La calidad ¿Siempre tiene un coste?

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Se piensa que las cosas de mayor calidad siempre tienen un coste mayor. Esto es cierto en algunos casos, pero en muchos otros no.

Por ejemplo un coche que tenga más funcionalidades que otro más sencillo lógicamente tendrá un mayor coste y por lo tanto deberá tener un mayor precio. En cambio, un aparato que tenga bien apretados los tornillos será de mayor calidad que uno similar que tenga algún tornillo suelto, y sin embargo el coste de hacerlo de una manera o de otra es el mismo. Una cosa se puede hacer bien o hacer mal con mismo coste y sin embargo la calidad en un caso será muy distinta al del otro.

Este sencillo principio no solo aplica a la fabricación de productos. Cuando un trabajo consiste en un servicio, hacerlo con amabilidad, con una sonrisa e interesándose por el receptor del servicio tiene el mismo coste que hacerlo malcarado y con prisas. Es más, quizá se pueda decir que en este caso hacerlo mal tiene un coste superior debido a que quizá el cliente no vuelva. Lo que siempre tiene un coste es hacer las cosas mal.

Y sobre todo este principio aplica fundamentalmente a nuestro trabajo. Trabajar bien da unos resultados de excelente calidad y el esfuerzo que supone hacer las cosas bien o hacerlas mal muchas veces es el mismo. Hasta el jueves que viene.

Os dejo información de una iniciativa que me parece muy interesante para ayudar a los cristianos de Irak por si alguien quiere participar

22 COMENTARIOS

  1. ¡Cuanta razón, Miguel Ángel! Hacer las cosas bien con una sonrisa sale gratis. Coste cero. Te encuentras en la mayoría de los casos con agradables sorpresas: se trabaja mejor. Aunque sorprende la actitud de algunas personas cuando das los buenos días y haces el trabajo con buen humor y una sonrisa. ¡Se piensan que tomas LSD por la mañana! El secreto está en seguir respondiendo a la gente malcarada con una sonrisa continuada. Aunque no tengas buenos resultados a corto plazo. Los descolocas y flipan. A mí lo que me importa es el largo plazo.

    Muy bueno tu blog y la foto del grifo. No es precisamente de diseño pero hay lavabos mini de diseño que funcionan exactamente así, ja ja.

    Y gracias por la iniciativa de ayudar a los cristianos de Irak. No deberíamos olvidar tampoco a los que intentan alcanzar en pateras y otras embarcaciones nuestras costas.

    • Muchas gracias Neres muy inteligente lo de mantener una sonrisa a los malcarados. ¿eres una Nerea a la que di clase en el EMBA de Madrid hace unos 5 ó 6 años?
      Gracias y saludos,
      Miguel Angel

  2. Me alegra que alguien haga una reflexión como esta; la llevo aplicando durante toda mi experiencia profesional y no me arrepiento de haberlo hecho así, intentando poner mis cinco sentidos en la atención correcta y amable al cliente

  3. A veces somos los propios «jefes»/directivos/supervisores quienes no creamos el ambiente adecuado para «hacer bien las cosas»….y eso impacta en las personas: las que dan y las que reciben el servicio

  4. Buenos días profesor! Sus comentarios me hacen pensar que hay determinados casos donde la calidad (o la sonrisa del empleado) se monetiza. Es decir, el hecho de que la percepción de calidad del cliente afecta en casi todos los casos al precio del producto/servicio es totalmente claro. Por ejemplo, en Estados Unidos el servicio generalmente excelente (sonrisas, te preguntan por la satisfacción, etc.) se paga en la propina (del 10 al 20%) sin que al propietario le suponga riesgo alguno la calidad ya que los empleados están incentivados con un modelo salarial variable y dependiente de las propinas.

    Si que estoy de acuerdo en que la calidad no debe ser cara y que la base de unas buenas operaciones es centrarse en proveer gran calidad a bajo coste. Sin embargo, con el paso del tiempo el empresario sube el precio de sus productos debió al cambio de percepción del cliente. Corríjame si me equivoco.

    Un cordial saludo!

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