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Oir las dos campanas

PrudenciaA veces nuestros juicios son algo precipitados. Ante una situación, nos hacemos una idea de lo que está pasando, tomamos partido y decidimos qué es lo correcto y quienes son los culpables. Pero ese juicio que hacemos se basa en la información que tenemos, y la información que nos llega rara vez es completa, y eso hace que a veces nuestros juicios sean equivocados por precipitados.

Cuando nos corresponde diagnosticar y juzgar una situación, lo prudente es oir a todas las partes implicadas. Si no, inconscientemente seremos selectivos a la hora de recabar información, y en cuanto encontremos una razón que condena al que nos cae mal, ya habremos encontrado la explicación de lo que está pasando, y actuaremos en consecuencia. Podemos estar siendo muy injustos; estaremos siendo benévolos con los que nos caen bien y tenderemos a condenar a los que no nos caen tan bien.

Cuando uno es un jefe tiene que ser especialmente sensible a evitar juicios precipitados, pues con frecuencia a un jefe le llega gente que le da información parcial, sesgada e interesada con la finalidad de que tome una decisión en favor de unos interesse u otros. Dicho de un modo más sencillo, un jefe tiene que estar muy al tanto de que no le manipulen. Saber escuchar las dos partes y copmprobar la veracidad de las informaciones que le llegan son parte del saber dirigir bien.

Muchas felicidades a las Nurias y a las Marías. Bienvenidos a todos después de las vacaciones y muchas gracias por seguir leyendo y difundiendo el blog. Os dejo un  video de una intervención mía en este verano sobre la actual situación económica. Son 18 minutos.

  1. septiembre 8, 2016 en 7:21 am

    Creo que un directivo debe estar por encima de las discusiones entre puntos de vista incluso opuestos. P.ej. el problema del huevo y la gallina se resuelve “subiendo” a nivel de especie, que abarca a ambos. Yo vengo proponiendo en mi libro que la solución empresarial (basada en el concepto de sistema que propusieron Polo y Pérez López) de perspectiva se puede asimilar bastante bien con la sincronía de sistemas. Es algo parecido a seis sigma y permite casi siempre considerar muchos puntos de vista (de equipo) gracias a la secuencia en que debe intervenir cada uno. Se logran conciliaciones no solo cualitativas sino también cuantitativas, dado el caso.

  2. josepserracots
    septiembre 8, 2016 en 9:51 am

    En un momento de crispación es muy difícil no prejuzgar, uno hace lo primero que le viene a la cabeza, a no ser que esté muy sensibilizado en éste tema y reúna toda la información que necesita.

    Estamos en ello. El tomar conciencia ya es un paso importante.

    • septiembre 11, 2016 en 6:26 pm

      Josep cuando hay crispación lo mejor es no actuar. dejar pasarel momento y con más serenidad reflexionar sobre lo que hay que hacer.
      Saludos,
      Miguel Angel

  3. Ramn Puigcercos
    septiembre 8, 2016 en 5:53 pm

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  4. Jose Manuel Garcia Gallego
    septiembre 8, 2016 en 6:45 pm

    Gran post! Me ha encantado la referencia a la facilidad en que un directivo puede ser manipulado con información sesgada -cuando no completamente falsa- y con esa rumoroligía tan destructiva que va llegando en pequeñas pero constantes dósis.
    Recomiendo con toda humildad un libro que a mi me resultó apasionante sobre la toma de decisiones: pensar rapido, pensar despacio.
    Un cordial saludo a todos.

    • septiembre 11, 2016 en 6:28 pm

      Gracias por la recomendación José Manuel. Es un libro que tengo encima de mi mesa y todavía no he podido leer. Pero es un libro muy recomendado.
      Y como dices, ojo con dejarnos manipular. Podemos facilitarlo sin darnos cuenta.
      Gracias y saludos,
      Miguel Angel

  5. Lluís
    septiembre 9, 2016 en 9:06 am

    Buen video: me parece aprovechable y sintético. Gracias Miguel Ángel.

  6. Jose Luis Guillot
    septiembre 10, 2016 en 12:53 pm

    Creo que el primer error es buscar culpables. Si lo que el directivo hace es buscar a un culpable para “tranquilizarse”, creo que se equivoca. Es una forma de escurrir el bulto.

    Si algo salió mal, el primer responsable es el directivo y luego hay que buscar las causas que tuvieron ese efecto, no el culpable, para evitarlas en el futuro. Y, evidentemente, hay que escuchar a todo el mundo, valorar el nivel de información que se tenía en el momento de tomar la decisión, no a toro pasado, y analizar cuidadosamente.

    Si, una vez hecho esto, se determina que el problema es “alguien” que toma decisiones aleatorias, o ilegales, o inmmorales, entonces si debemos fijarnos el el culpable. Pero creo que es el último paso en el análisis, nunca el primero.

    • septiembre 11, 2016 en 6:30 pm

      Muchs gracias josé Luis, Lo que dices tiene todo el sentido. Sobre lo de buscar culpables, tengo un post del año 2010 aproximadamente.
      Gracias y saludos,
      Miguel Angel

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