia y los resultados, es decir, todas las ayudas que presten esos directivos deben estar encaminadas a obtener lo solicitado sino el fracaso será colectivo y nadie saldrá beneficiado.

    Si como directivo se colabora con el equipo todos empujarán fuerte y darán lo mejor para alcanzar el éxito, si el equipo sólo sigue al directivo por la jerarquía nadie dará más de lo necesario.

    Saludos.

  8. Joan Roget
    febrero 24, 2015 en 5:15 pm

    Una versión de los “empequeñecedores” son los que quieren sólo colaboradores flojos y sumisos.
    Tienen miedo de tener colaboradores brillantes.
    En el fondo es la inseguridad propia.
    Y lo pagan perjudicándose a sí mismos. (Es lo que ocurre cuando te faltan brillantes colaboradores)

    • febrero 25, 2015 en 10:19 am

      Joan Totalmente de acuerdo. La inseguridad lo que hace es rodearte de gente que no te cuestiona y que siempre te apoyará hagas lo que hagas.
      Gracias por participar,
      Miguel Angel

  9. Anónimo
    febrero 25, 2015 en 11:27 am

    Es muy cierto lo que comentas Miguel Angel.
    Generalmente, los jefes “empequeñecedores” suele ser gente desubicada, es decir, que no estan ubicados en el lugar que les corresponde. A menudo son jefes debido a un “enchufe trifásico a alta tensión”!.
    Estos jefes, coartan la libertad de su entorno… porque la libertad es una fuerza poderosísima que pone cada cosa y cada persona en el lugar que le corresponde, y claro está, eso es peligroso para ellos.

    Saludos a todos y gracias por el blog
    Javier del Agua

    • febrero 25, 2015 en 12:18 pm

      Efectivamente Javier, la diferencia entre las personas y los demás elementos en una organización es que las personas son libres, y eso hace que dirigirlas tenga sus peculiaridades. Para dirigir un ordenador o una máquina basta con saber manejarla (lo cual muchas veces no es poco), pero manejar a algo que tiene libertad…. hay que conocer bien qué es una persona.
      Muchas gracias por tu intervención,
      Miguel Angel

  10. GABRIEL VAZQUEZ CHICANO
    marzo 3, 2017 en 7:34 pm

    Acertadisima reflexion. Los que llevamos unos años entre compañeros hemos tenido la suerte de encontrar gente inspiradora, admirada, y tambien gente cuyo ejemplo es para no seguir y que, coincido, son los que “mandan” pero no son muy inteligentes. Lamentablemente, los resultados a corto potencian a estos ultimos. Saludos

  11. Carmen Valverde
    marzo 5, 2017 en 1:07 pm

    He tenido la oportunidad de trabajar con los dos tipos de perfiles y sobre todo es muy difícil hacerlo con los empequeñedores, ya peor si encima tienen un prejuicio bien formado sobre uno. Por suerte, con trabajo, optimismo y proactividad, mi jefa cambió de opinión y nuestro trabajo se convirtió en mi productivo y enriquecedor.

    Muchas veces es importante dejar ver que un trabajo no solo es un simple trabajo sino que te “desvives” por hacerlo bien para que tu superior cambie el chip

    • marzo 5, 2017 en 5:15 pm

      Pues enhorabuena Carmen que supieras darle la vuelta a la situación. Gracias por participar,
      Miguel Angel

  1. No trackbacks yet.

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: