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¿Hemos aprendido algo de estos tiempos de dificultades?

riesgoHablaba la semana pasada de la imposibilidad de no asumir riesgos. Esta semana voy a hablar del error que cometen muchas empresas cuando corren unos riesgos sin ser conscientes que los están corriendo. En épocas de bonanza económica aparecen muchas oportunidades para las empresas. Esas oportunidades hay que aprovecharlas y por tanto se realizan inversiones y se contrata gente. Las empresas suelen olvidarse que después de un periodo de expansión viene uno de desaceleración, que puede acabar en una crisis, y aquí vienen los problemas.

Es sabido que después de las expansiones vienen los frenazos económicos, y las empresas deberían actuar de acuerdo con esta realidad. Pero rara vez lo hacen. Cegadas por las posibilidades de beneficios no se paran a pensar “qué pasará después”. Los periodos de crecimiento hay que abordarlos pensando en cómo enfrentarse a la subsiguiente desaceleración. Pero como los periodos de crecimiento suelen ser más largos que los de crisis las empresas se suelen olvidar de que las crisis acaban llegando. No se aprende.

Una de las principales ocupaciones de la alta dirección de una empresa debe ser cómo defender la compañía de las posibles futuras crisis y dirigir los tiempos de bonanza pensando en cómo abordar los tiempos de dificultades. Muchas veces se aprovecha la bonanza económica de un modo irresponsable sin pensar en el día siguiente. Si una empresa va bien cuando la economía general va bien y en cambio tiene dificultades cuando la economía entra en recesión ¿Qué aportan los directivos de esa empresa? Es la situación económica quien dirige a esa empresa. La calidad directiva se muestra en que cuando la economía va bien la empresa va bien, y cuando la economía va mal la empresa también va bien, o al menos no va muy mal.

La función de los beneficios es actuar de reservas para cuando vengan las vacas flacas. Ahora que parece que vamos a empezar a crecer (aunque muy leve y lentamente) ¿se acordarán los directivos que dentro de 10 años habrá otra crisis o ya nos habremos olvidado?

  1. junio 20, 2013 en 7:36 am

    Estimado Miguel Angel, como siempre un blog que da de pensar.
    Hay una gran diferencia entre los riesgos que asumen directivos “agentes” (no son dueños) y los directivos “principales” (dueños, como empresas familiares). Los segundos son mucho más conservadores en cuanto a apalancamiento y riesgos de negocio. Por cierto, conservador no quiere decir no ser innovador – al revés, en las empresas más livianas yo observe que la innovación es más fácil.
    El problema del directivo agente es que tiene un “pay-off” asimétrico: si las cosas van bien asumen toda la responsabilidad del éxito y reciben compensación económica extraordinaria; si las cosas van mal entonces abandonan la nave, dejando el engorro a los dueños / acreedores de la empresa y van buscando otra nave donde volver a iniciar la jugada.
    Buena parte de tu blog está dedicado a que los directivos agentes sean profesionales y actúen como un principal.
    Saludos desde Dubai,

    Javier Cervino

    • junio 20, 2013 en 2:54 pm

      Gracias Javier. Coincido con lo que dices. Pero un directivo ha de ser una persona responsable, y si solo piensa en él, entonces no me sirve, y en ese caso los dueños han elegido un mal directivo. Además las consecuencias de la acción directiva no solo son económicas. También está el hacer un trabajo bien hecho.
      Muchas gracias y que te siga yendo bien por Dubai
      Miguel Angel.

  2. José Miguel
    junio 20, 2013 en 8:51 am

    Me ha encantado tu reflexión de hoy y me ha llevado a una pregunta…si los buenos directivos y gestores son aquellos que saben anticiparse a los malos tiempos y además gestionan mejor en la adversidad, por qué los directivos ganan más cuando la economía crece que cuando la economía está en crisis?

    • junio 20, 2013 en 2:55 pm

      Pues muy sencillo José Miguel, porque la remuneración de los directivos no siempre guarda relación con su profesionalidad. Guarda relación con cuán grande es la empresa que dirigen y sus resultados. Resultados que muchas veces no dependen del buen hacer del directivo sino más bien de la buena situación económica.
      Muchas gracias y saludos,
      Miguel Angel

  3. Caba Robletto
    junio 20, 2013 en 9:29 am

    En muchas Empresas (PYMES), se tiende a olvidar el desgaste de la maquinaria, vehículos y actualizaciones informáticas, así como los avances tecnológicos de producción. Coincido plenamente con el Prof. M. Ángel cuando comenta “Época de bonanza y la irresponsabilidad (añadida).

    Pregunta: ¿Donde está el problema? Con toda probabilidad el problema radica en la formación de la persona, en sus hábitos, manera de entender las “cosas cotidianas” y a la trayectoria inicial de dicha Empresa (entre otras cosas).

    Gracias por la atención, abrazos a todos, Ramón.

    • junio 20, 2013 en 2:56 pm

      Gracias Ramón, efectivamente muchas veces tanto los éxistos como los problemas están en las personas.
      Saludos,
      Miguel Angel

  4. junio 20, 2013 en 11:07 am

    Hola Miguel Ángel,

    introduciré un punto de vista darwinista al debate, ya que no estoy seguro de si hemos aprendido.

    No sé si habrán aprendido muchos, lo que si está claro es que los que no lo aprendieron con crisis anteriores ya no están y eso oxigena la masa empresarial. Subsisten los más aptos, los que su pensamiento es más próximo al necesario para sobrevivir. Y en esta crisis, mucho más dura que las anteriores, la criba seguro ha sido más exigente.

    NOTA: Para salvar las distancias con el ejemplo darwinista, es importante nota que los genes son más rígidos que nuestro cerebro aunque a los lamarckistas no les guste. 🙂

    Saludos,

    Fernando

    • junio 20, 2013 en 2:58 pm

      Gracias Fernando por tu comentario, sin embargo no estoy seguro de que hayan sido los más incompetentes los que han sucumbido.
      Un saludos,
      Miguel Angel

  5. junio 20, 2013 en 12:14 pm

    Gracias por tu entrada Miguel Ángel. CREO que en el futuro ocurrirá exactamente lo mismo. No acabaremos de aprender. Si nos damos un paseo por la historia observamos que se mueve por ciclos idénticos que incluyen , alternativamente, ciclos de bonanza y crisis y creo que por dos razones: por que la economía de los países desarrollados está diseñada para que funcione de esta manera y por tanto las etapas de crisis sean un mal necesario en forma de demoliciones progresivas controladas , aunque no lo parezca ,y por otra parte por que los estímulos gratificantes que suponen los años de “bonanza y expansión económica” suelen borrar la huella en la memoria de los estímulos aversivos, nocivos, que produce una crisis económica profunda , a no ser que sean traumáticos.(El optimismo contagia y arrastra). La alta dirección podrá aspirar a operar en previsión de etapas de contracción pero las altas direcciones son “movidas” por grupos inversores que siempre operarán por las premisas básicas del “beneficio”.”aquí” y “ahora”.Ahí es donde se choca con la función social de la economía, que en la historia solo han reorientado los grandes movimientos sociales o los buenos liderazgos. Gracias de nuevo. Saludos.

    • junio 20, 2013 en 2:59 pm

      Gracias Rodrigo. Yo también creo que las crisis son males necesarios para corregir los desajustes que provocamos, y también creo que en cuanto las cosas van bien se tiende al olvidar las dificultades pasadas.
      Un saludo,
      Miguel Angel

  6. junio 20, 2013 en 3:05 pm

    Reblogged this on Oswald van Nieuwenhove.

  7. junio 20, 2013 en 7:21 pm

    Hola Miguel Ángel

    A veces me pregunto si quienes dirigen una empresa saben lo que eso significa. Tu post es muy oportuno porque resalta que con frecuencia esos dirigentes andaban más preocupados por las ganancias de hoy que por lo que pudiera pasar mañana.

    Entiendo lo tentador que es disfrutar de las vacas gordas. Y que ser el aguafiestas que diga, en plena fiesta de beneficios, que paremos el carro y que hay que prepararse para el futuro pues no es lo más agradable ni popular. Pero es lo que corresponde a los líderes capaces. Y creo que muchos no han estado a la altura.

    Un saludo,
    Alberto

    • junio 21, 2013 en 12:37 pm

      Efectivamente Alberto, pero esa es la característica de un buen lider, parar las auforias de un momento que son la simiente de problemas futuros. Son pocos los que tienen la suficiente visión para saber hacerlo.
      Muchas gracias por tu intervención,
      Miguel Angel

  8. junio 20, 2013 en 9:36 pm

    Cuando alguien se coloca como directivo por sus contactos, relaciones, etc.; para aprovechar un sector de “vacas gordas” y cobrar un buen sueldo, termina haciendo chapuzas que otro no haría porque conoce el sector mejor que ése. El sueldo debe compensar las anticipaciones a los problemas del experto (directivo) para cuando vengan las “vacas flacas”. Si el que debía estar allí termina desplazado por el inepto, terminará padeciendo por las ineptitudes del que “cobró” el sueldo que le tocaba, que ya estará en otro sector de “vacas gordas” desplazando a otros nuevamente. Saludos.

    • junio 21, 2013 en 12:39 pm

      Efectivamente Javier, es un círculo vicioso. Esperemos que en los próximos años no se repita, y que el aprendizaje sirva por unos años,
      Saludos,
      Miguel Angel

  9. Anónimo
    junio 21, 2013 en 3:34 am

    Hola,

    desgraciadamente creo que no nos va a interesar aprender, lo que lo considero lo realmente triste. Volveremos a crear burbujas y castillos de naipes en todos los entornos.
    Mientras sigamos valorando nuestros directivos más por temas económicos que realmente de gestión global continuaremos cometiendo los mismos errores.

    Gracias a dios hay grandes profesionales, responsables y con los pies en la tierra, que no se dedican únicamente a especular y pese a lo alarmista que parece mi inicio de comentario, seguro que algunos seguimos aprendiendo día a día.

    Lo que también pienso, es que si sabemos a lo que “jugamos” un cierto grado de ser intrépido seguro que ha creado nuevas oportunidades, negocios, puestos de trabajo (llamémosles fluctuantes, que se crean y destruyen con facilidad o puede que se conviertan en fijos si cuaja la idea), … eso si, no hablo de irresponsabilidades, hablo de asumir riesgos y ser muy conscientes de lo que estamos haciendo y tener la ética de no llevarse a nadie por delante, y todos desde dueños hasta empleados tenemos que saber en donde nos estamos embarcando y gestionarlo correctamente.

    Querría terminar aclarando que este último punto no está defendiendo las posturas inconscientes o “suicidas” sino el que también pueden salir oportunidades de gente que prefiere arriesgar, pero siempre, siempre siendo conscientes de lo que están haciendo y que consecuencias puede acarrear, lo que implica una gestión muy detallada del riesgo y sus consecuencias.

    Saludos

    • junio 21, 2013 en 12:41 pm

      Anónimo ¿Quien eres? Se entiende perfectamente lo que dices. No se trata de ser suicidas, pero ciertos riesgos hay que correr. Si no no se mejora. Pero riesgos que no sean iresponsabilidades que genern beneficios a corto y destruyen las organizaciones a medio plazo.
      Gracias, saludos y dinos quien eres,
      Miguel Angel

      • gustavoperezpiferrer
        junio 22, 2013 en 1:06 pm

        Hola Miguel, soy Gustavo Pérez Piferrer, no se que pasó que me publico como anónimo y ya no lo pude modificar.

        Un saludo

        Gustavo

  10. Anónimo
    junio 21, 2013 en 10:05 am

    Hola a todos, como siempre es un placer leer el Blog semanalmente.

    Miguel Ángel, según mi modo de ver las épocas de crisis, gracias a éstas aprendemos grandes lecciones, pero creo que no a misma escala para todos. Es decir, para mí los reinos heredados, que no te ha costado trabajo construir, directivos de poca trascendencia que se dejan llevar por la ola de la bonanza y no piensa en épocas de vacas flacas.: no aprenden lecciones para un futuro.

    Por otro lado, directivos que han sudado el puesto y que ha peligrado incluso su patrimonio personal al peligrar la marcha de la empresa, sí. Todos aprendemos de errores y ponemos bases para el futuro en lo que se ha desmoronado antes. Un buen directivo se va formando a base de golpes y de la mella que dejan se aprende.

    Claro está, no se puede generalizar, pero confío en construir sobre un patrimonio asegurado (dirigir desde el patrimonio) y no poner en riesgo lo que tanto esfuerzo ha costado, ya que se utilizan las reservas que se han ido dejando para épocas de vacas flacas.

    Un saludo,

    Pilar

    • junio 21, 2013 en 12:43 pm

      Efectivamente Pilar, al que le ha costado llegar a donde ha llegado se cuida muy bien de dilapidar lo que ha hecho, en cambio otros tienen conductas iresponsables, y el que lo padece es el pobre empleado que no es responsable de la pérdida de su puesto de trabajo.
      Saludos,
      Miguel Angel

  11. Anónimo
    junio 21, 2013 en 5:52 pm

    Creo que es interesante reflexión es válida par un empresario, pero poco realista para los directivos.

    En mi experiencia como directivo durante varios años, es que cuando hay bonanza económica, las directrices, los bonus y los objetivos son la maximización del beneficio. Si durante un periodo de bonanza algún directivo osara a pensar con el qué pasará cuando venga el ciclo recesivo, sencillamente, lo sustituyen por otro.

    Saludos cordiales,

    Luis

    • junio 24, 2013 en 12:39 pm

      Gracias Luis, eso pasa en algunas empresas (quizá muchas) cortoplacistas y maldirigidas. Si supiesen salir de ese círculo vicioso les iría mejor.
      Muchas gracias,
      Miguel Angel

  12. Ivan
    junio 21, 2013 en 7:12 pm

    Hola Miguel Angel,
    ¿Es posible que el “efecto contagio” del mercado haya sido uno de los factores desencandenantes de posteriores períodos de crisis y el que haya desviado a muchos empresarios de lo que tú planteas? Me refiero, por ejemplo, al hecho de que en los años previos a la crisis de las llamadas “.com”, negocios tradicionales tuvieran una necesidad impresiosa de estar presentes en la red por una cuestión estratégica y se pagaran ingentes sumas de dinero por plataformas virtuales, produciendo un efecto contagio entre muchas empresas de tener que estar presentes porque sí, generando una gran burbuja que finalmente terminó sucumbiendo…

    O incluso no echando la vista tan atrás, que las promotoras inmobiliarias se introdujeran en una vorágine de compra de suelo en muchos casos sin calificación urbanística, lo cual produjo un efecto contagio de unas hacia otras, generando también una burbuja por una sobrevaloración de estos activos.

    Yo estoy de acuerdo en gran parte en tu análisis y pienso que el empresario debe centrarse en el rumbo que ha marcado en su compañía y “armarse” para periodos de recesión, dejando de lado determinadas maniobras que llevan a cabo sus competidores que puedan provocarle ese efecto contagio.

    Saludos.

    • junio 24, 2013 en 12:41 pm

      Pues sí Ivan, hay mucho de efecto contagio, lo cual no significa más que falta de personalidad de muchas compañías y sus directivos, que carentes de ideas lo único que se les ocurre hacer es “lo que hacen los demás”, y así se forma una bola de nieve de empresas haciendo lo mismo solo porque las demás lo hacen.
      Muchas gracias,
      Miguel Angel

  13. junio 24, 2013 en 7:23 pm

    Buenas tardes, gracias por compartirlo Miguel Angel, la reflexión que haces, particularmente me la he hecho en bastantes ocasiones, y no solo pensando en el entorno que tu la aplicas, me refiero a los distintos periodos de crecimiento / decrecimiento desde el punto de vista económico, lo mismo ocurre como es lógico en mercados como el bursátil, que no deja de ser un reflejo “anticipado” del escenario que se va a tener en las empresas. Pero efectivamente como tu bien dices, “no aprendemos” o no queremos aprender , que es otra forma de verlo. Crecimiento y decrecimiento van queramos o no unidos de la mano, como el bien al mal, lo feo a lo bonito, lo caro a lo barato, lo frío a lo caliente, etc….,
    Quizás ahora además, estemos ante un determinado cambio de escenario al menos en nuestra zona y zonas limítrofes. Hay quienes ya hablan de un gran periodo de tiempo con un “Decrecimiento sostenido” o un Crecimiento nulo sostenido, y no se yo hasta que punto las empresas al menos en este país están preparadas para esto. Aunque siempre está la segunda opción, y que ya muchas empresas la están aplicando, tan simple como salir fuera, irse a otros mercados que efectivamente si crecen, y cuando estos dejen de crecer, vuelta a lo mismo. Incluso muchas Pymes ya sea con alianzas y acuerdos con otras pymes similares están dando el salto al exterior. En fin, como tu dices, esperemos que la memoria no sea tan corta y aprendamos de una vez que ningún ciclo es eterno, ni para bien, ni para mal.
    Un saludo
    Rafael
    @rafalgrol

    • julio 12, 2013 en 9:02 am

      Gracias Rafael, yo no hablaría de decrecimiento sostenido. Más bien de crecimiento mínimo sostenido, pero no creo que se vaya a peor.
      Saludos,
      Miguel Angel

  14. Julio Negrin Olivos
    julio 11, 2013 en 7:14 am

    Excelente planteamiento que se puede resumir en 3 palabras;

    – Proactividad.
    – Correcta estimación del riesgo.
    – Principios.

  1. agosto 8, 2013 en 7:00 am
  2. septiembre 19, 2013 en 7:00 am
  3. diciembre 19, 2013 en 8:02 am
  4. marzo 20, 2014 en 7:00 am

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