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¿Estoy decidiendo bien?

decisiones estrategicasPara conseguir un objetivo normalmente lo que hacemos es tomar una decisión que supuestamente nos va a llevar a ese objetivo y la ponemos en práctica. Si no conseguimos lo que pretendíamos corregimos hasta que conseguimos el objetivo buscado o nos damos cuenta que esa meta no se puede alcanzar.

Parece que hasta aquí todo bien. Pues no. Este es un modo erróneo de decidir. Pues con la decisión seleccionada y su puesta en práctica, además de alcanzarse o no el objetivo, puede tener otras consecuencias que no habíamos contemplado y podemos estar metiéndonos en un atolladero mayor.

Cuando tomamos una decisión hemos de intentar evaluar todas sus posibles consecuencias. Si nos fijamos solo en si vamos a conseguir el objetivo que pretendíamos no estaremos evaluando bien la decisión. Estaremos haciendo una evaluación parcial, y por tanto incorrecta por incompleta.

A grandes rasgos, una decisión hay que evaluarla bajo tres dimensiones: la primera ¿consigo o no el objetivo que pretendo? Segunda ¿Qué les pasa a las personas a las que les afecta esta decisión que voy a tomar? Y por último ¿Qué consecuencias tiene en mí esta decisión tomada? En concreto, ¿me hago mejor o peor persona? ¿Me hago injusto porque estoy cometiendo una injusticia? ¿Me hago más o menos confiable?

Es un análisis bastante genérico el que propongo, pero muy aplicable. Se podría hablar mucho más de estos tres tipos de consecuencias que hay que analizar, pero la brevedad de los mensajes de este blog no lo permite. En mis clases en el IESE abundo mucho más en este asunto. Hasta el jueves que viene.

  1. Moritz
    enero 28, 2016 en 9:56 am

    Buenos días Profesor Ariño, como bien nos enseñais en el IESE las decisiones hay que considerarlas bajo varias ópticas. A las que tu indicas se añade en decisiones de negocios el criterio económico. Pero en general el criterio de cómo influye en mi persona, en mi entorno social y en mis principios éticos es fundamental, quizá la última, por dejarla precisamente en última posición, es la más fundamental. Saludos, Moritz

    • enero 31, 2016 en 4:01 pm

      Gracias Moritz, hay que saber calibrar las distintas dimensiones a las que afecta una decisión. no dejarse llevar solo por intentar conseguir que la decisión sea buena en una dimensión solo. las consecuencias pueden ser desastrosas. Y saber balancear esto es saber decidir bien.
      Gracias por participar,
      Miguel Angel

  2. enero 28, 2016 en 5:41 pm

    Reblogueó esto en Vamos a la raízy comentado:
    Hola. Hoy he decidido rebloguear esta entrada escrita por mi maestro Miguel Ángel Ariño quien, por cierto, fue parte de la terna que examinó mi tesis doctoral. En esta entrada de Blog muestra la conexión entre los criterios para tomar decisiones y el desarrollo de la calidad ética de quien decide. Seguro será de interés pues toca la médula de la ética.

  3. enero 28, 2016 en 6:26 pm

    Un gran truco que puede ayudar a prever los efectos perversos es el de analizar cómo será el sincronismo de mi decisión conmigo y los demás, además de cumplir el objetivo por supuesto. después servirá para el análisis contravariante del costo que te mencioné alguna vez antes.

    • enero 31, 2016 en 4:02 pm

      Gracias Javier, Todo eso hay que tener en cuenta.
      Saludos,
      Miguel Angel

  4. enero 29, 2016 en 12:07 pm

    Apreciado Profesor, me parecen muy acertados los consejos sobre la evaluación de las consecuencias en la toma de una decision en primera segunda y tercera dimensión, aunque bajo mi humilde criterio creo que lo que es realmente complicado es la ” generación de opciones” , es decir, ser capacer de eliminar el famoso “no tenia otra opción que…” , ahí radica la parte más fundamenta en la toma de decisiones, en la capacidad de CREAR , ya que si no generas suficientes opciones, tu decisión , sea cual sea, generará escaso valor.
    Le agradezco su dedicación al blog , el cual sigo con interés y le animo y felicito por sus interesantes reflexiones.

    • enero 31, 2016 en 4:05 pm

      Efectivamente José María, muchas veces nos encerramos en una o dos opciones y no sabemos salirnos de ellas. Si pensamos un poco suele haber más alternativas. En general las decisiones de Si o No (hacer esto o no hacerlo) suelen estar mal planteadas. Normalmente, si se piensase pueden encontrar otras opciones. Gracias por participar,
      Miguel Angel

  5. febrero 6, 2016 en 10:24 pm

    Hola Miguel si bien no nos conocemos, me pareció muy interesante este tema… muchas gracias por el aporte y espero leer más sobre esto. Saludos!!!

    • febrero 8, 2016 en 9:24 am

      Muchas gracias Patricia, me alegro que te guste.
      Saludos,
      Miguel Angel

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