Pedir ayuda

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Ninguno somos perfectos ni autosuficientes. Necesitamos ayuda de unos y otros. Sin embrago hay mucha gente, especialmente directivos de primer nivel que no se plantean pedir esta ayuda. Piensan inconscientemente que sería reconocer que son vulnerables, que no dominan la situación.

Esto es un error. Pedir ayuda a nuestros colaboradores debería ser lo más normal del mundo. Pedir ayuda es reconocer que el trabajo de dirección es lo suficientemente complejo como para requerir los inputs de jefes y colaboradores.

El directivo que reconoce que necesita la opinión y parecer de su gente es un directivo que genera confianza. Es cercano. Transmite con los hechos que no es perfecto. El directivo que no cuenta con la ayuda de su gente transmite distanciamiento. Su gente celebra disimuladamente los resbalones fruto de su arrogancia.

Directivo, no tengas miedo en solicitar la ayuda de tu gente. Te presentarás ante ellos más humano. Tendrás a la gente contigo.

Además de felicitaros el año nuevo os informo que el dia 22 de este mes impartiré una sesión webinar desde el IESE a las 13.00. Para participar en ella inscríbete aquí.

9 COMENTARIOS

  1. Copio un texto de Leonardo (Polo) para validar lo que dices, en todo su contexto antropológico, creo yo: “ … el conocimiento de la ley natural corre a cargo de la sindéresis a la que, en cierto modo, equivale. En cambio, no corresponde a la razón práctica […] porque la razón práctica no conoce el ser personal, sino sólo los medios. Al describir la virtud de la justicia como la constante y perpetua voluntad de dar a cada uno lo suyo, se sienta la noción de lo justo, es decir, de la correspondencia entre el derecho y el deber. Pero dicha correspondencia sólo se da entre personas”. Creo que la dirección y en parte, toda la empresa, se rigen por esta conclusión. Y sigue: » … por consiguiente, la virtud de la justicia es superior a la virtud de la prudencia, a la que eleva a su propio nivel en tanto que los intercambios y las distribuciones implican medios … «.

  2. Miguel A. creo que muchos directivos no se atreven a pedir consejo u opinión a sus compañeros debido a que su ambiente de trabajo es tan altamente competitivo, es decir una colección de trepas y personas que aprovechan la mínima para hundirte (dicho de una forma poco diplomática) que se te quitan las ganas de decir nada.

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