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Ilusiona a tu gente

alegriaLas organizaciones las compones las personas. Cada persona es fuente de ideas, iniciativas y proyectos. Una buena organización sabe aprovechar todo este potencial, encauzarlo y sacar partido de él. Son organizaciones y empresas innovadoras. Saben aprovechar todo el potencial de su gente.

Por el contrario, hay otras organizaciones en la que está muy especificado qué es lo que se puede hacer y qué es lo que no se puede hacer. Uno no se puede salir de lo establecido y lo mejor es no tener iniciativa. Ya la tienen las cabezas pensantes de esa empresa. No solo se disipa mucho potencial creativo sino que se desilusiona a la gente. Los que allí están, ven posibilidades, se les ocurren ideas se ilusionan con posibles proyectos, para enseguida golpearse con la realidad al comprobar que ninguna de esas cosas tienen cabida en las cabezas pensantes de la organización. Son organizaciones con una gran capacidad de desilusionar a su gente.

Directivo, directiva, apoya la iniciativa de tu gente, quedarás sorprendido de hasta donde pueden llegar. Te sugiero una actitud de “en principio sí”, a las ideas que vayan surgiendo. Solo si van a ser muy perjudiciales recondúcelas. Pero si alguien se le ocurre proponer ideas muy perjudiciales, ese alguien quizá no debiera estar en la organización.

Pues como te digo: en principio sí. Ilusiona a tu gente, da espacio a la iniciativa, y no limites tu organización al estrecho marco de lo que se te pueda ocurrir a ti. Hasta el jueves que viene.

  1. Rafael
    febrero 2, 2017 en 8:22 am

    Muchas gracias Miguel Ángel por esta interesante reflexión cargada de razón . Lo complicado (y por lo que nos retribuyen a los managers) es combinar la existencia de procesosby reglas que intentan abarcar la definición y responsabilidades de todas las funciones y puestos de trabajo en las empresas con la iniciativa para cuestionarlas, mejorarlas y muchos casos bordearlas por exigencias de circunstancias que no se contemplan en los procesos.
    Ahí estamos contagiando ilusión y ganas de aportar…

    • febrero 4, 2017 en 10:09 am

      Sí Rafael, y esta es una difícil combinación. Pero es síntoma de calidad directiva.
      Muchas gracias por participar,
      Miguel Angel

  2. febrero 2, 2017 en 9:29 am

    Touché Miguel Angel, una vez más 😉

    La cultura que tiene la propia organización es el orígen de este freno (me viene a la cabeza el estudio de los monos, los plátanos y el agua helada de GR Stephenson, “adquisición cultural de una determinada respuesta aprendida entre los monos rhesus”, sin ningún ánimo de ofender)

    No es infrecuente encontrarnos con respuestas del tipo: ” ¿no tienes bastante trabajo?”, “no somos una gran empresa que pueda tener un (sencillo) sistema para gestionar las ideas de nuestros colaboradores”…

    Cuanto bien hacen a sus empresas los directivos que alientan estos comportamientos, y cuanto bien pueden hacer a la sociedad dichas empresas.

    Saludos,
    Ricardo

  3. febrero 2, 2017 en 9:52 pm

    Como decía Juan Antonio, no puedes saber si alguien es mejor fuente de ideas que tú, si tú mismo no eres esa fuente de ideas que crees ser …

    • febrero 4, 2017 en 10:10 am

      Sí Javier, no podemos abarcar más de lo que da nuestra capacidad.
      Gracias y saludos,
      Miguel Angel

  4. febrero 3, 2017 en 1:53 pm

    Gracias por tus aportes, este es un buen tema….

  5. Robert Broquetas
    febrero 4, 2017 en 11:42 am

    El comentario favorito de los detractores de esta filosofia es “siempre que he cedido a esto al final ha habido fracasos”.

    1. Nace siempre todo el mundo “enseñado”?
    2. Despues de “permitir” que se realice alguna de estas iniciativas, se encontrarán quien o quienes las impulsen con el soporte del resto de miembros de la organización si el Jefe la ha “apoyado” mostrando abiertamente sus recelos?

    Es aquello de decir “deja que se cuelguen ellos solitos” … solos que, de solitos, nada. El entorno se les pone exactamente configurado para que fracasen y se les desacredite.

    Da que pensar, no?

    • febrero 6, 2017 en 3:37 pm

      Pues sí Robert, eso es lo que pasa a veces, y luego viene el “ya lo decía yo”
      Gracias por participar,
      Miguel Angel

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