Un error muy común

Voy a hablar hoy de un error que es muy fácil de cometer. Cuando nos enfrentamos a una situación desagradable (estamos hartos de nuestro jefe en el trabajo, o cualquier otra cosa que nos desagrade), muchas veces tomamos una decisión para salir de ella. Esto SIEMPRE es un error. Cuando nos enfrentamos a una situación así, es lógico que intentemos mejorarla. Hasta aquí todo normal. Para ello debemos elaborar planes de acción. Cuando encontremos una alternativa, lo que tenemos que hacer es analizarla y compararla con nuestra situación actual, y solo cuando estemos convencidos de que la alternativa que estamos considerando es mejor que nuestra situación actual, entonces adelante con la decisión.

Pero seguir una alternativa solo porque nuestra situación actual no nos gusta es un error. Normalmente la alternativa que seguimos será peor. Y si es mejor lo será solo por casualidad. Si no que se lo pregunten a los que han dejado su trabajo hartos de su jefe antes de haber conseguido un trabajo nuevo. Con el tiempo acaban añorando la situación anterior.

Hay que tener en cuenta además, que a la hora de comparar nuestra mala situación actual con una situación alternativa tendemos a magnificar los aspectos negativos de lo que tenemos ahora, y a no prestar mucha atención a los aspectos positivos, y al revés, tendemos a sobrevalorar los aspectos positivos de la futura nueva situación y a minimizar sus aspectos negativos. Nos representamos un idílico fantasioso cuadro futuro.

En este error es muy fácil caer, pues como apuntaba en el mensaje de la semana pasada, las situaciones desagradables tienen en nosotros un impacto subjetivo mucho mayor que las situaciones agradables. Nos fastidia mucho más una multa de 300 euros que el placer que nos produce ganar 300 euros en el bingo. Son cosas de la psicología humana.  Así que mucho cuidado antes de dejar el trabajo.

Esta tarde doy una conferencia a antiguos alumnos sobre la intuición en la toma de decisiones. Algún día empezaré a hablar de esto en el blog. Muchas gracias a los que me leéis, y hasta el jueves que viene.

  1. Ramón
    marzo 31, 2011 en 8:43 am

    Muy bueno y real como la vida misma. Incluso haría una aportación más, el culpable de que haya marchado y magnificado lo nuevo es el jefe, por no haber hablado con él y haber mejorado la relación. Aunque por motivos diferentes, esto me sucedió hace tres años en el aeropuerto de barajas, donde me culparon de su marcha de la empresa y posterior fracaso en la nueva.

    • marzo 31, 2011 en 2:40 pm

      Es un error que cometemos casi todos en algún momento u otro. Gracias Ramón por el ejemplo,
      Miguel ANgel

  2. marzo 31, 2011 en 9:59 am

    Miguel Angel, gracias a ti por compartirlo!!!! Hoy no estoy de acuerdo en alguno de los aspectos que planteas. Si lo estoy en que se debe analiza las alternativas y realizar los planes de acción pertinentes para realizar los cambios de la mejor manera posible. Pero no estoy de acuerdo en que la mayoría de gente añore las situaciones pasadas. Creo que hay una gran cantidad de personas que llegan a situaciones extremas, que les hacen decidir de manera visceral en vez de tomando en consideración lo que planteas, precisamente porque durante mucho tiempo soportan situaciones perjudiciales para ellos (y cuando digo perjudiciales, en la mayoría de los casos me refiero a anímicamente, ya sea por ir destrozando la autoestima, por estrés laboral, por no poder compaginar vida laboral y familiar, etc…) por aquello de “mejor malo conocido….. ” o aquello de “en todas partes cuecen habas”.
    Es cierto que se han de analizar las opciones, y el tema sería en analizar las opciones, ya sea para mejorar la situación actual, ya sea para cambiar de empleo o de situación, cuando empiezan a fallar, no cuando son insoportables y realmente es necesario una huida, aunque sea de las brasas a un posible fuego.
    Creo que en gran parte la mentalidad funcionarial que tenemos en este país, en vez de generar alternativas viables mejores cuando es posible, genera falta de emprendedores, a la vez que personas descontentas en su lugar de trabajo, poca motivación, poca eficiencia y baja productividad y, finalmente, algunas victimas de ellos mismos que caen al foso de los cocodrilos al huir de las flechas de los guardias.
    Que vaya muy bien esta tarde!!!!

    Oscar Guirado
    COACH-PNL
    Consultor y formador
    633.706.249
    info@oscarguirado.es
    oscarguirado.es

    Area Coordinator
    PINEA3 Living Organizations
    oscar.guirado@pinea3.com
    http://www.pinea3.com

  3. Paco
    marzo 31, 2011 en 11:19 am

    Hola Miguel Angel, totalmente de acuerdo. Un comentario:

    Supongamos un caso: estás harto en el trabajo por un jefe que siempre echa broncas. Lo que tú comentas es la consecuencia de mayor alcance (podíamos decir que en decisiones estratégicas, o de mayor calado): decides irte de la empresa si te surge la opción y no tomas la decisión correctamente porque magnificas las cosas negativas y minusvaloras las positivas.

    Sin embargo, existe otra repercusión en el día a día que impacta en las decisiones operativas (o de corto alcance): tomas decisiones equivocadas para evitar esta situación desagradable de que te eche la bronca (maquillas la información al reportar, evades tu responsabilidad cuando algo sale mal, etc).

    Por lo que veo, el impacto de estas situaciones desagradables tienen un doble impacto, en decisiones estratégicas y en operativas.

    Gracias.
    Un saludo,

    Paco

    • marzo 31, 2011 en 2:43 pm

      Pues sí, Paco. Esto no es un asunto solo de las grandes decisiones que tomamos, sino también de las del día a día. Un error de este tipo en una pequeña decisión tiene poca importancia. Pero actuar así una y otra vez en pequeñas decisiones, tiene un efecto acumulativo de grandísimo impacto. Creo que mucho mayor que en las decisiones estratégicas. Precisamente porque al ser pequeñas decisiones no prestamos atención a su impacto.

      Saludos,
      Miguel Angel

    • diciembre 6, 2012 en 4:04 pm

      Por cierto, debes tener algfan prleobma con Gravatar porque he entrado un par de veces a verificar my cuenta y este1 todo correcto. Afan ased no sale mi avatar y me da la sensacif3n de que hay me1s casos.Chao.#2 – por

  4. Pau
    marzo 31, 2011 en 11:27 am

    Hola Miguel Angel,
    esta misma mañana me ha pasado lo mismo con mi jefa!!

    • marzo 31, 2011 en 2:37 pm

      ¿Y qué ha paasdo Pau? ¿le has mandado a freir churros o qué?
      Miguel Angel

  5. marzo 31, 2011 en 12:36 pm

    Hola Miguel Ángel,

    el post de este jueves ha sido interesante, porque creo que nos ha ocurrido alguna vez a todo el mundo. Como bien has explicado, hay que ser frío plantear posibles soluciones, valorarlas y decidir cual será la mejor, no la que más me beneficie en el corto plazo si no en el medio y largo plazo.

    Un saludo, Carlos del Val.

    • marzo 31, 2011 en 2:38 pm

      Si. muchas veces somos muy impulsivos y apasionados cuando tomamos decisiones. Hay que pensarlas bien para no tener que arrepentirnos luego
      gracias,

      Miguel Angel

  6. Perico
    marzo 31, 2011 en 9:43 pm

    …como la vida misma, pero siempre tropezaremos en la misma piedra porque es nuestro sino y pocas personas son capaces de separarse del mismo.

    • abril 1, 2011 en 8:39 am

      Perico, pero si somos conscientes de esta tendencia, evitaremos malas decisiones. Yo a veces ante cosas que me enfadan pienso, cambio. Sin más. Pero luego me acuerdo de este error que explico en mis clases y pienso que la única razón que tengo para cambiar es que no me gusta la situación actual, y pienso que el cambio posiblemente sea a peor. Por lo menos estaré decidiendo mal. y continúo.

      Saludos,

      Miguel Angel

  7. Eduardo
    abril 2, 2011 en 1:54 pm

    Excelente Miguel a mi me sucede cuando doy clases en los posgrados o Seminarios taller, por eso es muy importante “Poner el cerebro en funcionamiento, antes que la lengua en movimiento”.
    Un abrazo desde Bolivia, tuve el placer de conocer tu pagina a traves de mi amigo Manuel Badal de CESTE.
    Atte.
    Eduardo

    • abril 2, 2011 en 5:06 pm

      Eduardo, me alegro que el blog haya llegado hasta Bolivia.
      Saludos,
      Miguel Angel

  8. abril 4, 2011 en 10:38 am

    Pensar y analizar con la cabeza antes de hacerle caso al corazón,todo tiene remedio si lo piensas friamente.., claro es dificil si eres muy impulsivo no meter la pata. De todas conozco a personas sumisas con sus superiores que nunca se atreven a comentarles NADA y llevan encima una pesada mochila de errores acumulados que no les deja avanzar. Yo personalmente valoro mucho la valentía y los puntos de vista diferente.

    Un abrazo Miguel Angel

    • abril 5, 2011 en 1:43 pm

      Pues tampoco se trata de caer en el vicio contrario. Esto que explicas es otro problema. Quizá de personalidad.
      Gracias Fran
      Miguel Angel

  9. marcos
    abril 4, 2011 en 4:51 pm

    Seguramente ser impulsivo y tirarse a la piscina no es lo más acertado. Pero pasarte la vida pensando que no te decidiste a algo(sea mandar a tu jefe a la porra o cambiar de situacion personal) solo hace sentirse a la larga que la vida no la aprovechaste y solo tienes una y además pasa volando.

    • abril 5, 2011 en 1:48 pm

      No digo que no haya que cambiar Marcos. Cambiar solo después de comprobar que la alternativa que vas a seguir es mejor que la situación actual. Y eso muchas veces no lo comprobamos, sino que huímos de la situación actual.
      De todas maneras los temasque planteas requieren una reflexión profunda, pues son muy importantes.
      gracias Marcos. ¿Es la primera vez que intervienes en el blog? bienvenido,
      Saludos,
      Miguel Angel

  10. Javier
    abril 4, 2011 en 5:39 pm

    Gracias. Muchas gracias, no sabes lo bien que me ha venido leer tu artículo, puedes haber salvado mi carrera.

    • abril 5, 2011 en 1:49 pm

      Javier, me alegro muchísimo. A mi personalmente, el considerar esta idea del post, que repito en todos los cursos que doy en el IESE y fuera del IESE, también me ha librado de alguna muy mala decisión.
      Ánimo, y me alegro,
      Saludos,
      Miguel Angel

  11. Perico
    abril 7, 2011 en 7:51 am

    Muchas gracias por tu comentario ya que si sabemos nuestras debilidades podemos decidir mejor y así no tropezar en la misma piedra. De todas tu pensamiento es más profundo de lo que parece porque esta actitud de magnificar las cosas negativas de la vida no pasa sólo con nuestra empresa sino que se puede dar en más situaciones: con respecto a nuestra mujer, nuestros hijos, nuestra ciudad o barrio de residencia, nuestro equipo de fútbol y así casi hasta el infinito. Yo creo que, algunas veces, este resultado de magnificar lo negativo está relacionado con un cierto rescoldo de envidia que puede ser de un origen muy diverso.

    • abril 8, 2011 en 1:04 pm

      Perico, lo que comento en este post, se aplica a todos los ámbitos de la vida de una persona. Todos los que tú mencionas. Un buen consejo es ser positivo y ver el lado bueno de las cosas. Se vive mejor. Yo me lo recuerdo a mí mismo continuamente.
      Muchas gracias.
      Miguel Angel

  12. i_flores_vergara@yahoo.es
    abril 23, 2011 en 6:33 pm

    Miguel Ángel,
    No puedo estar más de acuerdo contigo. Lo encuentro de lo más acertado, y no solo aplicable al ámbito del trabajo, sino de muchas de las facetas de nuestra vida: relaciones de amistad, con y sin alternativa, relaciones profesionales y, no solamente la que mencionas con el jefe, con y sin alternativa; relaciones familiares, con y sin alternativa. La prudencia es fundamental en estos casos, y es preferible mordese la lengua, contar hasta 10, ir a tomar el aire… antes de reaccionar de forma desmedida. A la vuelta del paseo las cosas se ven de otra manera y seguramente que han surgido 2 ó 3 posibles alternativas plausibles. Esto tiene que ver en parte con el siguiente comentario semanal que haces, y cómo esas pequeñas decisiones en los distintos ámbitos que nos rodean nos van configurando como personas y profesionales.

    Hasta pronto!
    IFV

    • abril 24, 2011 en 6:28 pm

      I Flores, por eso digo ue es un error muy común, porque afecta a muchas posibles circunstancias de nuestro día a día como bien apuntas. Afecta a las decisiones importantes y a otras más rutinarias.
      Saludos,
      Miguel Angel

    • abril 24, 2011 en 9:20 pm

      Inmaculada, ahora caigo en quien eres, del EMBA 2010 de Madrid

  13. febrero 10, 2013 en 7:29 am

    Muy acertado el comentario. Tenemos la tendencia de pensar que lo que pasa en nuestra empresa siempre es peor que lo que pueda suceder en otra cuando en realidad las situaciones se repiten y lo que realmente no queremos es enfrentarnos a los problemas.

    Saludos

    JL

  14. febrero 10, 2013 en 11:13 am

    Cierto Miguel Ángel, del marco formativo del que procedo, prevención de riesgos laborales, lo que indicas es básico, pero incluso aquí en el mundo de las organizaciones y las empresas se pasa por alto.

    Por tanto, es muy necesario antes de tomar decisiones en situaciones de riesgo valorar las posibles alternativas, y definir en cada una de ellas lo positivo y lo negativo. Luego proceder. En cualquier ámbito y desde luego en el personal.

    Sin duda, en ese proceso es básico tener un método como es el que se explica en las mejores escuelas de negocio del mundo, como en la que estás como profesor, el método del caso. Y luego utilizar unas herramientas básicas como son papel y lápiz, poniéndose uno a escribir.

    Cómo pides una experiencia personal decirte en rasgos generales que: En cierta ocasión un grupo de personas estaban en una situación de riesgo grave e inminente. En ese momento me preguntan y declinan en mi la decisión a tomar. La decisión que tenía que tomar era sencilla, dejaba a las personas donde estaban o indicaba su inmediata evacuación.

    Tras sentarme evalué el riesgo, utilizando papel y bolígrafo, de la situación en la que estaban las personas y me arrojó un riesgo muy grave. Y por otra parte, evalué las otras opciones y el riesgo que suponía cada una de las decisiones posibles o las alternativas a tomar. Ninguna de ellas suponía una mejora a la situación inicial, más bien aumentaban otros riesgos. Esta acción la hice rápidamente con alguien de mi equipo en confianza y en voz alta mientras escribía.

    Al final no pasó nada, pues el riesgo cierto e inminente no se materializó, pero podía haber pasado lo contrario. Como bien dices en tu libro, que recomiendo, es clave tener un procedimiento para la toma de decisiones, esto es crítico, ante situaciones vitales. Pues no hay buenas o malas decisiones sino buenos o malos procesos de toma de decisiones, y es ahí donde se debe incidir. “Esto último lo hablo de memoria como una de las ideas inspiradoras que recuerdo de la lectura de tu libro, tu me indicas sino es así como lo querías decir tú”.

    Gracias por tu post lo recomendaré hoy en “3D” un programa aún en beta denominado Desayunos Directiv@s de los Domingos, Aquí dejo la presentación inicial para que conozcas la iniciativa.

    Atentamente,

    bdiazalmeida@gmail.com
    10feb2013 Islas Canarias

    • febrero 11, 2013 en 9:21 am

      Muchas gracias Iberdiaz. Ejemplo muy ilustrativo el que pones.
      Efectivamente no hay buenas o malas decisiones sino buenos o malos procesos.
      Gracias por recomendar el blog en el programa.
      Saludos,
      Miguel Angel

  15. Manuel
    diciembre 15, 2015 en 10:53 pm

    Pensar, buscar alternativas, evaluar, decidir y actuar. Podría ser un hilo conductor adecuado.
    Es importante buscar y tener alternativas; sino, independientemente de que estés bien o no, nunca podrás cambiar. Y también actuar una vez decidido, cuántas veces el miedo al qué habrá después paraliza y se dejan sin descubrir potenciales oportunidades.

    Feliz Navidad profesor!

  1. diciembre 15, 2011 en 8:08 am
  2. marzo 15, 2012 en 8:02 am
  3. junio 13, 2013 en 7:02 am

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