Oir las dos campanas

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PrudenciaA veces nuestros juicios son algo precipitados. Ante una situación, nos hacemos una idea de lo que está pasando, tomamos partido y decidimos qué es lo correcto y quienes son los culpables. Pero ese juicio que hacemos se basa en la información que tenemos, y la información que nos llega rara vez es completa, y eso hace que a veces nuestros juicios sean equivocados por precipitados.

Cuando nos corresponde diagnosticar y juzgar una situación, lo prudente es oir a todas las partes implicadas. Si no, inconscientemente seremos selectivos a la hora de recabar información, y en cuanto encontremos una razón que condena al que nos cae mal, ya habremos encontrado la explicación de lo que está pasando, y actuaremos en consecuencia. Podemos estar siendo muy injustos; estaremos siendo benévolos con los que nos caen bien y tenderemos a condenar a los que no nos caen tan bien.

Cuando uno es un jefe tiene que ser especialmente sensible a evitar juicios precipitados, pues con frecuencia a un jefe le llega gente que le da información parcial, sesgada e interesada con la finalidad de que tome una decisión en favor de unos interesse u otros. Dicho de un modo más sencillo, un jefe tiene que estar muy al tanto de que no le manipulen. Saber escuchar las dos partes y comprobar la veracidad de las informaciones que le llegan son parte del saber dirigir bien.

Muchas felicidades a las Nurias y a las Marías. Bienvenidos a todos después de las vacaciones y muchas gracias por seguir leyendo y difundiendo el blog. Os dejo un  video de una intervención mía en este verano sobre la actual situación económica. Son 18 minutos.

15 COMENTARIOS

  1. Creo que un directivo debe estar por encima de las discusiones entre puntos de vista incluso opuestos. P.ej. el problema del huevo y la gallina se resuelve «subiendo» a nivel de especie, que abarca a ambos. Yo vengo proponiendo en mi libro que la solución empresarial (basada en el concepto de sistema que propusieron Polo y Pérez López) de perspectiva se puede asimilar bastante bien con la sincronía de sistemas. Es algo parecido a seis sigma y permite casi siempre considerar muchos puntos de vista (de equipo) gracias a la secuencia en que debe intervenir cada uno. Se logran conciliaciones no solo cualitativas sino también cuantitativas, dado el caso.

  2. En un momento de crispación es muy difícil no prejuzgar, uno hace lo primero que le viene a la cabeza, a no ser que esté muy sensibilizado en éste tema y reúna toda la información que necesita.

    Estamos en ello. El tomar conciencia ya es un paso importante.

  3. Gran post! Me ha encantado la referencia a la facilidad en que un directivo puede ser manipulado con información sesgada -cuando no completamente falsa- y con esa rumoroligía tan destructiva que va llegando en pequeñas pero constantes dósis.
    Recomiendo con toda humildad un libro que a mi me resultó apasionante sobre la toma de decisiones: pensar rapido, pensar despacio.
    Un cordial saludo a todos.

    • Gracias por la recomendación José Manuel. Es un libro que tengo encima de mi mesa y todavía no he podido leer. Pero es un libro muy recomendado.
      Y como dices, ojo con dejarnos manipular. Podemos facilitarlo sin darnos cuenta.
      Gracias y saludos,
      Miguel Angel

  4. Creo que el primer error es buscar culpables. Si lo que el directivo hace es buscar a un culpable para «tranquilizarse», creo que se equivoca. Es una forma de escurrir el bulto.

    Si algo salió mal, el primer responsable es el directivo y luego hay que buscar las causas que tuvieron ese efecto, no el culpable, para evitarlas en el futuro. Y, evidentemente, hay que escuchar a todo el mundo, valorar el nivel de información que se tenía en el momento de tomar la decisión, no a toro pasado, y analizar cuidadosamente.

    Si, una vez hecho esto, se determina que el problema es «alguien» que toma decisiones aleatorias, o ilegales, o inmmorales, entonces si debemos fijarnos el el culpable. Pero creo que es el último paso en el análisis, nunca el primero.

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