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La gente se comporta según la tratas

pigmalionEs algo que me contaron hace muchos años y me pareció curioso y poco realista, pero con el paso de los años he ido comprobando que es así. Si un jefe trata a un colaborador como si fuera tonto, este colaborador acabará actuando como un tonto. Si lo trata como una persona muy capaz, esta persona acabará dando lo mejor de sí misma.

No estoy diciendo que cuando un jefe trata a un colaborador como tonto, su colaborador se convierta en tonto. No. Puede que sea muy inteligente y capaz, lo que pasa que acabará actuando como un tonto, ya que su jefe solo será capaz de percibir actitudes estúpidas por parte de este colaborador. Podrán ser actitudes muy válidas, pero el filtro con el que las mira el jefe las muestra como estúpidas, y por eso el colaborador acaba actuando como un tonto.

Lo mismo si ves con buenos ojos a una persona, este dará lo máximo de sí. Más de lo que él mismo se creía capaz de dar. Acabamos actuando según se espera que actuemos.

Además el cómo mira un jefe a uno de sus colaboradores depende en gran medida del primer juicio que este jefe se haya hecho de esta persona, independientemente de que este juicio sea realista o totalmente distorsionado. Por tanto aconsejo ver siempre a las personas como joyas. Las tratarás como tales y estas acabarán actuando como tales. No empequeñezcas a tu gente. Engrandécelas. Hasta el jueves que viene.

  1. Rotor
    marzo 12, 2015 en 9:33 am

    Buen consejo, pero debe ser muy complicado porque muy pocos jefes lo hacen.Casi siempre los listos son ellos. Esto es bueno usarlo en todos los ámbitos de la vida, no solo en el labora. Estoy de acuerdo en que si la gente se ve apreciada, valorada, da lo mejor de si mismo y no tiene ni horario laboral.(hay excepciones,claro)

    • marzo 13, 2015 en 11:44 am

      Muchas gracias Rotor por intervenir. Los jefes que practican el consejo que doy marcan una diferencia.
      Saludos,
      Miguel Angel

  2. Enric moran
    marzo 12, 2015 en 9:47 am

    Y si tratas a tu colaborador o a tu equipo como si fueran proveedores, se comportarán como un proveedor. Lo he visto infinidad de veces. Sin lealtad, sin compromiso, regateando retribuciones y pidiendo rendimiento de empresa subcontratada. Luego no será extraño que se produzcan movimientos en los que de forma sistemática el trabajador actua sólo en su propio beneficio aunque sea en detrimento de la empresa.

    • marzo 13, 2015 en 11:46 am

      Efectivamente Enric, luego que tales jefes no se quejen de que la gente no está comprometida.
      Buen punto lo del trato como proveedor. De todas formas un proveedor habitual puede considerarse an alguna medida parte de la empresa aunque no esté en la plantilla.
      Saludos,
      Miguel Angel

  3. Jorge
    marzo 12, 2015 en 10:26 am

    Mirar a los demás con esos ojos es realmente complicado, a mi parecer se necesita un grado de humildad y autoconocimiento importante. Tratar a tu gente con el mismo respeto y cariño con el que nos han tratado los que más nos quieren, me parece esencial. A mi forma de ver, el buen directivo es el que hace que su gente sea feliz, para los escépticos eso no es buenismo, es más, está vinculado a resultados. Respeto, exigencia y cariño. Que tengáis un feliz día y ojalá podamos ponerlo en práctica!

    • marzo 13, 2015 en 11:47 am

      Muchas gracias Jorge, yo estoy teniendo días felices. Totalmente de acuerdo en que hace falta un alto grado de humildad.
      Saludos y gracias por participar,
      Miguel Angel

  4. Cuca Vinaixa
    marzo 12, 2015 en 10:30 am

    Ya conoces la famosa frase de Goethe, Trata a una hombre tal como es y seguirá siendo lo que es; trátalo como puede y debe ser y se convertirá en lo que puede y debe ser.
    Sacar lo mejor de cada uno es tarea de profesores, padres, directivos y , porque no, de Coaches que aman su profesión.
    Gracias por tus reflexiones tan acertadas.

    • marzo 13, 2015 en 11:48 am

      Gracias Cuca, no conocía la frase de Goethe, pero es muy oportuna.
      Por lo que me toca, es la apasionante tarea de profesor
      Bienvenida al blog,
      Saludos,
      Miguel Angel

  5. marzo 12, 2015 en 10:36 am

    Forma a tus trabajadores todo lo bien que sepas para que puedan marcharse… pero trátalos aún mejor para que no deseen hacerlo.

    • marzo 13, 2015 en 11:50 am

      Javier, Has dado en el clavo. La empresa que consigue eso tiene todo ganado. Muy buen punto. Es algo que trato en mis clases, pero que nunca he sido capaz de explicitarlo de un modo tan conciso como tú haces.
      gracias
      Miguel Angel

  6. Caba Robletto
    marzo 12, 2015 en 11:47 am

    Coincido en parte en lo expuesto. Es cierto que cuando ofreces, (delicadeza, cariño, confianza, etc) tiendes a recibir y percibes una respuesta en la misma línea, aunque algunas veces es preciso “marcar” a cada cual con un tono de voz adecuado y preciso.

    No se trata de enmarcar ¿Quien es el Jefe? se trata de “ofrecer” a cada cual la sorpresa (subrayo el concepto de sorpresa) para poder llegar adecuadamente a nuestro colaborador.

    El ejemplo del Gran elefante, atado desde siempre a una una débil cuerda a una de sus patas le condiciona a su atadura de por vida. Coincide con lo expuesto, pero también en el genero humano, existen personas que por una serie de condiciones tienen la facultad de revelarse y es allí donde incide mi pequeña discrepancia tomada como comportamiento..

    Otro ejemplo bastante generalizado, es el machismo de todas las culturas sobre la mujer, sobre todo en países Arabes.y que opináis del trato y la facultad de escuchar a los infantes.

    Pregunto: ¿La gente se comporta según las tratas o según una influencia de doble moral?

    Gracias por la atención a todos/as, buen fin de semana, Ramón.

    • marzo 13, 2015 en 11:51 am

      Muchas gracias Ramón, coincido con lo que dices.
      Saludos y buen fin de semana,
      Miguel Angel

  7. marzo 12, 2015 en 2:54 pm

    La influencia de los resultados a corto plazo es decisiva en la forma de comportarse de los jefes. La necesidad de aportar resultados a corto plazo y de cumplir con las expectativas, hace que los jefes se hayan olvidado de establecer relaciones a largo plazo, estrechar lazos con los colaboradores, permitiéndoles progresar y desarrollarse.

    Esta tendencia, agudizada durante los años de crisis que hemos pasado, hace que ambos participantes en la relación se miren con suspicacia: Los trabajadores consideran a los jefes como buscadores de resultados inmediatos y los jefes consideran a los trabajadores como mano de obra que les traicionará en cuanto tenga ocasión.

    Esperemos que la mejora en el clima económico nos permita a todos poner “luces largas”, como diría mi admirado Segarra.

    • marzo 13, 2015 en 11:52 am

      José, coincido plenamente contigo en tu apreciación de la diferencia a corto y a largo plazo.
      Grandes clases las de mi colega Segarra.
      Un abrazo,
      Miguel Angel

  8. marzo 12, 2015 en 3:05 pm

    Como nos enseñaba Juan Antonio, lo que descubres en los otros es lo que tu profundidad virtuosa ha logrado en tus experimentos previos; luego si ves a los demás como tontos … la conclusión es evidente !

    • marzo 13, 2015 en 11:53 am

      Conclusión evidente, efectivamente. Gracias Javier, y saludos,
      Miguel Angel

  9. RaulSHV
    marzo 12, 2015 en 9:34 pm

    Yo intento tratar a la gente que tengo a cargo como me gustaría que me trataran a mi en su lugar. De momento funciona.

  10. marzo 13, 2015 en 7:56 pm

    Creo que es una máxima que se observa continuamente en la realidad. Es la profecía que se autocumple…si confías en alguien, su confianza en sí mismo aumenta y de esa forma tiene más posibilidades de hacer las cosas bien. Al revés funciona exactamente igual.
    En los niños se observa de forma muy clara. Hay que confiar en ellos y estar a su lado para cuando se equivoquen, pero no darles todo resuelto.
    Confiar en alguien desarrolla además su capacidad de gestionar sus propios fracasos (que los puede haber y son parte del aprendizaje).
    Buen artículo 😉

    • marzo 15, 2015 en 6:43 pm

      Muchas gracias Fernando. Añades un nuevo punto de vista al tema que estamos tratando. La relación con la confianza y la autoconfianza.
      Saludos,
      Miguel Angel

  11. Quim Arpí
    marzo 16, 2015 en 8:57 am

    Recuerdo perfectamente a Pablo Cardona dirigiendo un caso de nuestro PDD1-05, gesticulando y teatralizando precisamente el mensaje de tu post, cuánta razón!

    • marzo 16, 2015 en 10:10 am

      Buena memoria tienes Quim. Muchas gracias por participar.
      Saludos,
      Miguel Angel

  12. Anónimo
    marzo 17, 2015 en 6:50 pm

    El recíproco también es cierto: los necios terminan teniendo jefes tontos

  13. marzo 22, 2015 en 10:34 pm

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