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Directivos altamente incompetentes

Hoy voy a hablar de uno de los siete hábitos de los directivos altamente incompetentes: la prepotencia. Es propia de algunos directivos que ocupan altos puestos de responsabilidad en sus organizaciones. Piensan que ocupar el puesto que ocupan les otorga el don de la infalibilidad. Esta prepotencia les incapacita para tener en cuenta el punto de vista de los demás. No les hace falta. Ellos lo saben todo. Los demás no tienen nada que aportar.  En ningún momento dudan de que lo que están haciendo es lo correcto.

Esta incapacidad de contemplar otros puntos de vista les hace altamente incompetentes. Su gente pierde el interés en compartir nada con ellos. Es inútil intentar hacerlo. Sé de uno de ellos que incluso tenía la desfachatez de hablar de la soledad del hombre de vértice. Toda su gente le rehuía.

Los principales perjudicados de esa actitud son ellos mismos. Los demás lo sufren solo en la medida que tienen que tratar algún asunto con ellos, y… no hay mal que 100 años dure. Tarde o temprano, por una razón u otra se cambia de jefe. Pero ellos se tienen que soportar a sí mismos continuamente. Su mal les dura toda al vida. Aunque cambien de empresa su prepotencia se va con ellos.

¿Qué hacer cuando se tiene que tratar con una persona así? Pues el único consejo que se me ocurre es hacer el firme proósito de no ser así. Evitar caer en el mismo defecto.

Gracias a todos por la difusión que hicisteis del mensaje de la semana pasada: las conclusiones del debate sobre qué decisiones se debían tomar ante la situación actual.

  1. Luis
    febrero 17, 2011 en 8:52 am

    Real como la vida misma…

    Pin en tiempos explicó la teoría de la pirámide invertida (no se si sería suya): Cuanto más arriba de la pirámide estés a más gente tienes que servir… si le das la vuelta a la pirámide la punta tiene encima a toda la organización, y se debe a ellos. No cabe la prepotencia en este esquema, y no creo que pueda funcionar algo de otra manera.

    ¡¡Gracias una vez más!!

    • febrero 17, 2011 en 3:45 pm

      Luis, real como la vida misma. No puede funcionar de otra manera. De hecho, la prepotencia es ineficaz. La gente vaa salvar el pellejo y esconderse del prepotente. Eso hace perder eficacia, y el susodicho prepotente pensando que es un lider y orgulloso de sí mismo.
      gracias,
      Miguel Angel

  2. Fernando Vázquez-Dodero Rodríguez
    febrero 17, 2011 en 9:34 am

    Probablemente esos directivos son igual de incompetentes en otras facetas de sus vidas… amistades, familias… Si bien siempre hay casos de incongruentes soberanos…
    Lo bueno de dirigir personas es cuando vuelves a encontrarte con quien trabajaste y te hablan con cariño y con recuerdo de lo que fue otro momento y fue, en términos generales, bueno… Lo malo es que en algunos casos aunque tú des, la otra parte nunca da… eso pasa tango en directivos como en empleados. La justiciad debe de ir en dos direcciones, descendente y ascendente. El directivo ha de ser justo con el empleado y este con aquel…

    • febrero 17, 2011 en 3:48 pm

      El prepotente es prepotente, y por tanto eso afecta a todas sus esferas, profesionales, familiares, etc. Por eso es gente poco cercana.
      Dices que el directivo a de ser justo con sus empleados, totalmente de acuerdo, y que el empleado con el directivo. Eso, por la cuenta que le trae al empleado suele ser menos problemático.
      Como bien dices, Fernando, contra la prepotencia, cercanía y querer a tu gente.
      garcias,
      Miguel Angel

    • Carmen Manich
      septiembre 14, 2011 en 4:55 pm

      Totalmente de acuerdo. La persona incompetente/prepotente, lo es también con la familia y su entorno. O eres maduro y equilibrado como persona o no y bajo presión, todos nos retratamos. Saludos

  3. JAVIER
    febrero 17, 2011 en 9:59 am

    El problema es aparentemente sencillo y lo explica el principio de Peters, “todo el mundo asciende hasta que llega a su nivel de incompetencia máximo”. Hace muchos años que tengo esto presente y siempre he creido que esto no debería olvidarse nunca, ni a nivel personal, ni a la hora de promover a los mandos y directivos, no obstante, en los negocios prima el resultado a corto,las decisiones poco meditadas y la falta de bases para acceder a ciertos puestos (humanísticas y sociales). De todas formas, sobre esto último anotar que personas de nivel tienen también el problema pendiente de resolver, creo que el año pasado, o quizás a finales del 2008, fui a una sesión del IESE, en la que Antoni Subirà y otros miembros experimentados de la congregación, se planteaban algo así cómo: ¿ qué hemos hecho mal para que que personas formadas en la casa y con cargos de responsabilidad sean unos monstruos? (traduccion libre). La opinión no era unánime pues Nuria Chinchilla, defendía la labor diciendo el IESE enseña y da herramientas, el uso depende de cada uno.Yo creo que ambas partes tienen una parte de razón, debería filtrarse más para evitar que los “monstruos” no ocuparan lugares de responsabilidad en los que hacen mucho daño (aunque siempre algún psicópata se colará) y potenciar la cultura de la responsabilidad social y el trabajo en equipo.

    • febrero 17, 2011 en 3:51 pm

      Javier, en el IESE enseñamos herramientas, y … el buen uso de las herramientas. Enseñamos que la morfina para calmar el dolor se puede utilizar y para sedar a alguien para robarle no.
      Responsabilidad social y responsabilidad personal del directivo.
      Contesto rápido porque veo que hay muchos comentarios que responder.
      saludos y gracias por tu participación,
      Miguel Angel

  4. JOAN BOLDU
    febrero 17, 2011 en 10:28 am

    He podido sufrir de primera mano el tema que tú muy bien comentas, él que si creo de todas maneras de que detrás de este tipo de personas, muchas veces con poca preparación emocional,se esconde alguien que les permiten que actúen de esta manera irresponsable porque les va bién a los dos.Mi caso para poner situación concreta y empresarial lo sufrí en la Mútua Cyclops como Director Provincial de Barcelona.y el personaje amparado por geréncia el director territorial SR.Fernando, el cual vino a cargarse de una manera grosera y humillante a muchos profesionales que teníamos responsabilidades en ese momento, una verdadera pena tratar con este tipo de indíviduos que muchas veces rozan la paranoia.

    • febrero 17, 2011 en 3:53 pm

      En el fondo Joan el prepotente es un inseguro, y usa la prepotencia para demostrarse a sí mismo que es alguien. La persona que vale no tiene nada que demostrar. Simplemente vale. Es una lástima que se abuse de ocupar un puesto directivo para machacar a la gente y a sus vidas como dices en el ejemplo que citas.
      gracias,
      Miguel Angel

  5. febrero 17, 2011 en 11:10 am

    Aquellos directivos incapaces de crear equipo, tenerlo motivado y saber interactuar con ellos, está condenado a ser alguien que se cree que tiene 20 años de experiencia, pero que en realidad ha aprendido mal el primer año y lo ha repetido 20 veces.
    No solo tiene que actuar en colaboración con los miembros de su equipo, sino que además no puede ser impermeable a nuevas sugerencias o a la evolución de las nuevas herramientas online como las redes sociales. Linkedin, ebay, facebook, twitter o iMythos.net, aportan nuevas formas de comerciar y de interecatuar, y la empresa, con el director al frente, ha de conseguir incorporar a la cultura de la empresa, la relación con las nuevas tecnologías. Y no lo conseguirá sin la implicación del grupo desde el sentimiento de formar parte de todo ello.

    • febrero 17, 2011 en 3:56 pm

      Si Francesc, hace falta una buena dosis de humildad para saber que siempre se puede seguir aprendiendo. La revolución tecnológica que se está produciendo ahora va a dejar en fuera de juego a muchos que creían que ya lo sabían todo.
      Un saludo,
      Miguel Angel

  6. JPPS
    febrero 17, 2011 en 11:27 am

    Creo (y es mi experiencia personal) que hay 2 posibles causas de dicha prepotencia:

    La pura que es aquella en la que el individuo cree realmente que es superior a sus colegas en alguno o todos los ambitos. Normalmente atribuibles a personas tecnicamente brillantes que estan poco acostumbrados a escuchar a otros decirles algo que les impresione y creen que van un paso por delante, por lo que al final dejan de escuchar. Sinceramente creo que estos no sufren toda su vida,.. Son asi y no están sólos, van progresando por su agresividad y porque son buenos y porque, al tener otras carencias, dedican mucho tiempo al éxito profesional. Pero discrepo con mi muy respetado y apreciado maestro Ariño. NO SUFREN, tienen amigos que son como ellos y en nuestras empresas se les promociona.

    La otra prepotencia es la falsa o forzada, normalmente viene de aquellos a los que la responsabilidad les cuesta algo mas y entienden que dejarse asesorar en exceso puede ser visto como una debilidad, por lo que generan una falsa coraza de prepotencia que acaba aislandoles. Toman decisiones basadas en un instinto tambien inseguro por lo que SI SUFREN y mucho. Creo que acaban dandose cuenta con el tiempo o con las circunstancias y reculan.

    He ahí mi opinion. Un abrazo

    • febrero 19, 2011 en 11:06 am

      Creo, por lo que he podido conocer del ser humano en general, y de los directivos en particular, que la prepotencia siempre, ya sea a corto o medio plazo, genera sufrimiento. Como muy bien indica Miguel Angel, los que relamente se lo creen, aostumbran a tener carencias afectivas muy profundas. Quizá en su infancia y adolescencia aprendieron a “ser buenos” a no fallar, a hacerlo absolutamente todo de la manera esperada, a ser “una perfecta máquina de realizar procesos mentales y ejecutar lo conveniente”. Esta gente es la que, o bien por las noches no saben exactamente por qué no pueden dormir si todo lo hacen a “la perfección” o el día que están hospitalizados y lo máximo que reciben son “telegramas” de apoyo, o el mismo día de su muerte, en el que les gustaría ser “menos perfectos” y obtener un abrazo sincero.
      Estoy de acuerdo con Miguel Angel que el segundo grupo, el que es consciente que lo hace por inseguridad, para no aparentar debilidad, es mucho más sencillo de mejorar, dado que con asumir que solicitar y recibir ayuda es un signo de fortaleza se supera.
      Simplemente siendo consciente de que cada persona puede aportar algo bueno, algo nuevo, algo diferente, la prepotencia desaparece. Como decía Einstein “todos somos muy ignorantes, lo que sucede es que no todos ignoramos las mismas cosas”.

      Oscar Guirado
      COACH-PNL
      633.706.249
      info@oscarguirado.es
      oscarguirado.es

    • Anónimo
      noviembre 5, 2011 en 10:36 am

      JPPS… Suscribo al cien por cien este comentario.

  7. JPPS
    febrero 17, 2011 en 11:30 am

    He de decir como corolario que sí que pienso que en cualquiea de los 2 casos creo que la prepotencia siempre es una causa de incompetencia.

    • febrero 17, 2011 en 4:08 pm

      Javier, recuerdos a Gisela.
      La primera prepotencia de la que hablas dices que no sufren porque tienen amigos que son como ellos. No estoy de acuerdo. Tienen unas insatisfacciones afectivas brutales, pero su soberbia les impide hacer ninguna mueca de debilodad. Llevan el calvario y su sufrimiento ellos solos, en una aparirncia deéxito y de triunfo. Te lo aseguro.

      La segunda prepotencia, que también se da, a mi me parece menos peligrosa. Basta con mostrarles interés sincero por ayudartles, y desaparece. Pero hay que mostrarles ese interés, y muchos de ellos no tienen quien se lo muestre.
      Gracias EMBA del ¿2006?
      Miguel Angel

      • JPPS
        febrero 17, 2011 en 5:41 pm

        Que monstruo!!! un abrazote,.. Cuando quieras te presento a un par que para mi que no sufren pero como bien dices puede que lo lleven muy dentro. 2006. Exacto

  8. febrero 17, 2011 en 4:17 pm

    Definitivamente el tema de la prepotencia en el ámbito laboral siempre va a ser un tema delicado pero creo que el origen del problema no esta en la competitividad del profesional y el creerse un Dios que todo lo sabe y que su palabra es ley sino en un tema de desarrollo de la persona.
    En el ámbito laboral estas actitudes terminan perjudicando a la empresa ya que al no solucionar el problema las personas mas calificadas, “los talentos,” terminan por huir de la vorágine del transgresor y la empresa pierde a aquellas personas que podrían haber asumido mayores responsabilidades y logrado cambios importantes para la organización. Sin embargo, el transgresor se quedará allí en su zona de comfort hasta que la organización entienda que existe un problema.
    En el ámbito personal, lo mencionas bien, el prepotente tendrá que aprender a convivir con sus malas actitudes, sus miedos e inseguridades.
    En un curso de liderazgo, en la primera clase el instructor nos mencionó que antes de “enseñarnos a ser buenos líderes primero teníamos que aprender a ser buenas personas” y luego de haber pasado por las charlas de la Teoría Transaccional (PAN: Padre, Adulto, Niño que todos tenemos dentro) tratando de entender el por qué a veces nos comportamos de manera inadecuada, creo que una lección que hemos aprendido en el equipo de trabajo es que la inteligencia no se encuentra reñida con la estupidez y quizás allí tengamos el indicio del origen del prepotente.
    Parte de la solución, bien la has mencionado, es intentar no comportarnos de esa manera y si nos estamos equivocando debemos aprender a tener el valor para aceptar con humildad el error pero sobre todo debemos tener la suficiente fuerza de voluntar para poder corregir, cambiar y rectificar.
    Gracias por el post.
    Un abrazo.

    • febrero 17, 2011 en 4:25 pm

      Karina, lo que dices es muy acertado. La prepotencia más que una carácterística del directivo es una característica de la persona, que se manifiesta en todas sus dimensiones, entre ellas en la de directivo.
      He conocido personas muy “listas” técnicamente, muy inteligentes y muy odiadas por su incapacidad de respetar a los demás. Por su incapacidad de contemplar algo que no fuera su superioridad. Esas personas se han destrozado y han destrozado sus organizaciones. Han sido muy ineficaces. Muy incompetentes
      Remedio: humildad, en todos los ámbitos de la persona.
      Karina, muy acertado tu comentario. Ahora no reconozco quien eres. ¿Has pasado por el IESE?
      Saludos y muchas gracias,
      Miguel Angel

  9. Cristina
    febrero 17, 2011 en 7:00 pm

    Gracias por mantenernos al dia!!

    En cuanto a los prepotentes, ¿cómo los lidiamos? ¿Cuál es la mejor manera de reaccionar ante su prepotencia? Está claro, como dices, que no hemos de ponernos a su nivel, pero también que no hemos de dejar que nos “aniquilen”…
    Entonces, ¿Cómo conseguir que se bajen del pedestal y hacérnoslo nuestro, si por desgracia no tenemos más remedio que aguantarlos?

    Un saludo

    • febrero 18, 2011 en 10:19 am

      Cristina, cuando he llagado esta mañana al despacho, me he encontrado un montón de comentarios que contestar. Lo he ido haciendo poco a poco, pero el tuyo lo he dejado para el final, porque lo que planteas muy difícil de responder.
      Hay cosas que no nos gustan y hay que aceptarla. ¿Qué hacer si mañana me atropella un autobus y voy el resto de mi vida en sila de ruedas? pues… lo mejor que puedes hacer es aceptar la nueva situación. Puede pasar lo mismo cuando nos toca aguantar en el trabajo a un prepotente. Aunque me dirás, y con razón, que uno no se puede quedar pasivamente aceptando la situación. Tienes razón.
      Querer a la gente es un buen modo de ganárnoslos. Pero querer a un prepotente es muy difícil, además esto no garantiza el éxito si el tal prepotente es incapaz de prestar atención a esas muestras de aprecio. En fin, que es muy difícil hacerles bajar del pedestal (pero a veces se consigue. Ánimo)
      Gracias a todos,

      Miguel Angel

  10. JESUS TEJERO
    febrero 17, 2011 en 7:38 pm

    Lamentablemente, yo he sido, afortunadamente en el pasado, un directivo como el que indicas. No tan drástico, pero si prepotente en cuanto a creerme que mi formación, posición y conocimientos me hacían infalible. No llegué al caso de serlo en mi familia, afortunadamente.
    Gracias a uno de mis colaboradores, obviamente más sabio y listo que yo, con quien tenía una relación personal estrecha, me hizo ver claramente mi problema y lo que estaba causando a la organización y, de forma importante, a mí mismo.
    Intenté cambiar, pero resultó muy complejo, pues la imagen que tenía era una radicalmente incompatible con un directivo que escucha, valora los planteamientos de los colaboradores y, en definitiva, trabaja en equipo.
    Lamentablemente, en ese trabajo no fui del todo capaz de recuperar la forma de dirección que nunca debí de no hacer.
    Aprendí la lección y, desde entonces, y ya ha pasado un tiempo, mi resultado como directivo es mucha más eficaz, productivo, satisfactorio y desarrollador para todos, mi equipo y yo mismo.
    Saludos,

    Jesús

    • febrero 18, 2011 en 9:35 am

      Jesús, no serías tan prepotente si fuiste capaz de reaccionar cuando te diste cuenta de que había modos alternativos mejores. El verdadero prepotente está incapacitado para cambiar. Enhorabuena. Ahora las asatisfacciones afectivas personales y la eficacia de la organización aumentan.
      gracias,
      Miguel Angel

  11. febrero 17, 2011 en 9:01 pm

    Y evitar la conforntación directa con este tipo de personas, porque en mi opinión no tienes nada que ganar y como bien has dicho , no hay mal que 100 años dura.

    Un abrazo,

    Carlos del Val.

    • febrero 18, 2011 en 9:36 am

      Si, Carlos, mejor evitarlos. o si puedes hacerles cambiar… quizá merezca la pena. pero esto es muy difícil y sacrificado.
      saludos,
      Miguel Angel

  12. Angel Vitoria
    febrero 17, 2011 en 9:25 pm

    Esto lo he sufrido en mis carnes en mi último trabajo, y la verdad es que como tú dices los más perjudicados son ellos mismos que se tienen que soportar a si mismos. Lo que consiguió conmigo es que, después de hacer un gran esfuerzo y abandonar mi antiguo trabajo, perdí la ilusión con la empresa y ésta salió perjudicada (la verdad es que yo no tanto porque ya no lo tengo que soportar). Perjudican seriamente la empresa sin ser conscientes de ello, la gente no trabaja con alegría, hacen las cosas con desgana, no luchan por la empresa, no están implicados, etc. en fin, que la organización pierde mucho potencial.
    En mi caso fue en un Pyme familiar, es una pena que esta gente no se profesionalice (no todos, claro) o al menos deje que la empresa se profesionalice, que crean en sistemas de gestión, etc.
    Saludos

    • febrero 18, 2011 en 9:39 am

      Aportación interesante Angel, que no pasa desapercibida. cuando escriba un libro que sea un resumen del blog las ideas que pones aparecerán. Todas estas ideas a mi me sirven para mis clases.
      gracias,

      Miguel Angel

  13. Sergio Martin Gòmez Soto
    febrero 18, 2011 en 5:13 am

    La prepotencia es un mal que causa dolor a una organizacion y que a raiz de todo esto muchos de los subordinados prefieren huir ante su superior inmediato y ocultar sus opiniones , esto tarde o temprano afecta a la organizacion de una manera u otra lo peor es que este personaje clasico de historieta barata no reconose su error, porque su ego no lo permnite y la mayor parte de las veces si no todas los culpables siempre seran sus subditos, perdon sus subordinados.

    • febrero 18, 2011 en 10:03 am

      Sergio, y ese rehuir, hace que el directivo no pueda estar al tanto de lo que pasa en su organización, y así con poca información tiene que dirigir.
      Gracias,

      MIguel Angel

  14. amasdefiols@wanadoo.es
    febrero 18, 2011 en 9:24 am

    Totalmente de acuerdo con la definición y los varios diagnósticos que se han ido haciendo. Sin embargo, hay un punto que desde hace tiempo me desasosiega tanto en cuanto a éste hábito como a otros igualmente dañinos: con demasiada frecuencia un directivo que presenta éstas “credenciales” puede pasar desapercibido o incluso lograr una buena reputación entre sus superiores. Y ello, en mi opinión, tiene varias posibles causas: 1.- que la inercia existosa de la compañía es demasiado fuerte como para que el directivo incompetente pueda dañarla en un plazo corto, 2.-que la medición de los resultados de la compañía se centra absolutamente en los fines (el logro económico), mientras que el cómo se logran dichos fines es una cuestión secundaria, 3.- Que, nos guste o no (a mi, desde luego no), un directivo “aquejado” de alguno de estos defectos puede por otro lado presentar grandes atractivos a la organización para la que trabaja (visión de mercado, capacidad de negociación, contactos, etc…) de forma que el “saldo” para dicha organización acaba siendo positivo.
    La verdad es que este es un tema al que vengo dando vueltas desde hace bastante tiempo.
    Soy un firme convencido de que pocas cosas son comparables al efecto beneficioso que causa en una organización la actuación basada en principios como la ejemplaridad, la ambición decidida pero humilde, la empatía, el respeto, la preocupación por tus colaboradores, la capacidad de aprender, y, si me apuráis, incluso el sentido del humor. Pero confieso que me deja totalmente descolocado el haber conocido organizaciones y directivos que son sumamente exitosos (en términos económicos) actuando con unos principios exactamente contrarios a los expuestos.

    • Montse
      noviembre 5, 2011 en 11:13 am

      Yo también estoy perpleja. Confío, sin embargo, que sea cuestión de tiempo y que exista un “orden natural” que ponga las cosas en su sitio.

    • noviembre 6, 2011 en 11:29 am

      Totalmente de acuerdo contigo amasdefiols, de todas formas Montse, yo no creo que el tiempo solucione losproblemas ni que el “orden natural” al final se imponga. el “orden natural” lo modificamos las personas con nuestras decisiones, y o tomamos conciencia de que hay que humanizar la empresa, o seguirá siendo la jungla,
      gracias a los dos,
      Miguel Angel

  15. Tatolalo
    febrero 18, 2011 en 9:30 am

    Trabajo para una multinacional que pertenece a un gran grupo. Tengo un puesto de responsabilidad, pero aún no soy directivo. He visto promover a un directivo prepotente hasta las mas altas esferas de la dirección de la multinacional, a nivel Europeo. Desde que se incorporó a la empresa no ha hecho nada que incremente el beneficio de los accionistas, de hecho ha hundido la empresa. Nunca escucha opiniones. ¿Cómo una persona así, que empezó de director en una delegación territorial española que tuvo que cerrar porque no hizo ningún negocio termina de director europeo de la multinacional? Mas aún cuando en los escalones intermedios hasta esa posición, en todas las direcciones que asumió, o no hizo nada, o perdió dinero de los accionistas (muchos millones de euros). Me encantaría entender porque quienes entendemos que nos pagan para multiplicar el dinero del accionista y que decidimos escuchando a nuestros subordinados no llegamos a las altas esferas de las empresas.

    • febrero 18, 2011 en 10:12 am

      Respondo a amasdefiols y a Tatolalo. Tatolalo, el diagnótico que hace amasdefiols es muy acertado y puede que explique lo que tú planteas.
      Respecto a tu punto numero 3, amasdefiols, esos atractivos que presenta esa gente no compensa el gran daño que hacen a la organización. Sin embargo, ahí están y mandan. Muy bueno tu último párrafo sobre la ejemplaridad.
      Ojo Tatolalo, con lo de aportar valor para el accionista. Según mis tesis esa no debe ser la finalidad de la empresa. Mira mi mensaje de hace varios meses sobre la empresa y la maximización de beneficios.
      Gracias a todos. Con todas vuestras aportaciones voy a poderescribir todo un capítul de un libro.
      Miguel Angel

  16. Rrrr
    febrero 18, 2011 en 9:49 am

    Hay un factor importante y que habéis tratado y veo fundamental, esas personas existen en la empresa y fuera de ella, son componentes de la sociedad y me temo que salvo casos aislados su comportamiento no difiere de un sitio a otro, creo que en muchos de los casos esconde un problema de inseguridad o frustración.

    En el campo de la empresa, en mi opinión es la propia organización quien debe detectar esos comportamientos que seguro perjudican a la misma con la perdida de capacidad, alguien que solo se escucha a si mismo y no escucha o tapa a otros solo aporta a la empresa su conocimiento, no el del grupo.

    De vez en cuando intento recordar esta frase:

    “Gran parte de las dificultades que atraviesa el mundo se deben a que los ignorantes están completamente seguros y los inteligentes, llenos de dudas.”

    • febrero 18, 2011 en 10:06 am

      Pero quien eres Rrrr, hombre, ponnos aunque sea el nombre de pila, pero bueno.
      Muchas gracias por lo que dices. Si, sintoma de sabiduría es dudar.
      gracias,

      Miguel Angel

  17. febrero 18, 2011 en 12:24 pm

    Buenos días Muguel Angel;

    Interesante tema, la verdad es que personas prepotentes hay en todos los ambitos de la vida, conozco a varias personas con ese perfil que desglosas perfectamente.
    Su alteneria, miran por encima(nunca a los ojos), saben de todo, nunca fallan..,no dejan hablar e interrumpen constantemente.., creo que esconden dentro de si un gran complejo..

    Bueno un abrazo y si tienes un minuto http://www.massubastas.es tenemos un par de demos para probar el sistema

    • febrero 19, 2011 en 11:35 am

      Totalmente de acuerdo con que esconden un gran complejo. Fran, ya veo que está en marcha el emprendimiento que comentaste hace pocos meses. Cuando me digas te difundo un poco la página de subastas.
      Miguel Angel

  18. febrero 18, 2011 en 2:14 pm

    Hola Miguel Ángel,

    Ha tenido gracia lo de la soledad del hombre del vértice, je!

    Quizá habría que hacer un aparte en el caso de las empresas “emprendedoras” o de nueva creación en las que la visión del fundador (o cabezonería, según se mire) es connatural. En esta fase de vida de una empresa está aún por definir la forma de hacer las cosas, el enfoque, la cultura, y la visión/obcecación del líder juega un papel fundamental.
    Supongo que la dificultad está en saber cuándo esta fase llega a su fin para cambiar el estilo de liderazgo.

    Un saludo,
    Juan

    • febrero 19, 2011 en 11:37 am

      Juan es perfectamente tcompatible tener la fortaleza y tesón para fundar una empresa, con no ser prepotente. Es más a veces la razón de los fracasos de los emprendimientos es la arrogancia.
      gracias,
      Miguel Angel

  19. JOCANA
    febrero 19, 2011 en 12:10 pm

    SI TIENE VD.MUCHA RAZON, YO SOY AUTONOMO Y ME LO ENCUENTRO MUCHAS VECES AL HABLAR CON LAS DIRECTIVOS. ES UN FASTIDIO, SE CREEN EN EL PODER ABSOLUTO.SALUDOS.

    • febrero 20, 2011 en 5:58 pm

      Jocana, ánimo y sigue trabajando como lo haces. Profesionales que se sacan ellos mismos las castañas del fuego son los mejores
      gracias
      Miguel Angel

  20. febrero 19, 2011 en 6:00 pm

    Hola de nuevo Miguel Ángel,

    Sin duda esta prepotencia tiene a menudo que ver con falta de confianza en uno mismo o con el miedo. Me temo que con motivo de la crisis y los apuros que provoca más de un hasta ayer bien valorado líder se ha revelado como alguien incapaz de dirigir si no es por la única vía del ordeno y mando.
    La parte buena es que, dado que en los tiempos difíciles es cuando se demuestra la verdadera valía, este es un fantástico momento para identificar a los mejores y para mejorar en el terreno de lo personal.

    Un saludo,
    Juan

    • febrero 20, 2011 en 6:48 pm

      Sí Juan, cuando todo va bien, el incompetente está contento y campaa sus anchas. Es cunado las cosas se ponen difíciles cuando se puede distinguir el trigo de la paja.
      saludos,
      Miguel Angel

  21. Perico
    febrero 20, 2011 en 10:21 pm

    Hola Miguel Angel:

    ¿Qué podemos hacer los ex alumnos de IESE cuando nos encontramos jefes o compañeros prepotentes que son también ex alumnos de IESE? Además, para colmo, aducen que son IESEs para abundar en su razonamiento (prepotencia) o para echarte en cara que parece increíble que hayamos estudiado en la misma escuela cuando le quieres razonar alguna propuesta. ¿Existe algún caso de IESE parecido al cuento del “Rey que no llevaba vestido”?

    Me encanta tu blog.

    Un saludo

    • febrero 22, 2011 en 3:35 pm

      Perico, pues no sé qué decirte. Yo en mis clases procuro formar en la actitud contraria, pero cada uno es como es. De todas partes sale gente con distintos estilos. Mi consejo es que tú a la tuya, que la prepotencia a medio plazo es una actitud perdedora.
      espero que no haya muchos de esos entre nuestros antiguos,
      gracias,
      Miguel Angel

  22. febrero 21, 2011 en 9:20 am

    Creo que una pregunra a hacerse es ¿qué sucede en una organización que permite que estos individuos estén presentes? Las organizaciones se muestran a través de las personas que la forman. La presencia de un prepotente quiere decir que en esa empresa se “valida” la prepotencia.

    A nivel individual solo queda decidir si se quiere seguir formando parte de esta organización y, a nivel organizacional, al menos, cuidar que el prepotente no se convierta en un mal mayor: un psicópata organizacional desconectado de las consecuencias de sus actos.

    • febrero 22, 2011 en 3:38 pm

      Claudio, si la organización “valida” la prepotencia allá ella. No tiene mucho futuro. Si está en tu mano castigar estas actitudes y mostrar con los hechos que en tu organización eso no cabe pues adelante.
      saludos,
      Miguel Angel

  23. Andrés Fernández
    marzo 8, 2011 en 2:30 pm

    Hola Miguel Ángel.

    Completamente de acuerdo con tu artículo. Se me ocurre comentar que, pese a que unos cambian de jefe y ellos siguen con ese mal toda su vida (como tú dices), no estoy seguro de que este tipo de personas sean conscientes de esa manera de ser suya y por lo tanto es muy probable que se sientan muy a gusto consigo mismos.

    Pero como tú dices, hacemos bien intentando no ser como ellos.

    Un saludo,

    Andrés

    • marzo 10, 2011 en 12:39 pm

      Pues sí, en su pobreza vital se pueden sentir muy a gusto. Y eso da más lástima. Total desconocimiento de la realidad que les rodea,
      Gracias Andrés. ¿eres el Andrés que se graduó en el MBA’10, el del MBA’02 ó 03? o eres otro Andrés Fernández?
      Miguel Angel

  24. junio 26, 2011 en 5:54 pm

    100% de acuerdo. Falta mucha paciencia y comunicacion para “educar” a sus jefes… y muchos esfuerzos a ellos para tener una mente mas abierta.
    El futuro de las organizaciones para por estos caminos. Mi jefe tiene buena frase, que complementa esto en mi opinion: “si tienes un feedback de tu equipo y no duele, no es buen feedback”.
    Lo entiendo como:
    1- Como jefes siempre podemos mejorar
    2- Si tu equipo te dice que no hay nada que mejorar, algo pasa.

    Un saludo,
    Julien

  25. Manuel Ancizu
    julio 24, 2011 en 10:54 pm

    Hola,

    no estoy de acuerdo con la frase “Los principales perjudicados de esa actitud (prepotencia) son ellos mismos”. He sido testigo de actidudes que dejan mal al empleado delante de otros, que le ignoran, que hablan mal de otros sin estar presentes, que sólo lo que dice el jefe es lo cierto, que algún empleado ha querido hacer algo contra eso y se le ha apartado o negado un cambio de puesto y algunas otras que han causado depresiones, pérdidas de confianza personal, necesidad de atención psicológica del empleado, sentimiento de que el empleado es el culpable y no el jefe…
    Sin duda, los empleados a cargo del jefe prepotente son realmente perjudicados, y mucho, tanto en lo personal como en lo profesional. Y, cambiar de trabajo, que podría resultar lo mejor, no es fácil (menos en estos tiempos…).

    Un abrazo,
    Manuel

    • julio 27, 2011 en 6:34 pm

      Manuel, sin duda los empleados son perjudicados, pero la prepotencia del jefe es algo ajeno a ellos, algún día cambian de jefe, o cualquier otra cosa puede pasar, Sin embargo, ese jefe prepotente lleva la prepotencia consigo. No puede deshacerse de él mismo. Lleva la desgracia a cuestas. En ese sentido lo decía.
      Gracias por tu comentario,
      Miguel Angel

  26. Miguel
    julio 25, 2011 en 2:59 pm

    Estimado Sr. Ariño. creo que hay una déficit muy preocupante en las escuelas de dirección, entiendo la base del IESE en dirección de personas en las organizaciones, donde se explica la teoría antropológica de la motivación, pero sucede que muy pocas escuelas lo ven con ese enfoque y a veces sucede que en las pocas en las que se ve la teoría antropológica se hace mucho énfasis en el método el caso lo cual hace que no se entienda cabalmente la teoría, porque esta teoría siendo espectacular implica una base antropológica solida que mucho no lo tienen y me refiero a nuestro caso particular aquí en américa, no puedo opinar sobre España, nunca he ido y no tengo amigos que han estudiado en el IESE. Entonces podemos concluir que mucha de la prepotencia también nace de la mala o deficiente formación que se recibe en las Escuelas de Dirección y de nunca entender como es la persona. Además existen algunos, que entendiendo bien la teoría quieren ser consistentes sin ser eficientes-

    • julio 27, 2011 en 6:39 pm

      Miguel, es posible que tengas razón, En mis clases intento dar una visión antropológica de la dirección de empresas, pero al final cada uno capta lo que capta. De todas maneras, la responsabilidad de ser no prepontente recae en la persona. Las en escuelas de negocios podemos tener parte de responsabildad de esa prepotencia, Pero fundamentalmente el responsable es cada individuo.
      Muchas gracias MIguel por tu aportación,
      Miguel Angel

  27. noviembre 3, 2011 en 8:12 am

    El principal mal que sufren los managers que actúan guiados por una luz interior “infalible” es que cuando las cosas se les tuercen, o requieren de apoyo externo para solventar algún problema mas complejo de lo habitual, se encuentran completamente solos y abandonados.
    De todas maneras, he de reconocer que tengo cierta enviada en ocasiones de esos managers que están aboslutamente seguros de todo lo que hacen………afortunada o desgraciadamente, yo en escasas ocasiones tomo decisiones estando completamente seguro de la infalibilidad del futuro resultado.

    • noviembre 6, 2011 en 11:31 am

      Manel pues yo no les tengo ninguna envidia. Esa absoluta seguridad que manifiestan suele ser una careta para esconder sus inseguridades y miedos. Yo desconfío totalmente de la persona que no duda nunca,
      gracias,
      Miguel Angel

  28. Jesus
    febrero 5, 2012 en 9:12 pm

    Buenas tardes. Comentas que hay que esperar a que se cambie de puesto, pero que ocurre cuando el unico que no cambia de posicion es el y siempre has de topar con el?
    Un saludo

    • febrero 5, 2012 en 10:34 pm

      Jesús, no hay mal que cien años dure. Si no cambia él, cambiarás tú, pero el tiempo siempre arregla estas situaciones. Debes ser bastante joven ¿no?
      Paciencia y saludos,
      Miguel Angel

  29. febrero 7, 2012 en 5:15 pm

    Lo malo de la prepotencia es que es un defecto que siempre va asociado a otros defectos iguales o incluso peores.
    Nunca he conocido a un prepotente que no ¨¨juntara algunas de estas características: solitario, poco participativo, inseguro, incapaz, falta de liderazgo, “pelota” con los de arriba tirano con los de abajo, mal comunicador, nulo aglutinador, etc…..
    Es lo maslo que tienen los defectos, siempre van de la mano de otros.

    • febrero 8, 2012 en 8:42 pm

      Sí Manuel, la prepotencia es el resultado de otras muchas carencias como dices. Muy interesante es la aportación de “pelota” con los de arriba y tirano con los de abajo.
      Gracias,
      Miguel Angel

      • febrero 9, 2012 en 12:12 pm

        Miguel Angel,
        Todos estos “errores”, los he visto, los he sufrido y hasta seguro que en algún caso, los he comentido (eso habria que pregutnarlo a la gente con quien he tarabajdo y trabajo). Yo lo hago periódicamente……cosa poco habitual, porque hay que estar preparado para afrontar las críticas y saber que hacer con ellas.Pero es mi manera de ganarme el respeto y avanzar.

  30. junio 17, 2012 en 12:19 am

    Gracias Miguel Angel,

    quería preguntarte si la prepotencia se puede manifestar de diferentes formas, quizá la más convencionales o típicas son las evidentes, malas formas.
    Añadir que a mi me resulta de igual manera prepotente, el jefe o jefa q utiliza el chantaje emocional y de forma muy elegante, te envía a freir vientos porque cree q no puedo aportar nada ¿ qué opinas?
    Muchas gracias de nuevo. Un saludo

    • junio 18, 2012 en 1:59 pm

      La prepotencia tiene muy variadas formas. Las más burdas el maltrato y desprecio y el saber que uno lo sabe todo. Más sutil es el que te trata bien pero en el fondo intenta manipular. Pero yo creo que eso no es tanto prepotencia como intento de manipulación, que es otro de los males de muchos directivos. De esto hablaré dentro de 15 días.
      Muchas gracias Mar,
      Miguel Angel

      • agosto 6, 2012 en 9:37 am

        hola Miguel Angel,
        me sabe mal entrar tarde en un debate tan interesante, pero quiero dar igualmente mi aportación.
        Referente al comentario de Mar, creo que una de las facetas mas frecuentes en directivos prepotentes es la obsesión para controlar cada detalle de las actividades de su empresa. Mi experiencia con directivos (y más aun con empresarios) es la de encontrarme con personas que proyectan de esta forma sus carencias afectivas. Consecuencias muy tipicas de esta actitud son la incapacidad de delegar y de luchar para el éxito de los miembros de su equipo.
        Desafortunadamente en muchos entornos este tipo de actitud se ven premiados y para personalidades de este tipo no es dificil encontrar homologos que reforcen su opinión de que esta es la unica manera de llevar un negocio.
        La cantidad de comentarios que has recibido en este post pone en evidencia que se trata de un tema altamente sensible. Personalmente creo que IESE ayuda a que ciertan cosas vayan cambiando.
        Un saludo
        Giorgio

        • agosto 6, 2012 en 3:22 pm

          Gracias Giorgio por tu interesante aportación. Yo también creo que hay mucho problema afectivo detras de esas prepotencia.
          A ver qué hacemos en el IESE. Tenemos muchas posibildades de dar formación en la dirección correcta.
          Gracias,
          Miguel Angel

  31. agosto 7, 2012 en 6:39 pm

    Muy buen artículo… yo incluso tengo las 10 reglas que utiliza todo incompetente profesional… ¡ahora que se ven tantos! http://www.pedroamador.com/reglas-incompetentes

  32. Raul
    febrero 11, 2013 en 12:36 am

    El jefe prepotente no deja de ser un mal para la empresa pese a quien pese, o pueda parecer lo contrario. Una plantilla llamemosla “encabronada”, es peligrosa para la organización, pudiendo incluso sabotear los propios trabajos, cosa que he visto con mis propios ojos en alguna que otra empresa.

  33. gonzalo changoluisa gavilanes
    septiembre 9, 2013 en 10:32 pm

    Me parece bien, los procecos administrativos en el liderazgo de una empresa, no puede ser unicamente de buena persona, dejar hacer, dejar pasar, las personas que tenemos emprendimientos propios, tenemos que ser diferentes, no podemos ser totalmente flexibles, porque perdemos, en una empresa se ve los resultados, ahí viene la mejora continua,

  34. Moritz
    diciembre 28, 2013 en 2:10 pm

    Hola Miguel Angel,
    totalmente de acuerdo. No querer escuchar opiniones diferentes a la de uno mismo es síntoma de incompetencia además de inseguridad, miedo, involución… Recordar a todos los jefes aquello de que… “los galones se dan pero el respeto se gana”.
    Un abrazo,
    Moritz

    • enero 6, 2014 en 1:28 pm

      Muchas gracias Moritz .veo que te gusta este blog.
      Un abrazo,
      Miguel Angel

  35. trabis
    diciembre 29, 2013 en 8:18 pm

    Me encontré con un Gerente así y creé una empresa para atender el mismo mercado.
    Por lo que me comentaban mis ex-compañeros, los socios de la empresa y él mismo se quedaron boquiabiertos cuando se enteraron de que había conseguido que un grupo empresarial apostase por meterse en este sector que era desconocido para ellos.
    En 7 meses estoy obteniendo resultados sorprendentes y no dejo de aprender de los demás. Y además de aprender, trato de que mi equipo aprenda lo máximo posible.

    Un buen jefe mío solía decir: Nadie sabe tanto como todos juntos.

    • enero 6, 2014 en 1:29 pm

      Enhorabuena Trabis. Si eres de Barcelona ven un dia a verme a contarme más detalles de todo esto.
      Saludos,
      Miguel Angel

      • trabis
        enero 7, 2014 en 9:45 pm

        ¡Cómo me gustaría! Además, me estoy aficionando a leerte, así que, sería un placer. Lo único que no soy de Barcelona, ni me queda cerca. Lo que sí te puedo adelantar es que en mi proceso de creación de empresa hay detalles que añaden una pizca de sal a la historia: por ejemplo, que he la creado al poco de nacer mi cuarto hijo. Y que el capital que yo he podido aportar ha sido testimonial.
        En contacto privado te podría hacer llegar detalles que no quiero que queden expuestos aquí porque se identificaría a mi ex-jefe y tampoco le voy a hacer eso, aunque se lo merezca.

        • enero 8, 2014 en 1:53 pm

          Trabis, en cuanto tengas ocasión avisa. Mi email lo puedes encontrar en el lado derecho de este blog, Debajo de mi foto pone “contactar”.
          Saludos,
          Miguel Angel

  1. febrero 18, 2011 en 7:58 pm
  2. febrero 24, 2011 en 8:02 am
  3. mayo 19, 2011 en 7:03 am
  4. septiembre 1, 2011 en 7:03 am
  5. noviembre 3, 2011 en 7:09 pm
  6. febrero 9, 2012 en 8:00 am
  7. mayo 3, 2012 en 7:01 am
  8. mayo 3, 2012 en 8:33 am
  9. mayo 31, 2012 en 7:00 am
  10. julio 5, 2012 en 7:02 am
  11. septiembre 20, 2012 en 7:02 am
  12. octubre 11, 2012 en 7:00 am
  13. enero 31, 2013 en 8:00 am
  14. febrero 7, 2013 en 8:00 am
  15. febrero 21, 2013 en 8:01 am
  16. abril 4, 2013 en 7:02 am
  17. julio 11, 2013 en 7:00 am
  18. julio 18, 2013 en 7:01 am
  19. agosto 22, 2013 en 7:01 am
  20. septiembre 26, 2013 en 7:01 am
  21. octubre 17, 2013 en 7:54 am
  22. diciembre 12, 2013 en 7:02 am
  23. julio 13, 2014 en 12:54 pm
  24. septiembre 4, 2014 en 7:01 am
  25. octubre 16, 2014 en 6:21 pm

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