Cotillear

informarseLas personas nos relacionamos unos con otros y nos interesamos los unos por los asuntos de otros. Pero hay personas que tienen una enfermiza necesidad de saber asuntos de otros mucho más allá de lo que es el razonable interés de unos por otros. Necesitan saber detalles de la vida y de actuaciones de otros.

Trafican con chismorreos. A veces es por pura curiosidad malsana. Morbo. Otras veces es porque el estar informados les hace sentirse importante ante los demás, dan a entender que tienen información confidencial no accesible a otros. Se sienten muy satisfechos de sí mismos y les gusta pensar que los demás les envidian.

A este perfil de gente enseguida se les ve el plumero. Yo con estos me suelo hacer el tonto. En general hacerse pasar por tonto suele ser muy divertido y en muchas ocasiones eficaz. Cuando se me acerca alguien de este tipo intentando entrometerse donde no le llaman, les despisto con informaciones irrelevantes y datos absurdos intentando hacerles pensar que creo que les estoy contando indiscreciones.

Cuando la razón a la que acuden a mi es para hacerme ver que tienen información picante, al empezar a conversar conmigo empiezo a mostrar interés por cosas irrelevantes. Les pregunto estupideces. Terminan pensando que soy tonto y se van sin haber podido exhibir ante mí sus habilidades.

Ojo con los cotillas. Suelen generar mal ambiente y, con expresión que se usa mucho ahora, suelen ser personas tóxicas. Felices vacaciones.

  1. Lucia
    julio 21, 2016 en 10:43 am

    Es muy complicado saber cuándo una persona es cotilla o no. Como bien dices la diferencia está en “más allá de lo que es razonable”. Para algunas personas ese límite es muy bajo y para otras sorprendentemente es casi inalcanzable.
    Menos mal que los cotillas no son tontos tampoco y se dan cuenta de con quien pueden cotillear y con quien no….generalmente.
    Felices vacaciones

    • julio 25, 2016 en 11:45 am

      Gracias Lucía por intervenir. De lo que dices no estoy de acuerdo en que los cotillas no sean tontos .Si fueran listos no perderían el tiempo con chismes.
      Muchas gracias y saludos,
      Miguel Angel

  2. julio 21, 2016 en 4:54 pm

    Yo también la he pasado y la paso bien con los cotillas .Es que mi hermano se llama José pero yo nací el 19 de marzo y le dijeron Padre: no le llame José porque ya su hermano se llama así, llámelo Francisco Javier y dijo … José Francisco Javier … Así que toda mi vida he gozado, incluso con los problemas (que también habían) pero a mí me daban risa porque sabía de dónde venían. Es mejor no creer en ellos. Yo también lo puedo decir, por experiencia. Abrazos desde Perú.

  3. julio 28, 2016 en 8:28 am

    Un poquito de cotilleo, ligero y tontorrón, algo frívolo si se quiere, puede ser ocasionalmente divertido. Como los chistes: uno o dos están bien, y punto.

    En general, el cotillleo es una pérdida de tiempo y revela escasa inteligencia. Si es exagerado, puede “intoxicar” una organización y distorsionar el clima de trabajo. Si además es malintecionado… ya no es cotilleo, es otra cosa.

    Un saludo, Miguel Ángel.

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