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Un síntoma de ser un buen directivo, y en general ser una persona prudente es saber escuchar las opiniones de los demás. Cada uno tenemos nuestras ideas sobre qué es lo más conveniente hacer en una determinada situación. Y como estamos convencidos de ello frecuentemente no aceptamos propuestas diferentes a la que estamos contemplando. Esto es un error. Los demás no son tontos y a veces tienen ideas que son mejores que las nuestras.

Le sucedió a un conocido mío que para mí es una inagotable fuente inspiradora de cómo no hay que dirigir. Era un jefe muy autoritario. Nadie se atrevía a cuestionarle sus mandatos. Tomó una decisión concreta pensando en el bien de sus empleados. Los empleados agradecían su buena intención pero querían otra cosa. Lo que proponía el jefe tenía una alta probabilidad de fracaso. Así se lo hicieron saber. El jefe no dió su brazo a torcer. El resto de la dirección estaba unánimemente de acuerdo en que era un error la decisión que se iba a tomar. Perjudicaba más que beneficiaba a los empleados, a pesar de las buenas intenciones del jefe. Los directivos más cercanos a este jefe intentaron que cambiara de opinión. Fracasaron en su intento. Finalmente la decisión resultó en un fracaso y el jefe reconoció «me he equivocado». ¡Ay si hubiera escuchado lo que le decían unánimemente!

Con esto no estoy diciendo que hay que aceptar siempre todas las propuestas que nos hacen. Lo que estoy diciendo es que hay que considerarlas y estar abiertos a que puedan ser mejores a lo que nosotros proponemos. Esta es una elemental medida de prudencia. No siempre estamos en lo acertado y rectificar es de sabios.

A veces sucede que el jefe escucha, pero solo para comprobar si lo que le dicen es conforme a lo que él ya pensaba hacer, pero no para rectificar en caso de que lo que le propongan fuera mejor. Nunca contempla que esto pueda suceder. Él nunca se equivoca.

23 COMENTARIOS

  1. Miguel Angel.

    Muy buen artículo. La verdad es que me suena y lo estoy viviendo personalmente como si fuera ahora mismo con unos «pequeños matices».

    * El jefe no reconoció nunca públicamente que se había equivocado
    * Alguno de sus subordinados le apoyaban en sus decisiones. Siempre he pensado que sabían que estaba equivocado pero le reían las decisiones para ganar posiciones y al mismo tiempo recabar pruebas para poder utilizarlas en contra del jefe en caso de que las cosas se pusieran feas y utilizarlas para poder sustituirle
    * La empresa y los empleados sufrieron las consecuencias: Pérdidas económicas y pérdida de puestos de trabajo
    * Algún sindicalista «rio las gracias del jefe» y apoyo las decisiones
    * Más de uno de los responsables perdimos nuestro puesto de trabajo por indisciplina y llevar la contraria al JEFE
    * Y lo peor de esto es que algunos seguiremos haciendo lo mismo. No apoyaremos decisiones de las que estamos convencidos están equivocadas y producirán efectos negativos aún a costa de perder nuestro puesto de trabajo

    Saludos

    • Teresa, el error era independiente de que la cosa saliera bien o mal. Si hubiera salido bien (lo cual era prácticamente imposible) habría sido por suerte y no por que fuera una buena decisión. Y que te salgan las cosas bien por suerte es lo más peligroso que te puede pasar.
      Muchas gracias Teresa por tu participación,
      Mira algún mensaje mio pasado sobre la suerte
      Miguel Angel

  2. Hola Miguel Angel.

    Me encanta el tema de hoy y estoy muy de acuerdo con lo expuesto.

    En el EMBA es una de las cosas que más rapidamente aprendes (si no lo traías ya aprendido) puesto que los casos (que no dejan de ser situaciones profesionales) tienen tantas soluciones posibles y muchas de ellas tan beneficiosas, como otras.

    En ocasiones, decisiones aparentemente claras, escuchando otros puntos de vista, veías que no lo eran tanto y hasta podian ser un error y acababas cambiando tu postura inicial.

    En definitiva, la diversidad de opiniones, enriquece y tenerlas en cuenta a la hora de tomar una decision nunca puede ser malo. Eso si, al final el que tiene tomar la decision debe tomarla y quizas su decision no varie y se equivoque, pero al menos habra manejado otros puntos de vista y habra decidido obviarlos o el riesgo le compensaba por un posible mayor beneficio.

    Gracias

  3. Además de los casos que estáis comentando, creo que el problema viene también porque el jefe, por el hecho de serlo, cree que sabe de todo. Tiene una visión general sobre muchos aspectos del negocio, pero no es especialista en temas concretos, sino no se rodearía de directores de las distintas áreas. Es típico que un DG tome decisiones sobre las personas porque cree que sabe de RRHH más que su director de RRHH.

  4. Buen artículo, Miguel Ángel.
    Yo siempre les digo a los directivos a los que ayudo a mejorar sus habilidades: ‘Si tomas todas las decisiones sin escuchar, pensarás que tu equipo es un desastre (porque estadísticamente el 50% de las cosas saldrán mal). Pero el desastre eres tú.’
    Un saludo.

  5. Hola Miguel Ángel,

    Enseñanza-aprendizaje e interés-disciplina son términos que no pueden ir disociados (Dewey, J. 1995). Lo mismo ocurre con la escucha y el aprendizaje. Pero escuchar no es sólo oír, sino que requiere un esfuerzo físico y mental y sobretodo empatía tanto intelectual como emocional. El egocentrismo, la vanidad y la prepotencia de muchos directivos así como sus prejuicios y filtros impide que sean capaces de realizar una escucha activa. Es cierto que esta es una habilidad básica que se presupone que todos tienen, pero muchos no la saben utilizar o no lo hacen con la frecuencia necesaria, lo cual dice poco de su competencia comunicativa. Steve Jobs decía: «algunas empresas contratan gente inteligente para que hagan lo que se les dice por el contrario nosotros contratamos gente inteligente para que nos digan lo que tenemos que hacer». Es sorprendente que algo tan básico en una comunicación tenga implicaciones tan graves si no se sabe hacer.

    Un abrazo Miguel Ángel.

  6. Hola, muy interesante. Gracias.
    El tema es que NOS escuchamos a nosotros mismos muy facilmente pero la escucha atenta, activa e interesada (de interesante) de los demas no es tan fácil. Muchas veces oímos pero no escuchamos….que no es lo mismo.
    Igual que intentamos hacer algunos abdominales al año para mantener la forma física, deberíamos hacer ejercicios para desarrollar el tipo de escucha que queremos tener. ¿Que os parece?.

  7. Hola, Muy buena la exposición de todos/as. Diferentes ideas y perspectivas sobre un mismo tema. Desde la pregunta de Teresa (¿Que hubiese pasado si hubiese salido bien?), en la que coincido con el profesor Ariño en la que era prácticamente que hubiese salido bien, aunque discrepo de su razonamiento. Me refiero a lo que si por «SUERTE» hubiese salido bien, pues le remito a su bloc sobre este asunto y si hubiese salido bien no hubiese sido por suerte.

    Profesor Ariño, ha tratado usted un tema crucial lo que veo y siento.

    Cuando nacemos la mayoría sino todos, nos hacemos oír, tardamos unos años en hablar y expresarnos correctamente (buena mas o menos), Pero toda una vida en aprender a escuchar y, solo muy pocos lo consiguen. ¿Por que?

    Creen ustedes, que si: ¿aprendiésemos a escuchar antes de hablar?, ¿tendríamos el fracaso escolar que tenemos?, ¿existiría tanta delincuencia y tanto sinvergüenza?, ¿estaríamos inmersos en esta crisis? y todo ¿por que?, quizás, porque nadie nos ha enseñado, empezando por nuestros padres, tutores, y …

    No me voy a vanagloriar de que lo tengo superado, pues sigue siendo uno de mis defectos, aunque pongo todo mi empeño en escuchar y saber escuchar (la escucha activa, ya mencionada), algo que he ido aprendiendo de mi mujer y que he ido aplicando primero en mis hijos (pues son lo primero para mi), y en mi entorno profesional y social. VALE LA PENA, pero como en todo solo se consigue si uno quiere aprender.

    Muy buenas noches.

    PD. Gracias por su bloc y a todos los que participan, pues son una fuente de conocimientos que enriquecen.

  8. dicen que tenemos 2 oidos para escuchar y una boca para hablar y una mente para pensar y como docente trato de recordar que el proceso enseñanza aprendizaje nos informa sobre el proceso y los resultados depende de cada uno

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