Salud mental

sufrirHay personas que les ha tocado la mala suerte de tener un jefe (o jefa) inaguantable, que no tiene ningún respeto por su gente y que se creen que su condición de jefe les dota del don de la infalibilidad. ¿Qué hacer cuando uno tiene un jefe así? Primero tener en cuenta que no hay mal que cien años dure. Posiblemente ese jefe cambie de puesto algún día o quizá seamos nosotros los que cambiemos.

Segundo relativizar la situación. No importa cuán grave o superficial sea la dificultad que tengamos con nuestro jefe, siempre pensamos que nuestra situación es inaguantable. Todavía podía ser peor, y hay mucha gente que puede estar pasando situaciones mucho más complejas.

Pero el principal consejo en una situación como esta es no perder la dignidad. No generar animadversión hacia esa persona, sino más bien compasión. El problema lo tiene él, el jefe. Uno solo sufre las consecuencias de ese problema que tiene esa persona. Generar odio hacia el jefe es un veneno que no mata al jefe sino que va destrozando poco a poco al que genera ese odio.

Un jefe así no puede ser muy inteligente. Si lo fuera no actuaría de esa forma tan despótica. A las personas poco inteligentes siempre se les puede ganar la partida, aunque haya que sufrir un poco. Pero lo importante es eso, no perder la dignidad, intentar que a uno no le afecte esa actitud del jefe. Aprovechar los montones de buenas circunstancias que siempre hay en un lugar de trabajo, y no almacenar rencor y odio. Eso solo haría ganar la partida a ese jefe, al que le estaríamos dejando invadir y controlar nuestra vida.

Aprovecho para anunciar un curso de 3 dias en abril en el IESE sobre toma de decisiones, por si a alguno le pudiera interesar. El lunes pasado publicamos el Indice IESE de incertidumbre Económica correspondiente al mes de enero. La incertidumbre sigue bajando. Hasta la semana que viene y seguir difundiendo el blog. Gracias.

  1. febrero 7, 2013 en 10:09 am

    Es verdad que cuando tenemos un jefe malo el problema es del jefe. Pero quien sufre las consecuencias son sus colaboradores. Generar odio no sirve de nada porque los principales perjudicados somos nosotros mismos y no solucionamos nada.
    La cuestión está en cómo hacer ver al jefe de su “error” y hacerle ver que resultados podría obtener de cambiar su actitud o su enfoque.

    Saludos

    • febrero 7, 2013 en 4:48 pm

      Josep, eso es muy difícil. Si el jefe fuera capaz de ver su error, no sería como es. Precisamente ser como es lo incapacita para darse cuenta de su situación.
      Muchas gracias,
      Miguel Angel

      • josepserracots
        febrero 8, 2013 en 5:42 pm

        Es difícil pero no imposible, raramente uno mismo se da cuenta de sus errores o de su comportamiento si no tiene un buen feedback. Hace falta saber si es una persona que pueda admitir la opinión de otros sobre su actuación.
        A mi por ejemplo me encantaría que me dieran su opinión sobre mi trabajo, esto me ayudaría a mejorar.

        Saludos

  2. Xavier BA
    febrero 7, 2013 en 11:31 am

    Situación muy penosa -nos ha pasado a muchos!- que comentas aquí Miguel Angel pero estoy de acuerdo con la actitud que adoptar. Añadiría que hay que seguir con sus principios de respeto y ética e intentar coger lo de bueno que tiene esta persona aunque sea posiblemente muy poco (porque cada uno sí tiene algo de bueno). Igual creo que se puede aprender un montón de estas personas, sobre lo que hacer y lo que no hacer, entonces aprovechar estas situaciones también porque así es la vida – no siempre trabajaremos con amigos o personas con las cuales nos llevamos bien.
    Buscar que reconozcan sus errores o puntos débiles es una quimera (pensar que nosotros mismos nos cuesta ya mucho!) pero ya podemos influir a estas personas por nuestro comportamiento. Liderar por ejemplo no es cosa de los directivos sólo.

    • febrero 7, 2013 en 4:50 pm

      Efectivamente Xavier. Ya se lo digo aJ osep en el comentario anterior. Es una quimera. Y lo que tú dices me lo decía mi madre hace muchos años. Aprender de los incompetentes lo que no hay que hacer.
      Muchas gracias,
      Miguel Angel

  3. Morissa
    febrero 7, 2013 en 11:38 am

    Comparto todos los argumentos presentados en tu post de hoy. Si durante un periodo tenemos un jefe al que no admiramos ni que nos sirve como ejemplo de vida, no hay que sufrirlo mas que lo necesario. Generar pensamientos negativos y cambiar nuestro comportamiento profesional solo implicara efectos negativos en nosotros mismos y nuestra productividad.
    Hay que discernir el porque y el como y adoptar las decisiones oportunas, y poner en marcha los instrumentos adecuados para que esta actitud de nuestro jefe no nos contamine demasiado.
    En mis experiencias profesionales, en las ocasiones que he sufrido de jefes no brillantes, han acabado pagando su ineficiencia.
    Muchas gracias por su post.
    Morissa.

    • febrero 7, 2013 en 4:54 pm

      Gracias Morissa, totalmente de acuerdo con lo que dices. Acaban pagando su ineficiencia, y acaban solos. La gente les rehuye.
      Saludos,
      Miguel Angel

  4. Anónimo
    febrero 7, 2013 en 12:55 pm

    Y en el caso que el jefe aparte de ser inaguantable, sea una persona con una inteligencia muy reducida (para no decir casi nula), sin capacidad de dirección ni de toma de decisiones, que se crea a sus propias mentiras y por supuesto no escucha absolutamente nada. Y si añadimos que este jefe actualmente tiene en su control mas del 51% de las acciones de la empresa… Estoy de acuerdo que mucho no va a durar, el problema es que no durara mucho porque ha hundido la empresa en los 2 años que lleva en esta y acabaremos en la cola del paro y esto genera mucho odio. Es muy triste vivir esta situación y es como un cáncer que te va pudriendo por dentro. Trabajo en una empresa que nos esta pasando esto y no hay nada que hacer.

    • febrero 7, 2013 en 4:56 pm

      Pues anónimo no te pudras por dentro y haz caso a lo que pongo en el mensaje. Y sigue buscándo otro lugar de trabajo.
      Saludos,
      Miguel Angel

  5. Iñaki Pérez
    febrero 7, 2013 en 1:56 pm

    Durante un etapa profesional que duró 3 años, lo que me salvó fue precisamente no perder nunca de vista mi dignidad como persona. A pesar de sufrir las más variopintas humillaciones cercanas a la esclavitud moderna, lo que me mantuvo a flote hasta que encontré la puerta de salida /cambio de trabajo), fue siempre pensar que, fuera de ese ámbito, yo era el “Sr. Pérez”. Animo a aquellas personas que puedan estar en situaciones laborales extremas, a que nunca pierdan ese horizonte. Gracias, Miguel Angel, por esta consideración de hoy.

    • Anónimo
      febrero 7, 2013 en 3:16 pm

      Enhorabuena por salir de esa turbulenta etapa, y no dejar que se siga aprovechando de personas que valen. Un saludo

    • febrero 7, 2013 en 4:57 pm

      Ya me contaste Iñaki la situación. La recuerdo perfectamente.
      Saludos,
      Miguel Angel

  6. Anónimo
    febrero 7, 2013 en 3:33 pm

    Buenas tardes a todas, Miguel Ángel nos traes esta semana un tema muy caliente. Me explico, son muchos los que están sometidos a estos angustiosos jefes. Casi todos, hoy en día, hemos sufrido de ello.

    Como bien dices, es muy importante no perder la dignidad. Creo que muchas veces cuando el superior nos grita, o no hace falte que grite, da órdenes con mucha frescura y falta de respeto, nos hace muy pequeños y sin valor. Creemos que no vamos a encontrar trabajo o incluso los justificamos porque pensamos que son seres súper inteligentes, y se lo pueden permitir.

    Otra veces decimos, claro como en su aspecto personal es tan débil aquí necesita imponerse más, otra vez justificando.

    En definitiva, nadie tiene el suficiente poder como para hacer sentir insignificante a otra persona. Se puede dirigir de muchas formas y con mucha profesionalidad. En un equipo de trabajo salen sobrando los gritos y demás. Tenemos que querernos más para empezar a dar más. Si ves a alguien que no se da cuenta de la situación a la que esta sometido por estrés y falta de respeto por su superior, hazlo reaccionar!!

    Un saludo, y como siempre, muchas gracias por dejarnos participar,

    Pilar

    • febrero 7, 2013 en 4:58 pm

      Muchas gracias Pilar. Siempre con acertados comentarios.
      Saludos,
      Miguel Angel

  7. Sara Kasmo
    febrero 7, 2013 en 4:30 pm

    Interesante post. Aunque es discriminatorio. ¿Por qué se habla de jefes y no de jefas? ¿dónde están las tan cacareadas normas de discriminación positiva aquí? ¿Y las activistas que postulan por la igualdad en el idioma?

    (Lo siento, he sufrido todo lo que se describe en manos de mujeres que, además de jefas tóxicas, ejercían de feministas.)

    • febrero 7, 2013 en 5:00 pm

      Sara mira la segunda linea del mensaje. Yo no soy partidario ni de la discriminación positiva ni de la negativa. Ánimo Sara,
      Miguel Angel

  8. febrero 7, 2013 en 6:15 pm

    No voy a defender a los jefes tóxicos. Los hay y es difícil gestionarlos. Pero también identificarlos.

    Sin embargo quiero que también reflexionéis si vosotros (o yo) sois (somos) los subordinados óptimos para ser gestionados por él y, sobre todo, para el cargo que ocupáis aunque sea dependiente. Estoy cansado de oír críticas a jefes realmente espectaculares simplemente por envidia e impotencia, vertidos por subordinados realmente mediocres.

    No es vuestro caso pero está muy extendido criticar a un jefe sin ni tan siquiera saber enfrentarse a él, proponer ideas buenas (realmente buenas), entablar una relación realmente profesional y afrontar los problemas desde la subordinación.

    Básicamente hay tanto jefe malo como pelota criticón. La asertividad es un grado necesario para mandar y para obeceder. Y la empatía es básica para ponerse en la piel del jefe y entender por qué hace lo que hace, si es que realmente lo que hace es tóxico.

    • febrero 8, 2013 en 11:57 am

      Totalmente de acuerdo Alex, y gracias por dar este nuevo punto de vista.
      Saludos,
      Miguel Angel

  9. alejandra
    febrero 7, 2013 en 6:39 pm

    Yo debo ser una de las pocas personas q tengo suerte de tener un jefe estupendo, pero tengo unas compañeras trepas,trepas. Os animo a todos a seguir luchando

    • febrero 8, 2013 en 11:58 am

      Enhorabuena Alejandra. Yo afortunadamente me siento en la misma situación que tú, pero he visto a mucha gente sufrir.
      Saludos,
      Miguel Angel

  10. Jesus
    febrero 7, 2013 en 9:24 pm

    En mi opinión si tienes un jefe así no sirve de nada intentar razonar con él/ella. Lo mejor que puedes hacer es largarte. Aprovecho para decir que en España tenemos demasiado miedo a los cambios, somos escesivamente ´´segurones´´ en mi opinión al menos. No estoy hablando de abandonar a la primera dificultad, pero no hay que tener miedo: si tu trabajo no te gusta, déjalo – y que salga el sol por Antequera. Es el mejor consejo que oí en una ocasión. Saludos a todos/as.

    • febrero 8, 2013 en 11:59 am

      Estoy de acuerdo que es difícil cambiar a un jefe así, pero largarte sin más…Una cosa es que haya oportunidades fuera y otra retirsrse ante la primera dificultad.
      Saludos y gracias Jesús,
      Miguel Angel

  11. Sol Bueno
    febrero 8, 2013 en 12:50 pm

    Estoy totalmente de acuerdo contigo, el problema lo tiene él, pero cómo nos afecta es responsabilidad nuestra. Una buena técnica de Coaching a aplicar en este tipo de situaciones es la de cambiar nuestra actitud si queremos que nuestro entorno cambie.

  12. albert aniceto martínez
    febrero 9, 2013 en 10:55 pm

    Simplemente comentaros que la incompetencia en el ámbito laboral, es un mal que perdurará muchos años, ¿Quién tiene la clave para erradicarla?

    • febrero 11, 2013 en 9:22 am

      Pues no lo sé Albert, pero es urgente que la finalidad de la empresa deje de ser maximizar beneficios y pase a ser ofrecer un producto o servicio que satisfaga una necesidad real.
      Gracias,
      Miguel Angel

  13. Manuel Velasco
    febrero 10, 2013 en 8:34 pm

    Buenas tardes,

    Sigo su interesante blog por recomendación de dos amigas, Cristina y Elena.

    Desde mi experiencia, yo destacaría – tanto en el ámbito de la relación jefe/empleado como en cualquier otro- la necesidad de que la comunicación fluya en debidas condiciones. Y no podrá ser así si no hacemos un análisis correcto del contenido de los mensajes que “emitimos/recibimos”; los cuales, además, en ocasiones incluso pueden abarcar cuestiones desconocidas. Esto me parece que tiene mucho que ver con el que usted denomina, Prof. Ariño,- y estoy totalmente de acuerdo con ello- “el mayor error en la toma de decisiones”: desconocer la realidad. Y me cuestiono que si son muchos quienes piensan que la conozco y resulta que no es así, es que algo debo haber hecho yo mal.

    En fin, todo ello puede dar lugar a conclusiones tan precipitadas como erróneas. Y, lamentablemente, siempre habrá quien intentará manipular para sacar partido de ello. Por eso, ante esos conflictos, me parece que frente a un “mira qué ha hecho”, “mira qué ha dicho”, incluso “mira qué piensa(¿¿??)”…, pues mejor responder “pues yo no juzgaría” o, llegado el caso, “pues yo diría/creo/sé/pongo la mano en el fuego… a que no”. O sea, la cuestión clave: la confianza. También la prudencia.

    Con mis mejores deseos. Saludos,

    Manuel Velasco

    • febrero 11, 2013 en 9:25 am

      Veo Manuel que has leido con atención el blog. Como bien apuntas, el chismorreo es un modo de desvirtuar la realidad, que es el mayor error que se comete.
      Cristina y Elena son lectoras asiduas del blog. Salúdalas de mi parte.
      Gracias por participar en el blog
      Miguel Angel

  14. febrero 11, 2013 en 8:39 pm

    Hola Miguel Ángel, este creo que es de todos los posts que llevo leídos el que más trabajo me cuesta asimilar… me acuerdo de la matriz de Ariño (cuando haces algo mal que funciona bien y entonces mal-aprendes)… y creo que hay mucha gente que ha mal-aprendido y se ha deshumanizado hasta un punto de difícil retorno.

    Si a lo anterior añadimos que la sociedad premia constantemente comportamientos corruptos, cortoplacistas y agresivos… veo muy complicada la solución.

    En cualquier caso, como siempre un placer… y un abrazo muy fuerte!!

    • Raul
      febrero 12, 2013 en 10:37 am

      Ese es otro problema, que al no ver el fruto del esfuerzo, viendo que se premia lo que tu dices, se acaba perdiendo el interés por mejorar.

    • febrero 12, 2013 en 8:00 pm

      Gracias Luis y Raul por vuestro comentario. Me alegro que te acuerdes de lo que hablamos en clase Luis,
      Saludos,
      Miguel Angel

  15. Juanma
    febrero 18, 2013 en 12:21 pm

    ¡Qué razón tienes Cristina! Tú y yo sabemos muy bien lo que puede acarrear tener un jefe así.

  16. Carles Pujol
    febrero 18, 2013 en 5:15 pm

    Gracias Miguel Angel por este nuevo tema. Creo además que como en el contexto actual existe mucha dificultad para cambiar, hay personas que están aprovechando la situación para, no sólo ser inaguantables, sino además para serlo sin complejos, a sabiendas que sus colaboradores tendrán que tragar.

    La de veces que se oye aquello, de y aún gracias que tienes trabajo.

    También creo, que en el contexto actual algunos jefes se han dejado, como si el valor por las personas ya no importara.

    Como decía Cossimo Chiesa el otro día, la de sapos que se van a tener que comer determinadas empresas cuando la crisis se acabe.

    • febrero 18, 2013 en 5:18 pm

      Gracias Carles, para este próximo jueves tengo preparado un post que toca bastante lo que estás comentando.
      Saludos,
      Miguel Angel

  17. Javier Rospigliosi
    mayo 26, 2013 en 6:31 pm

    Algo que nos pasa, frecuentemente, es que confundimos la solidaridad laboral (y no sólo ésta) con el sentimiento de solidaridad. Son dos cosas muy distintas.
    Daludos y buen viaje,

  18. manuel lacarte
    octubre 21, 2013 en 8:58 am

    Como siempre traes un post con un asunto de gran relevancia, Miguel Angel. El comportamiento del Jefe en el trato con sus “empleados” es una cuestión absolutamente vital en todos los sentidos, para las personas y, en definitiva , para la organización y su buen o mal fin.
    No he conocido nada más frustrante para un trabajador comprometido, a cualquier nivel en una organización, que el tener que soportar un jefe inepto, con un comportamiento como el que describes, o también incluso que tener que asistir a la promoción de personas cuyos méritos son manifiestamente irrelevantes e incluso contrarios al bien de la empresa.
    Tus recomendaciones son sabias, pero los seres humanos dificilmente encuentran esa templanza y lo que suele ocurrir, aparte de los peligrosos procesos de frustración personales, es que estos hechos son considerados siempre como una injusticia terrible y se culpa invariablemente a la alta dirección por permitir que esto ocurra.
    Yo únicamente añadiría la reflexión de que será bueno que nos hagamos el examen a nosotros mismos. Está bien que cada cual pensemos en experiencias vividas en la parte “sufridora”, pero revisemos también nuestras actuaciones en la otra parte y aprendamos de todo ello.
    Saludos a todos

    • noviembre 3, 2013 en 7:46 pm

      Manuel, no puedo estar másde acuerdo contigo en lo último de dices. Tenemos que hacer examen y ver si no somos nosotros mismos los que incurrimos en esos errores. Por que si es así, está en nuestra mano cambiar y dejar de hacer sufris a las personas.
      Muy oportuno todo tu comentario. Gracias y saludos,
      Miguel Angel

  19. javier nadal
    marzo 15, 2016 en 9:16 pm

    Verdad. Y lo peor es que se creen que tienen autoridad cuando simplemente les han dado el mando. No es lo mismo.
    El jefe que tienes es motivo de cambio de trabajo.

  1. junio 27, 2013 en 7:02 am
  2. marzo 16, 2016 en 10:45 am

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