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Cualidades que se buscan en un directivo

directivosLa semana pasada entrevistaban en Expansión a Javier Guillén, director de Status, consultora dedicada al fichaje de directivos. En esa entrevista hablaba de cosas que son muy útiles tanto para empresas como para directivos.

Decía que cuando le encargan encontrar un directivo lo primero que hace es ir a visitar la empresa que se lo encarga para ver cómo es. Y citaba una serie de cosas que dicen mucho del tipo de empresa que se trata: la limpieza del vestíbulo, cómo visten los empleados, qué revistas hay en la sala de espera, cómo es el despacho del director,…  El descuido de esos detalles indica la profesionalidad del lugar y cuánto se respeta a los demás.

Esa entrevista daba datos sobre qué es lo que se busca en un directivo. Por descontado, su competencia profesional. Decía que a la larga lo que más cuenta en un directivo son sus valores, sus virtudes y su competencia. Que sea honrado. Trabajador, que no trate de ponerse todas las medallas. Coherente en su vida de familia. Además de todo esto, si tiene experiencia en el sector mejor, pero, decía Javier, esto no es lo más relevante.

Anoto un par de apuntes míos. El directivo que se coloca todas las medallas acaba solo y siendo odiado por su gente. Los logros suelen ser fruto del trabajo coordinado de un equipo de personas. Si tú ante tus jefes te anotas todas las medallas estás usurpando méritos a tu gente, y esto no pasará desapercibido. La otra idea va en la línea de la coherencia en la vida de familia. Si uno no es leal a su familia, si engaña, que no hará en la empresa en la que trabaja. Esta persona no es de fiar.

Hasta el jueves que viene

  1. Roger
    diciembre 5, 2013 en 10:15 am

    Muy buenos puntos, nadie puede subir una gran cima sólo, siempre es mejor ir bien acompañado. El que busca las medallas, quizás alguna vez le sirva pero tarde o temprano lo dejarán de lado en sucesivos proyectos o ascensos…

    • diciembre 5, 2013 en 2:03 pm

      Gracias Roger. Aunque pueda uno anotarse tantos, enseguida la gente aprende cómo es este directivo. Saludos,
      Miguel Angel

  2. Cayetano
    diciembre 5, 2013 en 11:52 am

    Hola Miguel Angel.
    Yo siempre he tenido mucho mejor valorados a los directivos que apostaban por sus equipos por encima de lucirse ante sus superiores. Es decir, a los que miran hacia abajo más que hacia arriba para crecer y, por lo que yo he ido sabiendo de unos y otros, siempre les ha ido mejor en el medio plazo que a los “trepas”. También creo que hay otra cualidad que se valora mucho (al menos yo la valoro) y es el reconocer y aprender de los errores. Hay quien cree que hacerlo es demostrar debilidad ante su equipo pero siempre he creído que se produce justo lo contrario… aunque quizas esto sea tema para otra semana…
    Un abrazo y felices fiestas por si no hablamos de Nuevo

    • diciembre 5, 2013 en 2:04 pm

      Efectivamente Cayetano. Dirigir debe entenderse como un servicio y no como un privilegio. Los que conciben el puesto de dirección como un servicio a su gente acaban creando equipos en los que se trabaja bien. Los usurpadores… acaban solos.
      Gracias y feliz puente y felices fiestas,
      Miguel Angel

  3. Arturo García Alonso
    diciembre 5, 2013 en 12:56 pm

    Hola Miguel Ángel,
    Curiosamente, en los últimos diez días he estado en dos conversaciones respecto a uno de los temas que tocas: el directivo que se pone todas las medallas.
    Vaya mi opinión por delante: estoy en contra de eso. A lo largo de mi experiencia he hecho lo contrario: darle a cada cual los méritos que le corresponden. Además, he notado que no sólo tu equipo te lo agradece, mejora el ambiente y se trabaja mejor. También te lo agradece tus superiores y te respetan más todos. Es una clase de sinceridad que es buena para todos.
    Sin embargo, hay muchos que se apropian del trabajo y las medallas de otros. Los mismos que cuando algo sale mal siempre echa la culpa a alguien de su equipo. Es a estos a quien te refieres. Pues bien, no tengo yo tan claro que esto redunde en su perjuicio, ni tan siquiera a medio y largo plazo. Es un estilo de dirección (por llamarlo de alguna manera) que no creo que termine ineludiblemente en la soledad de ese directivo. Basta, por ejemplo, con que al apropiarse de todos los méritos e ir ganando visibilidad sea el elegido cada pocos años para saltar a un nuevo puesto u otra empresa, en la que repetirá su comportamiento. Su equipo, por el contrario, echará pestes de él y alguno se deprimirá mientras tanto. Otra posibilidad es que se rodee de gente con pocas aspiraciones (competente, pero con pocas aspiraciones): el trabajo saldrá bien, y él será el único a felicitar.
    Resumiendo: ni es mi estilo ni lo recomiendo, pero reconozco que en muchas ocasiones a ese tipo de personas les va bien.
    Un saludo,

    • diciembre 5, 2013 en 2:08 pm

      Gracias Arturo. Muy interesante lo que dices. Efectivamente el que se coloca medallas que corresponden a sus subordinados, aveces les va bien. Quizá muchas veces les va bien y consiguen estar muy bien considerados por sus jefes. Pero ¿Compensa esto, y además ser odiado por tu gente? ¿Compensa esto y ser así? al que le compense que lo haga. A mi igual que a tí, no me compensa. Pero efectivamente yo estoy pensando en algunas personas que les va muy bien anotándose tantos que corresponden a otros. Pero estas personas no tienen amigos.
      Gracias y saludos,
      Miguel Angel

  4. diciembre 5, 2013 en 12:57 pm

    Reblogged this on Oswald van Nieuwenhove.

  5. jairocayon
    diciembre 5, 2013 en 1:52 pm

    Muy interesante, y también me parece muy interesante que la concepción de esta forma de actuar se divulgó y se permite para alentar a las nuevas generaciones a actuar así.

    Llegará un día que los altos directivos identifiquen rápidamente a los que se cuelgan medallas en solitario, porque la mayoría de trabajos son en equipo, y si tienen inculcado que esa forma de actuar es mala tomarán cartas en el asunto adjudicado a quien tengan realmente que felicitar.

    • diciembre 5, 2013 en 2:09 pm

      Gracias Jairo, habrá quien aprenda y habrá quien no. Allá cada uno con lo que hace. Saludos y gracias por participar en el blog.
      Miguel Angel

  6. José Bastida
    diciembre 5, 2013 en 5:24 pm

    Miguel Angel, estando totalmente de acuerdo en que los valores, virtudes y competencia son básicos, tanto en la vida empresarial como familiar, detecto por mi experiencia una devaluación constante de los mismos. Las prioridades del accionista,prevalecen con fuerza sobre los estilos, valores y formas de dirección. El resultado del trimestre lo justifica todo y hasta los teóricos sin experiencia en ninguna batalla real en el mundo de la transacción de bienes y servicios, se permite la osadia de opinar y juzgar sobre cualquier tipo de organización cuando los resultados flojean. Los poco duchos en la praxis, aplican el denominado efecto sintomático. Si no se marcan goles ( si no se vende ), la culpa es del delantero centro, se juege hoy dia con falso o verdadero delantero centro ( como el CF Barcelona ). Lo fácil es cambiar de delantero centro, a pesar de que necesita que el extremo le centre pelotas bien dirigidas y el centro de campo distribuya el juego acertadamente y la defensa despeje las pelotas de forma ordenada hacia el centro del campo, una vez las reciba adecuadamente de su portero ( trabajo en equipo !! ). Es decir, además de cuestionar si el DG y el Dtor Comercial gastan mucho o poco en comidas de negocios, debería cuestionarse si el portfolio es el adecuado, si los jefes de proyectos son rigurosos, si el partner escogido es el requerido por el cliente y si el modelo de financiación aplicado afecta mucho o poco al opex disponible en su target……… Arreglar el sintoma requiere mirar y actuar en muchas direcciones y para ello se require conocimientos y cierta experiencia ( si bien está devaluada ) y haber pisado el terrero real y no solo haber realizado entrenamientos diarios en el campo de prácticas o en el gimnasio.

    • diciembre 8, 2013 en 6:35 pm

      Muchas gracia sJosé. Efectivamente muchas veces se atajan los síntomas sin ir a las causas reales. Culpando al director general o al delantero centro. Dirigir es muchas cosas, pero es básico para dirigir bien conocer la realidad.
      Gracias y saludos,
      Miguel Angel

  7. diciembre 5, 2013 en 6:25 pm

    Miguel Ángel, todos estamos de acuerdo con lo que indicas: valores, virtudes, competencia, talento, honradez, trabajador, estabilidad emocional, coherencia, visión… Entiendo que cuando indicas lo de que no se quiera poner todas las medallas es que no tiene todos los valores necesarios. Cuando eso ocurre lo que le falta, en mi opinión, es respeto. Cuando eso pasa se nota con cierta rapidez. Quisiera añadir ese valor de manera importante. El respeto hacia los demás (y hacia uno mismo) implica saber valorar lo que hay de bueno en los demás y aquello que se puede mejorar. Nota la diferencia entre Respeto y Evaluador. El evaluador no es proactivo el que respeta sí. Cuando en una compañía hay respeto o evaluación continua también se nota. Felicidades por la síntesis.

    • diciembre 8, 2013 en 6:36 pm

      Joan Carles, tú también has hecho una síntesis muy buena de la causa del robo de medallas y méritos: la falta de respeto.
      gracias y saludos,
      Miguel angel

  8. Anónimo
    diciembre 5, 2013 en 6:59 pm

    Que transmita CONFIANZA, que te puedas fiar de él, que tenga palabra, que cumpla lo que diga y que cuando no puede cumplir dé explicaciones, nada más…y nada menos…..

    • diciembre 8, 2013 en 6:37 pm

      Muchas gracias Anónimo. Por cierto ¿quien eres?
      Saludos y bienvenido,
      Miguel Angel

  9. Caba Robletto
    diciembre 5, 2013 en 7:26 pm

    Comienzo este comentario con el concepto “Empatia” y la termino con el concepto “humildad”.

    Entre este puente de palabra, un servidor define al Directivo, con la cualidad de disfrutar en su trabajo y a la vez hacer participe a los demás en una formación noble y sincera.

    Resumiendo: Empatia, Disfrute, formación (aprendizaje) Nobleza (amor), Sinceridad y Humildad.

    Gracias por la atención, buen fin de semana, largo, Ramón. .

    • diciembre 8, 2013 en 6:38 pm

      Muchas gracias Ramón por tu comentario. Lo malo es que ya se acaba el largo fin de semana. Saludos,
      Miguel Angel

  10. Marc Siles
    diciembre 8, 2013 en 3:30 pm

    Comentarios super interesantes y muy relevantes. Mi opinión es que al final del día lo que juzga el buen hacer es el alineamiento de los valores éticos y morales personales del directivo con los de la empresa. A veces, por desgracia, esto sucede no con las mejores intenciones (seguro que a muchos de nosotros nos vienen bastantes nombres que podríamos mencionar).

    Me siento identificado con mucho de lo dicho, especialmente en dar las medallas a los otros. También hay gente la cual no le importa estar sola y ser odiada con el fin de conseguir lo que quieren. Algo así como en los reality shows de algunas cadenas 😉

    Saludos esquimales,
    Marc

    • diciembre 8, 2013 en 6:40 pm

      Gracias Marc, efectivamente, hay un perfil de directivo que no le importa que no se le aprecie, con tal de conseguir todos sus objetivos. Allá él. Yo no quiero ser así.
      Gracias y saludos,
      Miguel Angel

  11. Anónimo
    diciembre 8, 2013 en 10:42 pm

    Totalmente de acuerdo con los valores que indicas de un directivo: trabajador, honrado, que no trate de ponerse todas las medallas, que concilie la vida familiar y profesional. Pero ¿por qué existen, y creo que con la crisis por qué se multiplican los que no tienen estos valores? ¿por qué se premia jornada interminables, correos de fines de semana, aparentar una imagen o méritos que no se tienen?

    • diciembre 9, 2013 en 6:40 pm

      Anónimo, porque esto que estamos proponiendo es muy fácil escribirlo pero muy difícil vivirlo. Por cierto, ¿Quien eres?
      saludos,
      Miguel Angel

  12. diciembre 9, 2013 en 10:12 am

    Hola Miguel,
    la verdad es que es muy diferente la “vida recomendada” de las Escuelas de Negocio con la “vida real” que se desarrolla en las empresas.
    Yo siempre trabajo “para no ser necesario”, me explico, mi dedicación es exclusiva para mi equipo, transfiero conocimientos, doy indicaciones, ayudo a planificar y dirijo las tareas, me responsabilizo de los resultados (cualquiera) y doy los méritos a mi equipo. La experiencia me ha demostrado que el resultado es (por parte de la empresa) la siguiente “todo va genial, no nos hace falta esta persona, nos ahorramos un pellizco en la cuenta de resultados si prescindimos de él, total ya ves que no lo necesitamos” y allí voy yo con mis trastos a buscar otro reto.
    Por eso he preferido dedicarme a realizar tareas “ejecutivas”, me comprometo solo hasta que se obtienen los resultados, y me quedo solo si me lo piden, pero eso no sucede casi nunca porque en mi Plan de Trabajo existe la tarea de formar una persona que pueda realizar mis funciones.
    Algunos podrán considerar absurdo este hecho, pero para mi es fundamental, mi preocupación siempre ha sido y es, formar a alguien que siga mis pasos. Por eso para mi, una de las mayores cualidades de un Directivo, es que sepa formar, comunicar y liderar, el resto, si se tienen esas cualidades, no falla nunca.
    Un fuerte abrazo y felicidades por tu blog, si me lo permites añadiré el link en el mío.
    Pablo Valente

    • diciembre 9, 2013 en 6:43 pm

      Efectivamente, el formar a otros debe ser una de las prioridades. Pero si esto sirve para que una vez formado el formador sobre, algo funciona mal. Muy mal. y allá las empresas que no valoran a estas actitudes.
      gracias por compartir tu visión
      saludos,
      Miguel Angel

  13. Anónimo
    diciembre 9, 2013 en 4:51 pm

    Excelentes consideraciones al hilo de los comentarios. Formador, comunicador y “mediador”. De todas formas, por mi experiencia, el directivo que se pone medallas, laemntablemente es de recorrido medio y debería ser de recorrido corto, pero convivimos en una estructura cultural del “yo” y no del “nosotros”.
    Enhorabuena por esta magnífica aportación.

    • diciembre 9, 2013 en 6:45 pm

      gracias Anónimo. Estas actitudes son las que diferencian al buen directivo de aquel qu como dices tiene poco recorrido. Por cierto, ¿Quien eres?
      Saludos y gracias por participar en el blog,
      Miguel Angel

      • Anónimo
        diciembre 10, 2013 en 6:43 pm

        “Cuando pierdo aprieto, cuando recupero, juego rápido”

        Párate, piensa y analiza; compártelo con tu compañero más próximo y continua en movimiento constante”..así defino la competición diaria en equipo..

        Roberto Bueno Álvarez, “descubriendo” tu blog en LInkedIn.
        Enhorabuena.

  14. Raul
    diciembre 9, 2013 en 8:06 pm

    Mi actual jefa la veo como un buen ejemplo a seguir en un mando intermedio:

    Prima el trabajo del equipo. Los logros y los fallos son del equipo.
    Siempre escucha y valora tu trabajo.
    Parece más un compañero que tu superior (de hecho se sienta frente a mi y no tengo esa presión de tener al jefe delante.
    Da la cara por tí, si hace falta.
    Se “mancha las manos” como cualquier otro.

    Los resultados es que el no hay mal ambiente en el Dpto. y el trabajo no solo sale sino que se optimizan los procesos y todo el mundo está implicado aportando lo que mejor se le da para hacer el “todo”.

    • diciembre 11, 2013 en 9:08 am

      Enhorabuena Raul por dar un tinte positivo. Afortunadamente hay muchos directivos como tu jefa, pero que pasan desapercibidos. Se les valora cuando faltan. Y es la ausencia de las cualidaddes que indicas las que crean malestar.
      Gracias de nuevo y saludos,
      Miguel Angel

  15. María Pilar
    diciembre 15, 2013 en 1:22 pm

    Somos lo que hemos vivido y experimentado, no tengo el conocimiento profundo de todos los comentaristas ya que no soy ejecutiva-directiva. Sí he trabajado con algunos y he llegado a algunas conclusiones. Estoy de acuerdo con la importancia de la profesionalidad, buena imagen de la empresa y la necesaria motivación de los empleados para conseguir los resultados planificados e incluso mejorarlos. Si todo ello no procede de unas condiciones de partida básicas y óptimas por parte de la dirección poco podemos hacer aunque pongamos todo de nuestra parte. Si el directivo-gerente-ejecutivo no ve o no quiere ver la realidad, si sus objetivos son castillos en el aire y si considera que la aportación real y con voluntad de quien le ayuda sinceramente a ver es la ilusoria, se convierte en una tarea titánica la contribución a que el directivo desarrolle sus cualidades.

    • diciembre 15, 2013 en 6:14 pm

      Efectivamente María Pilar. La iniciativa la marcan los altos directivos. Si estos no actúan con profesionalidad, poco pueden hacer los mandos intermedios. Están bajo su bota.
      Gracias por participar y saludos,
      Miguel Angel

  16. Juan
    diciembre 15, 2013 en 10:09 pm

    Tres reflexiones:
    .- El directivo está para servir a su equipo, no para aprovecharse de él. Los éxitos son del equipo, los errores debemos asumirlos los directivos.
    .- El apoyo del directivo debe ser incondicional a su equipo cuando las situaciones se elevan a instancias superiores, y aclarar y compartir la lecciones aprendidas dentro del equipo.
    .- Lo anterior no está exime de tener un alto nivel de exigencia y de ser inflexible en aspectos como la lealtad, el respeto, y la profesionalidad.

    Mi experiencia es que los equipos suman más que los individualidades, por lo que es vital la lealtad al equipo, reconociendo méritos, y potenciando carreras.

    Muy interesante la idea de la coherencia de la vida en familia.

    Un saludo,
    Juan.

    • diciembre 20, 2013 en 10:44 am

      Muchas gracais Juan por tus reflexiones que nos van a ser muy útiles a los que pretendemos mejorar como profesionales y como personas.
      Un abrazo y feliz navidad,
      Miguel Angel

  17. Moritz
    diciembre 28, 2013 en 2:37 pm

    Hola Miguel Angel,
    muy interesante y útil reflexión, gracias. La humildad es una gran virtud en directivos y personas. En la mayoría de los casos el éxito viene por un buen trabajo en equipo y es sano reconocerlo.
    En los procesos de selección habitualmente es sólo la empresa la que asume el papel de escoger al trabajador. Abogo por que sean los trabajadores los primeros en escoger a la empresa y a sus directivos, y aquí es donde juegan un papel relevante los valores.
    Un abrazo,
    Moritz

  18. diciembre 31, 2013 en 4:32 pm

    La misión que tenemos como directivos es maximizar los resultados sacando el máximo rendimiento de los recursos de que disponemos. El trabajo en equipo, el reconocimiento en conjunto de nuestros éxitos y el análisis de nuestros fracasos nos permiten catapultar los esfuerzos para alcanzar nuevos éxitos. A diferencia de lo que la mayoría de personas opinan o reconocen, los errores hacen la experiencia, quien diga que nunca ha errado o se ha equivocado miente o simplemente es un inconsciente, así pues no puede ser un buen directivo. Un nińo para aprender a caminar, gatea, se levanta, cae, se levanta, vuelve a caer y finalmente aprende a correr. Los errores en su justa medida son necesarios puesto que son la base de toda experiencia y si además el directivo tiene empatía con quien le rodea y su equipo, más compromiso con la organización y los valores sociales, como las competencia profesionales desarrolladas a lo largo de su carrera son como el valor, es decir se le suponen, estamos ante el directivo 10, perfecto en su sector y un verdadero diamante que en breve destellara si se posiciona en un proyecto de un nuevo sector, siempre que sea un Directivo de una posición transversal como la de un Directo Financiero, Director de Personal, Director …

    ¡Feliz año nuevo!

    • enero 6, 2014 en 1:26 pm

      Muchas gracias Enric por tu comentario. Sol oañadir que se aprende de los errores, pero este no es el único método de aprendizaje. También se puede razonar y evitar errores.
      Gracias y Feliz año nuevo.
      Miguel Angel

  19. julio 7, 2014 en 3:55 pm

    Agradable ver como los valores y el equilibrio emocional de un directivo ganan importancia en la funcion directiva, totalmente de acuerdo en que un buen directivo trabaja en equipo y trata al maximo de lograr objetivos impulsando a su personal a ser creativos y desarrollar sus talentos. Lamentablemente en mi Pais no es esa la premisa, se vende mucho la imagen personal y desde luego las batallas son feroces por la supervivencia en una eterna crisis que estamos viviendo, asi que podriamos dar clases en el mundo entero de lo que no se debe hacer, venezuela esta viviendo una experiencia donde sobrevive el mas apto por ser ineficiente y egocentrista. La humildad inteligente para reconocer errores es considerada una gran debilidad y no una herramienta de vida para ir enderezando caminos para lograr objetivos, claro que aplicar estas herramientas a la larga siempre dan frutos a pesar de los prejuicios de muchos, pero ser oportunos en valorar a un buen directivo equilibrado hace ganar eficiencia en cualquier organizacion hoy en dia.

    • julio 8, 2014 en 8:34 am

      Gracias Milagros por tu comentario. De todas maneras, a pesar de lo que dices, mejor es vivir una humildad inteligente aunque esto tenga su coste que ser un odiado directivo prepotente .Ánimo, que hay esperanza,
      Saludos,
      Miguel Angel

  1. abril 28, 2014 en 9:41 am

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