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Dirigir es dirigir personas

personasCualquier mecánico de coches debe conocer bien cómo es un coche. Todo cirujano debe saber cómo es el cuerpo humano. Cualquier directivo, si quiere desempeñar bien su trabajo, debe saber bien qué es una persona, pues dirigir es dirigir personas. Las cosas no se dirigen, se gestionan o se administran.

Y a mí me parece que hay directivos que, a juzgar por cómo actúan, no saben qué son las personas. Dan órdenes pensando que sus subordinados son meros ejecutores que lo mejor que pueden hacer es cumplir lo que se les manda sin pensar más ni tener iniciativas. Son ellos los que han pensado y saben lo que se debe hacer.

Este tipo de directivos no cuentan con que las personas son libres, y pueden poner interés en hacer lo que se les manda o simplemente ejecutar las órdenes como autómatas. Un directivo, si tiene suficiente poder, puede conseguir que un subordinado haga lo que él mande. Basta con amenazar con despedirlo u ofrecer unos incentivos suficientemente potentes para que su subordinado acabe obedeciendo. Lo que nunca conseguirá este directivo por mucho poder que tenga es que su subordinado quiera hacer lo que se le manda. Independientemente de que lo tenga que hacer, qerrá hacerlo sólo si este subordinado quiere.

Por eso cuando un directivo consigue que su gente no solo haga lo que se le manda sino que además quiera hacerlo, este directivo conseguirá lo que quiera de su gente. Ah! pero para esto hay que tratarlo como persona, hay que saber que sus subordinados son personas libres y tratarlos como tales. Y actuar así requiere una gran dosis de sabiduría directiva.

Os recuerdo que el jueves 4 de diciembre tenemos reunión presencial de los lectores del blog en el IESE en Barcelona. Los que queráis asistir y todavía no os hayáis inscrito podéis enviar un email a esta dirección electrónica. Esta reunión será para conocernos, pero también podremos tratar el tema “Fallos más comunes en la empresa y cómo evitarlos” o cualquier otra cosa que querais. Posteriormente haremos una reunión similar en Madrid.

  1. Jose Pelaez. HyH.
    octubre 30, 2014 en 10:24 am

    Muy cierto Miguel Ángel. Después de trabajar ya 15 años en RRHH te puedo confirmar que algo tan básico como la humanidad escasea entre los Directores. Incluso entre los de Recursos Humanos donde ser humano debería ser un requisito imprescindible como ser comercial para el de Ventas o técnico para el de Operaciones.
    La humanidad y por tanto la sensibilidad esta mal vista en esta profesión, es cosa de “blandos” o “flojos”.

    • noviembre 2, 2014 en 12:16 pm

      Pues es un error José que esté mal vista. Después no nos podemos quejar de la crisis que hemos tenido durante 5 años.
      Gracias por participar.
      Miguel Angel

  2. octubre 30, 2014 en 10:41 am

    La empatia es una de las cualidades que mejor ayuda a dirigir correctamente a las personas.
    Un saludo.

  3. Caba Robletto
    octubre 30, 2014 en 11:24 am

    Ratifico lo expuesto por el Prof. M. Ángel, incluso el interesante comentario vivido de José Pelaez. De todas formas, hay un “sexto” sentido que caracterizan al Directivo Singular, con la suficiente energía radiante para llegar a los demás. Esto por cierto no se estudia, se lleva dentro y muchas veces, nace y se desarrolla en la propia base (esencia) del individuo, así de sencillo.

    Gracias por la atención, buen Fin de Semana, Ramón.

    • noviembre 2, 2014 en 12:18 pm

      Efectivamente Ramón. Esa sesibilidad especial para tratar a los demás como personas es algo que se lleva dentro. Se puede desarrollar más o menos, pero o se tiene la sensibilidad o no hay nada que hacer.
      gracias por participar,
      Miguel Angel

  4. ferrangoc
    octubre 30, 2014 en 4:19 pm

    Existe una frase de Steve Jobs que viene a decir algo como: “No tiene sentido contratar a personas inteligentes y después decirles lo que tienen que hacer. Nosotros contratamos a personas inteligentes para que nos digan que tenemos que hacer”. En mi vida profesional como consultor he trabajado con muchos directivos que se les llena la boca con frases del género y que actúan totalmente al revés. Delegan poco, abortan iniciativas pero luego exigen resultados. Por no hablar del componente empático.

    Totalmente de acuerdo. Dirigir es dirigir personas.

    • noviembre 2, 2014 en 12:19 pm

      Totalmente de acuerdo con lo que dices Ferran.Yo también conozco genet que sueltan frases bonitas y que se repiten con frecuencia, y que no tienen ni idea de lo que están diciendo.
      Gracias y saludos.
      Miguel Angel

  5. octubre 30, 2014 en 4:57 pm

    Mi experiencia con buenos directivos es que “intuyen” lo que sus subordinados saben y se reúnen con ellos para saberlo … y hacerlo ! (esa intuición no es otra que haber desarrollado las virtudes y hábitos requeridos más profundamente, por eso las reconocen cuando las ven en otros). Quien no ha hecho cosas (costosas, me refiero) con otros no puede saber cómo ni qué exigir. Esto no se adquiere con cosas ni mascotas sino con humanos. Gracias por el post. Saludos de mes morado limeño (le dicen morado porque en la procesión de 3 millones, el hábito que se usa es así. Dicen que la santa preguntó por que ese color y escucho: “así quedó Mi túnica después de los latigazos …”.

    • noviembre 2, 2014 en 12:21 pm

      Efectivamente Javier. Es cuestión de ser buen o mal directivo. Feliz mes morado.
      Saludos,
      Miguel Angel

  6. Rafael
    octubre 30, 2014 en 7:29 pm

    El problema actual es que la mayoría de las personas en posiciones de responsabilidad en todos los campos tienen los defectos que comentas. Hemos conseguido tener una cantidad elevada de mediocres sin ninguna competencia para dirigir personas y el problema se acentúa cada día màs.

    • noviembre 2, 2014 en 12:22 pm

      Pero la realidad Rafael es que con ese perfil solo se consiguen empresas mediocres. Y la realidad es que hay pocas empresas realmente excelentes.
      Gracias por participar y saludos,
      Miguel Angel

  7. Cayetano
    octubre 30, 2014 en 11:04 pm

    Hola Miguel Angel,
    La autoridad no hace al directivo y además de dirigir hay que intentar liderar a los equipos y eso es una de las partes más dificiles y a la que, en mi opinion, más tiempo hay que dedicar y menos se dedica….
    Además de las continuas e improductivas reuniones, la sobreinformacion y la mala gestión de algunas herramientas “nuevas” de las que disponemos (telefono, email, etc..), hacen que se pierda el foco de donde debería estar…. gestionar a tu equipo.
    Buena semana!

    • noviembre 2, 2014 en 12:24 pm

      Efectivamente Cayetano, la inmediatez de las cosas que nos están continuamente importunando hace que perdamos el foco de lo que es importante y de lo que requiere largo plazo; el tratar a las personas como personas.
      Saludos, me reuní con muchos antiguos alumnos el viernes en la reunión anual,
      Miguel Angel

  8. Alberto Miranda
    octubre 31, 2014 en 10:12 am

    Brillante y muy acertado Miguel Angel. LA fuerza de voluntad es imprescindible en la implicación del equipo. Implicación es querer. Si no hay querer hay pura imposición. Saludos.

    • noviembre 2, 2014 en 12:26 pm

      Gracias Alberto. Escueto y simpático juicio del mensaje de esta semana.
      Efectivamente, si no hay querer hay pura imposición.
      Saludos,
      Miguel Angel

  9. noviembre 3, 2014 en 11:59 pm

    Estimado Miguel Ángel:

    Totalmente de acuerdo con lo que escribes. Destaco estas palabras: “Dan órdenes pensando que sus subordinados son meros ejecutores que lo mejor que pueden hacer es cumplir lo que se les manda sin pensar más ni tener iniciativas”.

    Es muy importante que quien manda se dé cuenta que cuando las cosas van bien la empresa está en piloto automático, pero en cuanto hay problemas en los proyectos o en algún departamento quienes van a ayudar a resolverlo son personas que piensan y tienen iniciativa, no los que actúan como seguidores, que los hay.

    En un proyecto en el que estaba involucrado, la propiedad le pidió a un arquitecto que diseñara un edificio, dándole unas indicaciones generales. En la siguiente reunión el arquitecto trajo su proyecto en el que no había seguido a rajatabla las indicaciones, incluso había añadido cosas que no le pidieron. Ante la acusación de algunas de las personas de la propiedad de por qué había hecho todo eso, el arquitecto respondió que él sabía pensar por sí mismo y que su trabajo era dar las mejores soluciones arquitectónicas, incluso aquellas que no había pensado el cliente.

    Me parece adecuada la anécdota anterior toda vez que las personas debemos desarrollar nuestras ideas, y no tener miedo a exponerlas. Si los superiores no ayudan a crear ese tipo de ambiente la empresa se convertirá en un ejército de “zombies” que no aportarán ningún valor agregado.

    Otro tema es la exigencia, porque cuanto más libres seamos más responsabilidad asumiremos. ¿Quiere la gente asumir esa responsabilidad? Muchas veces no.

    Saludos cordiales.

    • noviembre 4, 2014 en 10:37 am

      Muy buen ejemplo Manuel. Debemos aprender para no actuar nosotros del mismo modo.
      Gracias por participar, y un saludos,
      Miguel Angel

  1. marzo 12, 2015 en 8:00 am

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