La casa de la eficacia

la casa de la eficaciaOs propongo esta semana que leáis el libro “La casa de la eficacia”, que acaba de publicar mi buen amigo y colega Pablo Maella. En ese libro describe cómo sentar las bases de la productividad personal y organizacional. Pablo, además de ser profesor del IESE es un consultor de empresas. Trabaja con equipos de alta dirección ayudándoles a mejorar su eficacia individual y la eficacia como equipo.

El libro trata de responder a la pregunta ¿qué podemos hacer para ser más eficaces?. Plantea en primer lugar la premisa de la responsabilidad: el responsable último de la eficacia solo puede ser uno mismo. No se le pueden echar las culpas de la propia ineficacia a circunstancias externas. Si no rendimos es por nuestra culpa. Nosotros somos los responsables de nuestro propio desarrollo. Habla también de capacidad: solo podemos ser eficaces en trabajos que estén acordes con nuestras hablilidades. No podemos pretender un récord olímpico si no tenemos las capacidades para alcanzarlo.

Otro de los pilares de la eficacia es la automotivación. Tenemos que salir de casa motivados. No podemos esperar que la motivación nos venga de fuera. Los condicionantes externos, la mayor o menor satisfacción en el trabajo no son decisivos de la eficacia. También la autogestión es necesaria para ser eficaces. La autogestión implica eficacia en la medida que nos permite que apliquemos nuestra capacidad y nuestra automotivación. Siendo también cierto que cuanto mayor sea la autogestión más necesaria se hace la supervisión de esta persona.

No se puede olvidar que la suerte es también un factor importante a la hora de conseguir los objetivos, pero la suerte unas veces juega a favor y otras en contra, por lo que a la larga nunca la suerte hará que seamos más o menos productivos. Finalmente, el último consejo que nos da Pablo para ser eficaces es simplificar. Muchas veces no somos todo lo productivos que podríamos ser porque complicamos innecesariamente las cosas.

Recomiendo la lectura de este libro para este verano, que como el del “Iceberg a la vista” es de lectura fácil y amena. Hasta el jueves que viene. Os dejo un video de Pablo.

  1. julio 4, 2013 en 7:21 am

    Hola Miguel Angel y lectores del blog,

    Pues lo tengo para lectura de este verano. Seguro que es un buen complemento a Iceberg a la vista.
    Yo me acabo de leer el libro de otro profesor del IESE,”Finance for managers”, de E.M.Abascal, que explica los conceptos básicos de finanzas de manera magistral y muy práctica.

    Y también esperamos una segunda parte de Iceberg a la vista !!!

    saludos,
    Marti Monras

    • julio 4, 2013 en 3:43 pm

      Gracias Marti, te gustará el libro. LA segunda parte del Iceberg ya la estamos escribiendo, pero sin prisa, algún día saldrá,
      Un abrazo,
      Miguel Angel

  2. julio 4, 2013 en 1:42 pm

    Reblogged this on Oswald van Nieuwenhove.

  3. julio 4, 2013 en 3:48 pm

    Miguel Angel,
    Si el artículo me ha resultado tan interesante, es evidente que no puedo dejar pasar la compra del libro.
    Coincido en todos los conceptos allí mencionados, en especial también yo he pensado siempre que la eficacia, la motivación y todo el impulso necesario lo encontramos en nuestro interior, esa fuerza emana de nosotros mismos. De allí la importancia de una formación continua para poder realizar un trabajo profesional, con profundo conocimiento de las herramientas para llevar a cabo una función.
    Mis felicitaciones,
    Un saludo,
    Susana

    • julio 4, 2013 en 6:58 pm

      Muchas gracias Susana, el libro es muy interesante y muy práctico,
      Saludos,
      Miguel Angel

  4. Raul
    julio 5, 2013 en 12:03 pm

    Yo estoy de acuerdo en general, pero con algún matiz que otro:

    “No se le puede echar la culpa a circunstancias externas”: Yo agregaría que depende de la situación. En este blog se ha hablado largo y tendido de ciertas clases de directivos y mandos intermedios que tratan al trabajador como a un saco de patatas dia si, y día también. Tener un jefe que esté encima de ti durante toda la jornada como si de un parvulario se tratara es agobiante, y el estado de tensión e incomodidad que genera hace que tu rendimiento baje, y no tengas libertad de movimientos a la hora de actuar. Que si bien es cierto que ante esto habría que cambiar de actitud para poder “soportarle”, no es algo que se pueda hacer de la noche a la mañana.

    “Si no rendimos es por nuestra culpa”. Yo agregaría siempre y cuando dispongamos de unos medios medianamente adecuados, porque si no los tienes, apaga y vamonos. A modo de ejemplo, no se puede pretender que alguien haga por ejemplo un presupuesto en el mismo tiempo que otro, cuando este último tiene una base de datos y unos programas los cuales no dispone el primero, todo ello referido a una misma empresa.

    Y esto lo he sufrido en propias carnes. De ahí que matice.

    Con lo demás nada que agregar.

    saludos

    • julio 5, 2013 en 4:21 pm

      Gracias Raul, estoy de acuerdo contigo. Si uno tiene un jefe que no deja trabajar, poco puede hacer, pero dentro de ese condicionante, nuestra eficacia depende de nosotros.
      Saludos,
      Miguel Angel

  5. Raul
    julio 5, 2013 en 12:04 pm

    Lo olvidaba.

    Yo soy más partidario de la eficiencia que de la eficacia.

  6. Carmen
    julio 7, 2013 en 8:53 am

    Pequeño comentario sin más que querer aportar: si, es cierto, seremos el máximo de eficaces en aquello que está acorde con nuestras capacidades. Bien, hasta aquí, perfecto. Pero mis felicitaciones a quien trabaja en aquello que no cuadra exactamente con sus capacidades, es lo que tiene y partiendo del propio conocimiento, trabaja sus habilidades para dar el máximo en su trabajo actual. Y de éstos, HAY EJÉRCITOS, os lo aseguro, como las madres y abuelas que sin tener medios, llenaban los estómagos de su familia aún tristes, aún sin ser lo que querían hacer (símil de muchos de los profesionales que conozco que hoy, intentan cumplir con su trabajo a pesar de no ser exactamente aquello para lo que están preparados. Saludos

    • julio 7, 2013 en 5:23 pm

      Muy buena aportación Carmen, hay que trabajar las habilidades dentro de la situación en la que uno se encuentra, y es quimérico pensar en “si estuviera en esta otra situación, podría rendir más”. Hay que rendir en el lugar de cada uno.
      Muchas gracias,
      Miguel Angel

  1. septiembre 5, 2013 en 7:02 am
  2. agosto 18, 2014 en 11:00 pm
  3. marzo 22, 2016 en 1:00 am

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